La rebelión de Kronstadt fue un alzamiento fracasado de los marinos soviéticos de la isla de Kotlin, donde se halla la fortaleza de Kronstadt, contra el Gobierno de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia. Fue el último gran levantamiento de izquierda contra los bolcheviques dentro del territorio ruso durante la guerra civil rusa.
Tuvo lugar en Kronstadt, una fortaleza naval situada en la isla de Kotlin en el golfo de Finlandia, durante las primeras semanas de marzo de 1921. Tradicionalmente, Kronstadt ha servido como base de la Flota del Báltico rusa y defensa de San Petersburgo, entonces Petrogrado, que se encuentra a treinta kilómetros de la isla. Durante dieciséis días, se implantó una comuna revolucionaria que se opuso al Gobierno soviético que los propios marinos habían ayudado a crear. Después de encarnizados combates y un número de bajas superior a las diez mil personas, la rebelión fue aplastada.Avrich (2004), p. 9
Surgida por el descontento popular y a raíz de las protestas obreras en Petrogrado, estalló cuando estas se estaban calmando. No se coordinó con otras rebeliones contra los bolcheviques que en ese momento existían en otras lejanas regiones del país.Chamberlin (1965), p. 445 Por entonces las disputas internas entre fracciones comunistas habían debilitado seriamente la administración de la flota y esta no pudo desbaratar la sublevación.
Los rebeldes, entre los que se contaban numerosos comunistas desencantados con la evolución del Gobierno, exigieron la aplicación de un programa de reformas que recordaba las reivindicaciones de corte anarcosindicalista de 1917: elección de los sóviets, inclusión de los partidos socialistas y anarquistas en el poder, libertad económica para campesinos y obreros, fin del poder de los partidos y del monopolio bolchevique del poder, disolución de los nuevos organismos burocráticos surgidos durante la guerra o restauración de los derechos civiles para la clase trabajadora. A pesar de la influencia de algunos partidos de oposición, los marinos no respaldaron a ninguno en concreto.
Convencidos de la popularidad de las reformas que exigían y que aplicaron en parte durante la corta rebelión, esperaron en vano que su protesta se extendiese por el país y rechazaron la ayuda de los emigrados, quienes pretendían utilizar el alzamiento para sus propios fines. Esperando que el Gobierno se aviniese a negociar, mantuvieron una actitud pasiva que acabó por aislar la fortaleza del continente, a pesar de los consejos de los oficiales, quienes defendieron una estrategia ofensiva. Las autoridades, por el contrario, adoptaron una postura intransigente; presentaron un ultimátum exigiendo la rendición incondicional el día 5 y, una vez caducado el plazo, desencadenaron una serie de asaltos a la isla que fracasaron hasta que una gran concentración de unidades militares logró tomarla el 17 de marzo tras sufrir gran número de bajas.
Los rebeldes fueron considerados mártires revolucionarios por sus partidarios y agentes de la Entente y de la contrarrevolución para las autoridades; la rebelión desencadenó una gran controversia y la desilusión de parte de los antiguos defensores del régimen establecido por los bolcheviques.
Aunque la sublevación fracasó, aceleró la implantación de la Nueva Política Económica que sustituyó al «comunismo de guerra»; las exigencias políticas, por el contrario, se vieron frustradas.
Contexto El barón Piotr Wrangel, último de los grandes comandantes «blancos», evacuó sus fuerzas en el otoño de 1920; su marcha puso fin en la práctica a la guerra civil si no se cuentan las grandes revueltas campesinas.|thumb|right En el otoño de 1920, Rusia comenzó la transición de la guerra a la paz;Chamberlin (1965), p. 431 el 12 de octubre el Gobierno soviético firmaba un armisticio con Polonia y tres semanas más tarde el último de los principales generales «blancos», el barón Piotr Wrangel, abandonaba Crimea.Avrich (2004), p. 13 En noviembre el Gobierno dispersó las fuerzas de Néstor Majnó. Moscú había recuperado el control del Turquestán, Siberia y Ucrania, las regiones carboníferas del Donetsk y las petrolíferas de Bakú; en febrero de 1921, se completó la reconquista del Cáucaso con la toma de Georgia. A pesar de que continuaban los combates en algunas regiones (con Majnó en Ucrania hasta finales de otoño, Antónov en Tambov, en Daguestán o en Siberia con sus revueltas campesinas), estos no representaban ya una amenaza militar al poder comunista.
El Gobierno de Lenin, que había abandonado sus esperanzas de una inmediata revolución mundial, trató de asentar su poder y normalizar las relaciones con las potencias occidentales, que abandonaronChamberlin (1965), p. 430 su intervención y levantaron el bloqueo al país. A lo largo de 1920, se firmaron distintos tratados con Finlandia y las repúblicas bálticas; en 1921, se pactaron otros con Persia y Afganistán.Avrich (2004), p. 14 A pesar de la victoria militar y la mejora de la situación exterior, el país se enfrentaba a una grave crisis social y económica, que amenazaba el poder de Lenin y sus seguidores.
Causas de la rebelión Crisis económica y política Al final de la guerra civil rusa, Rusia estaba arruinada.Mawdsley (1973), p. 506 A los millones de víctimas de los combates, había que añadir los debidos a la hambruna y las epidemias que asolaron el país. La producción agrícola y la industrial se habían reducido intensamente y el transporte se hallaba desorganizado. Las sequías de 1920 y 1921 y la espantosa hambruna durante los últimos años fueron el capítulo final del desastre.
León Trotski, comisario del Pueblo para Defensa, creador del Ejército Rojo. Presentó el ultimátum de rendición que dio comienzo a las operaciones de aplastamiento de la sublevación. Fue objeto de acerbas críticas —en ocasiones de carácter antisemita— por parte del diario Izvestia publicado por los alzados.|thumb|left Las privaciones, el invierno y el mantenimiento del «comunismo de guerra» por las autoridades condujeron al aumento de la tensión en las ciudades, especialmente en Moscú y Petrogrado, a comienzos de 1921.Avrich (2004), p. 41 En vez de mejorar, las condiciones de vida habían empeorado aún más con el fin de los combates, en parte por el reforzamiento de los métodos del «comunismo de guerra».Chamberlin (1965), p. 432
La chispa que hizo estallar las protestas fue el anuncio el 22 de enero de la reducción en un tercio de la escasa ración de pan a los habitantes de las ciudades. Las nevadas y la falta de combustible, que impedían el transporte de los alimentos reunidos en Siberia y el Cáucaso para abastecerlas, obligaban a aplicar la medida, pero esto no evitó el descontento. A mediados de febrero, este se manifestó en reuniones espontáneas en las fábricas de la capital; los obreros exigieron el fin del «comunismo de guerra» y la libertad de trabajo, y los enviados del Gobierno no lograron disuadirlos. Pronto surgieron disturbios que solo pudieron sofocarse mediante el uso de tropas y cadetes.Avrich (2004), p. 42
Cuando la situación en Moscú parecía calmarse, las protestas se extendieron a Petrogrado, donde cerca del 60 % de las grandes fábricas tuvieron que cerrar en febrero por falta de combustible y el abastecimiento de alimentos prácticamente había cesado.Avrich (2004), p. 43 Como antes en Moscú, a las manifestaciones y exigencias económicas les precedieron reuniones en fábricas y talleres. Ante la escasez de las raciones gubernamentales, los obreros organizaban expediciones para aprovisionarse en las zonas rurales cercanas a la ciudad, a pesar de la prohibición de comerciar; las autoridades trataron de eliminar estas actividades, lo que acrecentó el descontento.Schapiro (1965), p. 297 El 23 de febrero, una reunión en la reducida fábrica Trúbochny aprobó una moción a favor del aumento de las raciones y de la distribución inmediata de ropa de invierno y calzado, que se rumoreaba estaban siendo entregados principalmente a los bolcheviques. Al día siguiente, los obreros trataron de convocar una manifestación de protesta y, aunque no consiguieron convencer a los soldados del regimiento Finlandia de unirse a la protesta, sí obtuvieron el apoyo de otros obreros y de algunos estudiantes, que marcharon por la isla Vasílievski. El sóviet de la ciudad envió cadetes que dispersaron a los manifestantes sin que hubiese víctimas.Avrich (2004), p. 44 Zinóviev constituyó un «Comité de Defensa» con poderes especiales para acabar con las protestas; la misma estructura se creó en los distritos de la ciudad, con troikas. Los bolcheviques de la provincia se movilizaron para atajar la crisis. El 25 de febrero, se repitieron las manifestaciones, de nuevo iniciadas por los obreros de la Trúbochny, pronto extendidas por toda la ciudad, en parte por los falsos rumores de víctimas en la manifestación del día anterior. Ante el crecimiento de las protestas, el 26 el sóviet aprobó el cierre de las fábricas más revoltosas, pero esto no apaciguó la situación y el movimiento se extendió durante los días siguientes.
La situación recordaba los días de la Revolución de Febrero de 1917 que habían conducido a la caída de la monarquía.Avrich (2004), p. 47 Las reivindicaciones económicas dieron paso pronto a otras políticas, más preocupantes para las autoridades. Para acabar definitivamente con las protestas, estas concentraron gran número de tropas en la ciudad, cerraron las fábricas que se habían destacado más —lo que privaba a los obreros de sus raciones—, se proclamó la ley marcial y se desató una campaña de arrestos llevada a cabo por la Cheka, que acabó con miles de personas en las cárceles.Avrich (2004), p. 52 Unos quinientos obreros y funcionarios sindicales fueron arrestados, así como miles de estudiantes e intelectuales y los principales cuadros del partido mencheviqueSchapiro (1965), p. 298 que aún se hallaban en libertad —unos cinco mil mencheviques fueron arrestados en los primeros meses del año— y los escasos dirigentes anarquistas y socialrevolucionarios todavía libres. Se hicieron llamamientos para que los obreros regresasen al trabajo y se evitase el derramamiento de sangre, se otorgaron ciertas concesiones —permiso para marchar al campo para traer comida a las ciudades, relajación de los controles contra la especulación, compra de carbón para aliviar la escasez de combustible, anuncio del fin de las requisiciones de cereal...— y se aumentaron algo las raciones de soldados y obreros, aun a costa de mermar las escasas reservas de alimentos.Avrich (2004), p. 53 Las diversas medidas hicieron que la mayoría de las fábricas petrogradenses volviesen a funcionar entre el 2 y el 3 de marzo.Avrich (2004), p. 54
La rebelión en la base naval comenzó como un movimiento de protesta por la situación del país.Daniels (1951), p. 241 El «comunismo de guerra», con sus requisiciones a los campesinos y su intromisión violenta en muchos aspectos de la vida rusa, el desempleo y la escasez de productos debidos al hundimiento de la economía habían llevado a parte de la población al borde de la rebelión contra el Gobierno. Esta insostenible situación económica trajo consigo levantamientos en el campoAvrich (2004), p. 36 (como la Rebelión de Tambov), así como huelgas y un amplio malestar en las fábricas. En las áreas urbanas, surgió una ola de huelgas espontáneas y, hacia finales de febrero, Petrogrado se encontraba al borde de una huelga general. En esta ciudad, las protestas por la situación económica se transformaron en oposición política. El Gobierno acusó a los mencheviques —influyentes entre el proletariado de la urbe— y socialrevolucionarios que formaban parte del movimiento de protesta de controlarlo, se mostró intransigente y lo aplastó mediante el cierre de fábricas y el uso de tropas. Aunque las protestas públicas desaparecieron, la ciudad permaneció en gran tensión.
Crisis gubernamental