Agustín Pedro Justo (Concepción del Uruguay, 26 de febrero de 1876 - Buenos Aires, 11 de enero de 1943) fue un militar, ingeniero civil, diplomático y político radical argentino. Fue presidente de su país entre 1932 y 1938. Su gobierno ocurrió durante la "Década Infame", denominada así por la alta corrupción y fraude electoral que la caracterizó. Fue elegido en las elecciones de 1931, apoyado por la dictadura militar gobernante y los sectores políticos que integrarían poco después la Concordancia. Sobre su elección pesó la acusación de fraude electoral y proscripción de la candidatura de Marcelo T. de Alvear, líder del ala no golpista del radicalismo.El llamado «fraude patriótico» fue un sistema de control establecido entre 1931 y 1943, mediante el cual los sectores conservadores buscaron evitar el acceso del radicalismo al poder Durante su gobierno tuvo la persistente oposición de los sectores yrigoyenistas de la Unión Cívica Radical. Además fue hincha del Club Atlético Boca Juniors.
Uno de los mayores logros de su mandato fue la destacada labor diplomática de su canciller, Carlos Saavedra Lamas, que le valió a este el Premio Nobel de la Paz. Pero esta labor fue empañada por constantes acusaciones de corrupción y por haber suscrito el Pacto Roca-Runciman, por el que se lo acusa de haber malnegociado intereses argentinos frente al Reino Unido. Su nombre sonó como candidato a un nuevo período durante el accidentado gobierno de Ramón Castillo pero su muerte, a los 66 años de edad, frustró sus esperanzas. Dejó a la historia un Estudio preliminar para las obras completas de Bartolomé Mitre, personaje a quien admiraba.
Juventud thumb|left|Agustín P. Justo en 1926
Justo nació en Concepción del Uruguay, entonces capital de la provincia de Entre Ríos. Su padre, también llamado Agustín Pedro Justo, había sido gobernador de la provincia de Corrientes y luego diputado nacional en Buenos Aires por el mitrismo; seguía activo en política, y poco después de nacer su hijo se trasladó con su familia a Buenos Aires. Su madre, Otilia Rolón Onieva, provenía de una tradicional familia correntina. A los 11 años, Justo ingresó al Colegio Militar de la Nación al Arma de Artillería. Como cadete, y junto con varios de sus condiscípulos, participó en la Revolución del Parque, tomando las armas de la guardia para sumarse a la columna de los revolucionarios.Saguier, 2006. Arrestado y luego amnistiado, egresó en 1892 con el grado de alférez.
Sin abandonar la carrera militar, cursó estudios de ingeniería en la Universidad de Buenos Aires. En 1895 recibió el ascenso al grado de teniente segundo, en 1897 a teniente primero y en 1902 a capitán. Egresado como ingeniero civil en la UBA en 1903, junto a una camada caracterizada por una sólida formación cultural y profesional; entre ellos, Pablo Nogués, Antonio Arenales Uriburu, Enrique Mosconi, Ricardo Silveyra y Alonso Baldrich, un decreto gubernamental homologó su título al de ingeniero militar en 1904. Fue nombrado profesor en la Escuela de Aplicación para Oficiales; con su promoción al grado de mayor dos años más tarde fue propuesto para las cátedras de matemáticas en el Colegio Militar y de telemetría y telegrafía óptica en la Escuela Nacional de Tiro, que se le concederían en 1907. Haría una fructífera carrera académica sobre esta base. El 1 de diciembre de 1900 contrajo matrimonio con Ana Encarnación Bernal Harris (1878-1942) ―hija del general Liborio Bernal y Ana Petronila Mercedes Harris―, con la que tuvo siete hijos. Uno de ellos fue el teórico político trotskista Liborio Justo (1902-2003).
Al año siguiente recibió el nombramiento de segundo jefe en el Batallón de Ferrocarrileros, a la vez que se lo promovía a subdirector en la Escuela de Tiro. Con el grado de teniente coronel cumplió por primera vez funciones diplomáticas, siendo agregado militar a la comisión enviada en representación de la Argentina en las festividades del centenario de Chile en 1910. A su regreso fue destinado a Córdoba, como comandante de la IV Brigada de Artillería.
Comienzos de la carrera política
En 1915, durante el mandato de Victorino de la Plaza, fue designado al frente del Colegio Militar de la Nación, donde permanecería los siete años siguientes. La enorme influencia del cargo le ayudó a tejer contactos en los medios políticos, así como en los castrenses. Afín a la rama antipersonalista del radicalismo (aquellos que se oponían al liderazgo partidario de Hipólito Yrigoyen), trabó buenas relaciones con Marcelo T. de Alvear. Durante su ejercicio amplió la currícula del colegio y promovió la formación del cuerpo docente.
En su gestión como director del Colegio Militar, todavía en el viejo edificio de San Martín, impulsó la construcción de las nuevas instalaciones. En 1921 iniciaron las obras de construcción en El Palomar, en inmediaciones del campo de batalla de Caseros. En 1937 el nuevo Colegio sería inaugurado bajo su presidencia. miniaturadeimagen|Retratado por Sirio en Caras y Caretas (1923) Siendo Alvear presidente, en 1922 abandonó el Colegio Militar para ocupar el Ministerio de Guerra. Promovido al rango de general de brigada el 25 de agosto de 1923, Justo solicitó el incremento del presupuesto de defensa para adquirir equipos y mejorar las instalaciones del Ejército; fomentó también la reorganización de la estructura de las fuerzas armadas. A fines de 1924 fue enviado como plenipotenciario al Perú, donde se celebraba el centenario de la batalla de Ayacucho. Durante los años siguientes ocupó interinamente los Ministerios de Agricultura y de Obras Públicas, además del de Guerra, que no abandonaría hasta la conclusión del mandato de Alvear. En 1927 había recibido el ascenso a general de división.
Por su invariable temperamento antipersonalista,El antipersonalismo era una postura política frontalmente opuesta a Hipólito Yrigoyen y sus políticas. El nombre proviene de la acusación de «personalista» que hacía de Yrigoyen, debido al ejercicio verticalista del mando. Justo apoyó la candidatura de Leopoldo Melo y Vicente Gallo, de la Unión Cívica Radical Antipersonalista. Ante el triunfo de la fórmula de Yrigoyen y Beiró ―que inició en 1928 su segundo mandato con el apoyo masivo de los votantes y la mayoría en la Cámara de Diputados―, Justo recibió invitaciones de la cada vez más organizada derecha nacional para sumarse al programa de choque contra el caudillo radical. Aunque próximo a los conceptos que los diarios nacionalistas La Nueva República ―dirigido por Ernesto Palacio y los hermanos Rodolfo y Julio Irazusta― y La Fronda ―bajo la dirección de Francisco Uriburu (hijo)― vertían acerca de la necesidad de «orden, jerarquía y autoridad», no adhirió estrechamente a ellos; el programa de supresión de la forma republicana de gobierno y su sustitución por un sistema corporativo, al estilo de la Italia y la España fascistas, iba contra su vocación liberal.
Justo y el golpe de 1930
180px|thumb|Agustín P. Justo con Félix Uriburu en septiembre de 1930.
Alrededor de Justo se congregó otra facción, no menos decidida sin embargo a tomar las armas contra el gobierno constitucional de Yrigoyen. Activamente promovida por el general José Luis Maglione, compañero de camada de Justo, y por el coronel Luis J. García ―que había liderado la Logia San Martín y más tarde sería una de las cabezas del GOU―, se expresó en las páginas de La Nación y de Crítica. Declaraciones de Justo en julio de 1930 acerca de la inconveniencia de intervenir militarmente para no poner en peligro la «legalidad constitucional» testimonian el enfrentamiento entre las facciones.Sarobe, 1957.
A diferencia de la Armada, más radicalizada, buena parte del Ejército apoyaba la opción de Justo, con la notable excepción del núcleo nacionalista que luego convergería en el GOU. Ante la promesa de José Félix Uriburu, cabeza del bando extremista, de mantener el orden institucional, Justo dio su acuerdo al golpe, que se produjo en la madrugada del 6 de septiembre, instaurando por primera vez un gobierno militar desde la firma de la Constitución (1853). No se sumó a su dirección ni, en una primera instancia, al grupo gobernante, que encabezaría Uriburu con un gabinete compuesto, en buena parte, por los adalides locales de las multinacionales petrolíferas, que habían sido finalmente los ideólogos del golpe de Estado.Gálvez, 1939.
thumb|Boleta electoral de 1931, Justo-Roca. thumb|left|El general Justo ordena el avance para derrocar a Yrigoyen Justo fue designado comandante en jefe del Ejército (cargo que no existía previamente) el 8 de septiembre de 1930 por Uriburu. En poco tiempo Justo renunció el 24 de septiembre por la denuncia de irregularidades en la compra de armamento durante el gobierno de Alvear. Fue reemplazado interinamente por el ministro de guerra Francisco Medina y finalmente fue designado inspector general del Ejército el general de brigada Tomás Martínez.Reseña histórica y orgánica del Ejército Argentino. Tomo III. 1972El cargo de comandante en jefe del ejército no estaba reglamentado y fue descartado.
Justo buscó expresamente distanciarse de Uriburu, que contaba con un amplio predicamento entre la oficialidad, pero que no podía concertar el apoyo de los partidos políticos, que se dividieron rápidamente tras la desaparición de Yrigoyen, foco de su común antipatía. Rechazó la vicepresidencia que Uriburu le ofreciera, y aceptó solo brevemente comandar las fuerzas armadas, renunciando poco más tarde. Además, buscaba un orden constitucional lo más rápido posible y evitar el proyecto de Uriburu.
Alentó la revolución de julio de 1931 del teniente coronel Gregorio Pomar en la provincia de Corrientes con el objeto de apurar el llamado a elecciones y generar una reacción violenta de la dictadura que interrumpiera la reorganización de la UCR bajo la conducción de Alvear.Félix Luna. Alvear. 1986
Candidatura de Justo
Cuando el fracaso de Uriburu en implementar en la provincia de Buenos Aires el modelo corporativo con el que deseaba reemplazar el sistema republicano le costó a este la carrera política de su ministro de Interior, Matías Sánchez Sorondo, Justo rechazó nuevamente las ofertas de Uriburu de concertar un gobierno de coalición. La mayoría de la oficialidad del Ejército Argentino, encolumnada detrás de la figura del exministro de Guerra de Alvear, el Partido Socialista Independiente, algunos dirigentes conservadores de la Provincia de Buenos Aires y el fallido candidato presidencial de la Unión Cívica Radical Antipersonalista Leopoldo Melo ahora presionaban al presidente para que llamara a elecciones.
A partir de esas primeras coincidencias, Justo tejió una red de apoyos sobre los cuales construir su capital político y una futura candidatura presidencial. Contaba para ello con militares y dirigentes del radicalismo antipersonalista de su confianza que, desde sus puestos de jerarquía en las provincias intervenidas, cumplían el doble propósito de proveerle información política regional y negociar apoyos en su nombre para un futuro proyecto político nacional. Entre esos funcionarios se destacan: el teniente coronel Francisco S. Torres, el coronel Justiniano de la Zerda, Silvio Carrera, Pablo Calatayud, el coronel Rosendo Hermelo, el médico Sebastián Figueroa, y otros.