El río Esgueva es un río que nace al pie de Peña Cervera, en las estribaciones de la sierra de la Demanda, Cordillera Ibérica, cerca del Monasterio de Santo Domingo de Silos, en la provincia de Burgos (Castilla y León, España). Según unos en el término municipal de Espinosa de Cervera y según otros en Briongos de Cervera, o mejor en los dos, para unirse en seguida en un único curso. Afluente del río Pisuerga, se une a él en la ciudad de Valladolid. El río da nombre al valle por donde discurre, «Valle del Esgueva» que es una subcomarca de la comarca Ribera del Duero.

Localidades por las que discurre En su recorrido, atraviesa términos municipales de localidades de tres provincias:

En la Provincia de Burgos Briongos de Cervera. Espinosa de Cervera. Valdeande. Santa María del Mercadillo. Pinilla Trasmonte, dos puentes del de piedra sillar y cuatro ojos cada uno. Sus nombres son Bajero y Encimero.José Ignacio Sánchez Ribera, Los puentes de la Ribera Burgalesa, Diputación Provincial. Burgos, 2009. ISBN 978-84-95874-62-7. Bahabón de Esgueva, con un puente de seis arcos por donde pasaba la calzada hacia la Corte. Santibáñez de Esgueva, con dos puentes de tres y dos arcos. Cabañes de Esgueva, con dos puentes que ya en el estaban en mal estado Pinillos de Esgueva. Terradillos de Esgueva. Villatuelda, con su puente «romano» de varios ojos. Torresandino. Villovela de Esgueva. Tórtoles de Esgueva, con dos puentes de un ojo cada uno.

Varios municipios burgaleses regados por el río Esgueva pertenecen a la Denominación de Origen Ribera del Duero: Terradillos de Esgueva, Villatuelda, Valdeande y Tórtoles de Esgueva.

En la Provincia de Palencia Castrillo de Don Juan. thumb|Río Esgueva a su paso por Villaco En la Provincia de Valladolid Encinas de Esgueva, que tuvo molinos harineros. Canillas de Esgueva. Fombellida. Torre de Esgueva, que tuvo molinos harineros. Castroverde de Cerrato. Villaco de Esgueva, que tuvo molinos harineros. Amusquillo. Villafuerte de Esgueva. Esguevillas de Esgueva, que tuvo molinos harineros. Piña de Esgueva. Villanueva de los Infantes, tuvo un molino harinero junto al río. Olmos de Esgueva, con un puente de tres ojos. Se conserva el edificio del molino llamado Salero. Hay dos calles dedicadas a esta edificación, una se llama Molino y la otra Salero. Villarmentero de Esgueva, que tiene un puente donde finaliza el primer tramo del Sendero Verde del Esgueva. Castronuevo de Esgueva, con su puente «romano» muy deteriorado. Junto al río discurre el Sendero Verde que viene desde Valladolid. Renedo de Esgueva. Valladolid capital cuyos ramales tuvieron una serie de puentes que permitían el tráfico a sus habitantes.

Afluentes Tiene un solo afluente que es el río Henar llamado también Mataviejas que nace en Cilleruelo de Arriba, Burgos (monte Cobos). Pasa por las localidades de Cilleruelo de Arriba, Pineda Trasmonte, Granja GuímaraLocalización de la granja y del río Henar Consultado en marzo de 2020 (Fontioso), Cilleruelo de Abajo, desembocando en el Esgueva a la altura de Torresandino. Tiene cerca de 25 km de longitud.

miniatura|250px|Puente en Pinilla Trasmonte miniatura|250px|Vista de la cascada que conforma la desembocadura del río en Valladolid, donde se une al Pisuerga.

Historia Según cuenta Pascual Madoz en su libro Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España desde el nacimiento se iban agregando a su curso varios manantiales; se consideraban los más importantes el de Santa María y el de Pradonal. Manantial de Pradonal. Consultado en marzo de 2020 En el el río daba impulso a trece molinos y tenía varios puentes en distintas localidades: dos en Pinilla de cuatro arcos cada uno y construidos con piedra sillar; uno en Bahabón de seis arcos. Por allí pasaba la calzada hacia la Corte; dos en Santibáñez de tres y dos ojos; dos en Cabañes; dos en Torresandino, uno de cinco y otro de dos ojos; dos en Tórtoles de un ojo cada uno.

Debido a la mala fama que tenía este río a causa de las numerosas inundaciones que desarrollaba a lo largo de su curso y la insalubridad que lo acompañaba (reflejada ya por los escritores del siglo de Oro) se tomó la decisión unánime de reunirse en marzo de 1844 los alcaldes y propietarios con intereses en las tierras maltrechas del valle para tratar del encauzamiento y limpieza del río y para terminar de una vez con las inundaciones, enfermedades, cosechas malogradas y aguas estancadas y contaminadas. La reunión fue en Esguevillas de Esgueva y acudió Miguel de las Moras, natural de Castronuevo de Esgueva, en calidad de presidente de la Diputación. El resultado fue bastante satisfactorio pues se encauzó el río, se construyeron los puentes necesarios, se renovaron los caminos, se construyeron casas consistoriales y también casas camineras como vivienda de los peones camineros encargados del mantenimiento de los caminos y orillas del río.

También en la propia ciudad de Valladolid que el río atravesaba con dos ramales hasta llegar a su desembocadura en el Pisuerga, el Esgueva ocasionó bastantes desastres con sus frecuentes inundaciones. Pero en este caso no se trataba solo de tierras y fincas sino de casas y calles. Por otra parte este curso de agua servía a los vallisoletanos a modo de alcantarilla a cielo raso cosa que proporcionó no solo incomodidades sino insalubridad pública que se convirtió en un foco de infección que ayudó a la propagación del cólera en forma de epidemia. La Junta de Sanidad se hizo cargo de estos graves problemas de inundaciones e insalubridad y junto con la corporación municipal se comenzó una serie de estudios y proyectos para encauzar y cubrir los ramales del río. El soterramiento comenzó en 1848, y se abandonó, sin concluir, en la década de 1890, abordándose en 1910 un nuevo cauce desviado fuera - en aquel entonces - de la ciudad.

Años más tarde, en la década de 1990 el cauce norte experimentó una nueva remodelación; en el está perfectamente asentado y saneado y limitado por unas cuidadas orillas llamadas Paseo del Cauce con buena vegetación y arbolado. Recorre los barrios de España y Rondilla y desemboca de forma escalonada a través de un paraje conocido desde antiguo como Linares.

El Esgueva en la ciudad de Valladolid thumb|260px|Arcos de la cerca del Prado de la Magdalena/Aliviaderos Después de regar el último lugar (el núcleo de población de Renedo), el río se dividía en dos brazos o ramales en el llamado Puente de la Reina, para entrar ya dividido en la ciudad. Cada uno de los ramales discurría de este a oeste hasta llegar a su encuentro con el río Pisuerga. Pero no solo existían estos dos ramales sino que diversos riachuelos o pequeños cursos de agua que afloraban del subsuelo alimentaban constantemente los cauces. El ramal norte o interior pasaba por el actual túnel de Andrómeda hasta llegar al pasaje conocido como Prado de la Magdalena, seguía el curso de lo que después fueron las calles del Paraíso, Parras, Solanilla, Magaña, plaza de Portugalete, plaza de la Libertad, calle de Ebanistería, plaza del Val, plaza de Poniente desde donde se dirigía a la confluencia con el Pisuerga. El ramal sur o Esgueva exterior entraba en la población por el lugar llamado Los Vadillos, llamado así porque no había necesidad de puente para pasar de una orilla otra sino que se vadeaba perfectamente, y recorría lo que luego fueron las calles de Santa Lucía, San Bartolomé, Don Pedro de la Gasca y Panaderos para seguir por Miguel Íscar, cruzar Santiago y desaguar en el Pisuerga por el lugar llamado el Cubo cercano a Tenerías hacia el norte y a una distancia de unos 350 metros de la desembocadura del ramal norte.

thumb|Foto antigua de la zona de los Vadillos origen del barrio del mismo nombre Durante siglos Valladolid fue una villa entre ríos y sus habitantes poseían grandes extensiones de huertas que regaban las dos Esguevas, a las que se sumaban las que estaban en las orillas del Pisuerga. La población fue creciendo y los dos ramales además de proporcionar agua para el regadío se convirtieron en el lecho de una gran alcantarilla a cielo abierto que recogía los desechos e inmundicias de los ciudadanos. Se construyeron además en sus orillas una serie de molinos y otros artefactos que también aprovechaban el curso del agua y contaminaban. El cauce era poco profundo y de caudal escaso e irregular incapaz de arrastrar las inmundicias que recibía de las alcantarillas mal diseñadas de la ciudad. Los males mayores venían cuando el río –sobre todo el ramal norte– se desbordaba porque el volumen de agua que recorría las calles iba acompañado de una suciedad insana. Cualquier irregularidad estimulaba la inundación. Contra estos males las soluciones que se pensaron fueron, controlar el dique del puente de la Reina con unas compuertas que desviaran las aguas o bien hacia el interior o bien hacia el ramal sur, según conviniera; hacer una limpieza periódica del cauce y de los puentes y evitar el represamiento de uso y beneficio particular; construir pretiles.

Recorrido de los dos ramales y sus puentes En el seguían existiendo los dos ramales, el norte o interior y el sur o exterior. La población había crecido tanto por el norte como por el sur a lo largo de ambas orillas; el ciudadano podía acceder a ambos lados atravesando cualquiera de los veinte puentes construidos y repartidos en los dos ramales. thumb|300px|Plano de Valladolid de 1852. Coloreados los dos ramales del Esgueva y el Pisuerga El ramal norte empezaba en el puente de la Reina, aquel que mandó construir el emperador Carlos en fábrica de cantería. Se llamó en origen Puente del Emperador y todavía se daba este nombre en el tal y como puede verse en los libros de acuerdos del Ayuntamiento. Fue el puente regulador del caudal, cuya misión era muy importante, razón por la cual constantemente era objeto de reparaciones y limpieza mediante el cuidado de su pretil, su tajamar y sus arcos. El siguiente puente tenía dos nombres: Chirimías y 'puentecillo largo de la Magdalena'; este apodo se debía a su extensión que llegaba hasta la iglesia parroquial de San Pedro junto a las tapias del marqués de Camarasa.

El Esgueva salía del Prado de la Magdalena por el puente de las Vírgenes llamado también del marqués de Revilla y llegaba por lo que fue después calle del Paraíso bajo el puente de la Solana y el puente de la Cancelada –o puente de las Parras o puente de Esgueva, que de las tres formas se llamaba–. El río seguía por detrás de la Antigua donde encontraba el puente conocido como Bolo de la Antigua, que tenía dos ojos. Tras dar un quiebro continuaba por detrás de la iglesia de las Angustias y antes de entrar en Portugalete pasaba por debajo del puente de Magaña –o de la Velería– siguiendo su curso por el lateral de la catedral hasta llegar al puente de las Carnicerías. Aquí el Esgueva discurría por debajo del edificio y también por debajo de la calle de Chapuceros –o Roperos de Viejo–, llamada años más tarde Bajada de la Libertad; reaparecía por la calle de Gallegos donde estaba el puente con este mismo nombre, que por esta época estaba completamente arruinado y nunca se reparó bien. Desde allí volvía a ocultarse el río bajo la calle de Platería y sus edificios para lo que se construyó un puente abovedado que servía únicamente como soporte de dicha calle y sus edificios; era un puente muy importante, objeto de un mantenimiento constante. Reaparecía de nuevo hasta encontrar la calle del Val, donde había otro puente con ese nombre, y desde allí llegaba a las inmediaciones de San Benito, donde había dos puentes, uno en la esquina con lo que fue después plaza de Poniente otro cerca de la Cárcel Real y Casa del Pescado, con dos ojos que hubo que recomponer seriamente en 1781 porque estaban bastante deteriorados y tapados con piedra y cal. El último puente de este ramal norte era el de la Cárcel o de Juan Pescador.