La guerra greco-italiana (1940-1941) fue un conflicto armado que enfrentó al Reino de Grecia y al Reino de Italia durante el curso de la Segunda Guerra Mundial.
A pesar de los planes italianos, que presuponían una rápida rendición griega, los helenos lograron frenar con esfuerzo el ataque italiano y contraatacar, rechazando los avances italianos y tomando el sur de Albania, entonces bajo ocupación italiana. Los distintos intentos italianos de retomar la iniciativa y romper las defensas griegas fracasaron en el invierno y la primavera de 1941 y solo tras el ataque alemán a Grecia a comienzos de abril permitieron el avance final de las unidades italianas.
Causas
Relaciones italo-griegas Las relaciones entre los dos países en el periodo de entreguerras no habían sido buenas. En 1923 ambas naciones se habían enfrentado en el incidente de Corfú, del que Mussolini salió humillado. La dependencia de Grecia del Mediterráneo y de la principal potencia de este, el Reino Unido, forzaba al país a seguir una política favorable a este, a veces en contra de Italia. Las finanzas griegas también se encontraban en gran parte en manos británicas. Tropas italianas en Albania durante la ocupación del país en abril de 1939. Esta causó una tensión temporal de las relaciones italo-griegas.|thumb|left En 1935 Grecia participó en las sanciones impuestas a Italia por la Sociedad de Naciones, principalmente por sugerencia británica, a causa del ataque italiano a Etiopía. Más tarde, la ocupación italiana de Albania el había disgustado a los griegos, que temían un avance italiano sobre Corfú y Creta. Dos días más tarde, Metaxas expresaba al embajador británico la decisión del Gobierno griego de no ceder ante una posible amenaza o agresión italiana, que desencadenaría una guerra total.
El , Grecia aceptó una garantía territorial anglo-francesa, temerosa de los planes de Mussolini. La garantía fue estrictamente unilateral, pero deseada por los griegos. Esto disgustó a los italianos, que en mayo se negaron a renovar el tratado de amistad firmado con Atenas en 1928. Los meses siguientes, las relaciones bilaterales empeoraron.
A finales de agosto, los italianos concentraron por sorpresa tropas en la frontera griega, trasladando cuatro de las cinco divisiones presentes en la Albania italiana. La fuerza aérea italiana cruzó frecuentemente la frontera. La rápida movilización griega fue caótica, pero sirvió de aprendizaje para la siguiente en el otoño de 1940. Las órdenes de Mussolini, que el 16 de agosto ordenó a Badoglio preparar un plan de ataque contra Grecia, eran contradictorias y cambiaban casi a diario. El plan italiano contemplaba la utilización de dieciocho a veinte divisiones, tres de protección de la frontera yugoslava, tres contra Ioánina y doce contra Salónica. El 11 de septiembre, sin embargo, Mussolini cambiaba nuevamente de parecer y cancelaba el proyecto de atacar Grecia. Temporalmente el objetivo de Mussolini pasó a ser el Reino de Yugoslavia.
A finales del verano de 1940, las relaciones entre los dos países volvieron a tensarse. A las 8:30 a.m. del , durante la celebración de la fiesta de la Asunción, importantísima fiesta griega, un submarino torpedeó el obsoleto crucero griego Helle en el puerto de la isla de Tinos, que había acudido a la celebración enviado por el Gobierno. Italianos y británicos se acusaron mutuamente del ataque; sólo en 1960 se supo, por confesión del antiguo gobernador italiano del Dodecaneso, que había sido ordenado por este. Los Gobiernos italiano y griego, sin ningún interés en un enfrentamiento, trataron de quitar importancia al ataque.
El 22 de agosto, el Gobierno griego consultó con el británico en qué podría consistir la ayuda británica debida por la garantía recibida en abril en caso de entrar en conflicto con Italia.Higham (1986), p. 8 Los británicos, aparte de reafirmar la garantía a pesar de la derrota francesa (), únicamente se comprometieron a evitar la toma italiana de Creta, conceder ayuda económica y favorecer al país en las negociaciones de paz tras la guerra, y ello tras gran presión del embajador británico en Grecia.
En septiembre, llegada la calma a la relación con Yugoslavia, Mussolini desmovilizó gran parte de las tropas concentradas contra esta y parte de las acantonadas en Albania.Cervi (1972), p. 56 Esta desmovilización parcial afectó más tarde a la eficacia del Ejército destinado a la invasión de Grecia que se produjo menos de dos meses más tarde.Cervi (1972), p. 57 Tres nuevas divisiones (Siena, Parma y Piamonte), fueron, no obstante, transferidas a Albania como se había solicitado anteriormente.
Los preparativos para la guerra miniaturadeimagen|Palacio Venezia, Roma, donde el tuvo lugar la reunión en la que los dirigentes políticos y militares italianos decidieron atacar Grecia a final de mes. La decisión de atacar Grecia fue tomada por Mussolini por motivos políticos. Las razones eran diversas: contrarrestar el peso cada vez mayor de la Alemania nazi,Cervi (1972), p. XII con la que Italia había firmado el Pacto de Acero; reverdecer los laureles del Ejército italiano, de actuación mediocre durante la campaña de Francia en los Alpes Occidentales, y tal vez, conquistar bases en Grecia y en sus islas para reducir la presencia británica en el Mediterráneo. El anuncio el 12 de octubre desde Berlín del envío de una misión militar alemana para reorganizar el Ejército rumano y proteger las instalaciones petroleras de este país irritó a Mussolini, que sostenía que Hitler había vuelto a presentarle un hecho consumado y amenazaba con extender la hegemonía alemana a los Balcanes. El motivo principal del ataque en el otoño de 1940 fue pues el creciente entrometimiento de Alemania en lo que teóricamente era una zona de influencia reservada a Italia: los Balcanes.Sadkovich (1994), p. 623 El envío de tropas alemanas a Rumanía en octubre, sin consulta previa con Mussolini, hizo que este se decidiese a reafirmar la preponderancia italiana en la zona mediante el sometimiento de Grecia. A pesar de la opinión contraria de los jefes del Estado Mayor italiano, la cúpula fascista consideró que el momento era propicio para el ataque.
La preparación de la campaña fue insuficiente y confusa:Cervi (1972), p. XIII el , dos semanas antes de la fecha decidida para el ataque, el jefe del Estado Mayor italiano, el mariscal Badoglio, desconocía la decisión de atacar Grecia; el general Mario Roatta, su lugarteniente, creía dos días más tarde que el plan se había abandonado. Mussolini, impuso al Alto Mando italiano la fecha de ataque a Grecia para compensar la ocupación militar alemana de Rumanía, sin apenas preparación de la campaña pero con el respaldo de los dirigentes civiles y militares en Albania y una débil oposición del Estado Mayor.|thumb|left El 15 de octubre, en el Palacio Venezia de Roma tuvo lugar una reunión secreta, en la cual tomaron parte Mussolini, Ciano, Badoglio, Soddu, Jacomoni, Roatta y Visconti Prasca. Se tomó la decisión de atacar Grecia y se redactó un ultimátum, que el embajador italiano en Atenas, Emanuele Grazzi, debería entregar a las tres de la mañana del 26 de octubre, tres horas antes del comienzo de la ofensiva.Presseisen (1960), p. 361 En el documento se instaba al Gobierno griego a permitir que las tropas italianas ocupasen el territorio nacional griego para continuar la guerra con el Reino Unido. Sin embargo, el mismo documento advertía que si las tropas italianas encontraban resistencia, esa resistencia sería doblegada por las armas y el Gobierno griego habría de asumir la responsabilidad de las consecuencias.
La mañana del 17 de octubre, se reunieron los jefes de los Estados Mayores del Ejército, la Armada y la Aviación italianas, para evaluar la campaña decidida dos días antes, en la que los dos últimos no habían podido participar.Cervi (1972), p. 81 Se decidió informar a Mussolini de que los plazos decididos eran irrealizables pero Badoglio terminó cambiando de idea y respaldando finalmente el plan original, simplemente reclamando un retraso de dos días respecto de la fecha original del ataque ().Cervi (1972), p. 82
Entre la decisión de atacar Grecia y el comienzo de la campaña, sin embargo, algunas de las condiciones que se habían considerado necesarias para lograr la victoria fueron desapareciendo: Bulgaria se mostró contraria a participar del lado italiano y el tiempo empeoró notablemente, haciendo imposible el uso de la fuerza aérea en apoyo de las tropas de tierra, en la que los italianos tenían una gran ventaja. El empeoramiento del tiempo también dificultaba la descarga de material y suministros en los puertos y acentuaba la dificultad de los transportes en un red de comunicaciones mediocre.
La entrevista Grazzi–Metaxas El 28 de octubre, como había sido establecido, el embajador italiano le hizo llegar el ultimátum a Metaxas en su domicilio de Kifisiá, a las afueras de Atenas,Vatikiotis (1998), p. 8 a las 3:00 de la madrugada, dándole tres horas para aceptar o rechazar las exigencias italianas.Higham (1986), p. 11 El texto italiano, tras acusar a Grecia de infringir su neutralidad y haber apoyado a los británicos, exigía en términos vagos la ocupación inmediata de ciertos puntos estratégicos, que no especificaba.Cervi (1972), p. 116
Según la tradición griega, Metaxas habría respondido al embajador con un único y tajante «Oxi!» («¡No!»),Vatikiotis (1998), p. 177 respuesta que es recordada en Grecia cada año en el llamado «Día del No» (fiesta nacional griega).
Grazzi, en su libro El principio del fin — Las operaciones contra Grecia, da su versión de la entrevista entre Metaxas y él:
La hija de Metaxas narra la continuación de este diálogo, que no aparece en las memorias de Grazzi: — «No necesariamente, Excelencia», aludiendo a la posibilidad que Grecia tenía de rendirse. —«Sí, es necesario...», respondió el primer ministro.Cervi (1972), p. 117 Metaxas consideró imposible consultar con el rey y el Ejército en el plazo concedido por Mussolini y sus preguntas sobre las exigencias exactas de este chocaron con la ignorancia del embajador. La guerra era inevitable, como buscaba Mussolini.Cervi (1972), p. 118 Dos horas y media más tarde, a las 5:30 a.m., las tropas italianas entraban en territorio griego desde Albania y la aviación italiana bombardeaba Atenas, Salónica, Patras y El Pireo.
Mientras, Metaxas comunicó el ultimátum al embajador británico que, a su vez, informó a Londres, que avisó a los Gobiernos yugoslavo y turco del inminente ataque. Seguidamente se reunió con el rey, el Gobierno y el Alto Mando para evaluar la situación y sopesar la posible ayuda británica. Estos valoraron las distintas formas de ayudar a Grecia pero no consideraron seguro que la flota operase entre Italia y Albania para estorbar el abastecimiento de esta y la ayuda en aviones fue al comienzo escasa.Higham (1986), p. 14 El 29 de octubre, sin embargo, comenzaron a ocupar posiciones en Creta, con permiso griego.Higham (1986), p. 16
Fuerzas enfrentadas
Fuerzas italianas Escudo de la división de montaña Julia, centro del plan de ataque italiano y encargada del avance por la cordillera de Pindo.|thumb|right Las fuerzas italianas se dividían en 3 grupos principales: uno encargado del avance por la costa hacia los puertos del sur de Epiro («Grupo Litoral»), otro encargado del avance hacia Ioánina y un tercero encargado de cubrir el frente macedonio más entre la cordillera de Pindo y la frontera yugoslava. Los tres grupos contaban con las siguientes unidades:Cervi (1972), p. 103Cervi (1972), p. 104
Raggruppamento Litorale (5000 hombres), al mando del general Carlo Rivolta. 3.º Regimiento Granatieri di Sardegna (3082 hombres y 4 cañones). 7.º Regimiento de caballería Milano 6.º Regimiento de caballería Aosta Un batallón de Camisas Negras.
XXV.ºCuerpo de Ejército (Carlo Rossi) División de infantería Siena (9200 hombres y 50 cañones) División de infantería Ferrara (12 785 hombres y una fuerza auxiliar de 3500 albaneses)