La Base de Edwards de la Fuerza Aérea () es una instalación de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos situada en California. Fundada en 1930 como Muroc Field, fue rebautizada como Muroc Army Airfield (Aeródromo de Muroc del Ejército) y luego como Muroc Air Force Base (Base de Muroc de la Fuerza Aérea), antes de su cambio de nombre definitivo en 1950 como Base de Edwards, en honor al Capitán Glen Edwards, veterano de las Fuerzas Aéreas del Ejército durante la Segunda Guerra Mundial y piloto de pruebas.

La base de Edwards es la sede del Centro de Pruebas de Vuelo, de la Escuela de Pilotos de Pruebas y del Centro Armstrong de Investigaciones de Vuelo de la NASA. También es la sede del Comando de Material de la Fuerza Aérea, que es el encargado de realizar la I+D de los vuelos, así como experimentar con sistemas aeroespaciales desde el ámbito de la prueba de concepto hasta su puesta en marcha en combate. También se llevan a cabo muchas actividades de prueba por la industria aeroespacial comercial de Estados Unidos.

De los acontecimientos más importantes que han ocurrido en Edwards están el vuelo de Chuck Yeager que rompió la barrera del sonido con el Bell X-1, los vuelos de prueba del X-15, los primeros aterrizajes del transbordador espacial, y el vuelo alrededor del mundo por el Rutan Voyager en 1986.

Historia general

El entorno natural

thumb|upright=1.2|Tren de pasajeros del Pacífico Sur c. 1895.

300px|right|thumb| Vista aérea reciente del Lago Seco Rogers. En su orilla se encuentra la Base Aérea de Edwards y el Centro Dryden de Investigaciones de Vuelo de la NASA. El Lago Seco Rogers (también conocido como Lago Seco de Muroc), en la Base de Edwards, ha sido utilizado por el Ejército de Estados Unidos desde 1933 cuando un pequeño destacamento avanzado de la base de March Field de la reserva aérea en Riverside, vino a diseñar un Polígono de Bombardeo para el Cuerpo Aéreo del Ejército. La zona resultó ideal para el vuelo, con 350 días al año de condiciones meteorológicas favorables. Además, el lago proporcionaba un campo de aterrizaje de emergencia listo para sacársele partido. Cuatro años más tarde todo el Cuerpo Aéreo del Ejército realizó aquí maniobras de bombardeo y prácticas de tiro. El extremo sur del lago se utilizó durante la Segunda Guerra Mundial para entrenar a los pilotos de los cazas P-38 Lightning y a las tripulaciones de los bombarderos B-24 Liberator y B-25 Mitchell.

Hasta que no llegó el Ferrocarril del Pacífico Sur en 1876, el desierto de Mojave estaba principalmente poblado por buscadores ocasionales que vagaban sin cesar en busca de la escurridiza riqueza mineral. En 1882 el Ferrocarril de Santa Fe recorría una vía férrea hacia el oeste, desde Barstow hasta Mojave, y se construyó una estación de agua en el borde de un inmenso lecho de un lago seco, a unos 32 km al sureste de Mojave. La solitaria estación de agua era conocida simplemente como "Rod", y el lecho del lago se llamaba Lago Seco Rodríguez (Rodríguez Dry Lake).

A principios de 1900 "Rodríguez" se anglicanizó en "Rodgers", y luego se acortó a "Rogers". Formado por primera vez en la época del pleistoceno y con una superficie extremadamente plana, lisa y similar al cemento, el lecho seco del lago Rogers es una playa, o lago pluvial, que se extiende a lo largo de 113 km², lo que la convierte en la formación geológica más grande del mundo. Su superficie de arcilla y limo reseco se somete a un ciclo atemporal de renovación cada año, ya que el agua de las lluvias invernales es barrida de un lado a otro por los vientos del desierto, alisándola hasta una planitud casi cristalina.

Autosuficiencia

En 1910 la familia Corum (Ralph, Clifford y Effie Corum) construyeron una granja y se instalaron en el borde de este lecho del lago. Los Corum resultaron ser fundamentales para atraer a otros colonos y construir infraestructura en el entorno. Además de criar pavos y cultivar alfalfa, se encontraron también con otros hacendados, que pagaban una tarifa de 1 dólar por acre por la utilización de determinadas parcelas de terreno, ya bien sea porque eran de dominio público o porque eran tierras federales bajo propiedad del gobierno. Cuando esos colonos se trasladaron los hermanos Corum obtuvieron contratos para perforar pozos de agua y el desbrozado de tierras. También abrieron una tienda de ultramarinos y una oficina de correos.

Solicitaron que su oficina de correos llevase por nombre "Corum", aunque fue una idea que se les denegó debido a que también existía en California un asentamiento llamado Coram. Así que simplemente invirtieron la ortografía de su apellido de familia y lo llamaron "Muroc". Pequeñas granjas aisladas se asentaron en aquellos retoños durante los siguientes 20 años.

Llegan los aviadores

300px|right|thumb| Varios B-24 estacionados en el Aeródromo de Muroc del Ejército, entre los años 1943 y 1944. Hoy en día se conoce como Base Aérea de Edwards. Muroc era una estación de parada para los bombarderos pesados antes de encaminarse hacia el Frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Los primeros colonos no cayeron en la cuenta de que el lecho del lago seco Rogers era más que un mero páramo, al menos así lo veían ellos. Sin embargo, un aviador visionario, el Teniente Coronel Henry Harley Arnold, al mando de la base de March Field de la reserva aérea, lo vio como un "aeródromo natural" único en su tipo al cual podría sacársele partido, y que podía adquirirse sin costo para el contribuyente.

Consciente de que March Field estaba ubicado en una región de creciente auge demográfico en el Condado de Riverside, en Agosto de 1932 Henry Harley Arnold comenzó con la adquisición de determinados terrenos del Lago Seco Rogers, y que estaban lo suficientemente alejados de zonas pobladas, con el fin de que pudieran ser utilizados por sus unidades como Polígono de Tiro y Bombardeo. La última porción de terreno no se adquirió hasta 1939. Este remoto recinto de entrenamiento, y que a día de hoy es un pequeño enclave dentro de la actual Edwards, sirvió como centro operacional para los bombarderos y cazas del Cuerpo Aéreo del Ejército durante varios años.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial surgió una base permanente para el entrenamiento de las tripulaciones de los vuelos de combate. En julio de 1942 se activó como un puesto separado y se designó como Base Aérea de Muroc del Ejército (Muroc Army Air Base).

A lo largo de los años de la guerra los B-24 surcaron los cielos de Muroc y los P-38 ametrallaron los objetivos en el polígono de tiro mientras las tripulaciones de los bombarderos y los pilotos de combate se preparaban para la batalla en el extranjero.

Extrañas formas en el cielo

Mientras tanto, el desarrollo de la aviación militar en tiempos de guerra abrumó a la instalación de Wilbur Wright Field en Ohio con un inmenso volumen en pruebas de vuelo. Era necesario encontrar una ubicación remota con buena climatología de vuelo donde un nuevo avión de alto secreto pudiera someterse a pruebas de manera segura.

En la primavera de 1942 se eligió un punto a lo largo de la costa norte del lecho seco del lago Rogers, a unos nueve kilómetros de distancia de la base de entrenamiento en Muroc. Se construyeron un hangar de madera e instalaciones rudimentarias y, el 1 de octubre de 1942, el piloto de pruebas de la Bell Aircraft Corporation, Robert Stanley, levantó las ruedas del Bell XP-59A Airacomet de la enorme superficie plana del lecho seco del lago. La revolución del turborreactor había llegado. Al primer avión a reacción de Estados Unidos se unió poco después un segundo, el famoso Lockheed XP-80 Shooting Star.

A pesar de lo revolucionarios que fueron estos dos aviones de combate experimentales, las pistas naturales del lecho del lago les resultaron muy útiles. Los motores turborreactores de primera generación tenían la desagradable costumbre de incendiarse, y el Airacomet requería un recorrido de despegue extremadamente largo.

Durante los años de la posguerra, toda la primera generación de aviones a reacción de Estados Unidos, tanto de la Fuerza Aérea como de la Armada, se sometieron a pruebas en Muroc, y el gran lecho del lago sirvió como un refugio seguro para innumerables pilotos en apuros.

El éxito de estos programas atrajo un nuevo tipo de actividad de investigación a la base a finales de 1946. El Bell X-1 propulsado por cohetes, fue el primero de una larga serie de aviones experimentales diseñados para probar o refutar conceptos aeronáuticos, para poner a prueba las más desafiantes incógnitas del vuelo y resolver sus misterios.

300px|thumb|right|Chuck Yeager frente al Bell X-1, el primer avión en romper la barrera del sonido en vuelo nivelado.

El 14 de octubre de 1947, el Capitán Charles E. "Chuck" Yeager pilotó el pequeño avión en forma de bala y se convirtió así en el primer ser humano en superar la velocidad del sonido. Con el X-1, las pruebas de vuelo en Muroc comenzaron a asumir dos identidades distintas. Los programas de investigación altamente experimentales, como el Douglas X-3 Stiletto, el Northrop X-4 Bantam, el Bell X-5 y el Convair XF-92, normalmente se realizaron en conjunto con el Comité Asesor Nacional para la Aeronáutica (National Advisory Committee for Aeronautics, NACA) y se llevaron a cabo de manera metódica para responder preguntas en gran medida teóricas. Entonces, como ahora, la mayor parte de las pruebas de vuelo en Muroc se centraron en las evaluaciones de las capacidades de las aeronaves y los sistemas propuestos para el inventario operativo.

En diciembre de 1949, Muroc pasó a llamarse Base de Edwards la Fuerza Aérea en honor al Capitán Glen W. Edwards, que falleció un año antes en el accidente del YB-49 Flying Wing.

En ese momento, la base ya se había convertido en el centro reinante estadounidense en investigaciones de vuelo y el 25 de junio de 1951, este hecho finalmente se reconoció oficialmente cuando su comunidad de pruebas fue designada como Centro de Pruebas de Vuelo de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, (United States Air Force Flight Test Center, AFFTC). Ese mismo año, la Escuela de Pilotos de Pruebas de la Fuerza Aérea (U.S. Air Force Test Pilot School) se trasladó a Edwards desde la base Wright Field en Ohio.

Su plan de estudios se centró en el campo tradicional de las pruebas de rendimiento y el campo relativamente nuevo de la estabilidad y el control, que repentinamente había adquirido una importancia crítica con los aumentos dramáticos en la velocidad que ofrecían los nuevos turborreactores.

La edad de oro de las pruebas de vuelo

La década de 1950 fue un período notable en la historia de la aviación, y no hubo mejor evidencia de esto que lo que ocurrió en Edwards. Si el concepto parecía factible, o incluso simplemente deseable, se evaluó desde los cielos por encima de la extensa base de 301.000 acres.

Los aviones cohete experimentales, por ejemplo, continuaron expandiendo los límites de la alta velocidad y de las fronteras estratosféricas.

Al comienzo de la década el X-1 de primera generación alcanzó Mach 1,45 (1,776.31 km/h) y 21.916 km de altitud, lo que representó la envolvente de vuelo. El D-558-II Douglas Skyrocket pronto superó estas marcas. En 1951, el piloto de pruebas de Douglas, Bill Bridgeman, hizo volar el cohete hasta una velocidad máxima de Mach 1,88 (2,303.08 km/h) y una altitud máxima de 22.706 km. Luego, en 1953, el piloto de pruebas del Cuerpo de Marines, el Teniente Coronel Marion Eugene Carl, pilotó el mismo avión a una altitud de 25.370 km.