William Oscar Jenkins Biddle (Shelbyville, Tennessee, Estados Unidos. 18 de mayo de 1878 - Puebla de Zaragoza, México. 4 de junio de 1963), conocido como Guillermo Oscar Jenkins, fue un empresario estadounidense nacionalizado mexicano que llegó a México buscando oportunidades económicas y logró construir una de las mayores fortunas del país. Se estableció en Puebla, donde comenzó trabajando en la industria textil, y después expandió sus empresas hacia los ingenios azucareros, el comercio y la industria cinematográfica. Entre sus principales aventuras empresariales destacó la compra y modernización de fábricas y haciendas, así como la creación de una poderosa cadena de cines que dominó gran parte del entretenimiento en México durante el siglo XX. Además, tuvo participación e influencia en el Banco de Comercio, institución financiera que más tarde se convertiría en Bancomer y después en BBVA México.

Datos biográficos Nacido en el estado de Tennessee, dentro de una familia trabajadora de raíces europeas, principalmente irlandesas y alemanas, William O. Jenkins creció bajo una estricta educación luterana que influyó profundamente en su disciplina, austeridad y ética de trabajo. Desde joven trabajó en actividades manuales y comerciales, desarrollando conocimientos mecánicos y administrativos que más adelante serían fundamentales para sus negocios. A finales del siglo XIX decidió emigrar a México atraído por las oportunidades económicas que ofrecía el gobierno de Porfirio Díaz. Su llegada inicial fue a Monterrey, donde trabajó en actividades industriales y conoció el crecimiento económico del norte del país. Posteriormente pasó un corto tiempo en Aguascalientes, donde continuó trabajando y adaptándose a la vida empresarial mexicana mientras buscaba mejores oportunidades de inversión y crecimiento. La gran oportunidad apareció cuando se trasladó a Puebla, una de las ciudades textiles más importantes de México durante esa época. Allí comenzó trabajando en fábricas textiles y rápidamente demostró habilidad para la administración y los negocios. Gracias a su experiencia técnica y su capacidad para negociar, logró adquirir influencia dentro del sector industrial poblano. Con el tiempo empezó a invertir en fábricas textiles, modernizando maquinaria y aumentando la producción, lo que le permitió construir la base de la enorme fortuna que posteriormente expandiría hacia los ingenios azucareros, el comercio, la banca y la industria cinematográfica.

Jenkins afirma llegó a Puebla en 1905 con un capital de 13 mil pesos, que representaban sus ahorros. Enrique Cordero y Torres dice de él que se le veía fabricando medias y calcetines en un taller casero junto con su esposa y una hermana de ésta, ya empujando un carrito de dos ruedas con mercancías, ya trabajando al servicio de León Rasste, productor de medias y calcetines.Cordero, Diccionario p. 345 Más tarde pasó a ser empleado y luego socio de don Guillermo H. Ardacker en su fábrica de medias La Corona. Jenkins afirma que para el año de 1910 prácticamente controlaba el mercado de calcetería económica en todo el país.

Autosecuestro Siendo ya un importante empresario de la industria textil, se convierte para 1917 en agente consular de los Estados Unidos en Puebla, en medio de los caóticos días de la Revolución Mexicana. Pero un acontecimiento envuelto en las sospechas de la intriga, habría de cambiar su suerte para el resto de su vida. } El general era acérrimo enemigo del presidente Venustiano Carranza y pedía por Jenkins un rescate en oro de 300 mil pesos. En su calidad de cónsul estadounidense, la noticia causó revuelo y preocupación en los medios nacionales. Un periodista, Miguel Gil, logró localizar al oculto Jenkins y después de entrevistarlo, publicó en su diario que había sido autosecuestrado para poner al gobierno de Carranza en conflicto con los Estados Unidos. Jenkins repudió desde entonces a cualquier periodista que se le acercara. El gobierno de Carranza pagó el rescate a través de la Compañía de Luz y se dice que en un gesto de generosidad, Jenkins recibió del general Peláez la mitad del dinero.

Algunos biógrafos afirman que Jenkins obtuvo de su supuesto autosecuestro el dinero que le serviría para comenzar su enorme fortuna, pero se afirma también que ya era el empresario más importante en el ramo textil de la calcetería en México y que solo le sirvió para acceder al poder político.

Personalidad Jenkins fue un hombre trabajador, metódico y austero. En el vestir buscaba resistencia, duración y comodidad. Invariablemente usaba camisa de manga corta, sin sombrero; solía usar sobre aquella una chamarra ligera y, cuando iba a jugar, usaba gorra típica del deportista. Solo se le veía de saco y corbata en los muy contados actos sociales a los que acudió, pues siempre trató de evitarlos. Sus compañeros de juego referían que mandaba a vulcanizar la suela de sus zapatos tenis, pues los nuevos le molestaban. Era un asiduo jugador de tenis en los clubs Alpha, que eran de su propiedad, y donde fue campeón por muchos años. Solía jugar ajedrez en la Sociedad Mutualista de Dependientes.

Fue su domicilio por muchos años los altos de su propiedad de la 2 Oriente 201; en la planta baja poseía el famoso almacén de ropa y telas Las Fábricas de Francia y antes Los Almacenes de la Ciudad de México; en el , este edificio alberga un restaurante Vips, las antiguas oficinas de la fundación que dejó el empresario, y el espacio cultural de la UDLAP denominado Capilla del Arte. Frente a este edificio se hallaba el Hotel París, también de su propiedad pero puesto a nombre de su socio Manuel Cabañas Pavia. Poseyó una mansión en Acapulco, sobre un acantilado y vista al mar, construida a petición de sus hijas, pero domicilio de tiempo completo fue su modesta casa de Puebla. En su oficina de Puebla escribía sus propias cartas en una vieja máquina de escribir.

Entre las propiedades de Jenkins también destaca la casa que sirvió de locación para la película Sunset Boulevard. Ubicada en el número 641 del bulevard S. Irving en el centro de la ciudad de Los Ángeles, Jenkins mandó construir esta mansión en 1922, concluyéndola en 1925. Con un costo total reportado de 250 mil dólares, se trató en ese momento de la casa más grande en esa ciudad californiana y la cual contaba con 14 habitaciones, así como un garage y habitaciones para la servidumbre alejados del edificio principal. Jenkins junto con su esposa y 5 hijas la ocuparon durante un año antes de regresar a Puebla para ocuparse de nuevo de sus negocios en Puebla. Por los siguientes 10 años, la familia Jenkins ocupó muy poco la propiedad; para 1936, casi en el abandono, fue comprada por Paul Getty quien dejó que continuara deteriorándose. Para 1950 que Sunset Boulevard fue filmada, la mansión ofrecía el aspecto ideal para reforzar la imagen de la protagonista, Norma Desmond, una antigua estrella de Hollywood en decadencia.

A menudo rehusaba a presentarse a las inauguraciones de sus obras filantrópicas, enviando a su representante.Cordero, Diccionario p. 347

Poco antes de su fallecimiento, el Papa Pio XII le envió una medalla de oro y un pergamino en agradecimiento por su donación perpetua en dinero para el sostenimiento de una misión católica en la India.Cordero, Diccionario p. 347

Fallecimiento William Oscar Jenkins murió el 4 de junio de 1963, de un paro cardiaco en la ciudad de Puebla.

Ascenso empresarial Al inicio de la ley seca en los Estados Unidos, Jenkins asume el negocio azucarero y del alcohol. Para 1938 ya era dueño del Sistema Azucarero de Atencingo, habiendo adquirido todas las haciendas dedicadas a este ramo: Tepeojuma, San Nicolás de Tolentino, Matlala, San Juan Raboso, la Galarza, San Félix Rijo y otras más que sumaban once, obteniendo un completo dominio económico y político de la zona. Cosechaba más de cuatrocientas toneladas anuales de caña y su producción de alcohol era considerada fantástica y fuera del control de impuestos, al grado de ser detenido en una ocasión en la cárcel municipal, junto con quien más tarde sería patrono y su apoderado Manuel Cabañas Pavia en septiembre de 1934, siendo después absueltos y haciendo desaparecer todo registro de su detención. Un tal Gabriel Alarcón Chargoy, comerciante abarrotero de la calle 3 Norte y 8 Poniente, había declarado que los camiones cargados de alcohol era suyos y no de Jenkins, además de comprobar el pago de impuestos.

Con el crecimiento de su fortuna en Puebla, Don Guillermo Jenkins expandió rápidamente sus inversiones hacia los ingenios azucareros, convirtiéndose en uno de los empresarios más poderosos de México. Jenkins compraba propiedades a veces de manera individual y otras en asociación con importantes figuras políticas y empresariales, entre ellas Maximino Ávila Camacho, hermano del presidente Manuel Ávila Camacho. Durante el gobierno de Lázaro Cárdenas y la ola de expropiaciones agrarias, las tierras azucareras de Jenkins fueron colocadas dentro de la lista de propiedades sujetas a reparto agrario. Astutamente decidió entregar parte de sus tierras al gobierno antes de perder completamente el control económico de la industria. Aunque públicamente mostró tristeza y preocupación durante la firma de las actas de entrega, posteriormente reconocería que seguía obteniendo beneficios debido a que mantenía el control financiero de la producción y financiaba las cosechas de los campesinos, además de conservar la influencia sobre la molienda de los ingenios. Su capacidad para adaptarse a los cambios políticos le permitió acercarse a las élites del poder surgidas del Partido Revolucionario Institucional, el Partido Revolucionario Institucional. Durante las décadas de 1940 y 1950 mantuvo relaciones cercanas con el presidente Miguel Alemán Valdés, periodo en el que participó indirectamente en proyectos de inversión y modernización vinculados al desarrollo turístico de Acapulco, ciudad impulsada por el gobierno alemanista como símbolo de modernidad y turismo internacional. Jenkins comprendió que el crecimiento económico en México dependía tanto de los negocios como de las conexiones políticas, por lo que fortaleció una amplia red de influencia dentro del sistema priista. Dentro del mundo empresarial también estableció relaciones con figuras clave de la comunicación y las finanzas mexicanas. Entre ellas destacaron Rómulo O'Farrill, pionero de los medios de comunicación y la televisión; Gabriel Alarcón Chargoy, ligado a la prensa y la industria cinematográfica; y Manuel Espinosa Yglesias, importante figura del sistema bancario mexicano. Estas alianzas empresariales y financieras fueron fundamentales para el fortalecimiento del Banco de Comercio, institución que con el tiempo evolucionaría hasta convertirse en Bancomer y posteriormente en BBVA México. La combinación de influencia política, control industrial y conexiones financieras convirtió a Jenkins en una de las figuras más influyentes y controvertidas del México del siglo XX.

A mediados de la década de 1940, Jenkins compró del gobierno 5 millones en bonos a través de Nacional Financiera. Prestó 25.6 millones de dólares a los contratistas que construían la carretera México-Querétaro de cuatro vías al agotarse los fondos. Al mismo tiempo, ofreció al gobierno 80 millones de dólares para financiar el proyecto de la carretera México-Puebla.

Monopolio del cine mexicano thumb|200px|Los cines Coliseo y Variedades formaron parte de la gran cadena de cines a nivel nacional Compañía Operadora de Teatros, S.A. (COTSA), propiedad de William O. Jenkins.