miniatura|300px|Fresco del saltador de toros, del palacio de Cnosos. miniatura|350px|Fresco del pájaro azul, hallado en la «Casa de los Frescos», de Cnosos. miniatura|280px|Friso de los Grifos. Pintura mural de la sala del trono del palacio de Cnosos. Creta, periodo Minoico II, hacia 1450≈1400 a. C.

La pintura que se desarrolló en la civilización minoica fue innovadora y de extraordinaria calidad. Los ejemplos que se han conservado más importantes proceden del palacio de Cnosos, en Creta y de las casas de Akrotiri, en Thera. La mayoría son del periodo neopalacial, entre 1700 a. C. y 1460 a. C.David Vivó Codina (2018). «Un reflejo en las paredes. La iconografía de los frescos minoicos». Arqueología e historia (Madrid: Desperta Ferro Ediciones) (17): pp.40-44. ISSN 2387-1237.

La pintura figurativa se desarrolló a partir de precedentes egipcios; sin embargo desarrollará formas originales. La técnica pictórica más habitual en los muros es el fresco. Se conservan también algunos relieves de estuco. Los colores son planos y vivos, de gama reducida, conseguidos mediante pigmentos minerales. Se considera que la función de la pintura minoica sería fundamentalmente religiosa.

En cuanto a la temática destacan las escenas de vida religiosa o cortesana, así como los paisajes. Las figuras humanas representan a jóvenes: hombres atléticos con la piel rojo oscuro y mujeres con piel blanca vistiendo el traje típico de falda de volantes y corpiño que deja al aire los pechos.Las figuras se representaban muy estilizadas. En los paisajes se representan plantas cretenses o, en ocasiones, egipcias. Los animales son representados en movimiento, con el llamado "galope minoico". La pintura minoica influyó notablemente en la pintura de la civilización micénica.

Origen

Como todo el arte minoico, la pintura cretense deriva del hecho que en la isla de Creta se desarrolló una civilización de base agraria que evolucionó a partir del intenso comercio marítimo que puso Creta en contacto tanto con los Imperios Agrarios de Egipto y Mesopotamia como con las culturas de la Edad de Bronce de Anatolia y del continente europeo.

La arquitectura cretense se inspira en la arquitectura de Mesopotamia; sus modelos son acadios, sumerios o hititas, pero la pintura cretense se inspira en la pintura del antiguo Egipto a partir de la cual crea un nuevo universo de formas de extraordinaria influencia en la evolución posterior de la Historia del Arte.

La técnica del fresco se originó en Creta en el periodo Minoico Antiguo II (periodo que se inicia hacia el 2650 a. C.), pero en composiciones no figurativas. Fue en el periodo Minoico Reciente I o Neopalacial (a partir de 1700 a. C.) cuando apareció la pintura figurativa. Se ha sugerido que quizá en ese momento surgiera una nueva élite en los palacios que necesitara justificar su poder a través de las representaciones pictóricas. Previamente se habían dado ya representaciones figurativas en la glíptica. En objetos de cerámica como recipientes y mesas de ofrendas, también se realizan numerosas pinturas de animales, sobre todo marinos, y vegetales.John Fleming y Hugh Honour (2004), Historia mundial del arte, p.81. Madrid: Akal, ISBN 84-460-2092-0.

Carácter innovador

Algunas de las características de la pintura minoica son similares a los de Egipto o Mesopotamia, como los ojos representados frontalmente y la colocación de los pies. Sin embargo, su carácter singular e innovador se distingue en tres aspectos fundamentales:

Los temas de la pintura cretense van más lejos que los temas religiosos propios del Antiguo Egipto o Mesopotamia. También van más allá de los temas de la vida cotidiana del Antiguo Egipto. Los cretenses incorporan desfiles y procesiones de dioses y hombres, danzas variadas, juegos de riesgo como el salto de atletas por encima de los toros mientras doncellas sujetan las astas, etc. La incorporación a la pintura de la composición, del ritmo y las proporciones es el aspecto más innovador ya que a partir de Creta, estos elementos inmateriales estarán presentes en todas las manifestaciones de la pintura.

Las formas de la pintura cretense son más ligeras y atrevidas. Dejan de lado la rigidez de la pose propia del sentido religioso de las culturas egipcia y mesopotámica para representar a los dioses con forma humana y a la misma escala que los hombres. La pintura cretense, si bien en sus inicios mantiene la frontalidad, evoluciona y da volumen a los cuerpos usando las medias tintas o las gradaciones de color. En otro sentido, si bien recrea los mismos temas de la vida cotidiana, capta con más humor y espontaneidad las actitudes y los gestos. Finalmente, incorpora los ritmos, derivados de la reproducción de los detalles y de las formas geométricas propias de las culturas del metal: espirales, bucles, olas etc.

La pintura cretense no suele encontrarse en las tumbas. El espacio propio de la pintura cretense son las habitaciones, corredores y otras dependencias de los palacios y las casas. Los cretenses pintaban al fresco sobre los entrepaños enfoscados o revocados. Sus mejores escenas están a la altura de la vista, entre el zócalo de alabastro o mármol polícromo y el techo de los palacios y casas.

Iconografía e interpretaciones miniatura|Algunas de las pinturas minoicas expuestas en el Museo Arqueológico de Heraclión. Las pinturas minoicas incluyen representaciones de humanos, animales y paisajes. Algunas son claramente religiosas como las procesiones de oferentes. Es posible que las representaciones de boxeadores y de taurocatapsia, además de espectáculos estén relacionadas con rituales de iniciación de adolescentes. Las pinturas en las que aparecen simultáneamente paisajes y animales son particularmente características. Anteriormente se consideraba que muchas de esas escenas eran meramente decorativas y realizadas únicamente para el disfrute del propietario pero la interpretación que se ha impuesto es de que estas también tienen un carácter religioso.Susan Lupack (2018). «La religión minoica». Arqueología e historia (Madrid: Desperta Ferro Ediciones) (17): pp. 27-28. ISSN 2387-1237.

Entre las plantas, son muy representados el azafrán y los lirios, a veces en la misma composición, lo que es irreal dado que los lirios florecen en primavera y el azafrán en otoño. Los monos, que aparecen en varios de los frescos, se representaban también en Egipto, pero en Creta adquieren una mayor relevancia en las composiciones y se les dota de un color azul, que también parece no responder a la realidad y cuyo significado se desconoce. Se han realizado dos estudios diferentes que han tratado de identificar las especies de monos representados: uno de ellos, publicado en 2019, identificó al menos uno de ellos como un langur gris, procedente del valle del Indo,«Monos minoicos: fresco une la isla griega con Asia», noticia en ancient-origins.es pero en el otro estudio, publicado en 2020, se llegó a la conclusión de que los minoicos representaron dos especies de monos procedentes de África: babuinos y vervets.«Monos en el arte minoico revelan nuevos enlaces de la Edad del Bronce», noticia en ancient-origins.es

En las representaciones de mujeres es característico un atuendo compuesto por una falda acampanada y un corpiño ceñido que a veces deja los pechos al aire. Suelen llevar joyas y maquillaje. Cuando en las representaciones antropomorfas se distinguen figuras de mucho mayor tamaño respecto a otras de la misma composición, se estima que son divinidades. A veces junto a estas se representan animales mitológicos, como grifos.

Las escenas de guerra o caza son escasas, aunque hay algunos ejemplos de representaciones de soldados, entre ellos los que aparecen en el fresco de la Procesión de la flota de Akrotiri y de escudos en forma de ocho pintados en el palacio de Cnosos.

Relación de obras conservadas La mayor parte de las obras de pintura minoica que se han podido conservar proceden de Cnosos, en Creta, y de Akrotiri, en la isla de Tera. Las de Cnosos se encontraron principalmente en el palacio, pero también en otros lugares como en la denominada «casa de los frescos». Otros lugares de Creta donde se han encontrado son Festo, Hagia Triada, Tiliso, Zacro, Amniso, Arjanes, Malia, La Canea, Galatás, Palekastro y Kommos. También se han encontrado algunos fragmentos de obras que se consideran de arte minoico en otras zonas del Mediterráneo, como Tell el Daba (Egipto), Alalakh (Turquía), Tel Kabri (Israel) y Qatna (Siria). Es significativo que los principales palacios minoicos son los de Cnosos, Malia, Festo y Zacro pero la pintura figurativa está casi restringida al palacio de Cnosos.Fritz Blakolmer, [https://www.persee.fr/doc/mom_1955-4982_2010_act_54_1_3167 La peinture murale dans le monde minoen et mycénien : distribution, fonctions des espaces, déclinaison du répertoire iconographique], p.151, en Actes des journées d'archéologie et de philologie mycéniennes, Lyon, 1er février et 1er mars 2007'' (en francés)

Un aspecto polémico han sido las reconstrucciones de los frescos de Cnosos, que a menudo han sido hechas a partir de muy pocos fragmentos y por tanto podrían distar mucho de su aspecto original.Marina Martos Fornieles (2015), El palacio de Cnosos, p.395, en Thamyris, nova series: Revista de Didáctica de Cultura Clásica, Griego y Latín, (6), pp. 365-397. Las pinturas de Akrotiri, sin embargo, han aparecido en mejor estado de conservación.

La mayoría de los restos de los originales que han perdurado de pinturas minoicas se conservan en el Museo Arqueológico de Heraclión, en el Museo de Prehistoria de Thera y en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas. En el palacio de Cnosos se han colocado réplicas de algunos de los frescos.