La restauración Comneno es el término utilizado por los bizantinistas para describir la recuperación militar, financiera y territorial del Imperio bizantino bajo la dinastía de los Comnenos, a partir de la ascensión de Alejo I Comneno en 1081, hasta la muerte de Andrónico I Comneno en 1185. Al comienzo del reinado de Alejo I, el imperio estaba tambaleándose a raíz de su derrota a manos de los turcos selyúcidas en la batalla de Manzikert en 1071. El imperio también estaba amenazado por los normandos de Roberto Guiscardo, que invadían los Balcanes desde su base en el sur de Italia. Todo esto ocurría al tiempo que la institución militar del imperio se encontraba en desorden y era cada vez más dependiente de mercenarios. Emperadores previos habían también despilfarrado los enormes depósitos de oro de Constantinopla, de manera que la defensa del imperio se había desquebrajado y había pocas tropas para llenar los vacíos.

Con todo y esto, los Comnenos lograron reafirmar militar y culturalmente la preeminencia bizantina en el mundo mediterráneo. Florecieron relaciones entre el oriente bizantino y Europa occidental, epitomizadas en la colaboración de Alejo I y emperadores posteriores con los Cruzados (Alejo fue fundamental para llamar a la Primera Cruzada). El disperso y desorganizado ejército bizantino fue reestructurado hasta convertirse en una fuerza bélica competente conocida como el ejército bizantino Comneno. Si bien el imperio se desintegró rápidamente tras la muerte del último emperador Comneno, Andrónico I, en 1185, la restauración Comneno representó la cúspide final de los mil quinientos años de historia del Imperio romano.

Antecedentes En las décadas anteriores a los Comneno, el Imperio bizantino había estado en constante declive debido a muchos factores, el más importante de los cuales era el conflicto político entre la burocracia estatal de Constantinopla y la aristocracia militar bizantina.

Casi cada año desde la muerte del emperador Basilio II (1025), la aristocracia se había alzado en rebelión a lo largo de todo el imperio, al este y al oeste, lo que hacía que el ejército bizantino se moviera de un lado a otro, exponiendo sus fronteras a incursiones a manos de normandos, pechenegos o jinetes túrquicos. Las posesiones del imperio en el sur de Italia finalmente se perdieron ante los normandos bajo el mando de Roberto Guiscardo y su hijo Bohemundo de Tarento, quienes rápidamente se volcaron hacia las provincias balcánicas de Bizancio, que estaban en manos débiles y eran propicias para ser saqueadas. En el campo, existía un campesinado libre, a diferencia de lo que ocurría en Europa occidental. Sin embargo, el creciente poder de la aristocracia condujo al desmantelamiento del campesinado libre y a la ampliación de propiedades privadas por parte de la aristocracia, a veces mediante compras, pero a menudo mediante intimidación o violencia directa. Durante su reinado, Basilio II había sido despiadado y exitoso en frenar el creciente poder aristocrático, pero tras su muerte, el proceso se reanudó y se aceleró. Otro problema tuvo lugar en la crisis de sucesión tras la muerte del sucesor y hermano de Basilio II, Constantino VIII, en 1028. Constantino VIII no tenía herederos varones y, como consecuencia, los burócratas de Constantinopla casaron a sus hijas Zoe y Teodora con hombres mayores e incompetentes, no aptos para gobernar, mal asesorados, y que malgastaban el dinero en cosas triviales.

Como resultado del creciente poder y militancia de la aristocracia y la crisis sucesoria, las políticas de los burócratas en Constantinopla consistían debilitar el poder de esta clase aristocrática liberando a los campesinos anatolios del servicio militar y convirtiéndolos en una población que pagaba impuestos. Las defensas fronterizas bizantinas cayeron en decadencia a medida que los sucesivos emperadores desmantelaban los grandes ejércitos permanentes de épocas anteriores para ahorrar dinero. Esto hizo que los ejércitos fueran aún más débiles para hacer frente a las incursiones externas. Los burócratas contrataron entonces mercenarios, en particular normandos, para reemplazar al ejército profesional y usaron reclutas cada vez más viejos para defender la tenue frontera. Sin embargo, la poca confianza en estas tropas mercenarias, además de su rebeldía y ambición, y el enorme gasto que representaban significó que no respetaran la autoridad estatal y que también llevaran a cabo incursiones en la Anatolia bizantina, incluso a veces trabajando junto con los invasores túrquicos contra los que se les encomendó luchar. Estas bandas mercenarias también se pusieron al servicio de los aristócratas, rebelándose contra el gobierno. Durante esta época, el conflicto con los armenios estalló de nuevo. Se dejó que la administración estatal, la economía y el sistema militar quedaran abandonados, en gran parte debido a heridas autoinfligidas. La imagen del estado bizantino hasta 1071 era una de un caos casi total.

Después de la guerra contra el sultanato selyúcida, en 1071 el emperador Romano IV Diógenes intentó reafirmar el dominio bizantino en Anatolia y recuperar fortalezas perdidas por traición a manos de los turcos selyúcidas, pero fue atacado en su camino a través de Anatolia central y oriental por sus súbditos armenios. Al enterarse de avances bizantinos hacia Manzikert y de que se incumplía su acuerdo de paz, el sultán selyúcida Alp Arslan cambió las órdenes de su ejército de atacar al califato fatimí para que atacaran al ejército bizantino. El ejército bizantino estaba dividido políticamente entre aristócratas rivales y aspirantes a la monarquía bizantina, como los Ducas. Estos Ducas huyeron de la zona cercana a Manzikert y dejaron solo al emperador Romano para enfrentar a Alp Arslan. La batalla de Manzikert no fue decisiva militarmente de inmediato, pero acontecimientos subsiguientes se salieron de control y, por lo tanto, constituye un momento central en la historia bizantina. El emperador Romano fue capturado en batalla y declarado muerto por los Ducas, que regresaron a Constantinopla con Miguel VII Ducas proclamado emperador. Romano fue liberado tras el pago de un rescate, pero fue capturado por los Ducas a su regreso a través de Anatolia, que le cegaron, y murió a causa de sus heridas. El reinado de Miguel VII fue turbulento con nuevas guerras civiles que estallaron con la retirada de las fuerzas bizantinas de las fronteras. Ahora bandas túrquicas atacaban en mayor número, saqueando aún más en Anatolia oriental y central sin oposición. Durante esta época, los turcos selyúcidas invadieron gran parte de Anatolia, llegando incluso a atacar la orilla oriental frente a Constantinopla. El ejército del imperio se desmoronó por completo, a medida que se abandonaban posiciones defensivas y se perdía rápidamente territorio ante los turcos que avanzaban. El estado prácticamente se derrumbó.

Alejo I Comneno (1081–1118) Tercer hijo de Juan Comneno y sobrino de Isaac I (emperador entre 1057 y 1059), Alejo procedía de una distinguida familia de terratenientes bizantinos y fue uno de los magnates militares que durante mucho tiempo habían instado a adoptar medidas de defensa más eficaces, en particular contra la invasión de los turcos en las provincias bizantinas de Anatolia oriental y central. Entre 1068 y 1081 Alejo prestó un servicio militar competente durante los breves reinados de Romano IV Diógenes, Miguel VII Ducas y Nicéforo III. Después, con el apoyo de su hermano Isaac y de su madre, la formidable Ana Dalaseno, y con el de la poderosa familia Ducas, a la que pertenecía su esposa, Irene, arrebató el trono bizantino a Nicéforo III.

El reinado de Alejo está bien documentado gracias a la supervivencia de la Alexiada, escrita por su hija Ana Comneno, que detalla todos los eventos de su reinado, aunque con un sesgo positivo hacia Alejo. Tras su ascenso al trono, Alejo heredó un imperio muy debilitado que casi de inmediato se vio acosado por una grave invasión de los normandos del sur de Italia. Después de la conquista normanda de la Italia bizantina y la Sicilia sarracena, el emperador bizantino Miguel VII, comprometió a su hijo Constantino Ducas con la hija de Roberto Guiscardo, duque de Apulia y Calabria. Cuando Miguel fue depuesto, Roberto tomó esto como una como casus belli para invadir los Balcanes en 1081. Alejo no tenía un ejército lo suficientemente fuerte como para resistir con éxito la invasión al principio y sufrió una grave derrota en la batalla de Dirraquio (1081), que permitió a Roberto y a su hijo Bohemundo ocupar gran parte de los Balcanes.

Las batallas de Dirraquio (1081) y Levounion (1091) El ejército de Roberto sitió inicialmente Dirraquio, pero su flota fue derrotada por los venecianos, cuya ayuda se aseguró Alejo a cambio de concederle a Veneceia extensos privilegios comerciales con el Imperio bizantino. La batalla de Dirraquio tuvo lugar el 18 de octubre de 1081, entre el Imperio bizantino, liderado por el emperador Alejo, y los normandos del sur de Italia bajo Guiscardo. La batalla se libró cerca de la ciudad de Dirraquio, la capital bizantina de Iliria (cerca de la actual Durres en Albania), y terminó en una victoria normanda. La batalla comenzó con el ala derecha bizantina contra el ala izquierda de los normandos, que se dispersaron y huyeron. Los mercenarios varegos se unieron en la persecución de los normandos en fuga, pero se separaron de la fuerza principal y fueron masacrados. Los caballeros normandos en el centro atacaron el centro bizantino y derrotándolos, causando que los bizantinos huyeran.

Después de esta victoria, los normandos tomaron Dirraquio en febrero de 1082 y avanzaron hacia el interior, capturando la mayor parte de Macedonia y Tesalia. Roberto se vio obligado a abandonar Grecia para hacer frente a un ataque contra su aliado, el papa Gregorio VII, por parte del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique IV.Norwich, John Julius (1995). Byzantium: The Decline and Fall. London, United Kingdom: Viking. Treadgold, Warren T. (1997). A History of the Byzantine State and Society. Stanford, California: Stanford University Press. Roberto dejó a su hijo Bohemundo a cargo del ejército en Grecia. Bohemundo tuvo éxito inicialmente, derrotando a Alejo en varias batallas, pero fue derrotado por Alejo en las afueras de Larisa. Obligado a retirarse a Italia, Bohemundo perdió todo el territorio ganado por los normandos en la campaña. Esta victoria dio inicio a la restauración de Comneno.

Poco después de la muerte de Roberto en 1085, los pechenegos, un grupo nómada túrquico del norte del Danubio, invadieron el imperio con una fuerza de 80 000 hombres. Consciente de que no podría derrotar a los pechenegos por medios convencionales, Alejo I se alió con otro grupo nómada, los cumanos, para ayudarlo, lo que resultó en la aniquilación de la horda pechenega en la batalla de Levounion el 29 de abril de 1091. La batalla de Levounion fue la primera victoria decisiva bizantina de la restauración Comneno.

Alejo puso un alto a la intrusión de los turcos selyúcidas, que habían ya establecido el sultanato de Rūm (o Konya) en Anatolia central. Alejo hizo acuerdo con Suleiman ibn Kutalmish de Konya (1081) y luego con su hijo Kilij Arslan I (1093), así como con otros gobernantes musulmanes en la frontera oriental de Bizancio.

Primera cruzada