La inmigración española en Costa Rica se refiere al movimiento migratorio más numeroso e importante que recibió históricamente la República de Costa Rica, pues desde la época colonial constituye la mayor comunidad europea del país. Hoy en día, los hispanocostarricenses son el principal y más destacado grupo étnico de la nación. Igualmente, la comunidad española de Costa Rica es la más numerosa de América Central, y —como en toda Latinoamérica— tiene un importante peso cultural y demográfico.

Durante la segunda mitad del y hasta la primera del arribaron oleadas inmigratorias de todas las regiones de España. Sin embargo, y principalmente después de los años 1900, la mayoría absoluta siempre provino de Cataluña, seguida de lejos por Galicia, Asturias y Castilla y León.

La inmigración española en Costa Rica formó una columna vertebral para la consolidación del Estado actual e identidad cultural del país. Hoy en día, se encuentran conexiones importantes de todo tipo con la cultura española. Existiendo —además— en la genealogía costarricense multitud de apellidos y linajes españoles.

Comunidad hispanocostarricense thumb|right|300px|Celebración a Santiago el Mayor por la comunidad española de Cartago. Actualmente, la comunidad de origen español es la más importante en Costa Rica, pues representa más del 70% de la población costarricense. Constituyendo una de las mayores proporciones en el mundo hispano. Además, en la actualidad la colectividad española presente en el país es la más numerosa de origen europeo, pues supera las 10.000 personas y algunas estadísticas la cifran en casi 17.000 ciudadanos.Censo electoral de españoles residentes en el extranjero 2009 INE-Censo cerrado. Consultado el 29 de diciembre de 2014. A esta le sigue de lejos la aglomeración británica.

La presencia y el peso español en la identidad y la demografía costarricense es incalculable, la hispanidad con un aceptado mestizaje tiene un carácter bastante homogéneo, por lo que se ha teorizado el concepto de que "Costa Rica es el país más español de América", como señala el intelectual, Alberto Cañas Escalante:

Otros relatos de inmigrantes y extranjeros resaltan la importancia de la intrínseca y mezclada herencia española en el país, ya desde el . Entre ellos el naturalista alemán Moritz Wagner que en 1854, mientras estudiaba en el país, escribe:

Por su parte, el profesor suizo Pablo Biolley, quien radicó en Costa Rica desde la segunda mitad del , escribe a finales de los años 1880:

Finalmente, el reconocido profesor costarricense Miguel Obregón Lizano expone que:

La migración ibérica se desarrolló durante prácticamente todos los siglos y , e incluso hasta la actualidad. A finales de los años 1890, uno de los periodos con mayor afluencia inmigratoria, los españoles representaron —junto con italianos y jamaiquinos— la mayor colectividad asentada en el país, disminuyendo luego con el aumento porcentual de otras corrientes de inmigrantes. Los efectos de la llegada de los españoles al nuevo país, desde la época colonial y hasta la década de los 50, fueron primordiales para el establecimiento de la actual Nación y sociedad costarricense, observándose aún hoy, multitud de conexiones culturales entre ambos pueblos.

Las proyecciones más optimistas cifran que alrededor de 25.000 españoles se asentaron en el país (siendo la mayoría catalanes), ingresando en oleadas de varios cientos o miles desde la década de 1880 hasta la segunda mitad del .

Historia

1502-1821

Costa Rica fue descubierta por Cristóbal Colón y su tripulación española el 25 de septiembre de 1502, en su cuarto viaje. La llamó "Veragua" en su "Carta de Jamaica", y dado que logró recoger algunos pocos objetos de oro que obtuvo de los indígenas, le sirvió para difundir la idea de que esa región era una "costa rica". Esto impulsó que varios conquistadores españoles realizaran otras exploraciones por el territorio costarricense y dio comienzo a la etapa colonial del país, totalmente influenciada por el dominio español.

thumb|150px|La Isla Uvita, frente a las costas de Limón, a dónde arribó Colón el 25 de septiembre de 1502, marca el sitio del descubrimiento de Costa Rica por el Almirante genovés. La población indígena, que siempre fue escasa, disminuyó aún más debido a las guerras de conquista, enfermedades traídas de Europa y el sometimiento de los indígenas a la esclavitud, cuando eran vendidos en el puerto de Portobelo y Perú

La escasez de mano de obra, los limitados recursos mineros, la lejanía de la Capitanía General de Guatemala y lo accidentado del terreno que conforma la mayoría del Valle Central, se unieron para que la colonización española fuera muy lenta y se enfrentara a serias limitaciones económicas para poder llevarse a cabo.

Por eso, a los españoles les tomaría 60 años lograr dominar al país, en lo que fue una colonización lenta y prolongada. Pero hasta la conquista de Nicoya y el Pacífico norte por Gil González Dávila (entre 1519 y 1560) no se asentarían de manera notoria los conquistadores españoles en el territorio costarricense. En 1524 es fundada la Villa de Bruselas que se convierte en el primer asentamiento colonial del país, que permite que ocurra, de manera definitiva, la colonización española de Costa Rica.

A partir de esta época comienzan a llegar los primeros conquistadores exitosos de Costa Rica, que serían vitales para el desarrollo de la colonización costarricense. Entre ellos descuellan: Juan de Cavallón, Juan de Estrada Rávago y Añez, Juan Vázquez de Coronado, Alonso Anguciana de Gamboa y Perafán de Rivera.

Es así como transcurre un avance español, todavía lento y tortuoso, hasta que en 1563 es fundada por Vázquez de Coronado la ciudad de Cartago, que se convertiría en la capital del país hasta el . Luego de este momento, la conquista de Costa Rica se afinca en un lapso ocurrido entre 1565 y 1573.

Tiempo después, durante la sociedad colonial costarricense, que constituye el periodo más largo de la historia del país, comienzan a llegar multitud de colonizadores españoles. Estos tienen una descendencia mayoritariamente criolla, debido a la escasa población indígena. Los costarricenses criollos y mestizos hispanos engendrados en esta época serían, junto con poblaciones esclavas africanas traídas posteriormente, el núcleo fundacional indiscutible de la población costarricense.

También durante este periodo arriban al país multitud de judíos sefardíes que huían de la autoridad católica absoluta de España. Estos se establecen mayoritariamente en la capital colonial Cartago y sus alrededores, originando la que sería la comunidad judeo-costarricense más antigua y una de las primeras de América Central.Guzmán Stein, Miguel. La migración sefardita en Costa Rica y la lapidaria fúnebre como fuente de investigación de una comunidad inédita V Congreso Centroamericano de Historia. 19 de julio de 2000.

Muchos estudiosos, entre ellos Carlos Gagini y Roberto Brenes Mesén, sostienen que parte de la idiosincrasia nacional se formó durante esta época colonial, en donde las privaciones de tipo material eran el común para todos y al no haber mano de obra esclava, desde el gobernador provincial al más humilde de los campesinos tenían que velar cada cual por su sustento y por el de sus familias, creándose así una sociedad más igualitaria y menos regida por castas.

1821-1950

Cuando el país alcanzó su independencia del Imperio español en 1821, la población era escasa y no superaba las 60.000 personas, representando los criollos españoles la mayoría étnica indiscutible.Dobles, Aurelia Mitos de fundación y autoengaño Áncora, La Nación.

Durante este periodo la inmigración hacia el país tendría un carácter esporádico, discontinuo e individual; cuantitativamente poco importante pero con una valiosa contribución social. Pero tras unas pocas generaciones después de la independencia, y en particular tras las sucesivas oleadas migratorias, la mayoría de los españoles comenzaron a considerarse simplemente costarricenses, como un elemento de cohesión y autodefinición nacional. El flujo inmigratorio español no se vería particularmente incrementado hasta la segunda mitad del y la primera del , época en la que se desarrollan grandes proyectos como las construcciones del Ferrocarril al Atlántico y del Canal de Panamá, que atraerían a grandes masas de inmigrantes europeos, entre ellos españoles.

thumb|left|200px|Acción del Canal Francés de 1888, con lotería incluida En 1888 comienza la construcción francesa del Canal de Panamá, que conllevó la contratación de una enorme fuerza laboral de 20.000 personas, de las cuales varios millares eran españoles. Pero tras el fracaso del proyecto y la bancarrota de la empresa gala que gestionaba la obra, muchos de ellos se establecieron en territorio costarricense, huyendo de la malaria o buscando empleo en el país. Por su parte, en Costa Rica ya para el año de 1850 el gobierno de Juan Rafael Mora Porras había creado la Junta Protectora de las Colonias; a la espera de atraer inmigrantes europeos, y desde 1821 hasta la década de 1860 fracasaron, por mala planificación, cuatro importantes proyectos de colonización privada de ingleses, franceses y alemanes.

Volviendo a Panamá; los franceses intentaron nuevamente construir una vía de navegación interocéanica en 1894, cuando se creó la Nouvelle du Canal de Panama, empresa encomendada al proyecto. Esta vez, la intervención y especulación estadounidense, junto con la mínima mano de obra empleada (que no superaba los 3600 hombres en 1896) fueron suficientes para acabar con la aspiración europea de concretar un canal navegable en el istmo panameño. Pero, para 1904 —y tras la separación panameña de Colombia— los Estados Unidos reanudan la construcción de la obra y emplean una gigantesca fuerza laboral de 43.781 trabajadores extranjeros, de los cuales casi 10.000 eran españoles.

Otros tantos españoles se establecerían en Costa Rica y otros países de América Latina o en Estados Unidos en el contexto del exilio republicano, que se dio durante y después de la guerra civil española.Balcells, José María y Pérez Bowie, José Antonio (Eds.). El exilio cultural de la Guerra Civil (1936-1939). Universidad de Salamanca, 2001. ISBN 84-7800-960-4 Y entre 1939 y 1970, como refugiados o buscando asilo político, huyendo de la Dictadura de Francisco Franco, que asoló a España durante buena parte del siglo pasado.José Luis Abellán, De la guerra civil al exilio republicano (1936-1977), Editorial Mezquita, Madrid 1983.

Durante esta época la emigración masiva española hacia Costa Rica estuvo condicionada por la prosperidad económica y las oportunidades laborales que se presentaban en la construcción del Canal o en el auge productivo experimentado en el país y, en cierta medida, por la necesidad de mano de obra que requería la multinacional norteamericana United Fruit Company, pues iniciaba con éxito sus operaciones en territorio costarricense; por ciertos proyectos de colonización agrícola dirigida que organizaba el gobierno; o huyendo de los infortunios vividos en Europa a lo largo del .

1950 - Actualidad thumb|right|150px|Consultorio médico en San José de Mariano Figueres Forges, padre de José Figueres Ferrer.

Para la segunda mitad del la comunidad hispana asentada en Costa Rica estaba más que consolidada. Desde los años 1900 el destino favorito para los inmigrantes españoles —catalanes en su mayoría— era la ciudad de San José, donde en pocos años se establecieron colonias catalanas, gallegas y castellanas florecientes e influyentes, que persisten hasta la actualidad. Por otro lado, para 1960 la población costarricense ascendía a 1.300.000 personas, de las cuales la mayoría étnica absoluta era de ascendencia española.

thumb|left|150px|San José fue la ciudad que más inmigrantes recibió en toda Costa Rica, y una de las mayores receptoras en América Central y el Caribe.