La Tremenda Corte fue un programa de radio y televisión del género cómico, el cual se produjo en La Habana, Cuba, y cuyos guiones realizaba Cástor Vispo, un español que después adoptaría la nacionalidad cubana. Se transmitió por radio entre 1942 y 1961 de forma ininterrumpida. Se dice que se grabaron alrededor de 360 episodios, la gran mayoría de ellos escuchados a nivel internacional.

Después, a mediados de la década de 1960, el formato del programa se rescató para llevarlo a la televisión en Monterrey, Nuevo León, México, sin embargo se produjo por pocos años (tres temporadas y media, entre 1966 y 1969).

El programa es considerado, por muchos conocedores en la materia, como la mejor comedia radiofónica producida en Latinoamérica en aquella época.

Historia

Orígenes

Cástor Vispo era originario de La Coruña, España, desde donde emigró debido a la guerra civil que afectaba a su país. Dejó su tierra natal a la edad de 18 años para reunirse con sus familiares, que se encontraban en la isla de Cuba; por este motivo, el personaje del “gallego” fue un cliché general y familiar en sus obras.

Vispo aprendió y comprendió las esencias de la cultura popular cubana de aquellos tiempos. Se identificó con la idiosincrasia, los dichos y modismos del cubano pícaro, y supo como volcarlos paulatinamente a través de sus personajes.

Trabajó en la administración del periódico El Universal, en las oficinas de un almacén, y en sus tiempos libres, escribía.

Su historia se vincula también, desde las primeras décadas del , con la prensa escrita, la caricatura, el teatro y la radio cubanos, aunque para muchos solo fue conocido como guionista radial.

Al surgir el semanario La Semana, Vispo envió a aquel unos versos que no se publicaron, pero que le valieron su ingreso en la redacción, y más tarde sus creaciones serían leídas en toda Cuba. En dicha publicación creó el inolvidable personaje denominado “El Barón del Calzoncillo Encantado”, que más adelante adaptó (1948-1949) para RHC Cadena Azul.

En 1937, tras lograr el boom mediático con el programa radiofónico “Las Aventuras de Chan Li Po” en CMK, Radiodifusión O'Shea, creado por el escritor cubano Félix B. Caignet, Cástor Vispo estrenó en la misma emisora la serie humorística “Rudecindo Rodríguez, Rudy Rod” con el apelativo del detective gallego de "Santa Marta de Ortigueira", que curiosamente fue interpretado igualmente por Aníbal de Mar —"Chan Li Po".

Después, en abril de 1940, le tocó el turno a “Pepe el Cortao”; este programa, al igual que el anterior, eran sendas parodias de la referida obra de Caignet, y de las ya famosas aventuras de “Pepe Cortés” del también autor de radio Aramís del Real, otro éxito local.

Sin embargo, este español deseaba hacer un espacio radial novedoso, con el que saltó a la fama internacional, tal vez sin proponérselo. Algunas caracterizaciones que usaría para su nuevo programa ya las había utilizado —en cierta forma— en las dos series radiofónicas, anteriormente mencionadas, que lo precedieron.

El éxito miniaturadeimagen|Transmisión de radio en vivo de La Tremenda Corte en uno de los Radio CMQ Studio. De izquierda a derecha: Erdwin Fernández, Mimí Cal, Adolfo Otero, Miguel Ángel Herrera, Aníbal de Mar y Leopoldo Fernández “La Tremenda Corte”, fue obra del escritor Cástor Vispo, que definitivamente estaba compenetrado con el habla y la psicología popular cubana. Los encargados de la dirección y producción del programa fueron Francisco Álvarez de Lara (Paco Lara), y después Miguel Yao, colaboradores cercanos.

Tanto Vispo como el equipo de producción se dieron a la tarea de buscar cómicos locales para crear un espacio de corte liviano y humor blanco en 1941 (en plena Segunda Guerra Mundial), como una forma de alegrar y hacer olvidar los problemas a los habitantes de la isla. Pronto dieron con Leopoldo Fernández, un talentoso comediante que ya era reconocido en espacios radiales y teatrales, así como con su inseparable amigo, Aníbal de Mar, que ya había trabajado tiempo atrás con Vispo. El resto del elenco surgió de pruebas con otros cómicos menos conocidos, pero igualmente destacados.

Así, el programa inició sus transmisiones en la emisora radiofónica RHC-Cadena Azul el 7 de enero de 1942; esta era propiedad de Amado Trinidad Velasco desde el año de 1941 (RHC pertenecía a la famosa empresa cigarrera Trinidad y Hermanos).

En 1947, "La Tremenda Corte", al igual que otros programas diversos de su época, fue llevado a la emisora competidora CMQ Radio por sus anunciantes y patrocinadores en busca de mayores ventajas competitivas.

Los programas se transmitían en ese entonces en vivo, tres veces por semana de lunes a viernes a las 8:30 PM, y eran patrocinados por una firma de productos de perfumería y jabones.

Para llenar un libreto radial de quince minutos había que escribir muchas cuartillas de texto, y su único escritor fue Vispo. Esta labor, por lo tanto, resultaba bastante extenuante para su imaginación, algo que siempre logró sacar adelante durante ese lapso. Así, “La Tremenda Corte” estuvo en el aire sin interrupción desde 1942 a 1961 (primero en RHC Cadena Azul y más tarde en CMQ).

Se estima que se grabaron más de 360 episodios, muchos de los cuales aún se escuchan por radio, pero hay unos pocos que nunca han salido de Cuba, y por ende poco se conoce de ellos.

De todos esos programas radiofónicos que se grabaron en la estación CMQ de La Habana entre 1947 y 1961, nadie sabe cuántos existen aún, y se consideran objetos raros de valor incalculable para los admiradores y coleccionistas de la serie.

"Pototo y Filomeno"

En 1951, se estrenó la película cómico-musical llamada “Hotel de muchachas”, filmada en blanco y negro, y dirigida por Manuel de la Pedrosa. En ella destacan, con sendos papeles protagónicos, Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar, debutando en la pantalla grande como "Pototo" y "Filomeno"; cabe mencionar que Julito Díaz (el “Secretario” de "La Tremenda Corte") tuvo un papel secundario. La cinta pronto se convirtió en un clásico dentro de su género para esa época, a pesar de tener una concepción bastante liviana, y motivó a que sus actores continuaran con los personajes.

En 1955, el programa radial recibió un segundo aire de forma indirecta al estrenarse el espacio humorístico de TV "El show de Pototo y Filomeno", a través de CMQ TV, en el cual Leopoldo Fernández ("Pototo") hacía un papel muy similar al de "Tres Patines"; su compañero era nuevamente Aníbal de Mar ("Filomeno").

El espacio consistía de segmentos humorísticos y canciones de música tropical con orquesta, formato precursor en su estilo en la isla. El espectáculo fue presentado en los centros nocturnos Sierra y Montmartre de La Habana, y el éxito del mismo propició dos discos de la pareja y una segunda película ("¡Olé Cuba!") en 1957.

El éxito hizo que el reparto del programa fuera a países como Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Perú, Panamá y la República Dominicana, donde fueron aclamados.

Todo esto sucedía en conjunto con su trabajo en "La Tremenda Corte", y, debido a ello, gran parte del público los identificaba aún con sus caracterizaciones de radio.

En noviembre de 1958, Adolfo Otero, un actor esencial del elenco, sufrió un infarto y posteriormente falleció a los 65 años. Casi simultáneamente, también murió de una causa similar Julito Díaz, el secretario en algunos episodios. Aun así, el programa siguió adelante sin ellos casi tres años consecutivos.

Cancelación del programa radial

Cerca del año 1960 hubo un giro drástico en la producción del programa, debido a la revolución encabezada por Fidel Castro y a una sociedad políticamente convulsa que se manifestaba en esos años. Sin embargo, las circunstancias de aquel tiempo no detuvieron a los dos protagonistas principales, que años después llevarían el programa a la televisión, manteniendo la mayor parte del estilo que tuvo en la radio.

Previamente, se hicieron adaptaciones para teatros locales, en donde hubo algunas funciones polémicas, en vista a que los actores del programa (en particular Leopoldo Fernández) eran abiertamente críticos con la política, y así lo manifestaban en sus actuaciones.

El castrismo, con su rígida tendencia marxista de esos años, mostró su disconformidad con la existencia de espacios humorísticos en los medios de comunicación, sobre todo cuando sus líderes empezaron a ser objeto de los chistes.

Los años 1960 y 1961 fueron particularmente difíciles para el elenco, debido a que el Gobierno empezó a enviar grupos de simpatizantes para que escandalizaran con consignas comunistas durante las actuaciones e interrumpieran por todos los medios las funciones.

Como no lograron su fin, en 1961 se emitió un decreto por el que se obligaba a toda compañía teatral, radial o televisiva a someter sus programas a la Comisión de Censura.

A pesar de ello, una noche de ese mismo año en la que se presentaba “La Tremenda Corte”, adaptada para el Teatro Nacional, se desató una balacera por parte del cuerpo de represión G2. Leopoldo Fernández fue arrestado, y purgó una condena de 27 días de arresto domiciliario sin mayor justificación.

Luego de ser absuelto se cuenta que Fernández elaboró una pequeña pieza cómica que presentó en la capital cubana. Interpretando a “Pototo”, él y otro actor revisaban un archivo de fotos de los presidentes de Cuba para colgarlas en la pared. El otro actor mostró una foto de Fulgencio Batista y Leopoldo le dijo: —"A éste lo botas...". El actor siguió tomando diferentes figuras de políticos con la invariable respuesta del comediante: —"A éste también lo botas...". Finalmente, el ayudante tomó una fotografía de Fidel Castro; Leopoldo la miró, la mostró al público y dirigiéndose a la pared dijo con su habitual socarronería: —"Déjame, que a éste lo quiero colgar yo...".

El chiste, que en su momento tuvo gran difusión y fue repetido en todas partes, concluía con la afirmación de que esta frase fue la que obligó a su detención y posterior exilio en ese mismo año. Pero con todo y lo bien rimada, la historia fue totalmente desmentida después en Miami por el mismo Fernández que, cuando escuchó la versión de labios de un supuesto asistente al teatro durante la citada función, lo corrigió no sin cierto dejo de disgusto midiéndolo de pies a cabeza: “Caballero, si yo hubiera hecho y dicho aquello, no estaría ahora aquí contando el cuento...”.

De cualquier manera (fuese el evento citado real o solo una especie de "leyenda urbana"), la policía de Castro clausuró el espectáculo teatral de “La Tremenda Corte” y las presentaciones de "Pototo y Filomeno" de forma definitiva.

A inicios de 1962, el medio artístico cubano sufrió un fuerte revés cuando el gobierno fidelista incautó la radio CMQ y canceló todos los programas de humor que esta realizaba. La situación propició que la nómina principal de "La Tremenda Corte" (a excepción del equipo de producción, entre ellos Cástor Vispo), emigrara de Cuba ese año en dirección a Miami, Estados Unidos, para no regresar jamás.

El ambiente era incómodo e incierto para continuar realizando trabajo humorístico, del que nunca obtuvieron remuneración económica justa y proporcionada a pesar del reconocimiento público e internacional.

El exilio de los protagonistas del programa obedeció a razones económicas, no por diferencias de ideología. De hecho, ninguno de los actores del reparto manifestó alguna vez afinidad política, y decidieron mantenerse al margen de los hechos que agitaban a la sociedad cubana, aun cuando estuvieron radicados en el exterior.

En aquella época, los actores no recibían regalías por los derechos de copia del programa, como sucede en la actualidad, por lo cual Abel Mestre, (que había sido ejecutivo de la empresa CMQ antes de ser expropiada por el castrismo) inteligentemente compró gran parte de los capítulos de La Tremenda Corte a un precio verdaderamente irrisorio; después los ofreció en venta a muchas de las principales estaciones de radio latinoamericanas de esos años.