La implantación del embrión humano es el proceso en donde el cigoto en fase de blastocito se ancla al endometrio. Es una de las fases de la embriogénesis humana.¿Qué es la implantación del óvulo fecundado?

La implantación comienza al final de la primera semana —séptimo u octavo día— después de la fecundación del óvulo por el espermatozoide y se extiende hasta el final de la segunda semana —14 días después de la fecundación—.La Fecundación en el Embarazo y la Implantación www.mapfre.es. Consultado el 22 de enero de 2010 thumb|right|250px|Desarrollo de la mórula previo a la implantación. La división de la primera célula fruto de la fecundación —el cigoto— da paso a la mórula a partir de las primeras mitosis celulares. La mórula se transformará en un conjunto de células denominado blastocisto o blástula que se adherirá a la pared del útero durante la segunda semana después de la fecundación —comienza la adhesión el 7º u 8º día y finaliza el día 14º— la implantación habrá finalizado.Embriologia Clinica, Keith L. Moore,T. V. N. Persaud, 2006, ISBN 84-8174-725-4, págs. 41 a 44.

Calendario desde la fecundación hasta la implantación definitiva El proceso desde la fecundación hasta la finalización de la implantación es el siguiente: Etapa 1 - Día 1 - Fecundación y formación del cigoto (una célula) Etapa 2 - Días 2 y 3 - Segmentación de 2 a 32 células (mórula) Etapa 3 - Días 4 y 5 - Blastocisto libre (formación de una cavidad en la mórula) Etapa 4 - Días 5 y 6 - Blastocisto unido a la pared posterior del útero Etapa 5 - Días 7 y 8 - Blastocisto implantado superficialmente en el endometrio Etapa 6 - Días 9 al 13 - Cambios morfológicos en el blastocisto. Etapa 7 - Día 14 - Finalización de la implantación - invasión del endometrio por el blastocisto.

Implantación del embrión

El óvulo fecundado por el espermatozoide forma el cigoto que se dividirá convirtiéndose en la mórula y después en el blastocisto o blástula que se adherirá a la pared del útero.

El conjunto de células que ha formado el cigoto, pasa por la fase mórula y de blastocisto o blástula. El blastocisto se encuentra dividido en dos grupos de células; uno, más externo, y otro más interno. El grupo interno, se convertirá en el embrión, y el exterior, en la membrana que lo protegerá y nutrirá durante el embarazo.

La implantación o adherencia al útero permite que el embrión reciba oxígeno y nutrientes de la madre —a través de la sangre— para su desarrollo y crecimiento. El embrión adherido a la pared del útero comienza a desarrollarse, para lo cual emite unas prolongaciones arborescentes hacia la mucosa uterina que le permite adherirse al útero y así extraer los nutrientes necesarios de la madre.

Ventana de implantación

Designado WOI (Window of Implantation en inglés) es el período de máxima receptividad uterina, caracterizado por cambios en las células del endometrio que contribuyen a la absorción del fluido uterino, acercando al blastocito a la superficie celular endometrial y favoreciendo su inmovilización, aunque durante esta fase el embrión aún puede ser eliminado por arrastre. Dura aproximadamente cinco días y ocurre, en condiciones normales, desde el sexto al décimo día postovulación. Sin embargo, en los ciclos estimulados con gonadotropinas exógenas este periodo se adelanta, existiendo una desincronización entre el desarrollo embrionario y la ventana de implantación.

En la Fecundación in vitro existen variedad de métodos que pueden llevarse a cabo para mejorar esa receptividad endometrial; y uno de ellos es el que se denomina Endometrial Scratching o rascado endometrial. El rascado endometrial (en inglés Endometrial Scrathing (ES): se refiere al daño intencionado que producimos en el endometrio con el fin o la esperanza de promover la receptividad endometrial y de mejorar las tasas de embarazo. No hay datos que apoyen la eficacia de este enfoque, y las respuestas biológicas inducidas por ES siguen siendo un tanto inciertas. Además, no hay un consenso publicado en la literatura sobre qué es, cómo debe realizarse, en qué momento es más apropiado hacerlo, sobre qué pacientes, etc. Además de la falta de eficacia probada, otro aspecto importante es que este método puede provocar efectos secundarios en la mujer, como por ejemplo el Síndrome de Asherman, caracterizado por la presencia de fibrosis y/o adherencias en la pared endometrial. Pese a todo esto, en algunas clínicas esta técnica se realiza en pacientes que tengan fallos de implantacíon recurrentes en varios ciclos de FIV (Fecundación In Vitro), por ejemplo.Introduction: Endometrial function: facts, urban legends, and an eye to the future. Valbuena, Diana et al. Fertility and Sterility , Volume 108 , Issue 1 , 4 - 8

ERA: Test de Receptividad Endometrial, Se trata de un examen diagnóstico molecular que se emplea para determinar el estado de receptividad del endometrio. Se denomina test ERA por sus siglas en inglés (Endometrial Receptivity Analysis). Este test analiza la expresión genética para determinar el día más adecuado en el que realizar la transferencia embrionaria, siendo menos probable que se produzcan fallos de implantación.

Para realizarlo el primer paso consiste en obtener una biopsia endometrial en el día 7 tras el pico de LH (LH+7), que suele ser el día en el teóricamente comienza el periodo de ventana de implantación. Nos guiamos por esta hormona luteinizante porque cuando se produce el pico de LH se desencadena la ovulación, y con ella empiezan a aumentar los niveles de progesterona que permitirán el cambio de endometrio pasando de no receptivo a receptivo. Además destacar que la biopsia se puede realizar en la consulta, sin que sea necesario anestesiar; puede producir ciertas molestias pero ninguna complicación grave. Una vez obtenido el tejido vamos a analizar los genes que este expresa. Para ello nos basamos en técnicas transcriptómicas como por ejemplo en microarray.

La trascriptómica se encarga de comparar el conjunto de RNA mensajeros (transcritos) presentes en una célula, tejido u organismo. Referido a la ventana de implantación esta modalidad lo que pretende averiguar son los genes que se encuentran activos en este periodo de tiempo. En caso de conocerlos podríamos saber si el endometrio está receptivo y el embrión va a implantar bien; o por el contrario si se encuentra en estado no receptivo y por mucho que tengamos buenas condiciones, el embrión sea euploide y demás, no vamos a conseguir embarazo.

Concretamente en el test ERA lo que se hace es comparar los resultados del array realizados en la paciente, que nos indican los genes que están expresando, con 238 genes que se han identificado como marcadores de receptividad endometrial. De esta forma podemos obtener dos posibles resultados: Endometrio receptivo: en el momento de la biopsia se estaban expresando los genes adecuados, por tanto la mujer estaba dentro de la ventana de implantación y la transferencia se hará en un ciclo posterior en esos días, que son óptimos para la implantación. Endometrio no receptivo: los genes que se expresan son distintos a los esperados, por lo que la mujer posiblemente no se encontrará en el periodo de ventana de implantación. Se puede recomendar una segunda biopsia modificando el día de la extracción para evaluar cuál es el día óptimo para la transferencia de embriones.

Existen muchos factores de confusión en el ERA, por lo que se emplea el DIU (dispositivo intrauterino) como nueva alternativa de diagnóstico. Al colocarse el DIU, el endometrio se transforma en un endometrio no receptivo. Como resultado, habrá cambiado la regulación de determinados genes que seguramente sean determinantes para la fertilidad (si se han dejado de expresar tras implantar el DIU). Otros serán determinantes para la infertilidad (si se expresan en el momento en el que se implanta el DIU). Tras este estudio, tendríamos una nueva colección de genes determinantes para la implantación con los que poder medir la receptividad endometrial de una mujer.

Proceso de implantación

El proceso de implantación se divide en dos periodos: un período preimplantatorio, durante el cual ocurre la preparación del endometrio, la preparación del ovocito y la aposición; y un período implantatorio que a su vez se divide en adhesión, ruptura de la barrera epitelial e invasión.

Período preimplantatorio

Preparación del endometrio:

La producción de estrógeno y progesterona es esencial para el proceso de implantación. Ambas hormonas están implicadas en numerosas cascadas de señalización autocrinas y paracrinas que van a desencadenar la fijación y posterior invasión del embrión en el útero materno. Durante la fase folicular, el endometrio experimenta una fase mitogénica y se desarrolla hasta alcanzar un espesor de entre 8-12 mm. Esta fase está mediada por el estradiol (estrógeno) que media la expresión de numerosas citocinas y factores de crecimiento y también, de los receptores de progesterona. Tras la ovulación, el cuerpo lúteo actúa como una glándula endocrina secretando progesterona que va a inducir la expresión de otra serie de citocinas y factores responsables de los cambios que sufre el endometrio para la implantación, además de inhibir la producción de receptores de estrógenos y favorecer la síntesis de 17-β-hidroxilasadeshidrogenasa, que transforma el estradiol en una forma menos activa. Los principales cambios que hacen receptivo al endometrio son: Disminución de la fase mitogénica Formación de pinópodos Decidualización del endometrio Disminución de las uniones estrechas o “tight juntion” entre las células epiteliales que van a facilitar la invasión del embrión al epitelio Apoptosis regulada localmente que también facilitará la invasión (es objeto de estudios actualmente)

Predecidulación y decidulación del endometrio:

La predecidulación ocurre aproximadamente 7 días después de la ovulación y consiste en el aumento de grosor del tejido endometrial, aumento de la vascularización y crecimiento de las glándulas para potenciar las secreciones. Hacia el noveno o décimo día tras la ovulación, las células de la superficie del endometrio se constituyen en una capa de células redondeadas denominadas deciduales que desaparece si no ocurre el embarazo, al igual que las glándulas que se atrofiarán y degenerarán a menos que ocurra la implantación. La decidulación es una etapa de expansión de la explicada anteriormente que tiene lugar unas 24 horas antes de la aposición del blastocito en el endometrio. Se favorece el desarrollo de las glándulas, las células deciduales almacenan lípidos y glucógeno en grandes cantidades y toman una forma poliédrica, hay una reorganización vascular aumentando la permeabilidad en el sitio donde ocurrirá la implantación. La capa de células deciduales o decidua permanecerá durante el primer trimestre del embarazo al menos aunque su función como tejido circundante es sustituida por la placenta. Es probable que esta etapa sea promovida y mantenida por el propio blastocisto ya que existe un mayor grado de decidulación en los ciclos con concepción o cuando se simula la invasión natural del embrión que en aquellos en los que no ocurre.

Formación de pinópodos:

La formación de pinópodos, pequeñas protuberancias con forma digital que solo están presentes en el periodo de ventana de implantación promovida por la progesterona. Los pinópodos absorben parte del fluido (pinocitosis) y macromoléculas (endocitosis) presentes en la cavidad uterina, lo que acerca al blastocito al endometrio y favorece el contacto entre ambos. El endometrio también debe secretar ciertos nutrientes para abastecer al embrión las 72 horas que pasa en la cavidad uterina sin implantarse. Y también secreta varias proteínas dependientes de esteroides y sustancias de la matriz (moléculas de adhesión, receptores de las moléculas de la matriz) que facilitan la implantación.

Preparación del embrión: