El Álamo o la Misión de San Antonio de Valero, en su denominación original, fue la primera misión española establecida a lo largo del río San Antonio, establecida por fray Antonio de Olivares y los indios Xarames el 1 de mayo de 1718. El día 5 de mayo de 1718 se fundó la villa de Bexar, y se estableció en ella el presidio de San Antonio de Béjar y la Acequia Madre de Valero, siendo la villa el origen de la actual ciudad de San Antonio en Texas (Estados Unidos).

Esta fortaleza consistía en una iglesia cercada por otras estructuras, construidas por los españoles en el para la asimilación religiosa y cultural de nativos indígenas de la región (conversión de los indios al cristianismo), y el suministro de educación a estos indígenas después de la conversión. En 1793, la misión fue secularizada y muy pronto abandonada. Diez años después la Compañía Volante de San Carlos de Parras o del Álamo de Parras, se estableció en ella, probable origen del nombre "El Álamo".

Los soldados mantuvieron la misión en su poder hasta diciembre de 1835, cuando el general Martín Perfecto de Cos fue derrotado por el Ejército Tejano después del sitio de Béjar. Un número relativamente pequeño de soldados tejanos ocuparon entonces el sitio. El general tejano Sam Houston creyó que los tejanos no tenían las suficientes fuerzas humanas para mantener ocupado el fuerte y ordenó al coronel James Bowie que la destruyera. Bowie no siguió la orden y, en colaboración con el coronel James C. Neil, se abocó a la tarea de fortificar la misión. El 23 de febrero, el general mexicano Antonio López de Santa Anna dirigió un importante grupo de soldados mexicanos a San Antonio de Béjar y rápidamente inició el sitio de la fortaleza. El sitio finalizó el 6 de marzo, cuando el ejército mexicano atacó El Álamo. Cuando la batalla de El Álamo finalizó la mayor parte, si no todos, de los defensores de la fortaleza habían resultado muertos en el enfrentamiento. Cuando el ejército mexicano se retiró de Texas, al final de la Revolución de Texas, destruyó algunos de los muros de El Álamo y prendió fuego a parte de las edificaciones.

Durante los siguientes cinco años, El Álamo fue periódicamente utilizado para acuartelar soldados, tanto tejanos como mexicanos, pero finalmente fue abandonado. En 1849, varios años después de que Texas fuera anexionada a los Estados Unidos, el Ejército estadounidense comenzó a rentar el edificio como depósito de la intendencia. El Ejército estadounidense abandonó la misión en 1876, después de que el cercano Fuerte Sam Houston fuera establecido. La capilla de El Álamo fue vendida al estado de Texas, el cual realizó visitas ocasionales pero no hizo ningún esfuerzo por restaurarla. Las edificaciones restantes fueron vendidas a una compañía mercantil que las utilizó para establecer una tienda de comestibles al por mayor.

La asociación de las Hijas de la República de Texas, después de ser fundada en 1892, comenzó a tratar de conservar El Álamo. En 1905, Adina Emilia de Zavala y Clara Driscoll lograron convencer a la legislatura de comprar los edificios y de nombrar a las Hijas custodias permanentes del sitio. Durante los próximos seis años, de Zavala y Driscoll discutieron sobre cuál era el mejor modo de restaurar la misión. La discusión culminó en la corte, para decidir cuál de ambas secciones de las Hijas de la República de Texas iban a controlar El Álamo. Como resultado de la contienda, el gobernador de Texas, Oscar B. Colquitt, puso el complejo brevemente bajo control estatal y comenzó la restauración del mismo en 1912. El sitio fue devuelto a las Hijas hacia fines de ese año. La legislatura tomó medidas en 1988 y en 1994 para colocar el complejo bajo control del Departamento de Parques y Vida Salvaje de Texas pero los intentos fallaron después de que el gobernador en ese momento, George W. Bush, anunció que vetaría cualquier intento de ley que pretendiera desplazar a las Hijas de la República de Texas del control de El Álamo.

Misión

Desde el Convento de Querétaro, se organizaron diversas expediciones a la región de Texas, un territorio de gran interés estratégico para la corona española. Con ese objetivo en el año 1675, una expedición formada por fray Antonio de Olivares, fray Francisco Hidalgo, fray Juan Larios y Fernando del Bosque, fueron enviados a explorar y reconocer el país más allá de las fronteras de Río Grande, para comprobar las posibilidades de nuevos asentamientos en la zona.

En 1709 el virrey de Nueva España, Baltasar de Zúñiga y Guzmán Sotomayor y Sarmiento, ordenó que regresara a las misiones, y junto con Pedro de Aguirre y fray Isidro de Espinosa exploraron el territorio donde ahora se encuentra la ciudad de San Antonio hasta el río Colorado, marcándose como objetivo fundar una misión y asentamiento civil allí. Este mismo año viajó a España para persuadir a las autoridades de la importancia de mantener y fundar nuevas misiones a orillas del río San Antonio, permaneciendo hasta el año 1715.

En 1716, fray Antonio de Olivares escribió al virrey de Nueva España, contándole sus esperanzas y planes para la futura misión, y le instó a enviar familias de colonos, para fundar un poblado. En esta misma carta, subrayó el hecho de que era necesario que algunas de estas familias fueran expertas en las artes útiles y las industrias, “para enseñar a los indios todo lo que se debe exigir para que sean útiles y ciudadanos capaces”.

Finalmente, la perseverancia de fray Antonio encontró respuesta y el virrey dio la aprobación formal de la misión a finales de 1716, asignándole la responsabilidad de su establecimiento a Martín de Alarcón, gobernador de Coahuila y Texas.

La misión había sido fundada en 1700 en el río Grande (actual municipio Guerrero, Coahuila, México) bajo el nombre de misión de San Francisco Solano, y estaba a cargo de fray Olivares, en ella vivían un numeroso grupo de nativos hispanizados de nación Xarame, pero ante la falta de agua se decidió su traslado a San Antonio, dónde el gobernador de la provincia, Martín de Alarcón, había construido un edificio de adobe que puso en manos de fray Olivares el 1 de mayo de 1718, tal y como constata el diario de fray Francisco Celiz, integrante de la expedición fundadora. En el inicio, al fraile le acompañaron unos pocos indios xarames, pero después fueron llegando todos los demás residentes de San Francisco Solano, hasta 200 según estimaciones, que sirvieron para atraer a la misión a los nativos locales (indios Payaya), como se puede comprobar en los libros registro de bautismos, matrimonios y defunciones de la Misión, que se conservan en la archidiócesis de San Antonio. El 8 de julio de ese mismo año se celebró en la misión el primer bautismo. La misión fue denominada San Antonio de Valero, nombre derivado de San Antonio de Padua y del virrey de Nueva España, el marqués de Valero. El lugar donde se ubicó fue muy cerca del ojo de agua que da origen al arroyo de San Pedro, aunque muy pronto un huracán la arrasó y fue trasladada a su lugar definitivo, muy próxima a donde el gobernador Alarcón había fundado la villa de Béjar el 5 de mayo de 1718, cuatro kilómetros al sur junto al río San Antonio.García Ruiz, 2019.

En la villa de Béjar se estableció el Presidio de San Antonio de Béjar, y se construyó la primera acequia de Texas (Acequia Madre de Valero), de 6 millas de largo, que se construyó para el riego de 400 hectáreas y el abastecimiento de los habitantes de las nuevas instalaciones construidas. thumb|Misión de San Antonio de Valero (El Álamo) en San Antonio (Tejas). Durante las décadas siguientes, el complejo de la misión se expandió hasta cubrir 1,2 hectáreas. La primera construcción permanente fue, probablemente, la residencia de piedra de dos pisos, en forma de ele, en la que habitaban los sacerdotes.Schoelwer (1985), p. 23. La construcción sirvió como parte de los linderos oeste y sur de un patio interior. Una serie de barracas de adobe fueron construidas para alojar a los indígenas de la misión y un taller textil fue puesto en pie. Hacia 1744, más de trescientos indígenas convertidos residían en San Antonio de Valero. La misión era, en gran parte, autosuficiente, con sus 2000 cabezas de ganado vacuno y 1300 de ganado ovino para alimento y vestimenta. Cada año, las tierras de labranza de la misión producían hasta 2000 fanegas de maíz y 100 de porotos; también se cultivaba algodón.Mason (1974), p. 44.

La primera piedra para construir una iglesia más estable fue puesta en 1744. La iglesia, su torre y la sacristía se derrumbaron a fines de la década de 1750.Schoelwer (1985), p. 22. La construcción recomenzó en 1758. La nueva capilla estaba localizada en el límite sur del patio interno. Construida con bloques de piedra caliza de 1,2 metros de espesor, se planeaba que tuviera tres pisos, con una cúpula y campanarios en cada lado. Su forma era una tradicional cruz, con una larga nave y corto crucero. Aunque los primeros dos niveles se completaron, los campanarios y el tercer piso nunca se comenzaron a construir.Thompson (2002), p 18. Cuatro arcos de piedras se levantaron para sostener la cúpula planeada, pero ésta nunca se concluyó.Thompson (2002), p. 19.

Estaba planeado que la capilla estuviera muy decorada. Fueron tallados nichos a cada lado de la puerta con el fin de colocar estatuas. Los nichos del nivel bajo mostraban imágenes de San Francisco de Asís y de Santo Domingo, mientras que el nicho del segundo nivel contenía estatuas de Santa Clara de Asís y Santa Margarita de Cortona. Las esculturas talladas también fueron completadas alrededor de la puerta de capilla. thumb|Primer dibujo de la Misión San Antonio de Valero. Realizada en 1838 por Mary Maverick. Hasta treinta construcciones de adobe se elevaron para servir como talleres, almacenes y hogares para los residentes indígenas. Como el presidio cercano estaba siempre falto de personal, la misión fue construida para resistir ataques de los asaltantes apaches y comanches. En 1745, unos cien residentes derrotaron con éxito una banda de trescientos apaches que habían rodeado el presidio. En 1758, se construyeron muros alrededor de los hogares indígenas, probablemente en respuesta a una masacre en la Misión de Santa Cruz de San Sabá. El convento y la iglesia no fueron completamente encerrados por las murallas de 2,4 metros de altura. Los muros fueron construidos con 0,61 metros de espesor y encerraban un área de 150 metros de largo (norte-sur) y 49 metros de ancho (este-oeste). Para protección adicional, se agregó una torreta con tres cañones en las cercanías de la puerta principal en 1762. Hacia 1793, un cañón adicional de una libra fue establecido en un terraplén cerca del convento.Schoelwer (1985), p. 24.

La población de indígenas fluctuó desde un máximo de 328 en 1756 hasta un mínimo de 44 en 1777. El nuevo comandante general de las provincias internas, Teodoro de Croix, pensó que las misiones poseían demasiada responsabilidad y comenzó a tomar acciones para aminorar su influencia. En 1778, ordenó que todo el ganado bovino sin marcar pertenecía al gobierno. Los apaches en sus asaltos habían robado la mayor parte de los caballos de la misión, haciendo extremadamente difícil desplazarse para marcar el ganado. Como resultado, cuando la ordenanza entró en vigencia, la misión perdió una gran parte de sus riquezas y fue incapaz de sostener a una mayor cantidad de población conversa.Mason (1974), p. 58. Hacia 1793, sólo 12 indígenas permanecían allí.Mason lists the number as 52. Mason (1974), p. 56. En ese momento, pocas de las tribus cazadoras y recolectoras de Texas no habían sido evangelizadas. En 1793, la Misión San Antonio de Valero fue secularizada.Chipman (1992), p. 202.