José Gonzalo Rodríguez Gacha (Pacho, Cundinamarca, 14 de mayo de 1947 - Tolú, Sucre, 15 de diciembre de 1989), apodado «El mexicano», fue un narcotraficante, criminal, terrorista y paramilitar colombiano, cofundador y cabecilla del Cartel de Medellín.
De origen humilde, Rodríguez Gacha amasó su fortuna durante los años 1970 y principios de los años 1980 a través del tráfico de cocaína hacia Centro y Norteamérica. Tras la creación del Cartel de Medellín en 1976, los medios de comunicación colombianos lo consideraron el «líder del ala militar» de dicha organización y su «Ministro de guerra» más importante. Más de 1.000 muertos fueron atribuidos a su nombre. Contó con su propia fuerza paramilitar, entre guardaespaldas y sicarios, con cerca de 2.000 miembros. Hizo parte del grupo Muerte a Secuestradores (MAS), de la Asociación Campesina de ganaderos y Agricultores del Magdalena Medio (ACDEGAM) y fue líder del cartel de Bogotá y de Los Masetos. También participó en las guerras verdes entre esmeralderos. Fue considerado por la revista Forbes como uno de «los hombres más ricos del mundo» en 1988.U.S. Congress, Office of Technology AssessmentInformation Technologies for the Control of Money Laundering OTA-ITC-630, Washington, DC: U.S. Government Printing Office, September 1995
Apoyaría decisivamente la creación de grupos de autodefensa en Colombia y orquestó el exterminio de la Unión Patriótica a finales de los 1980. Rodríguez Gacha murió el 15 de diciembre de 1989, tras una operación policial que incluyó una persecución por tierra y aire cerca de las playas de Coveñas (Sucre), operación que también fue abatido su hijo Freddy. Se conoció, años después de su muerte, que su trascendencia no se limitó a esferas del narcotráfico, sino también al ámbito comercial, político, deportivo y social del país.
Biografía Orígenes José Gonzalo Rodríguez Gacha nació en Pacho, Cundinamarca, Colombia, el 14 de mayo de 1947, en el seno de una familia campesina humilde que vendía quesos.https://www.kienyke.com/historias/tras-los-rastros-de-gachahttps://www.infobae.com/america/mexico/2019/05/15/el-mexicano-el-despiadado-narco-que-festejaba-con-mariachis-y-se-unio-a-pablo-escobar/ En tercero de bachillerato decidió abandonar sus estudios para empezar a trabajar en Bogotá, donde trabajo como camarero de un restaurante, ayudante de autobuses, e incluso como comerciante en el sector de San Victorino.
Su carrera criminal despegaría a principios de los años 1970, cuando se trasladó a Muzo (Boyacá) y entró al servicio de Gilberto Molina Moreno, el «zar» del comercio de esmeraldas en Boyacá, legendario personaje que durante muchos años impuso su ley en el negocio minero, ejerciendo su influencia en una vasta región que cubre los municipios de Quípama, Otanche y San Pablo de Borbur. Molina era el jefe indiscutido y sus socios (que le reconocían su condición de «padrino») incluían a personas como Víctor Carranza, Julio Rincón,https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/las-guerras-verdes-y-la-nueva-era-article/http://www.mamacoca.org/docs_de_base/La_Representacion_Social_del_narcotrafico/FernandoCortes_La_caceria_del_mejicano_a-los-20-anos_IntermedioEd_nov2009.pdfhttps://centrodememoriahistorica.gov.co/wp-content/uploads/2020/11/Autodefensas-de-Cundinamarca.pdf Benito Méndez, «el mono Bernal», Julio Silva y Juan Vitar. Estos explotaban legalmente concesiones otorgadas por el gobierno colombiano a sociedades de las que ellos y otros esmeralderos eran miembros. Sin embargo, no dominaban todo el negocio. Entre sus rivales, el principal era el grupo controlado por la familia Vargas, que imponía su ley en la región de Coscuez. Rodríguez Gacha era uno de los hombres de seguridad de Molina, y ganó una reputación como asesino. A medida que empezó a ascender dentro de las filas de los hombres de Molina empezó a tener contacto con personas relacionadas con el narcotráfico.
La guerra verde entre Molina y los Vargas se tornó cada vez más sangrienta y, mientras eso sucedía, Rodríguez Gacha, que había ascendido rápidamente en las estructuras del «zar verde», se independizó para dedicarse a una actividad considerablemente más rentable: el narcotráfico. Su primer contacto con este negocio vino a través de Verónica Rivera de Vargas «la reina de la coca», amiga de Pablo Escobar y del narcotraficante mexicano Miguel Ángel Félix Gallardo hacia mediados de los setenta. Rodríguez Gacha se encargó de asesinar a la familia del principal rival de Rivera. Hizo su primera fortuna en medio de la Bonanza marimbera para luego comenzar con el tráfico de cocaína.
Cartel de Medellín A medida que Rodríguez Gacha empezaba a prosperar en el negocio del narcotráfico empezó a comprar grandes cantidades de tierras en la región del Magdalena Medio, en el valle limítrofe entre los departamentos de Antioquia, Boyacá y Santander. Tras mudarse a la ciudad de Medellín en 1976, Rodríguez Gacha se asoció con la familia Ochoa (Jorge Luis, Juan David y Fabio), Pablo Escobar y Carlos Lehder para establecer una alianza que con el tiempo se fortaleció hasta convertirse en lo que después se llamaría el cartel de Medellín. Los traficantes cooperaron en la producción, distribución y mercadeo de cocaína. Durante los últimos años de la década de 1970, Rodríguez Gacha creció dentro de la jerarquía de la organización, descubriendo nuevas rutas de tráfico a través de México hacia los Estados Unidos, principalmente a las ciudades de Los Ángeles (California) y Houston (Texas). Se afirma a menudo que fue el primero en establecer estrategias cooperativas con carteles de México. Esto, combinado con su pasión por la cultura popular, música y cultura caballística mexicanas, le ganó los motes de 'El Mexicano' y 'Don Sombrero'. Rodríguez Gacha era propietaria de una cadena de haciendas en su pueblo natal en Pacho con nombres de inspiración mexicana como Cuernavaca, Chihuahua, Sonora y Mazatlán.
En pocos años Rodríguez Gacha se convirtió en uno de los pilares del cartel de Medellín en los comienzos de los ochenta. Amasó en corto tiempo una de las más grandes fortunas de Colombia. Pronto se abrirían nuevas rutas de tráfico de drogas a través de México, Haití, Los Ángeles, California, Houston, Texas y Nicaragua, donde desempeñó un papel fundamental en el crimen del piloto estadounidense Barry Seal, asesinado más tarde, el 19 de febrero de 1986, cuando accedió a testificar contra el cartel. Según el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Rodríguez Gacha dirigía operaciones de tráfico de cocaína a través de Panamá y la Costa Oeste (California) de Estados Unidos.
Asociado a las mafias afincadas en Antioquia, controló un ala autónoma de la organización narcotraficante en el centro del país, manejando hombres y recursos propios. Rodríguez Gacha basó gran parte de sus operaciones en Bogotá y otras áreas de la región de Cundinamarca, así como en la región del Magdalena Medio. Fue Rodríguez quien primero estableció Tranquilandia, uno de los laboratorios más grandes y conocidos de la selva donde más de dos mil personas vivían y trabajaban fabricando y empaquetando cocaína.
Al convertirse en uno de los principales capos del ascendente cartel, Rodríguez Gacha comenzó a tener problemas con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP), en su mayoría derivados del hecho de que la guerrilla cobraba «impuestos» (extorsiones) por vigilar algunas de sus plantaciones y laboratorios de coca, y que a veces robaban a algunos de sus emisarios y a destruir sus plantaciones. Cuando en 1981 la guerrilla del Movimiento 19 de abril (M-19) secuestró a Martha Nieves Ochoa, hermana de su colega narcotraficante Jorge Luis Ochoa, el cartel decidió crear lo que sería uno de los primeros grupos paramilitares de extrema derecha en enfrentarse contra la guerrilla, el movimiento «Muerte a Secuestradores» (MAS). Rodríguez Gacha, en venganza contra las FARC-EP, se convirtió en uno de los principales apoyos económicos del grupo. Anticomunista, pronto se convirtió en el líder militar de facto del cartel y gracias a sus inmensas riquezas, logró formar la organización paramilitar más grande del país, compuesta por alrededor de 1 000 hombres, todos entrenados y armados, originalmente dedicados a su seguridad pero que pronto se convirtieron en un ejército anticomunista dirigido particularmente contra las FARC-EP, y luego contra el partido político de izquierda Unión Patriótica, siendo responsables del asesinato de más de 800 de sus miembros, incluyendo la del candidato presidencial, Jaime Pardo Leal, quien fue asesinado el 11 de octubre de 1987.
Asesinato de Rodrigo Lara Bonilla Con la intervención de varios políticos colombianos a favor de la extradición de los cabecillas del narcotráfico, el cartel de Medellín y Rodríguez Gacha en particular se vieron cada vez más enfrentados al Estado colombiano. Cada vez más, sus ataques se fueron dirigiendo contra el estado colombiano, apoyando a su socio y amigo Pablo Escobar en su lucha contra el gobierno. El 30 de abril de 1984, el ministro de justicia Rodrigo Lara Bonilla, que había emprendido una cruzada contra el Cartel de Medellín, fue asesinado por sicarios de «Los Priscos» que se movilizaban en una motocicleta. Rodríguez Gacha fue señalado de organizar, en conjunto con los paramilitares del Magdalena Medio y el cartel de Medellín, la realización de este magnicidio.
En respuesta, el presidente Belisario Betancur declaró fuera de la ley a los narcotraficantes y se pronunció a favor de la implementación del tratado de extradición. Los Ochoa, Pablo Escobar, Carlos Lehder y Rodríguez Gacha debieron huir a Panamá. En un último intento por controlar la situación y negociar con el gobierno, los capos se reunieron con el expresidente colombiano Alfonso López Michelsen en el Hotel Marriott de Panamá. Sin embargo, las negociaciones se filtraron a la prensa y el plan se desmoronaría. Meses más tarde regresarían clandestinamente al país, más el punto de ruptura con el gobierno ya había llegado...
Guerra contra el Estado
A causa de la reactivación del tratado de extradición en mayo de 1984 y de las primeras detenciones con este fin en enero de 1985, los miembros del Cartel de Medellín quedaron fuera de ley y se autodenominaron «Los Extraditables». El inicio de una guerra frontal contra los gobiernos de Colombia y Estados Unidos fue inevitable. Este periodo negro pasaría a denominarse en la historia de Colombia como la Guerra del Narcoterrorismo.
La campaña de terror reactivada a partir de la segunda mitad de 1986 se cobró las vidas del magistrado de la Corte Suprema, Hernando Baquero Borda, del juez Gustavo Zuluaga Serna, del coronel Jaime Ramírez Gómez y del director de El Espectador: Guillermo Cano Isaza. Tras una tregua de un año, las decisiones tomadas por el Gobierno Barco el 8 de enero de 1988, al dictar autos de detención con fines de extradición contra Escobar, Rodríguez Gacha y los hermanos Juan David, Jorge Luis y Fabio Ochoa Vásquez, generarían una nueva escalada terrorista. El 16 de enero de 1988 es secuestrado el candidato a la alcaldía de Bogotá, Andrés Pastrana Arango y el 25 del mismo mes, durante un nuevo intento de secuestro es asesinado el procurador general de la Nación, Carlos Mauro Hoyos. La guerra contra el Estado está prácticamente declarada.