thumb|Estatua yacente (arriba) y cuerpo incorrupto (debajo) de la abadesa española Sor María de Jesús de Ágreda, en la iglesia del Convento de las Concepcionistas de Ágreda. Incorruptibilidad cadavérica es la propiedad de un cadáver —generalmente humano— de no continuar el curso esperado de descomposición, sin ser embalsamado o preservado de forma alguna para tal fin. Hay casos no intencionados atribuidos a causas naturales y otros a causas sobrenaturales como en algunas religiones la atribuyen a la intervención divina. Otros casos son intencionados, como son por embalsamamiento.

Causas Momificación natural Aislamiento de oxígeno Es un fenómeno natural, que consiste en la desecación del cadáver por evaporación del agua de sus tejidos, lo que hace imposible el desarrollo de los gérmenes, deteniendo así el proceso de la putrefacción. El resultado es que la forma exterior del cuerpo se conserva bastante bien, hasta el punto de poder reconocerse las facciones del difunto.

El aislamiento del cuerpo del oxígeno es un factor importante para la conservación de sus órganos.

Según explica el antropólogo forense, José Manuel Reverte Coma, en sus estudios para el panameño Instituto Gorgas de Estudios de la Salud, estos cadáveres que aparecen conservados no tienen nada de mística o magia, "Este fenómeno se da en algunos lugares como son las criptas de algunos monasterios donde la sequedad del ambiente y la ausencia de insectos, unido quizás al hecho de que el cuerpo estaba exento de grasa y a la existencia de un medio interno adecuado para destruir las bacterias responsables de la putrefacción, permite que el cuerpo se deseque en forma natural conservándose incorrupto por tiempo indefinido".

Petrificación Otro caso que puede darse es la petrificación, transformación del cadáver en material pétreo debido a la infiltración por hidroxiapatita y carbonato cálcico. Un claro ejemplo de lo anterior es el caso de las momias de Guanajuato.

Adipocira Otro camino, opuesto al anterior, es cuando el cadáver queda en un ambiente de humedad relativa, pero estéril en donde la putrefacción se detiene para dar paso a la momificación natural, ya sea en una turba como es en el caso de la Momia del pantano, primero se produce una saponificación (transformación de los tejidos en jabones mediante la grasa) y luego una fase plástica, durante la cual las partes blandas se transforman en algo parecido a la plastilina.

Corificación La corificación: es un bloqueo de la putrefacción de un cadáver cuando es introducido en un féretro perfectamente sellado, en ausencia de oxígeno, es imposible el desarrollo de ciertas bacterias de la putrefacción, y los tejidos orgánicos quedan conservados con un aspecto semejante al cuero.

Este proceso natural generalmente ocurre en los cadáveres que son introducidos en féretros de cinc o plomo cerrados herméticamente por soldadura, la putrefacción se detiene por carencia de oxígeno, se caracteriza porque la piel del cadáver asume un color grisáceo y adquiere la consistencia típica del cuero recién curtido, el tejido celular subcutáneo, la musculatura y las vísceras, en especial las abdominales, se reducen sensiblemente de volumen, dando al cadáver un aspecto de marcada desnutrición.

La corificación se presenta entre el fin del primer año y en el segundo de conservación, aunque también se ha visto en pocos meses.

Se trataría de una especie de embalsamamiento natural, que sólo tiene lugar en el especial ambiente hermético en que se encuentra el cadáver. Es una especie de mezcla entre momificación y saponificación y algunos autores consideran que es un paso previo o incompleto al fenómeno de la saponificación.

El cadáver corificado se diferencia del momificado en que es más blando y flexible.

Conservación por deshidratación En la mayoría de los casos, las enzimas necesitan un ambiente acuoso para trabajar, pero si la temperatura es demasiado alta, el cuerpo se deshidrata antes de que puedan entrar en acción las enzimas, y esto da lugar a la momificación.

Criopreservación Puede ocurrir también que por una baja temperatura ambiental el cuerpo se preserve con pocas variaciones importantes. El frío intenso y prolongado puede propiciar una conservación del cadáver prácticamente indefinida. El enfriamiento continuado a -40 °C permite la conservación casi indefinida de productos de origen animal y vegetal. Por otra parte, la rápida congelación en nitrógeno líquido a -196 °C, permite la conservación en condiciones vitales de material biológico, para su posterior empleo en trasplantes o investigación.

La perfecta conservación del cadáver permite su identificación, pero una vez producida la descongelación, los fenómenos cadavéricos muestran un curso acelerado, por lo que la autopsia no debe posponerse. Un ejemplo de esta situación es el hallazgo de Ötzi.

Momificación artificial

En la religión

Budismo

Si bien estos casos son menos conocidos en Occidente, también existen cadáveres incorruptos en el budismo. A diferencia de los católicos, los budistas incineran los cadáveres algún tiempo después de su muerte, en concordancia con sus ritos y tradición.

No obstante lo anterior, nótese que en tales casos de auto-momificación no puede hablarse propiamente de incorruptibilidad cadavérica, sino más bien de momificación, al haber intervenido técnicas de preservación; al contrario de cómo si sucedería por un periodo de tiempo en el estado obtenido a través de la práctica budista del Phowa («práctica de la muerte consciente», o «transferencia de la conciencia al momento de la muerte»), en el cual el cuerpo físico luego de este proceso terminaría por desaparecer finalmente.

Catolicismo

Cuerpos incorruptos de santos La Iglesia católica, entre otras, ha considerado tradicionalmente la incorruptibilidad cadavérica de determinados personajes, particularmente santos y beatos, como un signo milagroso de su santidad, y por esta razón son muchos los cadáveres llamados incorruptos que se veneran en santuarios católicos. Dos capítulos fueron dedicados por el papa Benedicto XIV en la Cadaverum Incorruptione en la que se trata sobre la veneración de las reliquias de los santos. La creencia de que un cadáver incorrupto era señal de la gracia divina se constata en Occidente desde al menos la Edad Media.

La idea del cadáver incorrupto suele dar pie a la idea de que estos cadáveres se mantienen en mayor o menor medida tal y como eran en el momento de la muerte. Los cadáveres que se exponen públicamente suelen estar recubiertos de capas de cera que ayudan a evitar el continuo deterioro del cadáver propiciado por la exposición.Es el caso de los cadáveres de Bernadette_Soubirous , el Beato Sebastián_de_Aparicio (que se conserva en la Ciudad de Puebla, México) o Juan_María_Vianney Otros cadáveres se exponen en su estado natural y es apreciable el deterioro de los mismos.San Isidro , Santa Catalina de Bolonia

Existen igualmente cadáveres incorruptos que no han recibido tratamiento alguno y se conservan bien. Y otros en los que se han corrompido algunas partes y otras han perdurado (como los casos de san Antonio de Padua ―del cual permanece incorrupta solo la lengua―, santa Catalina de Siena ―cuya cabeza todavía se conserva sin pudrirse―, santa Margarita ―cuyo cerebro se conserva sin descomponer―).

Lista de algunos santos, beatos y venerables considerados incorruptos

Historias de santos incorruptos Se intentó deliberadamente la rápida destrucción de los cadáveres de tres santos poniendo cal en sus féretros: san Francisco Javier, san Juan de la Cruz y san Pascual Baylón; la cal deja los huesos limpios en pocos días. En los dos primeros casos se intentó acelerar la descomposición con cal para que su traslado pudiera llevarse a cabo más conveniente, e higiénicamente, queriendo transportar solo sus huesos, en lugar de cadáveres medio podridos.'El santo de la Eucaristía'. L. A. de Porrentruy. 1905. En los tres casos la preservación triunfó. De hecho, en el caso de san Francisco Javier, a pesar de su tratamiento inicial, de varios traslados, de amputación de miembros, y el rudo trato de su cadáver cuando fue forzado a entrar en una tumba demasiado pequeña para su tamaño, estaba todavía en buen estado de conservación, ciento cuarenta y dos años después.'San Francisco Javier'. The Wicklow Press. Nueva York, 1952.

La humedad en la bóveda de la tumba de san Carlos Borromeo, en la Catedral de Milán, fue tal, que esta causó la corrosión y podredumbre de las dos tapas de su féretro, llegando la humedad al cadáver, pero sin descomponerlo. Los restos de san Pacífico de San Severino fueron enterrados sin féretro directamente en tierra por indicación de la regla de su orden, como en el caso de santa Catalina de Bolonia.La información obtenida fue tomada del material suministrado por el santuario de la santa, Monasterio del Corpus Domini, Detto Della santa, Bologna. Sin embargo, ambos se mantuvieron en perfectas condiciones.

El cadáver de santa Catalina Labouré fue encontrado perfectamente blanco y natural cincuenta y seis años después de su muerte; aunque su triple féretro se encontraba muy corroído. Fue tanta la humedad que penetró, que parte de su hábito se deshacía marchito hacia su mano, como observaron los médicos examinadores. El cadáver de santa Catalina de Siena también soportó los abusos de la humedad, pero fue encontrado inafectado después de haber sido colocado en un cementerio donde el beato Raymundo de Capua dijo que «estaba muy expuesto a la lluvia». La ropa sufrió severos deterioros.'La vida de Santa Catalina de Siena'. Beato Raimundo de Capua. Nueva York: P. J. Kenedy & Sons.

San Charbel Makhlouf fue enterrado sin féretro, como está recomendado en la regla de su orden religiosa. Su cadáver fue encontrado flotando en barro dentro de una tumba inundada, durante la exhumación llevada a cabo cuatro meses después de su muerte, tiempo suficiente como para permitir al menos una destrucción parcial. Su cadáver, que se ha preservado perfectamente como cuando estaba vivo, y flexible por más de setenta años, emite constantemente un bálsamo perfumado.San Charbel, la Ermita del Líbano de la Orden Maronita Libanesa. Annaya (Líbano): Monasterio de San Marón.

La conservación del cadáver de san Colmano es bastante notable debido a que su cuerpo permaneció suspendido de un árbol en el cual había sido colgado por un período tan largo (18 meses) que los pobladores lo hallaron francamente milagroso. Un cadáver expuesto de esta manera se descompone ocho veces más rápido que los enterrados, por la actividad de los microorganismos del aire.

San Andrés Bobola fue parcialmente desollado vivo, sus manos fueron cortadas y su lengua fue arrancada. Tras horas de torturas y mutilaciones, lo mataron cercenando su cabeza con una espada. Su cadáver fue rápidamente enterrado por católicos en una bóveda bajo la iglesia jesuita de Pinsk, donde fue encontrado cuarenta años después perfectamente preservado, a pesar de las heridas abiertas, que normalmente favorecen y aceleran la corrupción. Aunque su tumba estaba húmeda, causando que sus vestimentas se pudrieran, y en la proximidad de otros cadáveres en descomposición, sus restos estaban perfectamente flexibles, su carne y músculos estaban suaves al tacto, y la sangre que cubría las numerosas heridas se encontraba como la sangre fresca que es congelada. La condición del cadáver fue debatida por sucesivos Promotores de la Fe y de Postuladores de su Causa en 1739 y 1830, y finalmente aceptado oficialmente en su incorruptibilidad por la Congregación de Ritos en 1835 como uno de los milagros requeridos para su beatificación. Su cadáver permanece incorrupto después de trescientos años.