La bulimia o bulimia nerviosa es un trastorno alimenticio y psicológico caracterizado por la adopción de conductas en las cuales el individuo se aleja de las formas de alimentación saludables, comida en exceso en períodos de tiempo muy cortos, seguido de un período de arrepentimiento, el cual puede llevar al individuo a expulsar el exceso de alimento a través de vómitos o laxantes.
Etimología
La palabra bulimia procede del latín bulimia, que a su vez proviene del griego βουλιμία [bulimía], que se compone de βούς [bus] ‘buey’, y λιμός [limós] ‘hambre’,Bulimia nervosa – Definition, Description, Causes and symptoms, Demographics, Diagnosis, Treatments, Prognosis, Prevention y significa ‘hambre de buey’, es decir, ‘mucha hambre’. La bulimia nerviosa, como la entidad nosológica que conocemos, fue descrita a lo largo del , principalmente, gracias a los trabajos de Abely, Ronderpierre y Gellman, que hablaban de «hiperorexia patológica en mujeres»; Horst-Ulfert Ziolko, que también usaba el término «hiperorexia»; Otto Dörr Zegers, que se refería a ella con el nombre de «síndrome de hiperfagia y vómito», en un artículo publicado en la Revista Chilena de Neuro-psiquiatría en 1972. Posteriormente, el psiquiatra británico Gerald Russell en 1979, retomó el término «bulimia nerviosa» y se le atribuyó su primera descripción completa.
Epidemiología
La epistemología de la bulimia nerviosa es multifactorial, es decir, no se puede entender desde una perspectiva únicamente médica o biológica, también hay que observarla como un fenómeno socialmente construido, en el cual impactan valores culturales, prácticas simbólicas y relaciones que actúan en el individuo desde edades tempranas. El conocimiento que se ha producido sobre la bulimia ha evolucionado a un enfoque biopsicosocial, en el cual los factores sociales juegan un papel central para explicar el origen, desarrollo y permanencia de la enfermedad.
Visto desde una perspectiva social, la bulimia se relaciona fuertemente con la producción, la difusión y el reforzamiento de ideales corporales que son parte de la sociedad a través de los medios de comunicación y la publicidad. La publicidad sirve como un dispositivo simbólico que ayuda a la transmisión de mensajes de lo que es considerado bello, exitoso, bueno y, en general, lo que es aceptado socialmente, en donde se establecen modelos corporales que son presentados como aspiracionales para cualquier individuo. Estos modelos como tal no prometen explícitamente bienestar o éxito, pero lo hacen mediante imágenes que asocian la delgadez con placer, glamur y reconocimiento social.
La existencia de un ideal de belleza socialmente compartido genera una presión significativa en la población, sobre todo en adolescentes, quienes se encuentran en el proceso de construcción de su identidad y de integración de la imagen corporal. La fotografía y su constante difusión en los medios de comunicación tradicionales y digitales refuerzan la idea de un “yo ideal” al que se debe aspirar, lo que incluye y favorece la insatisfacción corporal cuando dicho ideal no se alcanza.
Bajo este contexto, la estigmatización social de los cuerpos considerados “no ideales o bellos”, como los asociados con el sobrepeso o la obesidad, refuerza el miedo a ser rechazado socialmente. Esta presión ha afectado históricamente más a las mujeres, sobre todo jóvenes, aunque recientemente ha aumentado en los hombres también, quienes se han convertido en un nuevo objetivo para los medios de publicidad y los discursos estereotipados de perfección física promovidos por los medios de comunicación.
Los estereotipos corporales sirven como formas de clasificación social, ya que por ellos se atribuyen características y valores específicos a ciertos cuerpos, lo que conlleva prejuicios y discriminación. Estas categorizaciones influyen en la percepción que tienen las personas de sí mismas y de otros, lo que muchas veces deriva en conductas alimentarias de riesgo cuando el individuo intenta ajustarse a los estándares de belleza corporal dominantes.
Se ha observado que los trastornos de conducta alimentaria, incluida la bulimia, afectan mayormente a mujeres jóvenes, con una proporción de 1:10 entre hombres y mujeres durante la adolescencia. La incidencia de estos trastornos se ha duplicado en las últimas décadas, sobre todo en adolescentes, que es una etapa donde los cambios físicos y emocionales son intensos por lo que se debe considerar el contexto social en el que los individuos que padecen bulimia se desarrollan.
Las relaciones interpersonales también son de vital importancia en la construcción social de la bulimia, ya que la familia y amigos, pueden reforzar los ideales corporales que se promueven por lo medios, validando la delgadez como si fuese un valor positivo y deseable. Diversos estudios señalan que durante la adolescencia intermedia y tardía, la influencia de los amigos puede ser mayor que la de los padres en la aparición de insatisfacción corporal y síntomas bulímicos.
Es importante considerar también las consecuencias sociales del trastorno. La bulimia no solo genera daños psicológicos y sociales, también presenta una elevada mortalidad en comparación con otros trastornos psiquiátricos. La bulimia incrementa el riesgo de muerte por complicaciones médicas como problemas cardíacos, alteraciones electrolíticas y cáncer de esófago; además, incrementa el riesgo de suicidio. Esto ayuda a comprender el trastorno más allá del individuo y la importancia que tiene analizar las condiciones sociales de la persona que padece bulimia para entender por qué persisten.
Como se mencionó con anterioridad, la bulimia tiene una naturaleza multifactorial, por lo que en ella interactúan factores predisponentes (individuales, familiares y socioculturales), factores precipitantes (como dietas restrictivas y eventos estresantes) y factores mantenedores de tipo psicológico, fisiológico y cultural. La bulimia es el resultado de una red compleja de relaciones sociales, discursos culturales y prácticas que influyen en la forma en que las personas construyen su cuerpo e identidad.
Cuadro clínico
Una de sus características esenciales consiste en que la persona sufre episodios de atracones compulsivos, seguidos de un gran sentimiento de culpabilidad, sensación de angustia y pérdida de control mental por haber comido en «exceso». Suele alternarse con episodios de ayuno o de muy poca ingesta de alimentos, pero al poco tiempo vuelven a surgir episodios de ingestas compulsivas.bulimia Definición de bulimia.
El atracón es un trastorno del comportamiento alimentario que se caracteriza por que la persona come sin control, pero con malestar. Los rasgos característicos de un atracón son que se ingiere una cantidad importante de alimentos en poco tiempo, además de que la persona tiene un sentimiento de pérdida de control.
Otra característica esencial de este trastorno la constituyen las conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso. Muchos individuos usan diferentes medios para intentar compensar los atracones: el más habitual es la provocación del vómito. Este método de purga (patrones cíclicos de ingestión excesiva de alimentos y purgas) lo emplean el 80-90 por ciento de los sujetos que acuden a centros clínicos para recibir tratamiento. Los efectos inmediatos de vomitar consisten en la desaparición inmediata del malestar físico y la disminución del miedo a ganar peso. Otras conductas de purga son: el uso excesivo de laxantes y de diuréticos, enemas, realización de ejercicio físico muy intenso y ayuno.
Algunos ejemplos de estas conductas no saludables son vomitar, abusar de laxantes y diuréticos, usar saunas o baños calientes para perder líquido corporal, hacer ejercicio excesivo, fumar para saciar el apetito, restringir o evitar alimentos, tomar pastillas para adelgazar y restringir el consumo de líquidos. Estos trastornos alimentarios y otras conductas para perder peso pueden causar problemas de salud a corto o largo plazo, tales como erosión dental, deficiencias nutricionales, irregularidades menstruales, baja densidad ósea, deshidratación y estrés por calor. Se han reportado arritmias cardiacas en personas con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa. Los trastornos renales, como cálculos renales e insuficiencia renal, también se han reportado en estas poblaciones.
Tanto el DSM-IV como el CIE-10 coinciden en que, para poder diagnosticar la bulimia nerviosa, los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas han de tener lugar al menos 2 veces por semana durante tres meses.Abnormal Psychology An Integrative Approach – First Canadian edition. By D.H. Barlow, V.M.Durand, and S.H. StewartManual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales
Para que una persona sea diagnosticada de bulimia nerviosa, los siguientes criterios deben cumplirse (DSM-IV):
A. Presencia de atracones recurrentes. Un atracón se caracteriza por: Ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo (p. ej., en un período de 2 horas) en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas circunstancias. Sensación de pérdida de control sobre la ingesta del alimento (p. ej., sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está ingiriendo)
B. Conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno, y ejercicio excesivo.
C. Los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas tienen lugar, como promedio, al menos dos veces a la semana durante un período de 3 meses.
D. La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.
E. La alteración no aparece exclusivamente en el transcurso de la anorexia nerviosa.
En función del tipo de purga que utilizan para compensar el atracón, tenemos
Tipo purgativo: cuando se utiliza como conducta compensatoria el vómito (emesis), los laxantes, los diuréticos, enemas, jarabe de ipecacuana o incluso la teniasis (infestación por T. solium), para eliminar lo más pronto posible el alimento del organismo.Durand, Mark, Barlow, David. Essentials of Abnormal Psychology – Fourth Ed. Thomson Wadsworth, CA 2006, ISBN 0-534-60575-3
Tipo no purgativo: Entre el 6% y el 8% de los casos de bulimia se llevan a cabo otras conductas compensatorias, como el ejercicio físico intenso, no hacer nada o ayunar mucho; es un método menos efectivo para contrarrestar y deshacerse de las calorías. El tipo no purgativo se da solo en, aproximadamente, el 6%-8% de los casos de bulimia, ya que es un método menos efectivo de eliminar del organismo un número tan elevado de calorías. Este tipo de bulimia suele presentarse también en quienes presentan el tipo purgativo, pero es una forma secundaria de control del peso.
Comorbilidad
Problemas psicológicos
La bulimia suele presentarse junto con un fuerte sentimiento de inseguridad emocional y con problemas graves en la autoestima, en relación directa con el peso o con la imagen corporal (autoimagen). BBC – Health – Conditions – Eating disorders
Es frecuente que las personas con bulimia provengan de familias disfuncionales. Muchas de estas personas presentan incluso alexitimia, es decir, la incapacidad de experimentar y expresar las emociones de manera consciente.
Trastornos de personalidad
Distintos autores han encontrado relación entre la bulimia y la coexistencia de distintos trastornos de personalidad, con un porcentaje que oscila entre el 27-84% de los casos. Los pacientes con conductas purgativas parecen tener mayor incidencia de comorbilidad. La presencia de un trastorno de personalidad es indicador de peor pronóstico.