El Comité Olímpico Español (COE) es una asociación privada de utilidad pública que promueve y difunde el Movimiento Olímpico y sus ideales y gestiona la participación española en los Juegos Olímpicos.
Aunque la primera participación española en unos Juegos Olímpicos se remonta a 1900, el Comité Olímpico Español fue fundado el 23 de noviembre de 1912"The Foundation of the Spanish Olympic Committee" en Journal of Olympic History International Society of Olympic Historians. y tras la muerte del Marqués de Villamejor Gonzalo Figueroa y Torres, el organismo no se volvió a constituir hasta el 11 de enero de 1924 en Barcelona con la llegada a la presidencia del Barón de Güell Santiago Güell y López. Sin embargo, el Comité Olímpico Español no fue inscrito en el Registro de Asociaciones de Barcelona hasta el 2 de octubre de 1926 con Eusebio López y Díaz de Quijano, marqués de Lamadrid como presidente.
Historia Inicios del movimiento olímpico español El primer contacto español que hubo con el Movimiento Olímpico fue entre el Barón Pierre de Coubertin, pedagogo e impulsor del deporte como actividad recreativa y educativa, y el rector de la Institución Libre de Enseñanza (ILE) de Madrid Francisco Giner de los Ríos. El 23 de junio de 1894, tuvo lugar el Congreso Atlético InTernacional de París en el auditorio de la Sorbona. En dicha reunión, se aprobaría el establecimiento de los Juegos Olímpicos así como la creación del Comité Olímpico Internacional (COI), que estaría presidido por el griego Dimitrios Vikelas. También se decidió que los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna tendrían lugar en Atenas, del 6 al 18 de abril de 1896. A pesar de haber sido invitado, Giner de los Ríos no pudo asistir. Los únicos representantes españoles que asistieron fueron un grupo de profesores de la Universidad de Oviedo que también pertenecían a la ILE: Adolfo González Posada, Aniceto Sela, Adolfo A. Buylla y Juan Uña Shartou (este último no figuró como delegado). No obstante, España no pudo participar en la primera edición de los Juegos Olímpicos que resultaron un éxito. Tras la renuncia de Vikelas como presidente del COI, el Barón de Coubertin tomó el mando con la misión de difundir los valores olímpicos por todo el mundo.
Por esta razón, la segunda edición de los Juegos Olímpicos tuvo lugar cuatro años después en París, ciudad natal de Coubertin. A diferencia de lo ocurrido en Atenas, España sí pudo contar con deportistas que formaron la primera expedición olímpica española. En total, participaron 8 deportistas españoles: 5 en remo, 2 en pelota vasca (con medalla de oro para la pareja formada por Francisco Villota y José de Amézola) y 1 en esgrima. También hubo algún otro deportista que participó a título personal, y que, según los criterios establecidos por el COI en el año 2004, las pruebas en las que compitieron no son reconocidas como olímpicas, como fue el caso de Pedro Pidal que ganó la medalla de plata en tiro de pichón. Sin embargo, por entonces no existía ningún organismo ad hoc que ayudara a los deportistas.
Con plena y decidida voluntad de aumentar en el mundo el número de embajadores olímpicos, el Barón Pierre de Coubertin, había establecido contacto con la Casa Real en sus frecuentes viajes a España, solicitando la designación de un miembro del COI en España. La reina regente, María Cristina, encomendó su petición al príncipe Carlos de Borbón, que seleccionó para tal cometido a Gonzalo Figueroa y Torres, conde de Mejorada del Campo y marqués de Villamejor. El 21 de febrero de 1902, Gonzalo Figueroa y Torres, pese a la carga de sus muchas responsabilidades políticas y el permanente quebranto de su delicado estado de salud, aceptó oficialmente el cargo en el COI e impulsó en España los principios del olimpismo.Comité Olímpico Español A pesar de esto, su atareada agenda política impidió que pudiera gestionar una expedición de deportistas que acudiera a los Juegos Olímpicos de San Luis 1904 por lo que España se ausentó. De hecho, un mes después de que finalizaran dicho evento fue nombrado alcalde de Madrid.
En 1905, Julio Urbina, marqués de Cabriñana del Monte, fue nombrado presidente del comité para los Juegos Intercalados de 1906 que se celebrarían en Atenas. Aquel comité tuvo su sede en el domicilio personal del marqués de Cabriñana situado en la carrera de San Jerónimo, 38 y estaba encargado de la organización de una delegación de deportistas españoles. Sin embargo, diversas fuentes han confundido a este comité específico para los Juegos de 1906 con el COE, a pesar de que este evento no podía considerarse como unos juegos olímpicos y no contara con el reconocimiento oficial por parte del COI. Pese a las gestiones realizadas por el marqués de Cabriñana y a contar con una estructura, los deportistas españoles finalmente decidieron no acudir debido a diversas circunstancias.
No consta registro de que el marqués de Cabriñana realizara algún trámite necesario para la formación de una delegación española que estuviera presente en los Juegos Olímpicos de Londres 1908. Debido a la inactividad de la organización olímpica española, Carlos de Borbón nombró en 1909 a Gonzalo Figueroa y Torres (marqués de Villamejor y miembro español del COI) presidente del comité español de cara a los Juegos Olímpicos de Estocolmo 1912. A pesar de esto, el marqués de Villamejor tampoco realizó ninguna actividad relevante debido a sus circunstancias personales y su agenda política. De hecho, la ausencia de España en los Juegos Olímpicos de 1912 provocó duras críticas hacia su falta de gestión.
Fundación del COE Tras el asesinato del presidente José Canalejas en noviembre de 1912, le sustituye poco después como Presidente del Consejo de Ministros el liberal Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones y hermano de Gonzalo Figueroa y Torres. El apoyo del barón de Coubertin unido al talante intelectual del nuevo presidente influyen de forma definitiva para impulsar la institucionalización de los principios del olimpismo. Tras haber pasado por muchos obstáculos, el Comité Olímpico Español (COE) se fundó finalmente el 23 de noviembre de 1912 en Madrid bajo la presidencia del marqués de Villamejor Gonzalo Figueroa y Torres. La sede del organismo se fijó en la residencia del marqués de Villamejor que estaba situada en el número 70 de la calle de Velázquez. Sus funciones eran la organización de la representación española en los Juegos así como promover la coordinación con las federaciones nacionales. El problema era que el COE se formaba y reunía solamente antes de la cita olímpica para desaparecer una vez hubieran terminado los Juegos.
En 1913, se creó en Cataluña una comisión denominada Consejo de las Olimpidas Catalanas (Consell de les Olimpíades Catalanes) a fin de organizar el Comité Olímpico de Cataluña (Comité Olímpic Català). Esta comisión recibió la autorización del representante del Comité Olímpico Internacional en España Gonzalo Figueroa y Torres para constituirse como subdelegación del COE. Sin embargo, el 18 de diciembre de 1913 el deportista, periodista y directivo José Elías Juncosa, escribió una carta al presidente del COI Pierre de Coubertin para solicitarle el reconocimiento del Comité Olímpico de Cataluña. A pesar de las buenas relaciones que el Barón de Coubertin mantenía con los directivos deportivos catalanes, rechazó la propuesta con base en que el COI no puede reconocer más que a un Comité por país.
Por otra parte, el marqués de Villamejor formaría un nuevo comité olímpico de cara a la preparación de los Juegos Olímpicos de Berlín 1916. Sin embargo, el estallido de la Primera Guerra Mundial en verano de 1914 (en la que España fue neutral) canceló la celebración de los mismos. Esto dio más tiempo de preparación al marqués de Villamejor y en 1919 se formó de nuevo otro comité olímpico con la Gran Guerra ya terminada en 1918. En esta ocasión, logró gestionar una delegación española que acudiría a los Juegos Olímpicos de Amberes 1920 por primera vez bajo el amparo y la supervisión del COE. Uno de los hechos más destacados de estos Juegos fue el debut de la selección española de fútbol masculina que acabó llevándose la medalla de plata.
Reconstitución del COE Hasta el 18 de octubre de 1921, fecha de su fallecimiento, el marqués de Villamejor, continuó como presidente del Comité Olímpico Español. Horacio Echevarrieta y Maruri, un próspero industrial bilbaíno, y Santiago Güell y López Bacigalupu y Bru, Barón de Güell, habían ocupado en julio de 1921 la vacante dejada en el COI por Villamejor debido a su delicada salud. Ambos miembros del COI quedaron a cargo de gestionar el movimiento olímpico en España. Echevarrieta dimitiría casi dos años después en un periodo de marcada inactividad por su parte.
Por otro lado, la ciudad de Barcelona trató de organizar los Juegos Olímpicos de 1924. Sin embargo, los delegados eligieron a París en la 19.ª sesión del COI celebrada en Lausana por petición expresa del Barón de Coubertin porque iban a ser sus últimos Juegos como dirigente del máximo organismo olímpico. A pesar de este revés, deporte en la región de Cataluña se encontraba en auge y expansión en los años veinte. Este crecimiento social facilitó su institucionalización. El 21 de enero de 1922, representantes de las entidades deportivas más importantes de Cataluña, entre otros, Santiago Güell y López (Barón de Güell), José Elías y Juncosa, y José María Có y de Triola se reunieron para constituir en Barcelona la Confederació Esportiva de Catalunya (CEC) que quedó presidida por Juan Ventosa. La entidad, con personalidad jurídica propia, tenía competencias en la coordinación de la práctica de la mayoría de los deportes y se declaraba integradora de la representación del deporte catalán a través de 19 federaciones, con autonomía respecto a los organismos deportivos españoles. Tenía como objetivos incidir en la práctica deportiva de la sociedad catalana, fomentando ayudas e instalaciones deportivas, hasta entonces inexistentes. La importancia de este organismo radica en que fue el embrión del nuevo COE.
Debido a la falta de interés del gobierno en el deporte en medio de un periodo de inestabilidad política (como demuestra el Golpe de Estado de Primo de Rivera) y a la mala planificación de las federaciones deportivas, era evidente la ausencia de un COE nacional que cumpliera con su función básica de preparar adecuadamente a la delegación de deportistas para los Juegos Olímpicos de París 1924. Además, el Barón de Coubertin había establecido que todos los Estados debían disponer de un Comité permanente para reunirse también fuera del tiempo de celebración de los Juegos Olímpicos. Por esta razón, el Barón de Güell, miembro del COI, tomó la iniciativa y el 11 de enero de 1924 se declaró constituido en Barcelona el Comité Olímpico Español en trámite equivalente a reorganización, como así se expresó en su Acta constitutiva. Se puso así fin a un periodo de marcada inactividad que se originó tras el fallecimiento del marqués de Villamejor en 1921. El barón de Güell fue nombrado presidente del COE a pesar de no estar presente en la reunión al estar de viaje. La nueva sede se encontraba en el paseo de Gracia, 32 y compartía espacio con la Sociedad de Carreras de Caballos de Barcelona y con la CEC.