La música góspel (en inglés, gospel), música espiritual o música evangélica, es un género tradicional de la música cristiana y una piedra angular de los medios de comunicación cristianos. Su creación, interpretación, significado e incluso su definición varían según la cultura y el contexto social. Se compone e interpreta con diversos fines, como el placer estético, los fines religiosos o ceremoniales, y como producto de entretenimiento para el mercado. Se caracteriza por voces dominantes y un fuerte uso de la armonía, con letras cristianas. Su origen se remonta a principios del . Entre los subgéneros se incluyen el góspel tradicional, góspel negro, sureño, etc. Hoy en día hay varios subgéneros llamados góspel.
Las canciones gospel originales fueron escritas y compuestas por autores como George F. Root, Philip Bliss, Charles H. Gabriel, William Howard Doane y Fanny Crosby. Surgieron editoriales de música góspel. La llegada de la radio en la década de 1920 incrementó considerablemente la audiencia de la música góspel. Tras la Segunda Guerra Mundial, la música góspel se trasladó a los grandes auditorios y los conciertos de música góspel se volvieron muy elaborados.
En su definición más popular, se le conoce como góspel a la música religiosa estadounidense que surgió de los cientos de iglesias pentecostales, protestantes evangélicas afroamericanas en el y que se hizo muy popular durante la década de 1930. Más generalmente, suele incluirse también la música religiosa compuesta y cantada por cantantes cristianos sureños, independientemente de su etnia. Los coros de góspel tienen un máximo de 30 cantantes. La música góspel, a diferencia de los himnos cristianos, es de carácter ligero en cuanto a música. La palabra góspel se deriva del vocablo anglosajón godspell (literalmente, «palabra de Dios»), el cual se emplea para referirse a los evangelios. A esta forma de cantar se la denominó de esta forma debido a que era un canto evangélico para invitar a las personas hacia Dios. Las letras suelen reflejar los valores de la vida cristiana.
Historia Según Willie Ruff, profesor de música de la Universidad de Yale, el canto de salmos en gaélico escocés por parte de los presbiterianos de las Hébridas escocesas evolucionó del "lineing out" (donde una persona cantaba un solo y otras lo seguían) al llamado y respuesta de la música gospel del sur de Estados Unidos. Otra teoría señala fundamentos en las obras de Isaac Watts y otros.
Quizás los himnos góspel más famosos fueron compuestos en las décadas de 1760 y 1770 por los escritores ingleses John Newton ("Amazing Grace") y Augustus Toplady ("Rock of Ages"), miembros de la Iglesia Anglicana. Inicialmente solo eran letras, y pasaron décadas hasta que se les añadieron melodías estandarizadas. Aunque no estaban directamente relacionados con la música gospel afroamericana, fueron adoptados tanto por afroamericanos como por estadounidenses blancos, y la conexión de Newton con el movimiento abolicionista propició un intercambio de ideas.
Época de santidad-pentecostal () El primer uso publicado del término "canción gospel" probablemente apareció en 1874, cuando Philip Bliss publicó un cancionero titulado "Canciones gospel: una colección selecta de himnos y melodías". Se utilizaba para describir un nuevo estilo de música eclesiástica: canciones fáciles de comprender y cantar que los himnos tradicionales, surgidos del movimiento de avivamiento masivo iniciado por Dwight L. Moody, cuyo músico era Ira D. Sankey, así como del movimiento de santidad pentecostal. Antes del encuentro de Moody y Sankey en 1870, existía una historia de canciones de avivamiento y de reuniones campestres en las zonas rurales y fronterizas de Estados Unidos, pero el himno gospel tenía un carácter diferente y satisfacía las necesidades de los avivamientos masivos en las grandes ciudades.
El movimiento de avivamiento empleó a cantantes y directores de canto populares, siendo el más famoso Ira D. Sankey. Las canciones gospel originales fueron escritas y compuestas por autores como George F. Root, Philip Bliss, Charles H. Gabriel, William Howard Doane y Fanny Crosby. Como extensión de su publicación inicial Gospel Songs, Philip Bliss, en colaboración con Ira D. Sankey, publicó los números 1 a 6 de Gospel Hymns en 1875. La colección de Sankey y Bliss se puede encontrar en muchas bibliotecas hoy en día.
La popularidad de los cantantes de avivamiento y la apertura de las iglesias rurales a este tipo de música (a pesar de su uso inicial en los avivamientos urbanos) propiciaron la creación, a finales del y principios del , de editoriales de música gospel como las de Homer Rodeheaver, E. O. Excell, Charlie Tillman y Charles Tindley. Estas editoriales buscaban grandes cantidades de música nueva, lo que dio cabida a la obra creativa de numerosos compositores.
La llegada de la radio en la década de 1920 incrementó considerablemente la audiencia de la música gospel, y James D. Vaughan la utilizó como parte integral de su modelo de negocio, que también incluía cuartetos itinerantes para promocionar los libros de música gospel que publicaba varias veces al año. Virgil O. Stamps y Jesse R. Baxter estudiaron el modelo de negocio de Vaughan y, a finales de la década de 1920, se enfrentaban a una fuerte competencia. La década de 1920 también vio la comercialización de discos de gospel por parte de grupos como Carter Family.
Surgimiento del Góspel Afroamericano (décadas de 1920 a 1970) La música góspel en Estados Unidos nace de la tradición de «espirituales negros», una música inspirada en el sufrimiento de generaciones de esclavos africanos que fueron arrancados de su tierra y deportados a los actuales Estados Unidos, bien por los ingleses, o bien por los estadounidenses blancos tras la independencia y creación de los Estados Unidos. La música se remonta a 1500, fecha en que el primer africano llega a la colonia de Virginia (Estados Unidos), todavía una colonia inglesa.
La primera noticia de un esclavo que se bautiza como cristiano viene del año 1641 en Massachusetts (Estados Unidos), todavía una colonia inglesa. Muchos de los negreros ingleses, predicaban la fe cristiana protestante, en sus cientos de modalidades, solo para mantener sumisos a sus cautivos («los mansos heredarán la tierra»). Los intereses comerciales, un clima político favorable al lucrativo tráfico de seres humanos, y la religión dan la mano para impedir la rebelión de los oprimidos.
No obstante, la historia sugiere que una interpretación exclusivamente política no basta para explicar la conversión masiva de los africanos al evangelio de Jesucristo.
Estos inmigrantes forzosos traen consigo un estilo musical propio. Una vida comunitaria basada en la música y el baile, siempre dirigido por una percusión insistente, se incorpora al rito de la recién descubierta fe cristiana. El canto se acentúa con la animada participación de los oyentes (exhortaciones, palmas, baile improvisado). Poco a poco la música eclesiástica blanca, europea, estéril —a oídos de estos nuevos conversos— se transforma, y nacen los llamados «espirituales negros».
Como señala Eileen Southern, catedrática de Música y Estudios Afroamericanos de la Universidad de Harvard (EE. UU.), la melodía de los espirituales suele ser modal o pentatónica, con una constante improvisación melódica y textual. Hay frases musicales que se repiten con variaciones, dirigiendo el cantante principal y haciendo eco el coro, creando un patrón de llamadas y respuestas, siempre marcado con un pulso implacable.
Otra característica del género autóctono que los esclavos importan es la balada, la narración —la tradición oral de la tribu— de las hazañas de los héroes antiguos. Este aspecto se incorpora en los nuevos contenidos cristianos. Los héroes del Antiguo Testamento, como Abraham, Josué, Gedeón, y Daniel forman parte del panteón musical. Cruzar el río Jordan se equipara con pasar del sufrimiento de esta vida a la felicidad celestial. El carro que lleva a Elías a la gloria sirve de emblema, y los esclavos piden que Dios mande su carro para llevarlos a ellos también. El ejemplo de Daniel, que sobrevive en el foso de los leones, aviva una esperanza que vence el temor.
Además del recuerdo de los héroes de la Biblia, los espirituales negros sirven para que los esclavos se comuniquen en clave y burlen la vigilancia del amo. También recogen aspectos de la época como el «ferrocarril subterráneo», nombre con que se describe la cadena de ayudantes clandestinos que con pisos francos y documentos falsificados propician la huida de los esclavos de las plantaciones de algodón sureñas a las ciudades norteñas y libres. Temas como «Mantén encendida la lámpara» (señal que indicaba una casa segura), y el pulso implacable de la percusión que hace eco del ruido del tren.
Los espirituales negros evolucionan en música góspel propiamente hablando, con la incorporación de una instrumentación y armonización más sofisticadas. La música ya no se limita a temas modales y pentatónicos, aunque las raíces africanas siguen notándose. Ahora la tradición oral se centra en la persona de Jesucristo. La palabra gospel se deriva del vocablo anglosajón godspell, que significa «palabra buena», traduciendo el término bíblico griego euangelion, «buena noticia». Los esclavos consideran que la mejor noticia de todas es el evangelio de la salvación en Jesucristo. Si bien los amos propagan la fe para mantener a las masas embrutecidas, muchos de los que componen esas masas ahora ven en Jesús el mayor de todos los héroes antiguos, y cantan de su amor, su poder, su sufrimiento, y su cruz.
Géneros thumb|250px|Grupo de góspel.
Góspel afroamericano (traditional gospel) El góspel afroamericano tradicional es aquel que básicamente se ha dado en las iglesias evangélicas afroamericanas de los Estados Unidos y que normalmente lo interpreta un coro, que puede tener uno o varios solistas. Se caracteriza por ritmos rápidos y alegres con bajo continuo, el uso de un ejecutor (a) de pandero y la importante presencia de un órgano "Hammond". A este subgénero pertenece una de las canciones más conocidas "Oh Happy Day" de Edwin Hawkins. Es una música muy conocida.
Góspel blues Es una forma de música góspel basada en el blues (una combinación de letras evangelísticas y guitarra de blues).
Góspel sureño (southern gospel) En ocasiones también es llamado "quartet music" (literalmente, música de cuarteto) debido a las formaciones originales de hombres compuestas por un líder, un tenor, un barítono y un bajo. Este tipo de música habla de los problemas cotidianos de la vida y de cómo Dios responde a ellos. El góspel sureño depende de las armonías, con frecuencia con rangos muy amplios (por ejemplo, notas muy graves del bajo frente al tenor en falsete). Un ejemplo de este tipo de agrupaciones es Statesmen Quartet, de la década de 1950, o The Statler Brothers, un grupo exitoso de la música country.
Góspel negro (black gospel) Es un góspel que rompe los esquemas más conservadores del género mezclando con energía la tradición con otros estilos, como el funk, el rock y el blues. Son artistas muy conocidos en este subgénero Kirk Franklin, Jekalyn Carr o The Clark Sisters.
Scriptures Son casi en su totalidad grabaciones en las que sobresale la recitación de los textos religiosos, acompañados o no de un hilo musical. Las partes cantadas o las apariciones de coros son escasas. Suele estar interpretado por predicadores, entre los que han destacado J.M. Gates o Moses Mason.
Góspel latino (latin gospel) Es el que se interpreta en las iglesias evangélicas de Hispanoamérica y en las iglesias evangélicas estadounidenses de habla hispana. En algunos casos usan traducciones al español de las mismas canciones tradicionales de los Estados Unidos (por ejemplo, Amazing Grace sería Sublime Gracia o How great thou Art es conocida como Cuán grande es él).