Barbarella es una película de ciencia ficción franco-italiana de 1968, dirigida por Roger Vadim e interpretada por Jane Fonda, Ugo Tognazzi, Anita Pallenberg, John Phillip Law y Milo O'Shea en los papeles principales. La película está basada en la historieta de ciencia ficción Barbarella de Jean-Claude Forest y Claude Brulé, y narra la historia de Barbarella, una viajera espacial y representante del gobierno de la Tierra Unida que es enviada a encontrar al científico Durand-Durand, quien ha creado una arma capaz de destruir a la humanidad.
Vadim fue contratado para dirigir Barbarella cuando el productor Dino De Laurentiis compró los derechos de adaptación al cine de la historieta. Vadim pidió a diferentes actrices que interpretaran el personaje principal (entre ellas Virna Lisi, Brigitte Bardot y Sophia Loren) antes de escoger a Fonda, que para entonces era su esposa. La película se empezó a rodar inmediatamente después que se terminó la filmación de otra adaptación de un cómic por parte de De Laurentiis, Diabolik, de forma que las dos películas comparten varios miembros del elenco y de personal.
Según los títulos de crédito, el vestuario de Jane Fonda fue diseñado por Jacques Fonteray y confeccionado por Sartoria Farani, con excepción del traje verde en la escena final que fuera diseñado por Paco Rabanne.
Argumento El presidente Dianthus (Claude Dauphin) del planeta Tierra, en el año 40.000, le encarga a la aventurera espacial Barbarella (Jane Fonda) salir en búsqueda de un científico loco, el doctor Durand-Durand (Milo O'Shea), que habita en el planeta Lithion. Durand-Durand es el inventor de una superarma de láser llamada rayo positrónico que los líderes de la Tierra temen caiga en manos equivocadas. Al llegar su nave se estrella y Barbarella es dejada inconsciente por un par de niños, que la llevan hasta los restos de una nave, donde es atada y atacada por muñecas con afilados colmillos . Es rescatada por un habitante de SoGo (la ciudad del mal), Mark Hand (Ugo Tognazzi), un ermitaño que deambula por el hielo buscando niños errantes. Hand le informa que Durand-Durand se encuentra en la ciudad de Sogo y se ofrece a llevarla de vuelta a su nave en su bote de hielo. Barbarella le expresa su agradecimiento, asegurándole que su gobierno le recompensará por la molestia y que entre tanto ella hará cualquier cosa que él le pida como ayuda. Hand le pide que tengan sexo, a lo que Barbarella se muestra confundida, en tanto durante siglos las personas de la Tierra no tienen encuentros sexuales a menos que los resultados de sus «psicocardiogramas estén en perfecta confluencia». Barbarella finalmente accede, pero se muestra escéptica y le pide al hombre píldoras que, en la Tierra, se utilizan para aumentar la experiencia sensual no sexual, «hasta que se logre un entendimiento mutuo completo». Hand sugiere que en cambio tengan sexo en su cama, lo que inicialmente desconcierta a Barbarella. Le dice a Hand que en la Tierra solo las personas pobres, que no tienen dinero para psicocardiogramas o píldoras, participan en actividades tan primitivas, distrayentes e ineficientes, pues otras actividades brindan exitosamente apoyo al ego y autoestima. Con todo, Hand la convence y Barbarella descubre que disfruta de ello, si bien admite entender por qué en la Tierra el sexo es considerado distrayente.
Barbarella abandona el planeta y se estrella nuevamente en un laberinto habitado por desterrados de Sogo. Conoce allí al ángel ciego Pygar (John Phillip Law), que ha perdido la voluntad de volar. Pygar la presenta con el Profesor Ping (Marcel Marceau), quien se ofrece a reparar su nave. Para poder continuar con su misión ella seduce a su vez a Pygar, quien recupera la voluntad de volar después del encuentro sexual. Logra llegar a SoGo en brazos de Pygar, solo para ser capturados por la Reina Negra de Sogo (Anita Pallenberg) y su conserje. El conserje le describe el Mathmos: energía viviente en forma líquida, alimentada por malos pensamientos y utilizada como fuente de energía en Sogo. Pygar tiene que pasar por una falsa crucifixión y Barbarella es puesta en una jaula, donde cientos de pájaros se preparan para atacarla. Es rescatada entonces por Dildano (David Hemmings), líder de la resistencia local, que se une a su búsqueda de Durand. Dildano le da una llave invisible para acceder a una cámara de los sueños donde duerme la Reina, y la envía de vuelta a Sogo.
Barbarella es rápidamente capturada de nuevo por el conserje, que la introduce en una máquina de placer excesivo, que induce un placer sexual letal. Barbarella sobrevive a la máquina, que se apaga. Se revela entonces que el conserje, conmocionado por la destrucción de la máquina, es de hecho Durand (que ha envejecido 30 años debido al Mathmos). Durand quiere convertirse en el nuevo líder de Sogo y derrocar a la Reina Negra, para lo que necesita su rayo positrónico y el acceso a la cámara de los sueños. Durand lleva a Barbarella a la cámara, encerrándola dentro con la llave invisible. Barbarella se encuentra con la Reina, quien le dice que si hay dos personas en la cámara, el Mathmos las devorará. Durand se hace con el control de Sogo, mientras Dildano y sus rebeldes comienzan su ataque a la ciudad. La Reina Negra responde liberando el Mathmos para destruir a Sogo. Protegidos por lo que la Reina Negra llama la inocencia de Barbarella, escapan del Mathmos y encuentran a Pygar; el ángel las toma en sus brazos y sale volando. Cuando Barbarella le pregunta a Pygar por qué ha salvado a una tirana, éste responde: «Un ángel no tiene memoria».
Producción
Desarrollo y guiones Tras comprar los derechos cinematográficos de los cómics de Barbarella de Jean-Claude Forest, el productor Dino De Laurentiis consiguió un acuerdo de distribución en Estados Unidos entre la francesa Marianne Productions y Paramount Pictures. Planeaba filmar Diabolik, un largometraje menos costoso, para ayudar a cubrir los costos de producción. En 1966, Roger Vadim expresó su admiración por los cómics (en particular por Peanuts, de Charles Schulz), afirmando que le gustaba «el humor salvaje y la exageración imposible de las tiras cómicas» y que quería «hacer yo mismo algo de ese estilo en mi próxima película, Barbarella». Vadim veía a la película como una oportunidad de «representar una nueva moral futurista... Barbarella [no] se siente culpable por su cuerpo. Quiero hacer algo bello a partir del erotismo». Su esposa, la actriz Jane Fonda, señaló que Vadim era fanático de la ciencia ficción; según el director, «en la ciencia ficción, la tecnología lo es todo... Los personajes son muy aburridos, no tienen psicología ninguna. Quiero hacer esta película como si hubiera llegado a un planeta extraño con mi cámara al hombro, como si fuera un reportero haciendo un noticiario».
Cuando Terry Southern terminó de escribir los diálogos de Peter Sellers para Casino Royale, voló a París para reunirse con Vadim y Fonda. Southern, que había conocido a Vadim en París a principios de los años 50, vio como un nuevo reto escribir una comedia de ciencia ficción basada en un cómic. Disfrutó escribiendo el guion, sobre todo el estriptis inicial y las escenas con pequeños juguetes robóticos que persiguen a Barbarella para morderla. Southern disfrutaba trabajar con Vadim y Fonda, pero le pareció que De Laurentiis sólo pretendía hacer una película barata y no necesariamente buena. Southern dijo posteriormente: «Vadim no estaba particularmente interesado en el guion, pero era un tipo muy divertido, con un ojo perspicaz para lo erótico, lo grotesco y lo absurdo. Y Jane Fonda era estupenda en todos los sentidos». Southern se sorprendió al ver que los créditos de su guion le fueron acreditados a Vadim y a varios guionistas italianos, además de a él mismo. Entre los guionistas acreditados se encontraban Claude Brulé, Vittorio Bonicelli, Clement Biddle Wood, Brian Degas, Tudor Gates y Forest; Degas y Gates fueron contratados por De Lautentiis después de quedar impresionado con su trabajo en Diabolik. Charles B. Griffith dijo más tarde que había hecho un trabajo no acreditado en el guion, afirmando que el equipo de producción «contrató a otros catorce escritores» después de Southern «antes de que llegaran a mí. No obtuve crédito porque fui el último.» Según Griffith, «reescribió alrededor de una cuarta parte de la película que se rodó, y luego se volvió a rodar, y añadí el concepto de que hacía miles de años que no existía la violencia, de modo que Barbarella era muy torpe durante toda la película. Se perjudica a sí misma y todo eso. Era bastante ridículo. Lo de Claude Dauphin y la habitación de suicidio también fueron parte de mi contribución a la película».
Preproducción y casting izquierda|miniaturadeimagen|Roger Vadim y Jane Fonda en Roma en 1967 durante el rodaje de la película. Se habló con varias actrices antes de elegir a Jane Fonda para el papel de Barbarella. La primera opción de De Laurentiis fue Virna Lisi; la segunda fue Brigitte Bardot, que no estaba interesada en un papel sexualizado. Su tercera opción era Sophia Loren, que estaba embarazada y consideraba que no encajaría en el papel. Fonda no estaba segura de hacer la película, pero Vadim la convenció diciéndole que la ciencia ficción era un género que evolucionaba rápidamente. Antes de rodar Barbarella, Fonda había protagonizado dos escándalos sexuales: el primero, cuando su cuerpo desnudo se exhibió en una valla publicitaria de ocho pisos para promocionar el estreno de La Ronde en 1965 (dirigida por Valim), y el segundo, cuando se vendieron a Playboy, al año siguiente, varias fotos de desnudos inocentes tomadas en el plató cerrado de Vadim para La Curée. Según el biógrafo Thomas Kiernan, el incidente de la valla publicitaria la convirtió en un símbolo sexual en los Estados Unidos. Vadim dijo que no quería que la actriz interpretara a Barbarella «en tono irónico», y que veía al personaje como «solo una chica encantadora y normal con un estupendo historial espacial y un cuerpo encantador. No voy a intelectualizarla. Aunque va a haber un poco de sátira sobre nuestra moral y nuestra ética, la película va a ser más un espectáculo que un ejercicio cerebral para unos cuantos intelectuales de a pie». Fonda consideró que su prioridad para Barbarella era «mantenerla inocente»; el personaje «no es una vampiresa y su sexualidad no se mide por las reglas de nuestra sociedad. No es promiscua, sino que sigue la reacción natural de otro tipo de educación. Tampoco es una llamada «mujer sexualmente liberada». Eso significaría rebelión contra algo. Ella es diferente. Ha nacido libre».
Fonda le recomendó personalmente a Vadim contratar a John Phillip Law como Pygar, tras su trabajo en Hurry Sundown; durante su estancia en Roma, el actor vivió con Fonda, Vadim y Forest en su hacienda alquilada en la Vía Apia. Law, ávido lector de cómics desde la infancia, leyó los cómics de Forest y estudió al personaje de DC Comics del Hombre Halcón para inspirarse. El retraso en la preproducción de Barbarella le permitió a Law rodar dos papeles antes de comprometerse con la película: como Bill Meceita en el spaghetti western De hombre a hombre, y como el personaje principal de Diabolik. Para el papel de la Reina Negra, Southern recomendó a la modelo Anita Pallenberg, entonces novia del miembro de The Rolling Stones Brian Jones; Southern se había hecho amigo de ella mientras trabajaba con la banda en una adaptación de La naranja mecánica. En las copias en inglés de la película, la voz de Pallenberg fue doblada por la actriz inglesa Joan Greenwood.
El mimo francés Marcel Marceau tuvo su primer papel hablado en la película como el Profesor Ping. Comparando a Ping con su personaje teatral Bip el payaso y Harpo Marx, dijo que no «olvidaba las líneas, pero me cuesta organizarlas. Es una forma diferente de hacer salir lo que hay dentro. Va del cerebro a las cuerdas vocales, y no directamente al cuerpo».