El Real Gabinete de Historia Natural fue una institución cultural que desarrolló su actividad durante la última época de la Ilustración en España, concretamente desde su creación en 1771 hasta 1815, fecha en la que fue creado el Real Museo de Ciencias Naturales, que absorbió, entre otros, a este organismo. Fue una de las instituciones culturales más importantes del reinado de Carlos III y tuvo un papel destacado en la difusión y el desarrollo de la historia natural en España durante el y principios del .

Constituyó el origen de varios museos nacionales españoles como el Museo Nacional de Ciencias Naturales, el Museo Arqueológico Nacional y el Museo de América. También se encuentran algunas piezas procedentes de él en otros museos como el Museo Nacional de Artes Decorativas (buena parte de la colección de arte asiático), el Museo Nacional de Antropología (la serie de pintura de castas del Virreinato del Perú, única en el mundo), el Museo del Prado (Tesoro del Delfín y dos esculturas atribuidas a Agostino Cornacchini entre otras piezas), la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, el Museo Naval de Madrid, el Museo del Traje y organismos como el Real Jardín Botánico, y la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid (Códice Trujillo del Perú o Martínez Compañón).

Historia

Antecedente

miniatura|Edificio de la calle Magdalena esquina con la de Lavapiés en el que tenía su sede la Real Casa de Geografía de la Corte y Gabinete de Historia Natural. Hubo en realidad dos Reales Gabinetes: el primero, la Real Casa de la Geografía y Gabinete de Historia Natural, fue creado en 1752 por el marqués de la Ensenada a instancias de Antonio de Ulloa, de existencia fugaz; y el definitivo, instituido por el rey Carlos III en 1771, cuyos fondos fundacionales fueron las piezas de la colección de Pedro Franco Dávila, comerciante español natural de Guayaquil (Virreinato del Perú, actual Ecuador).

En 1752 el marino y naturalista Antonio de Ulloa presentó al Gobierno un proyecto de Estudio y Gabinete de Historia Natural, que fue bien recibido. El marqués de la Ensenada, primer ministro de Fernando VI, dio orden de que se constituyera, y puso a Ulloa al frente del mismo. Se llegó a disponer que se remitiese a todos los dominios del rey una circular e instrucción impresa con indicación de que se recopilasen todo tipo de minerales, producciones naturales y curiosas, con el objeto de ser enviadas a la Real Casa de Geografía de la Corte y Gabinete de Historia Natural, que tenía su sede en Madrid, en un edificio alquilado en la esquina de las calles Magdalena y Lavapiés. Sin embargo el proyecto finalmente no prosperó: Ensenada cayó en desgracia al poco tiempo -1754-, Ulloa presentó su dimisión, y los fondos acopiados fueron distribuidos entre diferentes instituciones, aunque algunos objetos naturales, colecciones de monedas y veintiocho armarios acabaron pasando finalmente al Real Gabinete creado años más tarde por Carlos III.

Creación

miniaturadeimagen|Pedro Franco Dávila. En 1771 donó su colección personal al rey Carlos III para que se constituyera con ella el segundo y definitivo Real Gabinete de Historia Natural. Las colecciones que Pedro Franco Dávila había reunido durante 25 años constituyeron el lote fundacional del segundo y definitivo Real Gabinete de Historia Natural, establecido por Decreto del rey Carlos III de 17 de octubre de 1771, mediante el cual se aceptaba la oferta de donación que había hecho Dávila a la Corona española. Tras tres intentos de venta rechazados (dos con Fernando VI -en 1753 y en 1754- y uno al rey Carlos III -entre 1759 y 1760-) Dávila acabó por cederlas de forma gratuita para constituir con ellas una institución de utilidad pública al estilo de los reales gabinetes de historia natural como los que había en la Europa de la época y con la única condición de ser nombrado él director del mismo, con el sueldo que el rey estimase oportuno. Este sueldo se fijó en 60 000 reales de vellón anuales. Para que esta donación fuera aceptada se necesitó la mediación de destacadas personalidades de la época como Manuel de Junco y Pimentel, el padre Flórez (célebre erudito ilustrado), el conde de Campomanes (director entonces de la Real Academia de la Historia), José María de Aguirre (V marqués de Montehermoso) y el conde de Peñaflorida (ambos impulsores de la Sociedad Bascongada de Amigos del País), el conde de Fuentes (embajador español en París), Bernardo de Iriarte (personaje destacado de la Corte y hermano del célebre autor de las "Fábulas") o el conde de Aranda.

El dictamen favorable emitido por el padre Flórez el 12 de octubre de 1771 para que las colecciones de Dávila fueran aceptadas por la Corona fue determinante para que el 17 de octubre de ese mismo año el Primer Secretario de Estado de Carlos III (el marqués de Grimaldi) escribiera a Dávila una misiva en la que se le informaba de la aceptación de su donación y de la creación de un gabinete de historia natural con ella.

Sede

miniatura|El Palacio del Conde de Saceda o Palacio de Goyeneche, de la calle de Alcalá de Madrid, fue la sede del Real Gabinete de Historia Natural, compartida con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Las colecciones de Dávila llegaron a Madrid desde París en cuatro viajes: uno por tierra y tres por mar. El primero fue realizado por tierra en diciembre de 1771 (con 34 cajones). Dávila quería que todo el envío se hiciera por tierra, por temor a un posible naufragio si se escogía la ruta marítima; pero el alto coste del transporte terrestre hizo que se realizara por mar en mayo (152 cajones), en junio (47 cajones) y en septiembre (17 fardos) de 1772. Los gastos del traslado fueron pagados por España y fue el propio Dávila desde París el que se encargó de preparar los cajones y los fardos del modo más conveniente para asegurar la preservación de las piezas. En total se transportaron 250 cajones que llegaron desde Francia al puerto de Santander.

Después los cajones y fardos fueron conducidos a Madrid. Los envíos fueron depositados en el Palacio del Buen Retiro. Con las colecciones ya en la capital del reino fue el momento de elegir una sede para el nuevo Real Gabinete de Historia Natural recién creado. Tras descartar varios posibles emplazamientos, se eligió el Palacio del conde de Saceda o Palacio de Goyeneche, en el número 13 de la calle de Alcalá de Madrid, en el que ya con anterioridad tenía su sede la Real Academia de las tres Nobles Artes de San Fernando (actual Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), razón por la cual pasó a recibir la denominación de Real Casa de la Academia de las tres Nobles Artes y Gabinete.

Al Real Gabinete le correspondieron concretamente el segundo piso del edificio y las buhardillas. Se procedió a realizar una obras de acondicionamiento que duraron de mayo de 1773 a junio de 1775, y que fueron llevadas a cabo por el arquitecto Diego de Villanueva (hermano del también arquitecto del Museo del Prado, Juan de Villanueva) y continuadas por Pedro de Pernía Girón y Castilla (II conde de Pernía), cuando Villanueva falleció en 1774.

Acondicionamiento y apertura

Las obras de acondicionamiento fueron supervisadas por Dávila. También diseñó la nómina (documento) en el que detallaban las condiciones requeridas para exponer las piezas del nuevo gabinete. En la nómina se especificaba la necesidad de tener dos salas para animales, otra para minerales, una más para vegetales y varias dedicadas a "curiosidades del arte": para libros y estampas, para bronces, medallas y objetos arqueológicos, para máquinas e instrumentos matemáticos y para objetos etnológicos (vestidos, utensilios y armas). Además debía disponerse de otras dos salas: una para albergar un laboratorio de química y otra, para un laboratorio dedicado a la geología en el que se pudieran cortar y pulir piedras duras. El conjunto se completaba con una sala para duplicados, es decir, una sala donde se guardaran las piezas de las que había más de un ejemplar para intercambiarlas con otras instituciones.

No solo se trataba de un emplazamiento en el que exponer objetos para ser contemplados, Dávila reservó, dentro de la estructura del Gabinete, espacio para laboratorios donde preparar piezas, practicar disecciones o cortar piedras. El gabinete debía cumplir un fin didáctico y mostrar a su público nociones del orden natural tal y como la ciencia de la época lo concebía. Todos estos detalles prácticos fueron incorporados por Dávila, gracias al conocimiento que tenía del funcionamiento de otros gabinetes europeos ilustrados de la época que había visitado.

A las colecciones de Dávila se añadió lo que aún quedaba de la Real Casa de la Geografía en los almacenes de la Corona de la calle de la Magdalena, así como la colección del Gabinete del conde de Saceda y, en 1785, la colección del infante don Luis. También fueron llegando remesas procedentes de diversos lugares de la Península y de ultramar.

El Real Gabinete abrió sus puertas al público el 4 de noviembre de 1776, aunque las obras ya habían finalizado un año antes. El retraso en la apertura se debió a que se esperó a recibir las 169 piezas talladas en cristal de roca, jade, jaspe, ágata con remates en oro e incrustaciones de piedras preciosas, procedentes del Tesoro del Delfín (entregado por Luis XIV de Francia a su nieto Felipe V de España como herencia del padre del último, Luis de Francia, el Gran Delfín) y que habían sido donadas al Real Gabinete por el propio monarca Carlos III.

Se eligió esa fecha para hacerla coincidir con la onomástica de Carlos III. El día de la apertura se repartieron 300 entradas (billetes); pero solo acudieron 200 personas, debido a que ese día llovió toda la jornada. Unos días más tarde, el 21 de noviembre, visitaron el gabinete 1500 personas por la mañana y un número superior por la tarde. Hizo falta traer una guardia de seis soldados para contener la avalancha de gente que se agolpaba a la entrada del gabinete. Estaba abierto a toda clase de público en general, sin restricción alguna, solo se pedía decencia en la vestimenta y buen comportamiento durante la visita. Abría todos los lunes y jueves del año, excepto si alguno de ellos era festivo, pues entonces se trasladaba al siguiente día laborable. El horario de apertura al público variaba dependiendo del mes del año: de octubre a mayo el gabinete recibía visitantes de 9 a 12 por la mañana y de 3 a 5 por la tarde, de junio a septiembre (meses de verano) de 9 a 12 y de 4 a 7.

Etapa de esplendor miniatura|Taller de Anton Raphael Mengs (atribuido a Goya): La osa hormiguera de su majestad, c. 1776. Óleo sobre lienzo, 105 x 209 cm, Madrid, Museo Nacional de Ciencias Naturales. Inscripción: «Este Animàl se llama Ôso-Hormigvero / porqve en el campo se mantiene con Hor- / migas: se ha copiado al natvral por el / qve esta en la casa de Fieras del Retiro: / en jvlio de 1776: vino de Bvenos ayres donde / se crian bastantes de sv especie: tiene / treinta meses, y crecerà hasta seis, ò sie- / te años.» El Real Gabinete fue una institución muy popular, que contó con el apoyo continuo por parte de la Corona. El propio Carlos III hizo varios envíos al Real Gabinete, además del mencionado Tesoro del Delfín, como un elefante asiático que vivió en los jardines del Palacio Real de Aranjuez y otros animales exóticos que le regalaron, como una osa hormiguera traída de Buenos Aires y exhibida viva por primera vez en Europa, que fue retratada en un lienzo cuya autoría se atribuye al taller del pintor alemán Anton Raphael Mengs. Una vez muertos, fueron disecados y pasaron a formar parte de la colección del Gabinete. El contacto directo con la Casa Real para este tipo de donaciones se realizaba a través de Almerico Pini, el ayuda de cámara favorito de Carlos III.