La iglesia de San Gil Abad es un templo gótico de la ciudad de Burgos en la provincia homónima, de la comunidad autónoma de Castilla y León, España. Su austero aspecto exterior, debido a que estuvo incluido en la muralla de la ciudad, no permite adivinar la belleza y riqueza de su interior, que reúne el más valioso conjunto gótico de la ciudad después del de la Catedral. La iglesia tiene acceso desde la calle de San Gil y se sitúa al lado de la Puerta del mismo nombre, cerca de la ladera oriental del cerro del Castillo.
Actualmente, está considerada como BIC (bien de interés cultural) (fue declarada monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931).
En 2015, en la aprobación por la Unesco de la ampliación del Camino de Santiago en España a «Caminos de Santiago de Compostela: Camino francés y Caminos del Norte de España», España envió como documentación un «Inventario Retrospectivo - Elementos Asociados» (Retrospective Inventory - Associated Components) en el que en el n.º 1047 figura la iglesia de San Gil Abad.El Retrospective Inventory - Associated Components, elaborado en 2014, puede consultarse en en el sitio oficial de la UNESCO, en la entrada «Routes of Santiago de Compostela: Camino Francés and Routes of Northern Spain», en el apartado Documentos, en el archivo «Nomination file 669bis» (285 MB), disponible en línea en: http://whc.unesco.org/es/list/669/documents/. Consultado el 31 de julio de 2017.
Historia miniatura|izquierda|La iglesia elevándose sobre el caserío burgalés Se cree que primero hubo aquí una ermita extramuros dedicada a San Bartolomé. Pero una bula pontificia de Alejandro III, en 1163, ya cita la iglesia de San Gil entre las once que pertenecían a la silla episcopal, y se recoge asimismo en un acta de la Universidad de 1388.
El edificio actual tal como se contempla en la actualidad data de finales del y suele vincularse su erección, a partir de 1399, a la generosidad de Don Pedro de Camargo y Don García de Burgos, que sería sancionada por el obispo Juan de Villacreces aquel año. No obstante, se trataría de reformas o transformaciones, ya que la morfología de sus elementos artísticos mueven a pensar que en realidad fue levantado entre finales del y principios del .
En los siglos y , numerosos artistas se trasladaron a Burgos para trabajar en su catedral, debido a la pujanza económica de la ciudad. Estos artistas también dejaron su influencia en iglesias como la de San Gil, que sufre notables ampliaciones, siendo demolida la muralla para la construcción de una serie de ricas capillas laterales realizadas por encargo de los personajes notables de la ciudad. Así, en 1486 Don Diego de Soria y su mujer Doña Catalina Maluenda alargaron el presbiterio y reedificaron la capilla Mayor, trabajo al que siguió la apertura de las capillas costeadas por varias ricas familias burgalesas. Toda esta información consta en el célebre trabajo histórico España Sagrada, obra del fraile agustino Enrique Flórez, publicada en 1772.
En el , el nuevo trazado de la carretera de Santander, la reforma de la calle Avellanos, así como de la plaza de la Audiencia, mejora la situación de la parroquia con relación al tejido urbano. Esta revitalización se pone de manifiesto en la adición, en 1834, de la escalinata de acceso a la fachada occidental, que dota a la misma de cierta monumentalidad.
La parroquia es la sede de la Real Hermandad de la Sangre del Cristo de Burgos y de Nuestra Señora de los Dolores.
Descripción miniatura|izquierda|Cabecera de la iglesia La fábrica es de planta de cruz latina, con tres naves de tres tramos, más transepto y profunda cabecera triple y cuadrada. La nave central y las naves laterales, de menor altura que la anterior, se espacian con seis pilares de núcleo cilíndrico y finas columnillas adosadas. El abovedamiento es sencillo, con algún tramo octopartito. En el primer tramo central de los pies se levanta un coro alto, sobre bóveda muy plana. La cabecera se cierra con ábside de tres paños.
En el sobrio hastial occidental se abren un rosetón con tracería curva formando una estrella de ocho puntas y una portada apuntada abocinada, cuyo dintel adopta la forma de un arco escarzano. En el tímpano, esculturas de la Virgen flanqueada por, probablemente, San Gil y otro santo no identificado. En el brazo meridional del transepto hay otra portada gótica que muestra la Epifanía en el tímpano sobre escenas de la Huida a Egipto.
A la iglesia inicial se le agregaron a lo largo del tiempo una serie de capillas:
Capilla de Nuestra Señora de Lourdes Adosada a la nave lateral izquierda o del Evangelio, junto a la puerta de acceso y de discretas dimensiones, es obra realizada en el . Primitivamente fue empleada como sacristía de la contigua capilla de la Natividad. Toda ella está decorada con unas pinturas alusivas a la vida de la Virgen. Posee bóveda policromada. Actualmente está dedicada a la advocación de Nuestra Señora de Lourdes.Capilla de Nuestra Señora de Lourdes: .
miniatura|Retablo de la capilla de la Natividad
Capilla de la Natividad de María Obra quizás del maestro Juan de Matienzo, fue contratada en 1529 por Juan de Castro y su esposa Inés de Lerma. Su fábrica responde a la tipología de capillas funerarias inspiradas en el modelo catedralicio de los Condestables. Tras cruzar su elegante arco de entrada, volteado sobre dos bellas pilastras de estilo plateresco y obra de Juan de Vallejo, se pasa al interior, cubierto con bóveda octogonal estrellada, de plementería calada (abierta en 1980) en su claraboya circular central, y apoyada sobre pechinas con forma de concha.
El retablo, de traza plateresca y sabor tardogótico en la decoración, está dedicado a la Natividad de María y consta de doce escenas narrativas tratadas con gran minuciosidad; a sus flancos, dos sepulcros manieristas bajo arcosolio correspondientes a los fundadores, Juan de Castro e Inés de Lerma Polanco, fallecidos ambos en 1548, y a los padres de él, Juan García de Castro y Teresa de Múgica. A la derecha de la entrada a la capilla se sitúa el sepulcro del hijo de los fundadores, el canónigo Jerónimo de Castro, fallecido en 1573, primer patrono de la capilla, efigiado orante y acompañado por San Miguel y el Ángel Custodio. Es una obra asignada a Juan de Vallejo. Completan las obras contenidas en esta capilla, entre otros, una pila bautismal y dos cuadros con escenas de la vida de San Gil.
En la nave del Evangelio se suceden dos sepulcros adosados al muro. Uno, renacentista, corresponde a Alonso Pisquer y a su hijo Diego, en el que se representa la imposición de la casulla a San Ildefonso. Es obra de Francisco de Colonia. El que sigue es gótico, hecho en pizarra, y en él están yacentes Diego de Frías (+1490) y su esposa Marina García de Espinosa (+1516), cuyo frente tiene a los santos Pedro, Pablo y Santiago. Este sepulcro fue realizado por Simón de Colonia, padre del anterior.
Capilla del Santísimo Cristo de las Santas Gotas
En el extremo septentrional del transepto se sitúa esta capilla, obra de Juan de Vallejo contratada en 1563 por el canónigo burgalés y arcediano de Palenzuela Pedro de Encinas, cuya advocación es la de capilla de la Cruz. El nombre actual de la capilla se debe a que desde el año 1836 alberga la imagen del Stmo. Cristo de Burgos, una talla medieval de gran devoción, facturada a finales del o principios del . Dicha imagen era venerada en la capilla del Stmo. Cristo de Burgos del desaparecido convento de la Santísima Trinidad de Burgos, que fue demolido a comienzos del , durante la Desamortización de Mendizábal.
Según refiere la tradición, la imagen del Stmo. Cristo de Burgos fue donada al desaparecido convento de la Santísima Trinidad de Burgos por el fundador de la Orden Trinitaria, San Juan de Mata, a comienzos del , aunque ello ha sido desmentido por números historiadores.
La capilla custodia asimismo cuadros referentes al milagro atribuido a la imagen: el derramamiento de 16 gotas de sangre, acaecido en 1366. La Real Hermandad de la Sangre de Cristo y Nuestra Señora de los Dolores procesiona una réplica de la imagen en Semana Santa y las Santas Gotas el día 3 de mayo. El retablo en que se encuentra es moderno, de 1899. Además del Ecce Homo que destaca sobre el arco, ilustran la arquitectura renacentista unos relieves con escenas de la Pasión y Muerte de Cristo.
miniatura|Retablo de la capilla de Nuestra Señora de la Buena Mañana Capilla de Nuestra Señora de la Buena Mañana o de San Gil Ocupa los dos tramos de la nave izquierda de la cabecera y está cubierta por amplia bóveda de crucería estrellada con terceletes. Ampliada y reconstruida mediante la fusión de dos capillas anteriores a expensas de Garcí Martínez de Mazuelo y Alonso de Lerma Polanco, está presidida por un retablo de finales del , atribuido a Gil de Siloé, en el que bajo calados doseles góticos se dispone una serie de imágenes que asocian la minuciosidad flamenca con el plasticismo germánico. Sobre un pequeño banco con los cuatro Evangelistas, destacan la Virgen de la Buena Mañana con el Niño y la Asunción, rodeadas por San Miguel, San Gabriel, San Pedro y San Pablo, así como otras tallas menores de apóstoles.
Una serie de enterramientos se adosan a los muros. A la izquierda, el tardogótico del , con bulto yacente marmóreo, de Catalina de Medina. Le sigue otro ya renacentista del XVI, considerado obra de Juan de Vallejo, que corresponde a Lorenzo de Lerma Polanco y su esposa María de Sanvítores. El último es un sobrio sepulcro barroco de principios del perteneciente a Juan Martínez de Lerma Polanco, hijo del anterior. A la derecha del retablo está otro sepulcro renacentista, correspondiente a Juan de Mazuelo y su esposa Mari López de Castro. En el muro de la derecha, que limita con la capilla Mayor, bajo un arco gótico yacen Catalina García y su marido Sancho García de Medina de Pomar. Se trata éste de un sepulcro de finales del .
miniatura|izquierda|Retablo mayor Altar Mayor Alargada en 1485, tiene baldaquino y retablo barrocos del , con fecha de fábrica 1740. La mazonería es estructurada por cuatro columnas salomónicas y en el centro destaca un gran lienzo de San Gil, obra del pintor Barranco, al que acompañan otros dos, estrechos, de los reyes San Fernando y San Luis, en cuyo remate hay una escultura del Crucificado, del . En el muro lateral del Evangelio se encuentra el sepulcro, realizado en 1493, de Leonor de Soria, hija de los fundadores de esta capilla, y su esposo Alfonso Pardo, cuyas efigies yacentes en bajorrelieve de pizarra descansan sobre cama con los blasones familiares. en el frente.
miniatura|Retablo de la capilla de los Reyes
Capilla de los Reyes Magos La capilla meridional de la cabecera, ocupando dos tramos y cubriendo su espacio con bóvedas de crucería estrellada, fue hecha construir por Fernando de Castro y Juana García de Castro en 1489. Su retablo, probable obra de Gil de Siloé, es una minuciosa composición tardogótica presidida por la Adoración de los Reyes Magos, escena que rodean esculturas de santos. En el banco, el Planto ante Cristo Muerto y la Misa de San Gregorio, flanqueados por los patronos de la capilla efigiados orantes. En el centro del recinto está el sepulcro en pizarra de los patronos, ahora yacentes. En un arcosolio mural pueden observarse otros dos sepulcros con tres bultos yacentes, cuya identidad se desconoce. El mobiliario de la capilla se completa con dos notables esculturas de madera policromada, lienzos de la vida de San Gil, un Cristo atado a la columna, talla de principios del realizada por Sebastián Ducete, y un San Pedro Regalado en levitación, del XVIII.
Capilla de la Dolorosa miniatura|izquierda|Cristo de Burgos