El Real Alcázar de Sevilla es un conjunto palaciego amurallado construido en diferentes etapas históricas. El palacio original se edificó en la Alta Edad Media. Se conservan algunos vestigios de arte islámico y, de la etapa posterior a la conquista castellana, un espacio palaciego mudéjar y otro de estilo gótico. En reformas posteriores se añadieron elementos renacentistas, manieristas y barrocos.

Es la residencia de los miembros de la familia real española cuando visitan Sevilla. Esto hace que sea el palacio real en uso más antiguo de Europa. La Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad, junto a la catedral de Sevilla y al Archivo de Indias, en el año 1987.

En 2019 recibió 2 067 016 visitantes, lo que lo convierte en uno de los monumentos más visitados de España.

Historia Antecedentes El espacio en los periodos romano y visigodo Durante las excavaciones arqueológicas en el espacio que ocupa el Patio de Banderas aparecieron fragmentos de vasijas de estilo campaniforme, momento tardío o final del Calcolítico, con fechas probables entre 2100 y 1900 a. C., ligado a yacimientos de Valencina de la Concepción, así como trozos de vasijas decoradas con un cordón externo en relieve que a su vez lleva impresiones de pequeños segmentos, tal vez realizados con las uñas, datados en el milenio VI-V a. C. Han aparecido en la zona restos de cerámica del bronce tardío igual a las encontradas en la zona de la iglesia de San Isidoro y Cuesta del Rosario, que indicaría que es zona urbana ocupada desde el No se sabe si son restos de población asentada en la zona o son elementos que contenía la tierra que procedería del entorno, usada para construcción; los restos nos muestran que es un poblamiento costero, posiblemente ganadero.

A unos 6 metros de profundidad se han encontrado fosas de cocinas (fondo de cabaña) con restos de alimentos procesados con aceite (moluscos guisados con aceite de oliva) y cerámicas. Estos restos corresponden sobre todo a la ocupación fenicia, al comienzo de la historia de la ciudad.

Se han encontrado restos de un edificio romano del o , un gran horreus, posiblemente para grano o con más seguridad para aceite, a unos 4 metros de profundidad.

También ha aparecido un criptopórtico, que puede pertenecer a un gran templo dedicado a la diosa Isis, diosa ligada al comercio, cuya imagen se encontró en el , actualmente desaparecida, así como lápidas de mármol con dedicatorias a dicha divinidad. En un relleno de época almohade de la primitiva puerta del Alcázar ha aparecido una estela romana del periodo imperial, ara romana dedicada a Minerva, diosa protectora del colegio de olearios, encontrada como parte del relleno almohade; este ara romana está dedicada a Minerva, diosa protectora del colegio de olearios de Hispalis: “A Minerva, Valeria, hija de Quinto Valerio Valens, hizo obras para el culto de parte de su extraordinario padre. Dio un donativo en honor del cuerpo de los olearios”. La dedicación a Minerva tiene paralelos en otras localidades como Italica, Carmo, Tomares… como diosa oficial del Estado dentro de la tríada capitolina, con amplia devoción en el sur de la península; el personaje de Q. Valeri Valentis está documentado en Roma en el gobierno de Antonino Pio, y parece ser un miembro destacado del cuerpo de olearios; la inscripción sería bien de un templo a Minerva o bien de alguna obra en el interior del colegio de olearios; esta ara fue reutilizada como cimacio para una columna de una posible iglesia de época del , vinculada a un monasterio fundado por santa Florentina en el s.VI y dedicado a san Honorato, como lo demuestra la huella de una cruz retallad. Además presenta un motivo decorativo de origen germánico formado por círculos con estrellas, como los que se observan en la lápida del obispo Honorato, encontrado en el Alcázar, hoy en la Catedral; ambas piezas, encontradas en esta misma zona en épocas diferentes, son un indicio de la posible ubicación en la zona de la basílica de San Vicente.miniatura|Muralla exterior y puerta del León.|izquierdaDe en torno al es datado un estrato de arena y restos marinos hallados intercalados en las paredes y estructuras del edificio romano dedicado al puerto. Los arqueólogos denominan este nivel “un evento de alta energía”, que puede haber sido una fuerte tormenta o un tsunami. Parece que la ciudad casi desapareció, al menos su puerto, lo que explicaría la decadencia de la ciudad durante ese siglo.

La zona se abandonó a partir del s.III d. C., y en el s.IV-V d. C. pasó a tener un uso religioso cristiano.

Una posible pileta poligonal descubierta en 1976 por Bendala y Negueruela fue identificada como un posible baptisterio paleocristiano, pero hoy se sabe que no lo es.

Con posterioridad aparece identificado un edificio tardoantiguo, datado sobre los siglos IV-V d. C., que se ha estimado que pudiera ser un monasterio.

Etapa islámica

miniatura|Lienzo de muralla en el patio de la Montería. El último estudio arqueológico ha demostrado la presencia de un arrabal del s.XI d. C., previo a la construcción del alcázar, con una duración muy breve, apenas unos decenios.

El conjunto del alcázar es fruto de la unión de varios recintos palatinos de épocas diversas; el recinto más antiguo es de mediados o finales del , correspondiente a la zona del actual Patio de Banderas. Aparece así el conocido como Recinto I, bien con Almutamid o bien con los almorávides. El recinto es cuadrangular y ocupa el actual Patio de Banderas y casas aledañas. Posiblemente se empezó con Almutamid, usando material procedente de la antigua muralla romana y otras construcciones de la zona e incluso de lejos; el acceso al Recinto I era directo, entre dos grandes torreones.

A finales del o principios del se produce una ampliación en forma de rectángulo y una nueva puerta de acceso. La única puerta de acceso conocida a esta alcazaba se encontraba a la altura del número 16 del patio de Banderas y de la que se conserva la jamba norte de un arco. Es un acceso en recodo, y otro directo, ambos a su vez comunicados. Se supone que la puerta de herradura conservada en la actual calle Romero Murube era un acceso a la ciudad, no al Alcázar. Se conforma así el conocido como Recinto II.

En una intervención arqueológica en el interior del actual Patio de Banderas, en las casas n.º 7-8 y n.º 1-2, aparecieron restos de un palacio de finales del s.XI, o bien construido por Almutamid al final de su reinado o bien por los almorávides en sus primeros momentos. Es el palacio más antiguo del recinto. Puede que sea el primitivo Alcázar de la Bendición (Al-Mubarak).

En 2009 se realizó la prueba del carbono 14 a la muralla del Alcázar. Esta prueba dio el año 1090 como el más aproximado de la fecha de construcción, con un margen de error estimado de +/- 40 años. Es decir, la muralla del Alcázar conservada sería de tiempos de la taifa de Sevilla o comienzos del periodo almorávide.

En el el río se había desplazando hacia el oeste, de tal modo que el recinto palatino creció con los almohades sobre un antiguo arrabal y puerto, y se creó una nueva mezquita mayor; el nuevo acceso era en la zona de la Giralda, y el antiguo quedó sin uso progresivamente. En el los almohades reformaron por completo todo este espacio. Crearon un sistema de murallas que unía el Alcázar con otras fortificaciones hasta el cauce del Guadalquivir. El Alcázar llegaba hasta la torre de Abd el Aziz, situada en la actual avenida de la Constitución. En el interior se construyeron una decena de edificios nuevos y de mayor tamaño. Las murallas del Alcázar pasaron, además, a ser parte de unas nuevas y reformadas fortificaciones para la defensa de la ciudad. Estas obras defensivas culminaron a comienzos del con la construcción de la torre del Oro.

El Real Alcázar tras la conquista castellana

Tras la conquista de la ciudad en 1248, Fernando III no realizó ninguna actualización en el Alcázar. La corte cristiana se estableció durante décadas en los antiguos espacios almohades. Entre 1252 y 1260 Alfonso X aprovechó el espacio del edificio principal para construir el palacio Gótico. Los demás edificios del Alcázar almohade fueron reformados para su posterior uso. En el , tras el terremoto sucedido en 1356, que afectó gravemente a la ciudad, el rey Pedro I ordenó el derribo de tres edificios palatinos almohades para construir el palacio Mudéjar, que se adosó al palacio Gótico alfonsí. La construcción comenzó el mismo año 1356 y, según las inscripciones del propio Alcázar, finalizó en 1364.

En 1366 comenzó la primera guerra civil castellana que enfrentó a Pedro I con su hermanastro Enrique II y terminó con la muerte de Pedro en 1369, por lo que no parece que hubiera podido vivir en él por mucho tiempo.

A lo largo de la historia, el Alcázar ha sido el escenario de diversos acontecimientos relacionados con la Corona española. Entre 1363 y 1365, como sede de la corte castellana, fue visitado por los diplomáticos de la corte de Granada Ibn Jaldún, filósofo, e Ibn al-Jatib, cronista y poeta, para firmar un tratado de paz con el rey don Pedro. En 1367 el príncipe de Gales envió a los diplomáticos ingleses Neil Loring, Richard Punchardoun y Thomas Balastre a este Alcázar para encontrarse con don Pedro y cobrar unos pagos.

El 28 de julio de 1477 los Reyes Católicos llegaron a Sevilla y utilizaron el recinto como aposento luego de diez años sin que un rey pisara la ciudad. Al observar el mal estado del edificio, la reina Isabel I de Castilla dispuso intervenciones y medidas para la recuperación material y funcional del sitio.

Un año después, el 30 de junio de 1478, nació en el palacio su segundo hijo, el príncipe Juan. Se conoce que este parto real fue asistido por una partera sevillana conocida como "la Herradera" y que contó con la presencia, como testigos designados por el rey Fernando, de Garci Téllez, Alonso Melgarejo, Fernando de Abrejo y Juan de Pineda, según marcaban las normas castellanas, para disipar la menor duda de que el hijo era de la reina. En 1526 se celebró en el Alcázar la boda de Carlos I con su prima Isabel de Portugal.

Entre 1729 y 1733 se estableció la Corte en el Alcázar de Sevilla. En él vivieron Felipe V, Isabel de Farnesio y el futuro Carlos III.

Durante la Guerra de la Independencia, se reunió aquí la junta sevillana y, posteriormente, la Junta Suprema Central.

Entre el 13 y el 16 de septiembre de 1816 se alojaron aquí la reina consorte María Isabel de Braganza y su hermana María Francisca.

En 1823, con motivo de la intervención militar de los Cien Mil Hijos de San Luis, el gobierno y las Cortes decidieron trasladar a la familia real, con Fernando VII a la cabeza, a Sevilla. Llegaron el 10 de abril de 1823. El 17 de abril de 1823 nació en el Alcázar el infante Enrique de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, hijo del infante Francisco de Paula de Borbón y Luisa Carlota de Borbón-Dos Sicilias, y al que el rey le concedió, dos días después de su nacimiento, el título de duque de Sevilla. Ante el avance de las tropas francesas, las Cortes, reunidas en la iglesia del antiguo Convento de San Hermenegildo, y el gobierno decidieron trasladar a la familia real a Cádiz. Se fueron de Sevilla el 12 de junio. Restaurado el absolutismo, Fernando VII y su familia emprendieron el camino de Cádiz a Madrid, y se detuvieron en Sevilla entre el 8 y el 23 de octubre de 1823.

En el , Joaquín Domínguez Bécquer vivió durante años en una casa del patio de Banderas. Tenía su taller de pintura en el Apeadero. Trabajó como restaurador en el Alcázar y fue pintor de cámara honorario de la Casa Real.

En 1848 se instalaron aquí el duque de Montpensier y la infanta María Luisa, que al año siguiente se trasladaron al Palacio de San Telmo.