thumb|400px|Batalla de Issos representada en un mosaico de la Casa del Fauno en Pompeya, expuesta en el Museo Arqueológico de Nápoles. El ejército aqueménida de los reyes persas, desde Ciro II el Grande a Darío III, durante sus casi dos siglos y medio de existencia (560-330 a. C.), estuvo integrado por contingentes de estados vasallos y de mercenarios, principalmente, griegos. Contó con diversas unidades, armas e indumentaria. Darío I, mandó expediciones militares contras tracios y escitas e invadió Grecia (primera guerra médica) en la primera década del Su hijo Jerjes I siguió sus pasos unos diez años después, cruzando el estrecho del Helesponto con unos numerosísimos ejército y flota, dando lugar a la segunda guerra médica. Los reyes posteriores alternaron, entre apoyar militar o financieramente a Atenas o a Esparta, enfrentadas entre sí, y sus respectivas ligas (Confederación de Delos y Liga del Peloponeso, según sus intereses, durante la guerra del Peloponeso), en el En el , la preponderancia militar de las principales polis griegas como Tebas, (cf. hegemonía tebana) y el aumento del poderío militar del Reino de Macedonia con su rey Filipo II, y su hijo Alejandro Magno, marcaron el declive como potencia militar del Imperio aqueménida, en primer lugar, y su aniquilación y asimilación en el ejército macedonio, a medida que Alejandro conquistaba dicho Imperio, ulteriormente.
El núcleo del ejército, compuesto por huestes persas y medas, permitía mantener el orden en el vasto Imperio. Con el devenir del tiempo, la infantería y la caballería se convirtieron en las milicias más importantes, en tanto que se redujo el número de tropas que luchaban en carros de guerra, debido a su escasa maniobrabilidad.
De los sátrapas dependía una guarnición integrada por tropas locales, que dado el caso, se unían al ejército del soberano. El sátrapa en cuyo territorio se encontraban las guarniciones pagaba a la soldadesca, y en general en especie, salvo a los mercenarios griegos, presentes en cantidades considerables en las filas del ejército. Para las campañas militares importantes, los reyes hacían levas entre sus pueblos subyugados, desde tierras tan lejanas como la India o Egipto,Véase Dinastía XXIX de Egipto y Dinastía XXXI de Egipto siendo los persas y mercenarios de Asia Central y de Irán los más fiables.de Souza, Philip, p. 23
Rodeaba al monarca una guardia real, constituida por las tropas de caballería y 10 000 arqueros, que los historiadores llamaron los Inmortales.
Origen miniaturadeimagen|Soldado medo. Como en otros ámbitos, también en la esfera militar hubo grandes influencias transculturales en el imperio aqueménida. Ejemplo de ello son: el uso de insignias divinas colocadas en los carros como estandartes del ejército;Los textos persas los describen de diversas formas, aunque parece que se trataba de un disco alado. Cf. Heródoto, Historia VII.40. Jenofonte menciona un águila de oro como enseña real en la punta de la lanza de un jinete persa. Cf. Jenofonte, Anábasis I.10.12 la adopción de equipamiento, piezas de armadura y trajes elamitas, así como la adopción del tiro con arco de este pueblo en la infantería aqueménida; el empleo de los escudos en forma de ocho, llamados dypilon;Jantzen incluye la ilustración de un tachón de bronce de este tipo de escudo, hallado en Samos, igual que los representados en Persépolis. Cf. Jantzen, U., Ägyptische und orientalische Bronzen aus den Heraion von Samos. Samos VIII. Bonn, 1972 la adopción del «peto» egipcio de lino,Heródoto lo describe en II.182 y III.47.2 utilizado también por los asirios;Heródoto IX.63 la utilización de la armadura y de cascos de tipo kurgán, cascos conocidos en Elam; y lo que es más significativo, aspectos de la instrucción y los rituales militares transmitidos a través de las fuentes asirias y también por Heródoto.
Dado el largo dominio militar de Asiria en Oriente Próximo, se ha sugerido a veces que el ejército neoasirio ejerciera una influencia en la formación del de los medos y de los persas, si bien había pocas pruebas directas de ello.Dandamaev, M. «Assyrian traditions during Achaemenid Times» en Parpola, S y Whiting, R. M. (ed.):Assyria 1995: Proceeding of the 10th Anniversary Symposium of the Neo-Assyrian Text Corpus Project, 1995, Helsinki, pp. 41-48 Un fragmento de un relieve de piedra del Palacio Norte de Asurbanipal en Nínive, que representa arqueros elamitas y de otras procedencias, junto con guardias lanceros asirios en marcha hacia un grupo de sacerdotes, se ha identificado como una posible representación de arqueros auxiliares persas. La escena tiene visos de ser un desfile ceremonial en Arbela tras el regreso del ejército asirio de su victoria ante los elamitas en el río Ulai en el 653 a. C. La superficie del relieve muy erosionada, ocultaba a la vista un detalle fundamental: los lanceros aparecen en marcha con las armas invertidas. Este desfile militar se exhibe en el Museo Británico (ANE 124923 y ANE 135204)
Organización Las fuentes escritas persas aportan información sobre las listas de avituallamiento y algunos términos técnicos, pero no sobre la forma de luchar del ejército. Resulta difícil valorar su competencia a través de las fuentes escritas griegas, más amplias, debido a la parcialidad que comportan.
Regimientos y unidades thumb|500px|Formación del ejército persa. Primera fila: soldado de infantería con un gran escudo y una lanza, a continuación los arqueros. Los últimos son los comandantes y supervisores. Esta formación era buena para la defensa, pero pobre para el ataque. Los sistemas militares asirio y aqueménida también tenían mucho en común en lo relativo a la utilización de grandes formaciones de guardias profesionales que encabezaban unidades de reclutas, que cumplían con sus obligaciones con el Estado en persona o en especies.
En ambos casos, se empleaba una organización decimal, con secciones de 10 hombres, compañías de 100 y formaciones más voluminosas de 1000.
El término general para definir un ejército regular era spada. Dicho ejército estaba formado por un arma de infantería (en persa antiguo, pasti), una de caballería (asabari, jinetes) y, en algunas ocasiones también de camellos (usubari, jinetes de camellos) y carros. Todos ellos iban acompañados de un gran número de seguidores de campaña.
Los regimientos, compuestos de mil hombres, podían formar divisiones de diez mil. Hazabaram es el término persa para regimiento, palabra compuesta por hazara (mil) y el sufijo -bam que la convertía en sustantivo numeral. Un hazarapatish o «comandante de mil» mandaba cada regimiento, que se dividía en diez satabam de cien hombres. Cada satabam estaba bajo el mando de un satapatish comandante de unidad de cien y, a su vez, se dividía en diez databam de diez hombres, al mando del dathapatish, el comandante de la decena.
Diez hazabaram formaban una baivarabam, un regimiento de diez mil, bajo el mando del baivarapatish, el comandante de diez mil. Este último término es meramente especulativo, pues solo sobrevive en lengua avesta, emparentada con el persa.
Al comandante en jefe de la spada se le llamaba probablemente spadapatish, si bien al general con plena autoridad civil se le llamaba karana (en griego karanos).
Estos rangos militares aparecen, con su equivalente en griego, en la Ciropedia de Jenofonte.
Característico era que tanto los comandantes como los dignatarios participaran en la lucha, y muchos murieron en combate, como Ciro II en Escitia y Mardonio en Platea. Once de los hijos de Darío I tomaron parte en la primera guerra médica, y tres de ellos murieron en acción.
Infantería La infantería de todos los ejércitos aqueménidas estaba formada por persas de nacimiento. A diferencia de lo que ocurría en las tropas griegas los mejores soldados ocupaban el centro de la formación.Jenofonte, Anábasis I.8.21-23; Flavio Arriano, Anábasis de Alejandro Magno II.8.11 Estos guerreros se protegían con grandes escudos de cuero y mimbre. Las diversas armas ofensivas con las que luchaban eran lanzas, hachas, espadas, arcos y flechas. Su armadura ligera consistía en una coraza acolchada de lino y en un casco.
Inmortales
thumb|right|Inmortales persas, en una ceremonia en Irán del 2500 aniversario de la fundación del Imperio aqueménida por Ciro II el Grande. El regimiento más importante era el de los Inmortales, así llamados porque las bajas se reponían inmediatamente para mantener inalterados sus 10 000 hombres.Heródoto, Historia VII.83.1
Los Inmortales contenían un regimiento de élite, los Lanceros del Rey, integrado exclusivamente por aristócratas, verdaderas tropas de élite integradas por persas, medos y elamitas. En los bajorrelieves de Persépolis aparecen representados con sus arcos.Olmstead, Arthur T., History of the Persian Empire, University Of Chicago Press, pp. 238-239 y lámina XXXI. ISBN 978-0-226-62777-9 Probablemente sean Inmortales los guerreros que figuran en los ladrillos esmaltados de Susa, así como en numerosos sellos.Pierre Briant, p. 273
Se encargaban de la guardia de la tienda real mientras el rey se desplazaba o estaba en una expedición.Jenofonte, Ciropedia VII.5.66-68
Se ha apuntado que el nombre «inmortales» (Ἀθάνατοι/athanoi en griego antiguo) se debe a una confusión griega de las palabras del persa antiguo anûšiya («miembros del séquito» o «criados») y anauša («inmortales»). Esta explicación encajaría con la terminología de los textos asirios y neobabilónicos en los que los guardias reales también eran conocidos como «miembros del séquito» (qurbute). No obstante, la similitud de las palabras en persa antiguo podría haber sugerido el nombre de anausha para los guardias como sobrenombre persa. La referencia de Heródoto a los persas «que el rey acostumbraba a llamar los “Inmortales”»Heródoto VII.211.1 resulta significativa, pues los reyes asirios también podían referirse a sus tropas de élite con epítetos aplicados comúnmente a los héroes divinos, como por ejemplo en el uso del término huradu.