Los rohinyás o ruaingás (en birmano: ရိုဟင်ဂျာ rui hang gya, pronunciado [ɹòhɪ̀ɴd͡ʑà]; en inglés: rohingya) son un grupo étnico musulmán de Birmania que desde 2017 fue objeto, según la ONU, de una limpieza étnica por parte de las autoridades birmanas que obligó a la mayoría de sus integrantes a refugiarse en la vecina Bangladés. La población se concentraba en dos municipios del estado de Rakáin limítrofes con Bangladés (Maungdaw y Buthidaung), y se extendía por otros tres municipios, Akyab, Rathedung y Kyauktaw. Antes de 2017 vivían aproximadamente un millón de rohinyás en el estado de Rakáin (antiguamente Arakan). A mediados de 2018 solo quedaban unos 300.000.
Los rohinyás hablan el idioma rohinyá, que es un dialecto bengalí, diferente del idioma mayoritario de Birmania. Son un grupo étnico no reconocido como parte de los 135 grupos étnicos oficiales del país y, desde 1982, se les ha negado la ciudadanía en Birmania porque el gobierno los considera inmigrantes bengalíes y no birmanos.
Los rohinyás son una de las minorías étnicas y religiosas más perseguidas del mundo.
Historia Origen El territorio donde han vivido los rohinyás es Arakan (actualmente Rakáin), una franja costera de unos 500 km de longitud que se extiende al oeste de Birmania frente al golfo de Bengala ―a finales del la dictadura militar le cambió el nombre por el de Rakéin, como es conocido Arakan oficialmente en la actualidad―. Durante muchos siglos la región de Arakan tuvo una relación más estrecha con el subcontinente indio que con el resto de Birmania de la que lo separa la cordillera Arakan Yoma que en algunos puntos alcanza los 3.000 metros de altitud. Del subcontienente indio procedieron sus primeros pobladores, como lo demuestran las inscripciones en sánscrito que se han encontrado en restos de templos hindúes, y solo a partir del comenzó la llegada de población budista de origen chino-tibetano procedente del otro lado de la cordillera Arakan Yoma y que eran conocidos como «rakéin» (‘orgullosos de su raza’).
El origen de los rohinyá es muy controvertido pues se discute tanto el momento de su llegada a Arakan como cuándo se forjó su identidad como pueblo. Esta controversia ha sido utilizada por las autoridades de Birmania para negarles la ciudadanía, algo que es contrario a la Carta de las Naciones Unidas que establece, según ha destacado el periodista español Alberto Masegosa, «que alguien nacido en un país y que no tiene otra nacionalidad le corresponde la nacionalidad de su país de nacimiento», por lo que «los ronhinyá tienen derecho a la nacionalidad birmana» y «siempre se les ha negado». «Ese limbo legal es la base de todas las violaciones a sus derechos que ha sufrido la inmensa mayoría de los musulmanes de Arakan», concluye este periodista español. thumb|300px|Mujeres y niños rohinyás La presencia de musulmanes en Birmania se remonta al , el siglo de oro de la cultura birmana que floreció en la ciudad de Bagan. Desempeñaron los oficios de comerciantes y guerreros, y se integraron bien con la población local, cuya religión era ―y sigue siendo― el budismo Theravada, llevado allí por los monjes de Sri Lanka durante el primer milenio de nuestra era. En cuanto a la presencia musulmana en Arakan algunos historiadores la sitúan entre los siglos y —Jasmine Chia afirma que hay evidencia de musulmanes viviendo en la región en el —. Por su parte Jacques P. Leider afirma que fue en el cuando comenzó a emerger una comunidad musulmana.
A principios del el rey Narameikhla, soberano del reino budista de Arakan, consiguió la ayuda militar del sultán de Bengala frente al reino de Ava, del interior de Birmania. Algunos de los soldados musulmanes enviados por el sultán se quedaron a vivir en Arakan, convirtiéndose, según algunos estudiosos ―aunque otros lo niegan―, en los antepasados de los rohinyá. Según esta versión muy controvertida, rohinyá derivaría de la palabra árabe ‘’Al-Rojan’’, ‘tierra bendita’, de la que también procedería el nombre de Arakan. Dos siglos y medio más tarde habría habido una nueva oleada migratoria musulmana en Arakan, influyendo en las costumbres de sus habitantes como el hábito de las mujeres budistas de la zona de llevar velo, al igual que las musulmanas. Esto fue descrito por el primer cronista occidental de Arakan, el agustino portugués Sebastiao Manrique, que visitó el reino y su capital Mrauk U en la primera mitad del . El reino de Arakan fue conquistado en 1784 por la dinastía Konbaung de Birmania, pero medio siglo después, en 1826, Arakan pasó a formar parte del Imperio británico, como seguidamente lo haría toda Birmania. Fue en esta época de finales del y principios del cuando se tiene constancia por primera vez de la existencia del nombre «rohinyá». En una obra del escocés Francis Buchanan-Hamilton que estuvo en la región en esa época se dice que allí convivían dos pueblos: los «yakein» budistas (rakéin) y los «rooinga» musulmanes (rohinyá). Sin embargo, hay autores que retrasan la aparición del nombre rohinyá al .
Periodo colonial Durante la dominación británica, y especialmente en la segunda mitad del , se incrementó notablemente la llegada de musulmanes a Birmania. Las autoridades coloniales los llevaron allí desde la India ―también a hindúes, pero en un número mucho más reducido― para que desempeñaran determinadas funciones en la administración y en las empresas para las que la población autóctona carecía de la formación y de la experiencia necesarias. Así a principios del ya había en Birmania alrededor de un millón de habitantes procedentes de la India, en su inmensa mayoría musulmanes, de un total de doce millones.
En cuanto a Arakan durante el periodo colonial se produjo un trasvase de población desde Bengala por lo que aumentó la población musulmana de la región. Así en Sittwe, la capital colonial de Arakan, la población musulmana ya rondaba las 60.000 personas en 1872 para pasar a casi 100.000 en 1891. Los recién llegados hablaban un dialecto bengalí muy parecido al que hablaba la población musulmana de Arakan. Según el censo realizado por los británicos en 1911 en Arakan había 210.000 budistas y 155.000 musulmanes.
Durante el periodo colonial mientras que la integración de los hindúes fue bastante fácil, los musulmanes se encontraron con el rechazo de la población budista mayoritaria y se produjeron algunos episodios sangrientos. Así en 1930 y 1938 fueron asesinados musulmanes, quemados sus negocios y asaltadas sus mezquitas.
Segunda Guerra Mundial Durante la Segunda Guerra Mundial los musulmanes de Arakan apoyaron a los británicos mientras que los budistas se pusieron del lado de los japoneses. Sin embargo, al finalizar la guerra los británicos incumplieron su promesa de crear un estado casi independiente para los musulmanes de Arakan, los rohinyás, y se produjeron enfrentamientos armados entre éstos y los budistas, especialmente en el sur de la franja costera, que se saldaron con varias decenas de miles de muertos, la destrucción de más de trescientas aldeas y la emigración de unos 80.000 rohinyás supervivientes hacia el norte de Arakan, donde eran mayoría. Así que cuando se proclamó la independencia de Birmania en 1948 Arakan, uno de los territorios más pobres del nuevo país, ya estaba dividido en dos sectores: el sur budista y el norte musulmán.
Independencia del Imperio británico En la Birmania independiente los musulmanes del norte de Arakan, los rohinyás, no fueron reconocidos como una etnia autóctona de las 135 que formaban el nuevo país, aunque a pesar de ello fundaron algunas organizaciones legales en las que aparecía el nombre de rohinyá, y dos destacados miembros de la minoría formaron parte de la Asamblea Constituyente birmana ―e incluso llegaron a tener una emisora de radio que emitía en su idioma―. El argumento que dieron las autoridades birmanas para no reconocerlos fue que los rohinyás no figuraban entre los grupos tribales identificados por los británicos durante la colonización ―los británicos habían distinguido tres grupos en Arakan: los budistas, identificados como rakéin; los musulmanes, sin darles un nombre específico; y los integrantes de otros credos―. Así pues, según los sucesivos gobiernos birmanos los «rohinyás» eran un producto de la colonización, que los habría traído de Bengala y por tanto les fue negada la ciudadanía birmana.
En el momento de la independencia de Birmania y de la India en 1948 algunos dirigentes rohinyás plantearon integrar su territorio en el recién nacido Pakistán, ya que su población compartía con ellos etnia (bengalí) y religión (islam) pero su máximo líder Muhammad Ali Jinnah rechazó la propuesta.
Régimen Militar A partir de la dictadura de Ne Win (1962-1988) se acentuó el «nacional-budismo» con medidas legales y administrativas contra los musulmanes como la exigencia de autorización para los matrimonios de parejas de diferente religión o la denegación de permisos para la construcción de mezquitas. Como ha destacado el periodista español Alberto Masegosa, «Ne Win recuperó el budismo como religión nacional con fines identitarios» y «los generales que le sucedieron siguieron ese camino», y para ello contaron con el apoyo del influyente y omnipresente clero budista. Así el acoso a los rohinyá comenzó en esta época y como respuesta en los años 1970 nació un grupo armado llamado Frente Patriótico Rohinyá, integrado por unas decenas de militantes, que fue aplastado con facilidad por ejército birmano (o Tatmadaw)―. La negativa a conceder a los rohinyá la ciudadanía birmana fue ratificada en la Constitución de 1974, tras cuya aprobación miles de rohinyá emigraron a Bangladés. Los que se quedaron recibieron una tarjeta de residencia como extranjeros. La ley de ciudadanía de 1982 confirmó esta situación.
La persecución a los rohinyás se acentuó bajo la dictadura del general Than Shwe (1992-2011). Como relató un periodista anglosajón, citado por el periodista español Alberto Masesgosa, bajo el régimen militar de Than Swe los rohinyá «tenían que pedir permiso para salir de sus poblados y para casarse. Solo lo podían hacer a cambio de mordidas. Se les negaba el derecho a la sanidad y a la educación y sufrían acoso religioso, con la destrucción de sus mezquitas». La respuesta a la persecución que sufrían bajo el régimen militar de Than Swe fue la fundación en los años 1990 de la Asociación para la Solidaridad Rohinyá, un grupo armado que tomó el relevo del Frente Patriótico Rohinyá de veinte años antes. La respuesta del Ejército birmano fue la operación llamada «Nación Limpia y Hermosa».
Transición democrática
A partir de mayo de 2012 los rohinyás fueron víctimas de la violencia antimusulmana instigada por el movimiento 969 liderado por el monje budista Ashin Wirathu. Los ataques comenzaron seis días después de que tres hombres rohinyás violaran y asesinaran a una joven budista en el estado de Rakáin. Aunque los acusados fueron detenidos rápidamente —dos fueron condenados a muerte y el tercero se suicidó—, budistas exaltados asaltaron un autobús donde viajaban diez líderes musulmanes que fueron apaleados hasta la muerte, sin que se produjera ninguna detención. A partir de entonces se sucedieron los ataques con el resultado de más de trescientas muertes. Además, el Movimiento 969 propuso que se aprobara un ley que prohibiera los matrimonios de diferente credo alegando que los musulmanes, cuando se casan con mujeres budistas, las obligan a abrazar el islam según establece la sharia, e hizo llamamientos al boicoteo de las tiendas propiedad de musulmanes. Como consecuencia de la violencia desatada contra ellos cerca de 150.000 rohinyás huyeron a Bangladés.