El mirandés es el glotónimo utilizado para referirse a la lengua tradicional hablada en Miranda de Duero (Portugal), perteneciente al subgrupo asturleonés, que incluye también a las hablas tradicionales (leonés y asturiano) de León, Zamora y Asturias en España.

El mirandés goza de reconocimiento oficial en toda la provincia portuguesa de Trás-os-Montes e Alto Douro en virtud de la Ley n.º 7/99, de 29 de enero de 1999 de la República Portuguesa («Reconocimiento oficial de derechos lingüísticos de la comunidad mirandesa»). Es hablado por alrededor de 15 000 personas en los ayuntamientos de Miranda de Duero y Vimioso, en la zona de Trás-os-Montes, en el nordeste de Portugal. Asociaciones internacionales como el SIL International le han otorgado un código propio, y otras como la Unesco lo encuadran dentro de la lengua leonesa.

El mirandés se habla principalmente en el concejo de Miranda de Duero, y en dos aldeas del Concejo de Vimioso, Angueira, y Vilasseco, siendo discutida la inclusión en este último concejo de la aldea de Caçareilhos. Algunos autores, como Amadeu Ferreira, incluyen esta localidad entre las de habla mirandesa. Lo cierto es que la Convención ortográfica de la lengua mirandesa no incluye esta localidad dentro del dominio mirandés. Ver Ferreira, Amadeu (2010): “O Mínimo sobre a Língua Mirandesa”, en 11º Festival Intercéltico de Sendim, n.º 13, Sendin: Sons da Terra, págs. 61 a 63

Paisaje lingüístico El paisaje lingüístico del dominio astur-leonés se ve ampliado en Portugal por tres dialectos: mirandés (incluyendo el sub-dialecto sendinés), riodonorés y guaramilés. Todos ellos se hablan en la llamada Tierra de Miranda, una región de unos 500 kilómetros cuadrados, en localidades no más lejos de cinco kilómetros de la frontera con Zamora y que se situaban dentro del territorio histórico del Reino de León. Son estas las únicas hablas que no pertenecen a la zona galaico-portuguesa dentro de la República, y en eso reside también su motivo de curiosidad. En Portugal, las demás no se consideran siquiera distintos dialectos, utilizando como razonamiento el hecho de que “un campesino del norte de Portugal entiende sin dificultades a uno del sur”. Esta idea se basa en los modelos de Italia, Suiza o Francia, aunque bien sabido es que un italiano del norte no podría entenderse con uno del sur sin hacer uso de la lengua estándar y por ello en Portugal no se consideran verdaderos dialectos, más bien variedades diatópicas. Leite de Vasconcelos, uno de los más ilustres lingüistas portugueses, además de arqueólogo y etnógrafo, descubrió este idioma en 1882 y lo dio a conocer al público en su ensayo O dialecto mirandês, con el que ganó el galardón de la Sociedad de Lenguas Románicas de Montpellier. Vasconcelos describió el idioma como “la lengua del campo, del trabajo, del hogar y del amor entre los mirandeses” y reconoció que el portugués no era la única lengua hablada en su país, sino que también existía otra lengua (co-dialecto lo denominó en su momento) que pertenecía al dominio español por su proximidad al leonés. Los estudios sobre este idioma se ampliaron más tarde con el trabajo del eminente lingüista español Menéndez Pidal cuando publicó su obra El dialecto leonés (1906) y desarrolló un mapa lingüístico de toda la península ibérica.

Evolución

Las razones por las que un dialecto del grupo astur-leonés se habla en Portugal dejaron de ser una incógnita hace tiempo. En el 297 d. C. la división administrativa de la Península terminó definitivamente tras el periodo de expansión romana. La Tierra de Miranda quedó ligada al Conventus Iuridicus de Asturica Augusta, y no al de Bracara Augusta, como el resto de Trás-os-Montes. De esta manera, la zona de Miranda no perteneció desde el principio al posterior Condado Portucalense, y por tanto se situaba dentro del ámbito astur-leonés, en vez del gallego-portugués. La cristianización de esta zona se llevó a cabo por misionarios procedentes de la actual Astorga.

Entre los siglos - y el actual concejo de Miranda do Douro perteneció a la diócesis de Astorga, y no a la de Braga, y como explican las Inquisiciones de Alfonso III, la Tierra de Miranda fue repoblada entre los siglos y por gentes oriundas de tierras leonesas. La repoblación fue llevada a cabo por el cisterciense monasterio de Santa María de Moreruela, el monasterio de San Martín de Castañeda, el monasterio de Castro de Avellas y por la Orden del Temple de Alcañices. Esta relación privilegiada con León duró al menos hasta el y el idioma del Conventus de Asturica Augusta, el leonés occidental, fue efectivamente implantado y posteriormente desarrollado en territorio portugués.

Las razones que han llevado a la conservación de este habla fronteriza, a pesar de que al otro lado de la frontera la lengua leonesa prácticamente ha desaparecido, tiene que ver con la distancia que separa esta zona de los principales núcleos urbanos del litoral portugués, permitiendo que en el distrito de Braganza se mantenga con asombrosa vitalidad. En la provincia de Zamora, el contacto con el castellano hizo que comenzara la recesión ya a finales del . La “tiranía” de la oficialidad tuvo diferentes consecuencias, además de tener en cuenta los aspectos geopolíticos más relevantes. La cuestión es que a pesar de que faltó poco para que en España la lengua leonesa desapareciera, en Portugal continuó viva. Algunos lingüistas han pretendido atribuir la conservación del mirandés al dinamismo del castellano frente al portugués, una teoría bastante rechazada en la actualidad. Rafael Lapesa mantenía esta teoría en su obra Historia de la lengua española y consideraba que el estancamiento del leonés y del aragonés se debió principalmente a ese supuesto dinamismo y a que todos los dialectos colindantes “dudaban largamente”. La consideración actual de los hablantes del mirandés frente a su lengua, sobre todo en las aldeas más pequeñas, es que su forma de hablar difiere del portugués, y que ellos tienen un “falar mal, charro”. Ya en el se tenía constancia de la divergencia entre las hablas fronterizas de Trás-os-Montes y del Alto Miño. Jerónimo Contador de Argote comentaba en su libro Regras da língua portuguesa que “hay algunos dialectos locales (…) que son muy bárbaros y apenas pueden llamarse portugués…”. A pesar de no ser una definición con criterios demasiado lingüísticos, puede ser que trate de una mención alusiva al mirandés. La opinión de este académico frente a la lengua que describe se simplifica de manera similar con el término “falar rústico”.

Aspectos fonéticos Vocalismo tónico El sistema vocálico tónico del mirandés al igual que en el resto de las lenguas castellanas y asturleonesas se basa en la existencia de cinco vocales diferenciadas por tres grados abertura y dos localizaciones anterior y posterior, pero a diferencia de aquellas, reconoce por excepción la existencia de un cuarto grado de abertura por interferencia de sonidos velares o palatales.Leite de Vasconcellos, J. Estudios de Phillología Mirandesa, Lisbosa 1900, p. 289

Así en el caso de diptongos el efecto de la yod o el wau, según el caso, determinará la regresión o ascensión de la vocal adyacente mediante la apreciación de un cuarto grado de abertura. En el caso del diptongo ascendente -jɛ, la interferencia de los sonidos palatatales determinará la regresión también en un grado e > ɛ (fièrro ([fjɛro], pièdra [pjɛdra], tièrra [tjɛrra], etc ). En caso de verse además afectado por el vocalismo velar se producirá la igualación (así bui 'buey', cuiro 'cuero', nuite 'noche'). Cuando es el wau quien entra en contacto la solución será wɔ, dando lugar a la regresión en un grado de la vocal adyacente o < ɔ puòrta [pwɔta], fuònte [fwɔte], puònte [pwɔte].

Este efecto también se observa en el caso de interferencia de sonidos consonánticos palatales, en el que se mantiene la solución original del romance presente en los dialectos del Norte de Portugal y en el gallego, véase: Latín oculos folia collum hodie culcita Grupo asturleonés güeyos ['ɣwe.jos] fueya ['fwe.ja] cuellu ['kwe.λu] güei ['ɣwei] colcha ['kol.tʃa] Mirandés olhos ['ɔ.λo] folha ['fɔ.λa] colho ['kɔ.λo] oige ['ɔi.Ʒe] colcha ['kɔλ.tʃa] Gallego y Portugués (norte) ollos/ olhos ['ɔ.λo] fòlla/folha ['fɔ.λa] còlo ['kɔ.lo] hoxe /hòje ['ɔ.ʃe]/['ɔ.Ʒɨ] colcha ['kol.tʃa] Español ojos ['o.xos] hoja ['o.xa] cuello ['kwe.ʝo] hoy ['oj] colcha ['kol.tʃa] La solución alcanzada difiere de la alcanzada en el resto del dominio asturleonés en el que el influjo del consonantismo palatal transformará la vocal latina cerrada Ō en el diptongo -ue. Se sigue en estos casos por tanto la misma evolución que para la vocal abierta Ŏ, (solución que como es sabido le aparta de la solución alcanzada en español en él se sigue la regla general y se excluye el diptongo). En gallego y en todo el norte de Portugal se mantiene el mismo resultado material que en mirandés, pero su evolución etimológica se asemeja más bien a la alcanzada en el grupo asturleonés en la medida que el resultado para la vocal latina Ŏ será el mismo que para los sonidos Ō afectados por un fonema palatal.

Leite de Vasconcelos hace extensivo este fenómeno a la interferencia de codas nasales, recogiendo cònta, fònte, pònte... frente a las expuestas cuònta. fuònta, puònta. Tales soluciones son desconocidas en el mirandés moderno salvo en las localidades más expuestas a la influencia de los dialectos portugueses vecinos y lo que es incuestionable es que el cuestionario ALPI recoge en todos los casos el diptongo -wɔ- en este contexto.

Conforme a lo anteriormente señalado, Vasconcelos significa la evolución de las vocales latinas en el mirandés moderno, señalándose las soluciones alcanzadas en las lenguas gallego-portuguesas, asturleonés y español:

Latín clásico Ī Ĭ Ē Œ Ĕ Æ Ā Ă Ŏ AU Ō Ŭ Ū Protorromance Occidental *i *e *ɛ *a *ɔ *au *o *u Gallego y Portugués i e, ei ɛ a ɔ ou/oi o u Mirandés i e, ɛi jɛ, i, e a wɔ, u ou o u Asturleonés occidental i e, ei je a we/wo ou o u Español y asturleonés oriental y central i e je a we o o u La profesora Aurelia Merlán, estima que estos cuatro grados de abertura no serían alófonos del sistema vocálico, sino un sistema vocálico estable de siete sonidos que presentaría, no obstante, un carácter muy diferente no solo respecto del portugués sino del resto de las lenguas peninsulares. Tal, afirmación que en principio carece de explicación fonética alguna, supondría un hecho insólito dentro del contexto de la romania occidental, y desde luego no se adecúa ni a las soluciones que el cuestionario Alpi da para la zona, ni al sistema vocálico descrito por Vasconcelos.Merlán Aurelia, "Las variedades lingüísticas del Noroeste Peninsular", ALLA, 2007

Vocalismo átono