Carmen Conde Abellán (Cartagena, 15 de agosto de 1907-Majadahonda, 8 de enero de 1996) fue una poeta, prosista, dramaturga, ensayista y maestra española, considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27. En 1978 fue elegida la primera académica de número de la Real Academia Española,Siempre que no se admita como precedente el caso de María Isidra de Guzmán y de la Cerda, admitida en 1784 como "socia honoraria" de la Real Academia Española y que llegó a pronunciar su discurso de agradecimiento. Se cuenta entre las primeras mujeres académicas del mundo; la primera fue Laura Bassi, que ingresó en la Academia de Ciencias de Bolonia el 20 de marzo de 1732. La RAE no admitió otra mujer hasta la elección de Carmen Conde en 1978. pronunciando su discurso de ingreso en 1979. En 1931, Conde fundó, junto a su marido Antonio Oliver Belmás, la primera Universidad Popular de Cartagena.

Trayectoria vital y literaria A los seis años se trasladó con su familia a Melilla, donde vivió hasta 1920. Las memorias de esta época están recogidas en Empezando la vida. En 1923, aprobó unas oposiciones para Auxiliar de la Sala de Delineación de la Sociedad Española de Construcción Naval y empezó a trabajar, iniciando su colaboración con la prensa local un año más tarde. A los 19 años, comenzó Magisterio en la Escuela normal de Maestras de Murcia. El 15 de abril de 1924, Conde publicó su primer trabajo en un diario de Cartagena. Siguió colaborando con otros periódicos y revistas, publicando en 1925 un entremés titulado A los acordes de la pavana, que había obtenido el primer premio en los Juegos Florales convocados por la Asamblea Local de la Cruz Roja de Albacete. Finalizó sus estudios de Magisterio en Albacete, en 1928, gracias a la hospitalidad de su prima Carmen Ibáñez Ibáñez, profesora de música de la Escuela Normal de Magisterio de esta ciudad.

Mantuvo una intensa correspondencia con la poeta Ernestina de Champourcín, prácticamente ininterrumpida desde enero de 1928 hasta 1930. A partir de ese año, las cartas se fueron distanciando aunque la mantuvieron hasta los años ochenta. Sin embargo, por avatares diversos, se conservan sobre todo las cartas de Ernestina a Carmen. En esta correspondencia, ambas reconocen la influencia en su poesía de Juan Ramón Jiménez, de Gabriel Miró y de clásicos como Santa Teresa o Fray Luis de León. También en ellas Conde le pide información sobre el Lyceum y sus actividades. Terminó conociendo personalmente a Champourcín durante su estancia en Madrid.

En 1927, conoció al poeta Antonio Oliver y formalizaron sus relaciones. Ella publicó en Ley: entregas de capricho, y en 1928 en Obra en marcha: diario poético, las minoritarias revistas de Juan Ramón Jiménez. En 1929, publicó Brocal, un libro de poemas en prosa, con presencia de la naturaleza y cuyo tema es el amor. Terminó sus estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Albacete en 1930. Un año más tarde, el 5 de diciembre de 1931, se casaron para participar en la puesta en marcha de la primera Universidad Popular de Cartagena.

En 1931, se publicó su ensayo pedagógico Por la escuela renovada. En 1933, auxiliados por el Patronato de Misiones Pedagógicas, fundaron la revista Presencia, órgano de la Universidad Popular, que contaba con biblioteca de adultos, biblioteca infantil, cine educativo y en donde se celebraban conferencias y exposiciones. Uno de los poetas invitados fue Miguel Hernández, que pasó a ser amigo íntimo del matrimonio. Otros poetas e intelectuales fueron a la Universidad Popular: Ramón Sijé, Margarita Nelken, María de Maeztu entre otros. En ese periodo, Conde trabajó también como maestra en la Escuela Nacional de Párvulos de El Retén.

En 1933, se trasladó a Madrid y nació muerta su única hija, tema que aparece intermitentemente en su poesía. En 1934, publicó Júbilos, prologado por Gabriela Mistral e ilustrado por Norah Borges. Había sido escrito durante su embarazo, lo que explica su tono feliz. Trabajó como Inspectora-Celadora de Estudios del Orfanato de El Pardo, hasta que dimitió en 1935. En este año, la pareja colaboró con periódicos nacionales como El Sol, en el que se publicaron las Cartas a Katherine Mansfield y también con publicaciones seriadas hispanoamericanas.

En 1936, mientras estudiaba en la Universidad de Valencia, Conde conoció a Amanda Junquera, esposa del catedrático de Historia de España Cayetano Alcázar Molina, con la que mantuvo una relación amorosa, según ha documentado José Luis Ferris, en la biografía Carmen Conde: vida, pasión y verso de una escritora olvidada. El investigador ha afirmado que tanto la vida como la obra de la poeta «se van a ver definidas por esa batalla interior que Carmen hubo de librar hasta el final de sus días, una lucha íntima, secreta acaso, entre las sombras del pasado y el presente junto a Amanda Junquera». Para Ramón Guerra de la Vega, la pasión por Amanda Junquera le inspiró algunos de los libros más intensos, como Ansia de gracia y Mujer sin edén.

Al estallar la Guerra Civil, Oliver se unió al ejército republicano al frente de la Emisora Radio Frente Popular número 2. Conde le siguió por varias ciudades de Andalucía, pero regresó a Cartagena para cuidar de su madre. El estallido de la guerra hizo que, en julio de 1936, renunciaran al proyecto de acudir a la invitación de Gabriela Mistral (entonces cónsul de Chile en Lisboa), antes de viajar a Francia y Bélgica para estudiar las instituciones de cultura popular en aquellos países, para lo que Conde había obtenido una pensión. También en la Facultad de Letras de Valencia siguió cursos y aprobó oposiciones a Bibliotecas, aunque nunca llegó a ejercer.

En marzo de 1937, Conde trabajó como maestra interina de la Escuela Nacional de niñas n.º 3 de Murcia e impartió clases a adultas analfabetas en la Casa de la Mujer de la Agrupación de Mujeres Antifascistas. La organización Mujeres Libres le publicó Enseñanza nueva en 1936, La composición literaria infantil, Poemas de guerra y Oíd la vida, en 1937. También escribió varias obras en prosa poética no publicadas hasta años después.

Al acabar la guerra, su esposo vivió recluido en Murcia en casa de su hermana y Conde vivió escondida en el domicilio de los Junquera en Madrid durante un año, escribiendo el poema en prosa El arcángel, inédito hasta los años 60. En 1940, se instaló en El Escorial con Amanda Junquera, donde escribió gran parte de su obra. Para comunicarse con su marido, se valió de su amigo José Ballester Nicolás, director de La Verdad y funcionario de Correos.

thumb|250px|Placa conmemorativa en su domicilio en la calle Ferraz.

La década de 1940 fue literariamente muy productiva y Conde utilizó como seudónimos Magdalena Noguera, Florentina del Mar y otros. Con el de Magdalena Noguera publicó obras de tono religioso y como Florentina del Mar firmó cuentos y teatro para niños, ensayos y relatos. También realizó traducciones del francés y del italiano. En 1941, Conde y Junquera se instalaron en la calle de Velintonia de Madrid, en un inmueble propiedad de Vicente Aleixandre, que residía en la planta baja. El matrimonio se reunió en 1945, residiendo en la Pensión Valls de la madrileña calle Goya, junto con la madre de Conde, hasta que en 1949 pasaron a vivir en el que fue el domicilio familiar, en la calle de Ferraz. Desde 1944 hasta 1951, colaboró en Radio Nacional de España.

Fue juzgada por haberse decantado por la República, con fallo de sobreseimiento provisional en 1944 aunque con una nueva denuncia en 1949. A pesar de ello, desarrolló una intensa actividad. Se encargó de la asesoría literaria de la Editorial Alhambra, colaboró en la Sección Bibliográfica del CSIC y en la Sección de Publicaciones de la Universidad Central de Madrid. Estos años publicó algunas de sus obras poéticas más importantes: Ansia de la Gracia, Mujer sin Edén (libro cuya edición cuidó el poeta Leopoldo de Luis, quien luego prologó las poesías completas), Mientras los hombres mueren (que expresa en palabras de la autora "el profundo desconsuelo que siente una mujer ante los inescrutables designios que permiten el horror donde vivía confiada la sonrisa").

Con el poemario Ansia de la gracia, Conde entró en el mundo editorial, ya que hasta entonces había hecho ediciones de pocos ejemplares. Es un poemario cuyo tema central es el erotismo y sus imágenes están en relación con la naturaleza. Destaca el poema Primer amor.

Conde recorrió España invitada a hacer lecturas poéticas e impartir lecciones mientras sigue colaborando con múltiples revistas literarias. También viajó junto a Amanda Junquera al extranjero para dar recitales de poesía, conferencias y participar en congresos.

En el año 1956, el matrimonio gestiona la cesión al Ministerio de Educación Nacional del archivo de Rubén Darío, que estaba en poder de su última compañera, Francisca Sánchez.

En 1967, publicó varias antologías: Once grandes poetisas americohispanas; Poesía y femenina española (1939.1y un estudio Un pueblo que lucha y canta (iniciación a la Literatura española de los siglos XII al XV). El 28 de julio de 1968, murió Oliver y, tres años más tarde, Conde publicó la edición de sus obras completas. Volvió a vivir con Amanda Junquera, viuda también, en la calle Velintonia. Organizado por Carmen Llorca, directora del Ateneo madrileño, hizo un viaje a China que plasmó en uno de sus últimos libros.

En 1978 fue elegida académica de número de la Real Academia Española, ocupando el sillón "K", y el 28 de enero de 1979 pronunció el discurso de ingreso en la Academia: Poesía ante el tiempo y la inmortalidad. A partir de 1982, comenzaron a manifestarse los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, aunque no dejó de conceder entrevistas, participar en programas de radio y publicar. En 1987, año en el que falleció Amanda Junquera, Conde recibió el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por Canciones de nana y desvelo. En los últimos años de su vida, entre 1992 y 1996, vivió en una residencia en Majadahonda donde falleció.

Análisis de su obra La producción literaria de Conde es muy vasta, no sólo porque abarque poesía, novela, relato, literatura infantil, ensayo, biografía, ni por su labor como antóloga tanto de su propia obra como de poesía de su época, sino porque sólo su antología Obra poética 1929-1966 tiene más de una veintena de poemarios. Los temas constantes en sus obras son el amor, el erotismo, la sensualidad, el cuerpo femenino, la experiencia De Dios, etc.