La historia de Costa Rica abarca el estudio, descripción y análisis de los principales procesos y eventos históricos de este país centroamericano, desde la ocupación de su actual territorio por cazadores y recolectores hace unos 12000 años, el surgimiento de las primeras sociedades cacicales prehispánicas, pasando por la llegada, conquista y colonización por parte de los españoles; el proceso de configuración como una nación independiente, la formación y consolidación de su democracia (una de las más antiguas de América), así como sus períodos de crisis sociales y económicas, hasta el presente.
Tiempos Prehispánicos
miniaturadeimagen|Molar de Cuvieronius hyodon, hallado en el cantón de La Cruz (Guanacaste).
Colección Museo Nacional de Costa Rica.
miniaturadeimagen|150px|La vasija de nardo, 500 - 1350 d. C. miniaturadeimagen|150px|Cerámica de Guanacaste (Policromo Medio), 800-1200 d. C. miniaturadeimagen|150px| Metate en forma de jaguar, Pacífico Norte, 800 - 1350 d. C. miniaturadeimagen|150px|Colgante de oro de un águila arpía, Pacífico Sur, 700 - 1550 d. C. miniaturadeimagen|150px|Esferas de piedra de la cultura del Diquís (500-1500 d. C.) La interpretación de la historia antigua de Costa Rica significa el análisis de muchos milenios y el estudio de su espacio de interacción, generalmente variable a través del tiempo. El periodo de estudio que corresponde a la época prehispánica de Costa Rica abarca desde la llegada de los primeros pobladores, alrededor de 12.000 años antes de nuestra era, hasta el contacto de las sociedades autóctonas con los ibéricos, en 1502.
Cazadores-recolectores (10 000c)
La evidencia más antigua de ocupaciones humanas en Costa Rica se asocia a la llegada de grupos de cazadores-recolectores alrededor de 7 000 -10 000 años antes de nuestra era, con antiguas evidencias arqueológicas (fabricación de herramientas de piedra) localizadas en el Valle de Turrialba, en los sitios llamados Guardiria y Florencia-1, donde se han encontrado áreas de cantera y taller, con presencia de puntas de lanza tipo clovis (norteamericana) y cola de pez (sudamericana), lo cual abre la posibilidad de que en esta zona convergieran dos tradiciones diferentes de cazadores especializados. Los pobladores de esta época eran bandas nómadas, de unos 20 a 30 miembros. Además de las especies que hoy siguen existiendo, entre sus presas habituales se hallaban animales de la llamada megafauna, tales como armadillos y perezosos gigantes, mastodontes, etc, los cuales se extinguieron alrededor de 8 000 años antes de nuestra era, por lo que los primeros pobladores tuvieron que adaptarse a la caza de especies menores y desarrollaron estrategias más apropiadas a las nuevas condiciones.
De la sociedad tribal a la sociedad cacical (300 a. d. C. - 300 d. C.)
Entre 300 antes de nuestra era y 500 de nuestra era, dependiendo de la región, se da el cambio de una organización tribal a una sociedad cacical, motivada por factores como el crecimiento poblacional y las relaciones de intercambio. Se da la construcción de basamentos con cantos rodados, montículos, hornos, pozos de almacenamiento, y estatuaria. El maíz llega a consolidarse como el cultivo principal en algunas regiones, mientras que en otras se da un sistema mixto, además del uso de recursos costeros (pesca) y cacería. En este periodo aparece la producción y uso de artefactos de jade y otras piedras verdes, metates ceremoniales, remates de piedra para bastones y cerámicas especiales, se inicia el uso de objetos de metal (cobre y oro) en especial en el Valle Central, el Caribe Central y Norte. En este periodo también se registran los objetos de metal más tempranos (cobre y oro), encontrados sobre todo en el Valle Central en los primeros siglos de nuestra era.
La alfarería nicoyana, en este periodo, se caracteriza por la decoración en zonas, que consiste en el uso de dos colores alternados, con representaciones antropomorfas o zooformas tanto realistas como estilizadas.
Los llamados metates trípodes de panel colgante son una manifestación sobresaliente y única del arte prehispánico costarricense, decorados con elementos animales y humanos, algunos de ellos representando sacrificios. Su manufactura se inicia en la parte tardía de este periodo (0-500 de nuestra era) en la región central del país.
Cacicazgos complejos y tardíos (300 - 1500 d. C.)
Entre el año 300 y 800 de nuestra era aparecen los primeros cacicazgos complejos, con presencia de aldeas grandes y obras de infraestructura (basamentos, calzadas y montículos funerarios). Se da la jerarquización de asentamientos, con aldeas principales y poblados secundarios, con linajes de poder hereditario y especialización de labores, con aparición de un cacique en la aldea principal y caciques secundarios en aldeas subordinadas.
A partir del año 800 de nuestra era y hasta la llegada de los españoles en el , se presentó un incremento en el tamaño y complejidad del diseño interno de las aldeas, y las diferencias regionales se acentuaron. La presencia de numerosos cementerios, simples y complejos, obras de infraestructura masivas, diversidad de bienes domésticos y suntuarios, desarrollo de orfebrería, intercambio regional y conflictos entre cacicazgos por territorios y recursos son elementos característicos de esta época. La jerarquización social incluye individuos principales como el cacique y el chamán (como por ejemplo, el sukia o awápa, entre los bribris), y el pueblo común formado por artesanos y agricultores. Se inicia el uso del oro como símbolo de rango, en especial en las regiones central y Gran Chiriquí (frontera con Panamá), aunque también se utilizó en Guanacaste. En la región del Valle del Díquis, se inicia la fabricación de esferas de piedra típicas de la región, en el delta de los ríos Térraba y Sierpe, las cuales se postula que fueron utilizadas como símbolo de rango y marcadores territoriales. Otras obras de piedra incluyen figuras de bulto de formas humanas y animales, metates en forma de jaguar y estatuas antropomorfas.
A partir del desarrollo de las culturas mesoamericanas, la parte noroeste del país cayó poco a poco bajo la influencia de aquellas, mientras que el resto pasó a formar parte, gradualmente, del Área Intermedia, o cultura del Área Istmo-Colombiana de lenguas chibchenses. Durante el periodo Clásico mesoamericano, los pueblos nicoyanos dejaron de recibir influencia mesoamericana, pero a partir del la región nuevamente fue el destino de grupos nahuas y chorotegas que provenían del centro y norte de Mesoamérica. Bajo su influencia, Nicoya se constituyó nuevamente en parte de la región mesoamericana. Algunos historiadores han incluido el área conformada actualmente por las zonas sur y atlántica del país como de influencia sudamericana, debido a la presencia de grupos que hablan lenguas chibchas. La actual provincia de Guanacaste se convirtió en la frontera sur de Mesoamérica con la llegada de los chorotegas para el periodo comprendido entre los años 900 al 1000 de nuestra era. Los pueblos del Área Intermedia (que comprendía casi todo el territorio costarricense, la mitad oriental de Nicaragua, Panamá, Colombia y el Pacífico ecuatoriano), fungieron como un puente entre las culturas mesoamericanas y las del Área Andina. A través de ellos se hizo posible el intercambio tecnológico entre ambas zonas, que tuvo como consecuencia, entre otras cosas, el desarrollo de la metalurgia en México y América Central.
Por lo general los asentamientos humanos en este territorio no contaron con la magnificencia en edificaciones e infraestructura de las poblaciones aztecas, mayas o incas; sin embargo, sirvió de puente cultural entre el Sur y el Norte del continente, y la orfebrería y la artesanía policromada en barro, tuvieron un amplio desarrollo y bellísimos resultados.
Exploración y conquista española (1502-1575)
Las sociedades autóctonas en el
A la llegada de los españoles a América, los habitantes oriundos del territorio que hoy configura Costa Rica, sumarían unas 400 000 personas, los cuales se encontraban organizados en cacicazgos, que tenían divisiones sociales jerárquicas con linajes de carácter hereditario, generalmente por vía matrilineal, pero que también cambiaban pasando del poder de un linaje a otro.
Los cacicazgos más pequeños agrupaban unas pocas aldeas bajo la dirección de un cacique, asistido por un concejo de principales. Los más grandes, llamados "señoríos", se componían de un conjunto de diversos cacicazgos reunidos bajo la dirección de un cacique principal, cuya lealtad se garantizaba mediante relaciones de parentesco, establecimiento de pactos políticos y enlaces matrimoniales.
Las sociedades cacicales se encontraban divididas en "principales", formados por las familias que detentaban el poder, y "comunes", constituidos por artesanos y agricultores. De importancia también eran los chamanes, los líderes religiosos y médicos de las poblaciones. La nobleza aborigen se atribuía facultades mágicas y religiosas con el fin de fortalecer su autoridad, y por eso tenía acceso al oro y a los esclavos, y cumplía funciones asociadas con la guerra, el comercio y los tratos con los dioses. miniaturadeimagen|250px|izquierda|Mapa de las sociedades autóctonas costarricenses del a la llegada de los españoles (1502). Las diferencias entre los grupos étnicos eran visibles en áreas como la arquitectura, el paisaje lingüístico y la cosmovisión, generalmente de tipo animista. Las actividades religiosas se llevaban a cabo en templos, similares a las viviendas, pero más grandes. En dichos lugares sagrados se guardaban los enseres y utensilios rituales - instrumentos musicales, máscaras, esteras - y era donde los sacerdotes realizaban sus ceremonias y se llevaba a cabo el culto a iconos, generalmente hechos de oro. Los cultivos se realizaban utilizando el sistema de roza de tala y quema de parte del bosque, donde las cenizas garantizaban la fertilidad del suelo. Se cultivaba maíz, frijoles, curcubitáceas, mandioca, frutales y cacao.
Los cacicazgos pueden ser agrupados de acuerdo a su posición geográfica. En la región del Pacífico Norte, el señorío más importante fue el de Reino de Nicoya, que también dominaba otros cacicazgos menores existentes en la zona: Nicopasaya, Nandayure, Cangel, Paro, Churuteca, Zapandí, Corobicí, Abangares, Orotiña y Chomes Nicoya se distinguía por practicar el sacrificio humano y la antropofagia ritual.
En el interior del Valle Central, existían dos importantes señoríos que conglomeraban la mayoría de los cacicazgos menores de ese territorio. El Señorío de Garabito o Reino Huetar de Occidente unificaba los pueblos del Pacífico central hasta el río Virilla, y se extendía desde Esparza hasta el río San Juan, incluyendo los territorios de los botos (entre los ríos San Carlos y Sarapiquí), katapas y tises, que eran sus tributarios.
El otro gran señorío del Valle Central era el Reino Huetar de Oriente, bajo el dominio de El Guarco, que dominaba el valle del mismo nombre hasta la región del Caribe central. Entre las poblaciones bajo el gobierno de El Guarco se encontraban Cot, Corrocí, Tucurrique, Turrialba, Ujarrás, Tayutic y Atirro, y sus límites se extenderían hasta Suerre, Pococí y Chirripó, muy cerca de Talamanca. Otros cacicazgos menores bajo el dominio del Señor del Guarco eran Aserrí y Curridabat.
En el Caribe central y sur se localizaban los cacicazgos de Suerre, Pococí, Tariaca y Talamanca. Suerre y Pococí pertenecían al Guarco, mientras que Tariaca dominaba los pueblos de Minon, Turecaca, Duqueiba, Abaçara y Citará. Esta zona estaba poblada por los cabécares, los auyaques y urinamas, y los térrabas.