thumb|330px|Entrada a la pensión de doña Luisa, en Segovia (España), convertida en Casa-Museo de Machado. Pensión o casa de huéspedes es un tradicional establecimiento de hostelería de menor categoría que el hostal y el hotel, típico en España, Francia e Italia. En su origen, se trataba, por lo general, de una casa particular que acogía huéspedes para comer, dormir o en «pensión completa», por un precio módico. En la actualidad podría asociarse con algunos aspectos del modelo bed & breakfast («cama y desayuno»), y en menor medida con lo que en inglés se denomina guest house (en el uso continental del concepto o tipo de albergue), y pension, y en francés pension, o el más general pension complète. No obstante, el uso de los términos pensión o casa de huéspedes, a menudo ambiguo, puede aparecer como sinónimo de otros tipos de hospedaje, sean la fonda, la posada o el parador.

Historia y descripción El concepto «casa de huéspedes», o «casa para huéspedes», queda esbozado ya en el siglo ,Aunque es difícil precisar la fuente, se le adjudica a san Basilio el Grande, la ‘creación’ en el año 374 de la primera casa de este tipo en la primitiva ciudad palestina de Cesarea. entendido como recurso ‘hostelero’ similar al promocionado por los emperadores romanos y los servicios de «cauponas», «mansioes» y «mutationes» en las vías romanas de comunicación, habida cuenta de que se incentivó el espíritu comercial de los terratenientes propietarios de los terrenos por los que pasaba la calzada; ampliando así la red de hospedaje. Un modelo que conservaron las medievales vías romeas, y los viajeros del Camino de Santiago. thumb|left|130px|Interior de la Pensión Santa Clara en Torremolinos (España) hacia 1942. En el territorio español y ya en la primera mitad del siglo , en las llamadas posadas secretas (precedente de las ‘casas de huéspedes’ y las ‘pensiones’), los dueños de la casa, piso o inmueble, alquilaban una parte amueblada, por lo general un dormitorio o habitación, a ocasionales huéspedes, con derecho a media pensión o pensión completa. Sus precios variaban según la situación, dimensiones, calidad y cantidad de la comida y confort general.

En las grandes capitales españolas a mediados del siglo , fueron el recurso de hospedaje más frecuente adoptado por los forasteros. En Madrid, según asegura Pedro Felipe Monlau, había unas 450 casas de huéspedes, con precios entre los 6 a 40 reales diarios, siendo habitual la tasa de unos 15 reales al día.Explica Monlau, textualmente, que «cuando estas posadas secretas tienen algún lugar vacante para huéspedes, suelen indicarlo fijando un pliego de paple blanco en la esquina de los balcones: el mismo papel blando puesto en el centro es señal de que el cuarto está desocupado o para alquilar». Con el paso de los años, el carácter secreto o ilegal de las casas de huéspedes –todavía practicado por ejemplo durante la postguerra española– se fue regulado por las sucesivas y frecuentemente cambiantes leyes de hostelería. En el siglo , casa de huéspedes y pensión designaban en España idénticos establecimientos y negocios, hasta que finalmente la pensión (P) quedó incluida como tipo de establecimiento más bajo en la escala de hostelería. Esta normativa, coincidente con el periodo del franquismo, sería luego modificada en virtud de las diferentes disposiciones legales adoptadas por cada autonomía.En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, las casas de huéspedes se definen como «establecimientos que ofrecen servicios turísticos elementales, pero no alcanzan los requisitos necesarios para ser clasificados como pensiones. Deben contar con un teléfono público de uso general y, cada tres habitaciones, un cuarto de baño con bañera y/o ducha, lavabo e inodoro. Los dormitorios deben tener como mínimo 2,50 m de altura y una superficie mínima de 7m² ó 10m², según si son individuales o dobles».

En algunos países se emplea o se traduce como casa de huéspedes un edificio gubernamental de alojamiento diplomático. Así por ejemplo la Casa de Huéspedes Ilustres de Colombia, o la Casa de huéspedes de Taipéi en China. Otro edificio con denominación caprichosa relacionada es la La pensión Hằng Nga, moderna construcción vietnamita dedicada a la diosa china de la Luna.

Pensiones históricas thumb|left|275px|La habitación de Antonio Machado en la pensión de doña Luisa. En España, puede visitarse un modelo de típica pensión provinciana en la capital segoviana, en la casa de huéspedes en la que vivió el poeta Antonio Machado durante los 13 años que permaneció como catedrático de instituto en esa capital. El inmueble se conserva como Casa-Museo de Machado.

En Francia se podrían mencionar las pensiones que acogieron a los pintores del grupo de Pont-Aven, la Pensión Gloanec y la de Marie Henry.

Honorables huéspedes Honorables o famosos huéspedes que han dejado descripciones de sus propias vivencias en las pensiones que frecuentaron en mayor o menor medida, fueron, además de Machado, escritores como Camilo José Cela, o Benito Pérez Galdós,«... el 22 de junio, memorable por la sublevación de los sargentos en el cuartel de San Gil, desde la casa de los huéspedes, calle del Olivo, en que yo moraba con otros amigos, pude apreciar los tremendos lances de aquella luctuosa jornada.» pintores como Santiago Rusiñol (en la pensión “Cruzito”, luego hostal Santiago Rusiñol), o estadistas como León Trotski (Madrid, 1916).

En la literatura Además de las populares casas de huéspedes descritas por Agatha Christie (como la que sirve de escenario a novelas como el Asesinato en la calle Hickory,En esa novela, la escritora inglesa utiliza el término «student hostel» o simplemente «hostel» (traducido como ‘residencia de estudiantes’) y en pasajes de otras novelas enunciado como «let's room». o El misterio de la guía de ferrocarriles, donde se hospeda el sospechoso viajante de comercio...), o de la pensión «Quisisana» (luego «Hotel degli Orafi» de Florencia) de la novela y película Una habitación con vistas; y al margen de la quizás interminable lista de las pensiones, casas de huéspedes y demás albergues de difícil clasificación que se describen en las antologías de viajeros por Europa, y en especial por España, hay que elegir, por su cantidad y calidad, las descritas por Galdós tanto en el conjunto de los Episodios nacionales como en su novelística. Así, por ejemplo, la casa de doña Virginia, en la calle de la Abada de Madrid, escenario muy completo para El doctor Centeno, una de las novelas con mayor carga autobiográfica quizá, en la obra de Galdós:

Iconografía

Véase también Huésped (hostelería) fonda mesón parador

Notas

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos

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