thumb|La Deposizione di Cristo, de Caravaggio. thumb|El sepulcro venerado en la Iglesia del Santo Sepulcro. thumb|María Magdalena descubre a Cristo resucitado ante la tumba vacía. Noli me tangere, de Fra Angelico. miniatura|William Blake, Christ in the Sepulchre, Guarded by Angels. miniatura|Vitral del . miniatura|Mise au tombeau (enterramiento) por el maestro de Chaource, escultura que data de 1515-1520, en la cripta de la iglesia Saint-Jean-Baptiste de Chaource (Francia).
Sepulcro, tumba o sepultura de Cristo, Jesucristo o Jesús son las denominaciones convencionales de los diferentes lugares propuestos como lugar de enterramiento (sepulcro, tumba o sepultura) de Jesucristo. También se utilizan para designar a un tema artístico muy utilizado en el arte cristiano (Deposición del cuerpo de Cristo o Santo Entierro), que reproduce la escena evangélica que lo trata (véase su iconografía en el artículo Lamentación sobre Cristo muerto). El que se limita a la representación del cuerpo yacente de Cristo en su tumba se suele denominar Cristo muerto.
La Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén se levantó sobre el lugar venerado tradicionalmente.
En el se descubrió a las afueras de la Ciudad Vieja de Jerusalén un lugar que algunos grupos protestantes y peregrinos comenzaron a considerar que era más probable como lugar de enterramiento de Cristo: la llamada tumba del jardín. En 1980 se descubrió la tumba de los diez osarios, entre los que hay uno denominado de Yehshúah Bar Yoshef ("Jesús, hijo de José").
Las tradiciones que consideran que Jesucristo no murió en la cruz, sino que sobrevivió, salió de Jerusalén y se fue a otro lugar, proponen distintos lugares como tumba de Cristo: Roza Bal,Jesus in India Ghulam Ahmad 1908. Fuente citada en Roza Bal] en Srinagar (India), venerada por los musulmanes ahmadíes como tumba de Yuz Asaf ("hijo de José"); y la localidad japonesa de Shingō (Aomori). Bird, Winifred, "Behold! Christ's grave in Shingo, Aomori Prefecture", Japan Times, 25 December 2011. Fuente citada en Shingō, Aomori
La mayor parte de los exégetas bíblicos consideran el entierro de Cristo como parte de las más tempranas tradiciones evangélicas cristianas. John Dominic Crossan recoge la posibilidad de que, como ocurría con otros condenados a muerte por los romanos, el cuerpo de Jesús pudo ser arrojado a los perros de modo que no quedaran restos para ser enterrados.
En la iglesia ortodoxa se denomina zoodochos ("receptor de vida") a un atributo de la tumba de Cristo que la vincula por un lado con la resurrección y por otro con la Virgen (Theotokos o "madre de Dios").Parry, Ken; David Melling (editors) (1999). The Blackwell Dictionary of Eastern Christianity. Malden, MA.: Blackwell Publishing. ISBN 0-631-23203-6. Fuente citada en Zoodochos
Relatos bíblicos thumbnail|Mosaico mural del entierro de Jesús cerca de la Piedra de la unciónLa referencia más antigua a un entierro de Jesús se encuentra en una carta de Pablo. Escribiendo a la Corintios alrededor del año 54 d. C.,Watson E. Mills, Acts and Pauline Writings, Mercer University Press 1997, página 175. se refiere al relato que había recibido de la muerte y resurrección de Jesús ("y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día según las Escrituras").
Los cuatro evangelios canónicos, escritos entre los años 66 y 95, concluyen con una extensa narración del arresto de Jesús, juicio, crucifixión, sepultura y resurrección.Powell, Mark A. Introducing the New Testament. Baker Academic, 2009. Narran cómo, en la tarde de la Crucifixión, José de Arimatea pidió a Pilato el cuerpo y, después de que Pilato accediera a su petición, lo envolvió en una tela de lino y lo depositó en una tumba. Según , fue depositado en una tumba por "el consejo en pleno".
La erudición moderna hace hincapié en contrastar los relatos evangélicos, y encuentra más probable la representación de Marcos.Maurice Casey, Jesus of Nazareth: An Independent Historian's Account of His Life and Teaching (Continuum, 2010) página 449. Evangelio de Marcos En el Evangelio de Marcos (el más antiguo de los evangelios canónicos), escrito en torno a los años 66 y 72,. José de Arimatea es un miembro del Sanedrín, que había condenado a Jesús, que desea asegurarse de que el cadáver sea enterrado de acuerdo con la ley judía, según la cual los cadáveres no podían dejarse expuestos durante la noche. Pone el cuerpo en un sudario nuevo y lo deposita en una tumba excavada en la roca.Douglas R. A. Hare, Mark (Westminster John Knox Press, 1996) página 220. El historiador judío Josefo, escribiendo más tarde en el siglo, describió cómo los judíos consideraban esta ley tan importante que incluso los cuerpos de los criminales crucificados eran bajados y enterrados antes de la puesta del sol.James F. McGrath, "Burial of Jesus. II. Christianity. B. Modern Europe and America" en The Encyclopedia of the Bible and Its Reception. Vol.4, ed. por Dale C. Allison Jr., Volker Leppin, Choon-Leong Seow, Hermann Spieckermann, Barry Dov Walfish, y Eric Ziolkowski, (Berlín: de Gruyter, 2012), p. 923 En este relato, José sólo hace lo mínimo para observar la Ley, envolviendo el cuerpo en un paño, sin mención de lavarlo (Taharah) o ungirlo. Esto puede explicar por qué Marcos menciona un acontecimiento anterior a la crucifixión en el que una mujer derrama perfume sobre Jesús.() Jesús es así preparado para el entierro incluso antes de su muerte real.McGrath, 2012, p.937 Texto bíblico
Evangelio de Mateo El Evangelio de Mateo fue escrito alrededor de los años 80 a 85, utilizando el Evangelio de Marcos como fuente. En este relato no se hace referencia a José de Arimatea como miembro del Sanedrín, sino como un discípulo rico de Jesús.Daniel J. Harrington, El Evangelio de Mateo (Liturgical Press, 1991) página 406.Donald Senior, La Pasión de Jesús en el Evangelio de Mateo (Liturgical Press, 1990) página 151. Muchos intérpretes han leído esto como una sutil orientación del autor hacia los partidarios ricos, mientras que otros creen que se trata del cumplimiento de la profecía de Isaías 53:9: "E hicieron su sepulcro con los impíos, Y con los ricos su sepulcro; aunque no había hecho violencia, Ni había engaño en su boca." Esta versión sugiere un entierro más honorable: José envuelve el cuerpo en un sudario limpio y lo coloca en su propia tumba, y la palabra utilizada es soma (cuerpo) en lugar de ptoma (cadáver).Donald Senior, The Passion of Jesus in the Gospel of Matthew (Liturgical Press, 1990) página 151-2. El autor añade que las autoridades romanas "aseguraron la tumba poniendo un precinto en la piedra y apostando la guardia." Texto bíblico
Evangelio de Lucas El Evangelio de Marcos es también una fuente para el relato dado en el Evangelio de Lucas, escrito alrededor del año 90-95. Como en la versión de Marcos, José es descrito como miembro del Sanedrín,N. T. Wright, Luke For Everyone (Westminster John Knox Press), página 286. pero no está de acuerdo con la decisión del Sanedrín respecto a Jesús; se dice que "esperaba el reino de Dios" en lugar de ser discípulo de Jesús. Texto bíblico
Episodio evangélico Una de las epístolas paulinas son el primer texto que contiene un pasaje donde se refiere, sin entrar en detalles, que Jesús fue enterrado. Los evangelios canónicos, que se escribieron más tarde, terminan con una detallada narración (casi hora por hora) de la Pasión de Cristo, que culmina con su muerte y resurrección. Entre ambos episodios se encuentra el entierro de Cristo.Powell, Mark A. Introducing the New Testament. Baker Academic, 2009. En los cuatro evangelios se recoge que, en la tarde del día de la crucifixión, José de Arimatea solicita a Pilatos el permiso para recoger el cuerpo de Jesús. Tras conseguirlo, se dirige al Gólgota, donde el cadáver de Cristo seguía en la cruz, lo desclava y lo desciende (escena del Descendimiento), envolviéndo en un lienzo (el que la tradición identifica con el mantel de la Santa Cena y que se habría conservado como reliquia: la Síndone de Turín). Hay significativas diferencias entre los cuatro evangelios entre el considerado más temprano (evangelio de Marcos) y el considerado más tardío (evangelio de Juan).
En el de Marcos, José de Arimatea no aparece descrito como uno de los seguidores de Jesús, sino como un judío piadoso que desesa asegurarse que su cadáver sea enterrado de acuerdo con la ley judía, que no permite que se les deje expuestos de noche. El historiador judío Flavio Josefo describe cómo los judíos consideraban tan importante esta ley que incluso los cuerpos de los criminales crucificados debían ser descolgados y enterrados antes de la puesta de sol.James F. McGrath, "Burial of Jesus. II. Christianity. B. Modern Europe and America" in The Encyclopedia of the Bible and Its Reception. Vol.4, ed. by Dale C. Allison Jr., Volker Leppin, Choon-Leong Seow, Hermann Spieckermann, Barry Dov Walfish, and Eric Ziolkowski, (Berlin: de Gruyter, 2012), p.923 En el evangelio de Mateo (27:57) se dice que José de Arimatea era un discípulo de Jesús. La crítica moderna tiende a analizar como contradictorios los relatos evangélicos, y encuentra el de Marcos como el más probable.Maurice Casey, Jesus of Nazareth: An Independent Historian's Account of His Life and Teaching (Continuum, 2010) page 449.
También según Marcos, José de Arimatea se limita a cumplir con los requisitos mínimos de la ley judía, envolviendo el cuerpo en un paño, sin mencionar su lavado o unción. Esto se interpreta como una consecuencia de un episodio previo a la crucifixión, narrado en Marcos 14:3-9: una mujer extiende perfume sobre Jesús, lo que sería una premonición de la preparación de su cuerpo para el entierro, aún en vida (véase iconografía evangélica del perfume). El último de los evangelios, el de Juan, difiere del de Marcos en este punto, reflejando cómo José de Arimatea (al que también se describe como discípulo), da a Jesús un entierro honorable; en cuyo proceso es asistido por Nicodemo, quien compra una mixtura de mirra y aloe, aromas propios del ropaje de los entierros según la costumbre judía de la época. El evangelio de Mateo (27:66) menciona que la tumba se aseguró poniendo sobre la piedra un sello y apostando una guardia.
Muy importante es el papel de las Santas Mujeres o Tres Marías, a las que también se denomina miróforas ("portadoras de la mirra"),Richard Bauckham, Jesus and the Eyewitnesses (Eerdmans Publishing Company: Cambridge, 2006). Fuente citada en Myrrhbearers tanto en el entierro como en la resurrección (pues son las que descubren la tumba vacía).Craig, William Lane. "The Historicity of the Empty Tomb of Jesus". Fuente citada en Empty tomb
En la literatura no canónica El Libro apócrifo del Nuevo Testamento, manuscrito conocido como el Evangelio de Pedro, afirma que los judíos entregaron el cuerpo de Jesús a José, quien más tarde lo lava y luego lo entierra en un lugar llamado "Jardín de José".
Historicidad thumb|El Entierro de Cristo de Pedro Roldán Los estudiosos difieren sobre la historicidad de la historia del entierro, y la cuestión de si Jesús recibió un entierro decente. Los puntos de controversia son si el cuerpo de Jesús fue sacado de la cruz antes de la puesta del sol, o si se dejó en la cruz para que se descompusiera; si su cuerpo fue sacado de la cruz y enterrado específicamente por José de Arimatea, o por el Sanedrín o un grupo de judíos en general; y si fue enterrado, y en caso afirmativo, qué tipo de tumba, o si fue enterrado en una fosa común.