El sistema endocrino, también llamado sistema de glándulas de secreción interna, es el conjunto de órganos y tejidos del organismo, que segregan un tipo de sustancias llamadas hormonas. Las hormonas son mensajeras químicas liberadas por células, que alcanzan el torrente sanguíneo para regular a distancia las diferentes funciones corporales, entre ellas la velocidad de crecimiento, la actividad de los tejidos, el metabolismo, el desarrollo y funcionamiento de los órganos sexuales y algunos aspectos de la conducta; una vez alcanzado el punto de destino, estos mediadores son capturados por su receptor específico ubicado en la célula diana. A diferencia del sistema nervioso, que utiliza impulsos eléctricos, el sistema endocrino funciona exclusivamente por medio de mensajeros químicos (hormonas) que son vertidas al torrente sanguíneo y luego transportadas por él.Memmler. El cuerpo humano salud y enfermedad. 11ª edición.

La endocrinología estudia las glándulas endócrinas, las sustancias hormonales que producen estas glándulas, sus efectos fisiológicos y las enfermedades provocadas por alteraciones de su función.

Glándulas endocrinas y exocrinas Los órganos endocrinos también se denominan glándulas sin conducto o glándulas endocrinas debido a que sus secreciones se liberan directamente en el torrente sanguíneo, mientras que las glándulas exocrinas liberan sus secreciones sobre la superficie interna de los epitelios o la superficie externa cutánea. Las glándulas endócrinas comparten características comunes, entre ellas la carencia de conductos, alta irrigación sanguínea y la presencia de vesículas intracelulares que almacenan las hormonas. Las tres glándulas más representativas del sistema endócrino son: la hipófisis, la glándula tiroides y las suprarrenales.

Además de las glándulas endocrinas especializadas para tal fin, existen otros órganos como el riñón, hígado, corazón y las gónadas, que tiene una función endocrina secundaria. Por ejemplo el riñón segrega hormonas endocrinas como la eritropoyetina y la renina.

El funcionamiento de las glándulas en nuestro cuerpo es esencial para mantener el equilibrio interno y regular múltiples funciones fisiológicas. Ya sea a través de la secreción de hormonas en el sistema endocrino o de secreciones en el sistema exocrino, estas glándulas aseguran que el organismo funcione de manera óptima, adaptándose a las necesidades cambiantes del cuerpo.

Hormonas

Las hormonas son sustancias químicas segregadas por las glándulas endocrinas que al llegar a través de la sangre a las células diana, hacen que estas realicen determinadas funciones. Actúan como coordinadores y reguladores de numerosas funciones del organismo con la finalidad de lograr que todos los sistemas funcionen correctamente. Básicamente actúan como mensajeros químicos que transportan información de una célula a otra. Por lo general son liberadas directamente dentro del torrente sanguíneo, solas o asociadas a proteínas transportadoras que alargan su vida media. Hacen su efecto en determinados órganos o tejidos a distancia de donde se sintetizaron. Las hormonas actúan generalmente vertiéndose a la sangre y provocando acciones en órganos situados a distancia (comunicación endocrina), en algunos casos pueden actuar sobre la misma célula que la sintetiza (acción autocrina) o sobre células contiguas (acción paracrina).

Propagación y modos de acción Se liberan al espacio extracelular. Se difunden a los vasos sanguíneos y son transportadas por la sangre. Afectan tejidos que pueden encontrarse lejos del punto de origen de la hormona. Su efecto es directamente proporcional a su concentración. Independientemente de su concentración, requieren de adecuada funcionalidad del receptor para ejercer su efecto.

Efectos Estimulante: promueve la actividad en un tejido. Por ejemplo la prolactina estimula la producción de leche por la glándula mamaria. Inhibitorio: disminuye la actividad en un tejido. (ejemplo, somatostatina). Trópico: esta es una hormona que altera el metabolismo de otro tejido endocrino. Por ejemplo la tirotropina actúa sobre el tiroides y la ACTH sobre la corteza de glándula suprarrenal.

Se dice que dos hormonas son antagonistas cuando tienen efectos opuestos. Por ejemplo la insulina disminuye la concentración de glucosa en sangre y el glucagón la aumenta. Dos o más hormonas son sinergistas cuando en conjunto tienen un efecto más potente que por separado. (ej: hGH y T3/T4)

Tipos de comunicación Aunque originalmente se consideraban solo como hormonas las sustancias que eran secretadas por las glándulas endocrinas, actualmente el término hormona es más amplio y se designa como tal a cualquier sustancia que transporte una señal que pueda producir un cambio a nivel celular. Por este motivo se distinguen hormonas endocrinas que son las clásicas, pasan a la sangre y actúan a distancia afectando a células diana que se encuentra a mucha distancia del lugar en que son producidas, hormonas paracrinas que actúan a poca distancia del lugar en que se secretan y hormonas autocrinas que afectan a la misma célula que la produce.Bioquímica, tercera edición. Autor: Thomas M. Devlin. Consultado el 12 de noviembre de 2019. Endocrina: Las células de las glándulas de secreción interna como el tiroides vierten las hormonas a la corriente sanguínea. La hormona circula por todo el organismo e interactúa con las células diana situadas a distancia que poseen receptores específicos en su membrana celular o en el interior del citoplasma.Fisiología endocrina. Alfredo Jácome Roca. (2008). Academia Nacional de Medicina de Colombia. Consultado el 19 de octubre de 2019. Paracrina : Es la comunicación que se establece entre células que se encuentran relativamente cercanas. Es por lo tanto una comunicación local. Un ejemplo de sustancia hormonal con acción paracrina es la interleucina 1. Autocrina: las células responden a sus propias señales. Neuroendocrina. Tiene lugar cuando las terminales nerviosas de algunas neuronas liberan ciertas hormonas hacia la circulación. El ejemplo clásico de este tipo de comunicación son las hormonas liberadas por las neuronas del hipotálamo que pasan a la sangre y actúan sobre otros órganos.

Clasificación química Las hormonas pueden clasificarse según su solubilidad en liposolubles e hidrosolubles: Liposolubles. Esteroides: Todas las hormonas esteroideas son derivados químicos del colesterol. Su estructura está formada por cuatro anillos a los que se adhieren diferentes grupos químicos, lo que hace posible numerosas moléculas con diferentes funciones. Son solubles en lípidos, se difunden fácilmente hacia dentro de la célula diana. Se unen a receptores situados dentro de la célula y viajan hacia algún gen del ADN nuclear estimulando su transcripción. En el plasma, el 95% de estas hormonas viajan acopladas a transportadores proteicos plasmáticos. Ejemplos de hormonas esteroides es el cortisol producido por las glándulas suprarrenales y la testosterona producida por los testículos. Hormonas tiroideas: Son la T3 y T4, ambas producidas por la glándula tiroides. El proceso de síntesis tiene lugar agregando yodo al aminoácido tirosina. Al estar formadas por dos anillos de benceno adquieren la propiedad de la liposolubilidad.

Hidrosolubles. Las hormonas hidrosolubles circulan por la sangre y se adhieren a un receptor específico situado en la membrana plasmática, en la parte externa de la célula. La unión de la hormona al receptor desencadena una cascada de reacciones que inducen cambios en la célula. Las hormonas hidrosolubles pueden ser de varios tipos: Aminas. Son aminoácidos modificados, por ejemplo adrenalina y noradrenalina. Péptidos. Son cadenas cortas de aminoácidos, por ejemplo ADH. Son hidrosolubles y tienen capacidad de circular libremente en el plasma sanguíneo. Proteicas. Son proteínas complejas, por ejemplo GH que es polipéptido formado por 191 aminoácidos y la PTH. Glucoproteínas, por ejemplo la FSH y la LH. thumb|350px|center|La hormona del crecimiento (GH) es un polipéptido formado por 191 aminoácidos que se une al receptor de las células hepática (GHR) y estimula la producción del factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1)

Mecanismo de acción thumb|250px|Esquema en el que se representa el receptor de insulina ubicado en la membrana de las células diana. Las hormonas viajan por todo el cuerpo a través de la sangre, pero solo actúan sobre determinadas células que reciben el nombre de células diana. Las células diana disponen de receptores específicos que son capaces de unirse a una hormona circulante. Los receptores son proteínas celulares situadas en la membrana celular o el citoplasma que desencadenan una respuesta en la célula cuando se unen a una hormona concreta. Una célula diana típica puede contener entre 2000 y 100 000 receptores. Cuando los niveles circulantes de una hormona son excesivamente altos el número de receptores tiende a disminuir, fenómeno llamado regulación por decremento, sin embargo cuando la producción de una hormona es escasa la cantidad de receptores tiende a aumentar, por lo que las células diana se hacen más sensibles a los efectos de la hormona, este fenómeno se llama regulación por incremento.Principios de Anatomía y Fisiología. Autor: Gerard J. Tórtora y Bryan Derrickson. Consultado el 18 de octubre de 2019.

Las hormonas de naturaleza proteica actúan sobre receptores situados en la membrana celular, sin embargo las derivadas de esteroides y las hormonas tiroideas, gracias a su naturaleza lipídica, traspasan con gran facilidad la membrana celular y se unen a receptores que se encuentran en el interior del citoplasma, alcanzan el núcleo de la célula y modifican la expresión del ADN, promoviendo o inhibiendo la síntesis de determinadas proteínas que desencadenan los procesos fisiológicos específicos de cada hormona. No obstante hay que tener en cuenta que las funciones que realizan las hormonas son mucho más amplias, en ocasiones aumentan la permeabilidad de la membrana de la célula para facilitar la entrada o salida de sustancias específicas, promueven la contracción del músculo liso o cardíaco o alteran la velocidad a la que se producen determinadas reacciones químicas.

Principales glándulas endocrinas thumb|250px|Eje hipotálamo-hipofisario. thumb|250px|Hormonas secretadas por hipotálamo, hipófisis, tiroides y glándula pineal. thumb|250px|Islote de Langerhans en el páncreas. thumb|250px|Glándula suprarrenal. thumb|250px|Hormonas secretadas por órganos sexuales y placenta. Hipotálamo e hipófisis. La hipófisis es una pequeña glándula que se encuentra situada en el interior del cráneo, en la región denominada silla turca, consta de dos partes que se llaman adenohipofisis y neurohipofisis. La hipófisis se encuentra unida al hipotálamo que es una parte del cerebro situada debajo del tálamo. El hipotálamo secreta 8 hormonas diferentes y la hipófisis 7, la mayoría de las cuales controlan a su vez el funcionamiento de otras glándulas endocrinas. El conjunto formado por el hipotálamo y la hipófisis se llama eje hipotálamo-hipofisario y es de importancia crucial para el control de muchas funciones del organismo reguladas por hormonas.Principios de Anatomía y Fisiología. Tortora-Derrickson, decimotercera edición.Organización del sistema endocrino y neuroendocrino. Universidad de Jaén. Grupo de Investigación de la Junta de Andalucía. Fisiología y Patología Experimental y Clínica. Consultado el 27 de octubre de 2019. Hormona del crecimiento. La hormona del crecimiento es secretada por la hipófisis anterior o adenohipófisis, es un polipéptido formado por una cadena de 191 aminoácidos. Favorece el aumento de tamaño de las células y su división (mitosis), por lo que induce el crecimiento de los diferentes órganos y tejidos, su acción es especialmente destacada sobre el crecimiento óseo y muscular.