Alfaro es un municipio español perteneciente a la comunidad autónoma de La Rioja (España). Se sitúa al este de la provincia, en La Rioja Baja, siendo la cabecera de la comarca a la que da nombre y el municipio más extenso de toda La Rioja; linda con la comunidad Foral de Navarra. Su población es de , siendo la sexta localidad con mayor número de habitantes tras Logroño, Calahorra, Arnedo, Haro y Lardero. El río Ebro transcurre por el norte del municipio, donde desemboca el río Alhama tras rodear Alfaro por el oeste.

Toponimia Etimológicamente el nombre de «Alfaro» parece venir de la expresión árabe Al-Faruh que quiere decir 'el faro' o 'la atalaya'. En época romana fue llamado Graccurris, en honor al general romano Tiberio Sempronio Graco. La situación geográfica de este lugar da pie a pensar en lo correcto de la anterior etimología ya que su situación es privilegiada en cuanto a la observación de toda la zona de la ribera del Ebro. En el escudo de armas de la ciudad aparece una llave que hace referencia a su estratégica situación y la leyenda Alfaro, Clavis castellae ('Alfaro, llave de Castilla') lo confirma.

También se vinculó el nombre «Alfaro» con «Alfara», que significa «cerámica» (del árabe al-fahhar, alfarero).

Historia Los primeros testimonios de la ocupación humana de estas tierras la dan los hallazgos arqueológicos del yacimiento de las Eras de San Martín, correspondientes a la Primera Edad de Hierro, en el - Sobre este primer poblado se encuentran evidencias de continuidad del asentamiento durante la Segunda Edad de Hierro, correspondientes a la cultura de los celtíberos o puede que de los vascones. Este asentamiento corresponde a Ilurcis, nombre que se cita con ocasión de la fundación de la ciudad romana de Graccurris.

El general romano Tiberio Sempronio Graco llegó a Ilurcis, tras derrotar a una confederación de celtíberos a los pies del Mons Caunus (monte Moncayo) y toma la ciudad, en el , fundando un nuevo núcleo de población que llevaría su mismo nombre, Graccurris, la primera fundación romana del valle del Ebro. Se convertiría en un centro militar muy importante para llevar a cabo las expediciones, a través del valle del Alhama, contra Numancia (centro neurálgico del territorio celtíbero). Pasaría a ser municipio en tiempos del emperador Tiberio, momento en el que se acuñaron en la ceca de Graccurris ases y semises. El edificio más destacado (hasta el momento) del periodo imperial de Gracurris es un conjunto monumental religioso formado por tres templos con dos patios porticados con columnas y una piscina ritual de 25 m de anchura y más de 50 m de longitud. La piscina cuanta además con siete escalones de arenisca que darían acceso a la misma.

Está documentada arqueológicamente la existencia en las Eras de San Martín de dos asentamientos pertenecientes a la Alta Edad Media, uno visigodo y otro musulmán, lo cual confirma la continuidad de población en esta ubicación hasta el . Los musulmanes cambiaron la ubicación al Alfaro actual, cambiando su nombre y pasando a denominarse Alfaro sin que se sepa el significado concreto del nombre, que parece estar ligado a la acepción 'castillo', 'faro` o 'fortaleza'. El rey cristiano Alfonso I de Aragón el Batallador toma la ciudad reconstruyendo las murallas. Es este rey quien hace el tan importante primer reparto de aguas, que aún hoy es recordado.

En 1208 tuvo lugar una reunión en Alfaro de cuatro reyes: Pedro II de Aragón, Sancho VII de Navarra, Alfonso IX de León y Alfonso VIII de Castilla. Sería la precursora de un acuerdo que luego desembocaría en la conjunta batalla de todos esos reinos en las Navas de Tolosa, logrando una victoria clave, que decantaría ya definitivamente la balanza en favor de los reinos cristianos y en detrimento de los musulmanes.

En 1253, Alfonso X el Sabio le otorgó carta de villa, aumentándose los privilegios de esta en 1287 por Sancho IV el Bravo, en 1331 por Fernando IV y en el por Juan II de Castilla. El litigio sobre las aguas del río Alhama continúa y se intenta resolver en 1437 mediante el matrimonio de Enrique IV de Castilla y Blanca II de Navarra.

La localidad de Alfaro contó con una sinagoga hasta la expulsión de los judíos en 1492. Después, el edificio desapareció y solo quedó el solar, que en 1539 fue cedido por el concejo para edificar una vivienda.

Felipe IV otorgó el título de ciudad a Alfaro en 1629 a cambio de 40 000 maravedíes pagados en distintos plazos. Durante los siglos y tuvo una gran prosperidad que dejó en Alfaro casas de numerosas familias ilustres (Garcés del Garro, Quintana, Valles, Hurtado de Mendoza, González de Santa Cruz, Frías de Salazar, López de Montenegro o Echagüe).

Entre los días 26 y 28 de septiembre de 1832, se celebró en Alfaro la última junta extraordinaria de la Real Sociedad Económica de La Rioja, la cual era una de las sociedades de amigos del país fundadas en España en el , conforme a los ideales de la ilustración. Tras ello fue disuelta finalmente en el año 1836.

Durante la guerra civil española, el 21 de julio de 1936 tropas navarras y logroñesas del bando sublevado tomaron la ciudad, siendo la única zona de La Rioja donde se opuso resistencia a los sublevados el 18 de julio.

La historia de Alfaro se recoge en tres publicaciones: Opúculo geográfico e histórico de la ciudad de Alfaro, de Vicente Romera (1903), Historia de la muy noble y muy leal ciudad de Alfaro, de Antonio de Blas Ladrón de Guevara (1915) e Historia de Alfaro, de Joaquín Martínez Díez (1983). La Revista de Estudios Alfareños Graccurris es otra forma de conocer la historia de la localidad. Es un libro que recoge artículos de investigación de muchas y diferentes temáticas que sirven para actualizar el conocimiento recogido en las diferentes historias de Alfaro e incluso ampliarlo. En 2011 se realizó la exposición de La Rioja Tierra Abierta cuyo tema principal fue la historia de Alfaro en el Barroco. Se ubicó en la colegiata de San Miguel, lugar único y emblemático del municipio y claro representante del periodo barroco. Recogió una exposición de trajes del y diferentes registros audiovisuales sobre la historia de Alfaro. Fue un gran festejo para la población, que se involucró totalmente en esta celebración durante los meses que tuvo lugar.

Geografía Integrado en la comarca de Rioja Baja, se sitúa a 71 kilómetros de Logroño. El término municipal está atravesado por la autopista Vasco-Aragonesa (AP-68), por la carretera nacional N-232, entre los pK 331 y 344, por la carretera nacional N-113 (Ágreda-Valtierra) y por las carreteras autonómicas LR-285, que une Rincón del Soto con Corella, LR-287, que conecta con Corella, LR-288, que se dirige a Castejón, y LR-289, que permite la comunicación con Grávalos.

Relieve El norte del municipio está dominado por la ribera del río Ebro, el cual desciende desde Milagro hacia Castejón atravesando la Reserva Natural Sotos de Alfaro. Al sur de la localidad discurre el Canal de Lodosa, que se emplea para el regadío. El río Alhama entra en el territorio procedente de Corella y pasa por el pueblo antes de desembocar en el Ebro. Por el extremo suroeste se alza la sierra de Yerga, que alcanza los 1101 m en el límite con Autol y Grávalos. Finalmente, el monte Tambarría se sitúa al este de la localidad, con una altitud de 374 m. La altitud oscila por tanto entre los 1101 m en la sierra de Yerga y los 270 m a orillas del Ebro. El centro urbano se alza a 303 m sobre el nivel del mar.

Clima Precipitaciones El volumen medio es de unos 350 mm al año. Se distribuyen de forma irregular durante todo el año, aunque son más frecuentes en primavera y otoño. En invierno suelen producirse de forma más ocasional y tanto en verano como en primavera suelen ser en forma de tormentas, pueden darse en dichas tormentas situaciones de granizo muy nocivas para la agricultura. Es poco habitual que nieve en Alfaro, ya que debido a su poca altitud (310 m), el valle del Ebro, que hace que se reduzca la precipitación y los fuertes vientos que hacen que las precipitaciones queden retenidas en las zonas montañosas. Es un clima muy seco, rozando en ocasiones la aridez fuerte, el más seco de toda La Rioja, ya que a medida que discurre el Ebro por el valle las precipitaciones disminuyen. En verano hay alto riesgo de incendio, en las zonas no próximas al Ebro, ya que son extremadamente secas. Las zonas cercanas a los sotos son una excepción, allí hay un vegetación excepcional influenciada por el Ebro.

Temperatura La temperatura media varía entre los 13 °C a 14 °C, con una amplitud térmica acusada, debido a la poca influencia del mar en la zona. Temperaturas frías en invierno, variando entre los 3 °C y 5 °C el mes más frío, y cálidas en verano, con una temperatura media de unos 23 °C a 25 °C. Por temperaturas es un clima mediterráneo continentalizado, porque aunque hay gran amplitud térmica, las temperaturas en invierno no llegan a valores tan bajos y en verano son muy altas. Además se observa una gran diferencia de temperatura entre el día y la noche, típico de climas continentales. Las temperaturas mínimas todos los años suelen llegar a -5 °C, en ocasiones se ha llegado a -10 °C. Las temperaturas máximas superan con frecuencia los 35 °C en verano, y en ocasiones puntuales llegando a más de 40 °C. En invierno hay numerosas heladas, que en ocasiones dañan los cultivos. También es frecuente encontrar nieblas en los días anticiclónicos de invierno, en ocasiones persistentes durante varios días, las cuales hacen que las temperaturas no superen los 0 °C. Presenta una amplitud térmica media de 18,5 °C.

Recursos naturales Reserva Natural de los Sotos del Ebro miniatura|Reserva Natural de los Sotos del Ebro, Alfaro Los Sotos del Ebro fueron declarados Reserva Natural el 25 de mayo de 2001. Abarca una zona protegida de 476 ha compuestas por bosques de ribera. Es una de las últimas zonas de La Rioja en las que podemos encontrar este tipo de bosques compuestos por: sauces, álamos, chopos, alisos, fresnos, olmos, entre otros.

miniatura|Sendero de la Reserva Natural

Aquí el río Ebro baja por una anchisima llanura aluvial, lo que le permite formar un gran número de meandros. Es una zona de gran valor ecológico, ya que contiene una gran diversidad de fauna: 13 especies de peces, 20 de anfibios y reptiles, 172 especies de aves y 28 de mamíferos; entre los que los que destacan:

Encontramos tanto especies autóctonas como el barbo del Ebro (Barbus graellsii) o la loína o madrilla (Chondrostoma miegii) o el bagre (Squalius cephalus). También habita estas aguas el fraile (Salaria fubliatilis) incluida en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas, otras introducidas, entre las que tenemos la carpa (Cyprinus carpio), el lucio (Exos lucius), el alburno (Alburnus alburnus) y el Siluro (Siluros glanis), de reciente y nada deseable introducción.

Las condiciones de humedad que en ellos se dan favorecen la presencia de anfibios como el sapo corredor (Bufo calamita) o el sapo partero (Alytes obstetricans) o el sapo de espuelas (Pelobates cultripes) y asociados más directamente al agua tenemos la rana común (Rana perezi). Entre los reptiles la culebra viperina (Natrix maura) es la más abundante, y los más escasos los galápagos de agua dulce: el galápago leproso (Mauremys leprosa) y el galápago europeo (Emys orbicularis).

De gran importancia es también la función que los sotos desarrollan para las aves migratorias como lugares de refugio y alimentación, más teniendo en cuenta la gran producción de bayas y semillas que se dan en el ecosistema. De esta forma, tanto durante las migraciones como en la invernada, los sotos acogen una variada representación de aves que en los periodos adversos se desplazan lejos de sus lugares de nidificación. Así podemos ver pasando el invierno, entre otros: cormorán grande (Phalacrocorax carbo), anátidas, garza real (Ardea cinerea), milano real (Milvus milvus), zorzales, mitos (Aegithalos caudatus) o distintas agrupaciones de fringílidos.