thumb|240px|Geografía esquemática de Arda durante la Tercera Edad del Sol. En el universo ficticio creado por J. R. R. Tolkien, la Tercera Edad del Sol o Edad de los Anillos de Poderhttp://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:jspK1qBs3p4J:gamesdbase.com/Media/SYSTEM/Sinclair_ZX_Spectrum/manual/Formated/J.R.R._Tolkien%27s_War_in_Middle_Earth_-_1989_-_Melbourne_House.pdf+%22Tercera+Edad+del+Sol%22+%22Edad+de+los+Anillos%22&cd=1&hl=es&ct=clnk&gl=es es una época en la historia de la Tierra Media que se caracterizó por la decadencia de los elfos y la ascensión de los hombres. Comenzó tras la Guerra de la Última Alianza entre los Elfos y los Hombres, y terminó con la destrucción del Anillo Único.
Resumen Isildur muere en combate y el Anillo Único se pierde en el río Anduin. Los reinos de los Dúnedain prosperan cada uno por su lado. Los reinos élficos comienzan a aislarse, aunque no decaen gracias al poder de los Tres anillos de los Elfos. La sombra comienza a crecer de nuevo en el Bosque Negro. Dos hobbits descubren el Anillo Único y uno de ellos se lo queda y huye a las montañas. Llegan los Istari desde Aman, enviados por los Valar. El reino del norte (Arnor) comienza a decaer, dividido en tres reinos pequeños, Artedhain, Rhudaur y Cardolan e invadido por los hombres y seres de Angmar. En el sur, Gondor prospera, pero es continuamente invadido por hombres del oriente y del sur. Los rohirrim hacen su aparición y salvan a Gondor, y se funda la alianza entre Gondor y Rohan.
El Anillo es descubierto por Bilbo Bolsón y llevado a La Comarca. Gandalf y los Montaraces del Norte protegen a los hobbits. Comienza el fin de la Guerra del Anillo con los acontecimientos que llevan al Anillo a Rivendel, de ahí por Moria y Lothlórien hacia Mordor. La Comunidad del Anillo se disgrega. Frodo Bolsón y Samsagaz Gamyi, guiados por la criatura Gollum llegan a Mordor. El resto de la comunidad participa en las batallas contra Saruman y Mordor en Minas Tirith.
El Anillo es destruido. Aragorn, último descendiente de Elendil, retorna como rey de Gondor y de los dunedain; Aragorn se desposa con Arwen, hija de Elrond, y así los linajes de los medio elfos vuelven a unificarse. La Tercera Edad llega a su fin con la salida de Elrond y Galadriel de la Tierra Media.
Arnor y Gondor
Isildur permaneció en Gondor por un año, organizando el gobierno del reino del sur y encargándoselo al hijo de su hermano Anárion, Meneldil. Durante este año, su codicia por el Anillo Único creció, pero también la tortura que este artefacto le provocaba. Al partir hacia el norte, para gobernar en el lugar de su padre Elendil sobre todos los Dunedain y sobre el reino del norte de Arnor, lo hizo por el camino de Lothlórien por ser más corto, a través de las Montañas Nubladas y Rivendel. Sin embargo, en los Campos Gladios, fue emboscado por orcos y todos sus hombres murieron, incluidos sus tres hijos mayores. Isildur, desesperado, se puso el Anillo Único, con lo que pasó invisible entre sus enemigos e intentó huir por el río Anduin, pero el Anillo lo traicionó y lo abandonó: sus enemigos lo pudieron ver e Isildur murió ahí mismo. Mientras tanto el Anillo Único se perdió en el río. El escudero de Isildur logró escapar, llevando los restos de la espada de Elendil, Narsil y otros artefactos, hacia Rivendel, donde el hijo menor de Isildur, Valandil, se convirtió en el rey.
A partir de entonces, Arnor y Gondor comenzaron a prosperar mucho, cada uno por su lado. Aun cuando el rey de Arnor era considerado también rey de Gondor, este último reino se consideraba autónomo en su administración.
Gondor sufrió muchas invasiones, aunque a pesar de eso llegó a ser un reino de gran extensión, que abarcaba en su época de mayor gloria desde el Gran Bosque Verde al norte, hasta el límite superior de la región del Harad al sur, y desde el Belegaer al occidente hasta Mordor al oriente, incluyendo la planicie de Calenardhon.
Las artes y las ciencias prosperaron en los reinos de los Dunedain, aunque nunca como alguna vez lo lograron en Númenor. Luego del hundimiento de la isla, muchas cosas se perdieron ahí, escritos, obras de arte y ciencia, y gran parte del conocimiento y la gloria de Númenor no volvió nunca más.
Las Palantiri, o piedras videntes, que fueron traídas de Númenor fueron entonces establecidas en varios emplazamientos clave, para que los reinos se pudieran comunicar.
En Gondor había cuatro piedras videntes: una en Minas Ithil, que cuando fue tomada por los nazgûl rebautizando a la torre como Minas Morgul, tomó Sauron para sí mismo; otra en Minas Anor, que usaban los reyes y senescales; otra en Osgiliath, la capital original de Gondor, cuando esta ciudad cayó, se perdió la piedra (desde entonces la capital fue Minas Anor, rebautizada como Minas Tirith). La última piedra vidente estaba en la torre de Isengard, que Saruman tomó para sí mismo.
En Arnor había tres piedras videntes: dos en las ciudades principales del reino, se perdieron cuando el rey Arvedui murió en el mar, escapando del Rey Brujo de Angmar. La última piedra se encontraba en las torres a las afueras de Mithlond, pero esta piedra no era considerada útil para comunicarse con Gondor o con cualquier otro lugar de la Tierra Media, pues su único propósito era comunicarse con la octava Palantir (llamada la Piedra Regente) que se encontraba en la isla de Tol Eressëa con los elfos de Aman.
Los elfos en decadencia
Por otro lado, los reinos élficos que quedaban (básicamente Mithlond gobernado ahora por Círdan, Rivendel gobernada por Elrond, Lothlórien gobernada por señores de los Sindar y en donde vivían la dama Galadriel y Celeborn y el reino del Gran Bosque Verde (posteriormente Bosque Negro), gobernado por Thranduil) se mantuvieron más aislados aún. Sin embargo, no decayeron. El primero gracias al poder de Círdan, al hecho de ser el puerto principal donde los elfos podían regresar a Valinor y al poder de Narya, el anillo Rojo. Rivendel gracias al poder de Elrond y sobre todo al poder de Vilya, el anillo azul. El tercero gracias a los poderes de Galadriel y Celeborn y al poder de Nenya, el anillo Blanco. El último reino, al ser de elfos Nandor mayoritariamente, sobrevivió como lo venían haciendo los reinos silvanos desde siempre.
Existía para los elfos otro puerto, en la bahía de Belfalas, pero tras la muerte del rey de Lórien, Amroth, este cayó en abandono y Mithlond se conservó como el único puerto élfico para que esta raza regresara a las Tierras Benditas cuando quisiera. A partir de esto, Galadriel y Celeborn, aunque no eran considerados reyes, se convirtieron en los regentes de Lórien.
Y a pesar de todo, la raza élfica comenzó a decaer. Los elfos ya no eran una raza gloriosa ni numerosa, y esperaban su final pacientemente, para que cuando llegara se embarcaran hacia el Oeste. Para los elfos, en especial para Elrond, el destino de los elfos en la Tierra Media sería igualmente triste: si Sauron vencía serían destruidos, y si no, de todas formas tendrían que abandonar la tierra en la que vivieron por milenios.
Los Istari y el Concilio Blanco
En el año 1000 de la Tercera Edad, llegaron a las costas de la Tierra Media cinco seres venidos del oeste. Únicamente Círdan observó su llegada, y sin embargo en cuanto llegaron cada uno se retiró a cumplir la misión que tenían. Se trataba de los Istari, los Magos, Maiar enviados por los Valar con la misión de ayudar a los pueblos libres de la Tierra Media a combatir la oscuridad, que aún no había sido vencida. No se conoce el número exacto de Istari que llegaron a la Tierra Media, pero sí se sabe que al norte de esta llegaron solamente cinco: Saruman, llamado también Curunír y en Aman Curúmo. Se convirtió en el Mago Blanco, y jefe de la Orden de los Istari. Gandalf, llamado también Mithrandir, y otros nombres, y en Aman Olórin. Se convirtió en el Mago Gris, el más sabio de todos los Istari. Radagast, llamado en Aman Aiwendil. Se convirtió en el Mago Pardo o Café, es el que tenía mayor contacto con los animales y plantas de la Tierra Media. Alatar. Se convirtió en uno de los Magos Azules. Se fue al oriente de la Tierra Media y nunca más se volvió a saber de él, aunque según J.R.R. Tolkien, seguramente falló en su misión. Pallando. Se convirtió en el otro Mago Azul. Igual que Allatar, se fue al oriente y nunca más se volvió a saber de él, con lo que seguramente falló en su misión.
Al inicio, Curunír acompañó a los Magos Azules al oriente, pero a diferencia de ellos, volvió y se estableció en el oeste de la Tierra Media. Terminó por residir en la torre de Isengard, que los hombres de Gondor le dieron. Como se dieron cuenta después los elfos, Saruman terminó traicionándolos a todos, buscando para sí mismo el poder de los anillos y poseer el Anillo Único, para arrebatarle a Sauron su poder.
Radagast terminó residiendo en la fortaleza de Rhosgobel, al oriente de las Montañas Nubladas. Por su interés extremo en los animales y plantas, perdió su objetivo principal y aunque no cayó en la oscuridad, sí falló en su misión.
Gandalf fue el único de los Istari que no se estableció en ningún lugar fijo. Se hizo un sabio aliado y amigo de todas las razas de la Tierra Media, aunque llegaban a recelar de él pues nunca revelaba sus verdaderos propósitos. Cuando Círdan lo vio llegar a la Tierra Media, le concedió Narya, el anillo rojo, y desde entonces Gandalf lo portó. Este anillo tenía el poder de levantar los corazones y las esperanzas ante el miedo y la desconfianza, característica que de por sí tenía Olórin desde que vivía en Aman.
Con la llegada de los Istari, los elfos (en especial Círdan, Elrond y Galadriel) convocaron a un concilio de sabios, que se llegó a conocer como el Concilio Blanco, del cual Saruman era el jefe (aunque en la opinión de Galadriel, Gandalf era el que debía presidir). El Concilio Blanco tomó muchas resoluciones importantes relativas a la lucha contra Sauron, en especial la toma de Dol Guldur, y lo que debía hacerse en cuanto se encontrara el Anillo Único. Al final, Saruman dejó el Concilio y este dejó de reunirse (aunque el Concilio de Elrond en el que participaron todas los pueblos libres tomó su lugar en un momento muy importante).
El regreso de la oscuridad, Angmar y la decadencia de Arnor
En el antiguo Gran Bosque Verde comenzó a surgir una oscuridad que causaba miedo a los hombres y de la que los elfos sospechaban. En ese momento el bosque fue renombrado como Bosque Negro. En el monte de Dol Guldur comenzó a habitar un ser que nadie reconocía al principio, y que todos llamaban el Nigromante. Más tarde Gandalf descubrió que se trataba del mismo Sauron que había vuelto a cobrar fuerzas desde la Última Alianza, y ahora planeaba retornar a Mordor, su antigua fortaleza.
En Dol Guldur Sauron recuperó los anillos de los enanos que le faltaban (y el resto fue consumido por dragones). Su huida posterior gracias a la intervención del Concilio Blanco, fue una mascarada con la que pudo regresar a Mordor.
Al mismo tiempo, el reino del norte, Arnor, al final quedó dividido en tres reinos pequeños, cuando el rey Eärendur murió y sus tres hijos reclamaron el trono. De esta forma quedaron los reinos de Arthedain, Cardolan y Rhudaur. En Arthedain vivían los primogénitos, en la ciudad de Fornost, por lo que la línea directa desde Isildur no se perdió.