thumb|200px|Mezquita de Córdoba. thumb|200px|Mezquita de los Omeyas en Damasco. thumb|200px|Azulejo de lacería.

Por arte islámico se conoce el estilo artístico desarrollado en la cultura generada por el mundo musulmán.

El arte islámico tiene una cierta unidad estilística, debido al desplazamiento de los artistas, comerciantes, mecenas y obreros. El empleo de una escritura común en todo el mundo islámico y el desarrollo de la caligrafía refuerzan esta idea de unidad. Concedieron gran importancia a la geometría y a la decoración, que podía ser de tres tipos:

Caligrafía cúfica: mediante versículos del Corán. Lacería: mediante líneas entrelazadas formando estrellas o polígonos. Ataurique: mediante dibujos vegetales.

En arquitectura, crearon edificios con funciones específicas tales como mezquitas y madrazas, siguiendo el mismo patrón básico, aunque con diferentes formas. Prácticamente no hay arte de la escultura pero las realizaciones de objetos de metal, marfil o cerámica alcanzan con frecuencia una alta perfección técnica. Existe también una pintura y una iluminación en los libros sagrados y profanos.

Caracterización En ocasiones, y de manera errónea, también se hace referencia al arte islámico como arte árabe. Este error procede de una utilización inexacta de su significado, puesto que de las dos acepciones del término árabe, una es geográfica, aplicable a los naturales de Arabia, mientras que la otra es lingüística, referida los que hablan la lengua árabe de su cultura. El arte musulmán o arte islámico de la península ibérica recibe la denominación de arte hispanomusulmán.

El arte islámico La era islámica, Hégira, comienza en el año 622, fecha en que Mahoma marcha de La Meca a Medina huyendo de la intransigencia mostrada por su predicación. A partir de esa fecha, junto a la fe religiosa, surgieron unas nuevas actitudes sociales y políticas que, en menos de un siglo, se expandieron desde el golfo de Bengala hasta el océano Atlántico.

El islam (‘paz, a través de la obediencia con amor a Dios’) tiene como base espiritual (o metafísica) un libro sagrado, denominado el Corán, que recoge la palabra de Allah (Dios), revelada de forma directa a Mahoma, el último mensajero del islam, a lo largo de su vida, a través de pequeños versículos. La comunicación del mensaje divino fue realizada en lengua árabe (debido a que, en aquellos tiempos, el pueblo árabe era uno de los pueblos más nobles, honestos y sinceros que había sobre la faz de la Tierra. No obstante, el mensaje divino ya se había enviado a otros pueblos y en otras lenguas, con anterioridad al pueblo árabe, como la Torá para el pueblo judío y la Biblia para el pueblo cristiano), tras lo cual pasó a convertirse en el idioma oficial y en el vehículo de unidad.

Además del Corán existe otra fuente primordial que se conoce con el nombre de sunna (costumbre, hábito o manera), relacionada con la figura del profeta. La sunna se configura a base de hadiz o conjunto de actos o dichos de Muhammad, constituyendo una auténtica ciencia de la tradición.

Todo musulmán (muslim) tiene que realizar cinco manifestaciones o actos en las que se recogen básicamente el contenido dogmático de la religión y sus aspectos de culto o rito. Son los conocidos como pilares del islam: profesión de fe, oración, limosna, ayuno y peregrinación a La Meca. Cada uno de ellos tiene una especial incidencia en las expresiones artísticas. La profesión de fe o sahada (No hay más Dios que Dios y Muhammad su profeta) explicita la no existencia del concepto de encarnación del cristianismo e hinduismo, al mismo tiempo que proclama que Muhammad es sólo el mensajero de Dios. Ello comporta la primacía del mensaje sobre el mensajero, del mismo modo que es, sin duda, la clave para el desarrollo que adquiere la escritura como motivo decorativo -la epigrafía- dentro del arte islámico. Refleja, al mismo tiempo, la tendencia anicónica latente en el islam desde los primeros momentos, si bien, no por ello, la figuración dejó de contar con cierta presencia aunque en ámbitos restringidos. Esta tendencia anicónica propiciará el gran desarrollo de motivos geométricos y vegetales con un grado de abstracción cada vez mayor que, junto a los epigráficos, definirán la ornamentación en el arte islámico.

La oración o salat es el precepto según el cual los musulmanes deben orar regularmente cinco veces al día. Ello exige un estado de limpieza ritual o abluciones, un espacio suficiente para prosternarse e inclinar la cabeza hasta el suelo y una correcta orientación hacia La Meca. Consecuencia de estas obligaciones es la existencia de un edificio, la mezquita (masyid o lugar para prosternarse) con un muro qibla donde se halla el mihrab o nicho que señala la correcta orientación a La Meca. Las mezquitas suelen contar con un patio (sahn) en el que existe una fuente (mida) para las abluciones o limpieza corporal. Otros elementos asociados son el minbar o especie de púlpito con gradas para el jutba (sermón del viernes), la maqsura o acotamiento destinado a las autoridades, el alminar (manara) desde cuya azotea el muecín llama a la oración y también utilizan las alfombras de oración (sayyada) para mayor limpieza en el desarrollo de la oración.

La obligación de dar limosna (zakat) produce en el terreno artístico la fundación de instituciones de caridad como madrasas o escuelas teológicas donde se enseña el Corán, maristan u hospitales, hamman o baños y fuentes públicas. El ayuno (sawn) durante el mes de Ramadán, noveno del calendario lunar islámico, tiene menor trascendencia artística aunque puede concretarse en ciertos objetos realizados para las fiestas de ruptura del ayuno celebradas al final del Ramadán.

El último precepto, la peregrinación a La Meca (hayy), al menos una vez en la vida, permite el intercambio de ideas entre los países más alejados, la producción de obras especiales como los paños que el califa envía anualmente para cubrir La Kaaba o los certificados ornamentales de la peregrinación.

La religión, así pues, constituye el gran elemento unificador del amplio territorio y el dilatado marco temporal - hasta la actualidad- por el que se ha expandido el islam. No obstante, este desarrollo espacio- temporal ha generado una enorme variedad de manifestaciones artísticas. Lógicamente, las condiciones geográficas - desde desiertos a zonas mesetarias o montañosas- así como los factores históricos y los consiguientes sustratos de civilización preexistentes en cada ámbito cultural han incidido de forma decisiva en las expresiones artísticas, determinando su diferente evolución y sus distintas peculiaridades. Sin embargo, estos condicionamientos y la asimilación de rasgos de todas aquellas culturas con las que ha ido manteniendo contacto, no ha llevado al arte islámico a convertirse en una mera repetición de formas y elementos ajenos. Al contrario, mediante la selección de entre un vasto repertorio y su utilización adecuada a su diferente función, ha logrado un arte profundamente original.

Historia del arte islámico

Los inicios del arte islámico (siglos del VII al IX ) Antes de las dinastías Poco se sabe sobre la arquitectura antes de la dinastía Omeya. El primero y más importante edificio islámico es, sin duda, la casa del Profeta en Medina. Esta casa, más o menos mítica, fue el primer lugar donde los musulmanes se reunieron para rezar, aunque la religión musulmana cree que la oración se puede hacer en cualquier lugar.

La casa del Profeta tuvo una gran importancia para la arquitectura islámica, puesto que establece el prototipo de la mezquita de diseño árabe, formada por un patio con una sala de oración hipóstila. Este modelo, adaptado a la oración, no nació de la nada, podría estar inspirado por el templo de Husa ( Yemen,  a. C. ) o por la sinagoga Dura Europos ( renovada en el año 245).Stierlin, Henri. La arquitectura islámica. París: PUF, 1993. p. 9 - 10 Construida con materiales perecederos (madera y barro), la casa del Profeta no sobrevivió por mucho tiempo, pero está descrita con detalle en las fuentes árabes. Hillenbrand, Robert. La arquitectura islámica, la forma, función y meaningNew York: Columbia University Press. p. 39 Actualmente, la Mezquita del Profeta se eleva en el lugar donde supuestamente se encontraba la casa de Mahoma.

Los primeros objetos islámicos son muy difíciles de distinguir de los objetos de épocas anteriores sasánidas y bizantinas, o ya omeyas. De hecho, el islam nació en efecto, en las zonas donde el arte parece haber sido poco abundante,Grabar, Oleg. La formación del arte islámico. [Ed. Yves Thoraval] París: Flammarion, col. Campos, 2000. p.105 - 107. pero rodeadas de imperios notables por su producción artística. Es por ello que, en los inicios del islam, los artistas islámicos usaron las mismas técnicas y los mismos motivos que sus vecinos.<ref> Podemos considerar al arte islámico como una acumulación de estructuras y formas que señalan a los cuatro rincones del mundo conquistado. Grabar, Oleg. p. 296.</ref> Se conoce, especialmente, una abundante producción de cerámica sin brillo, como lo demuestra un célebre tazón que se conserva en el Museo del Louvre, cuya inscripción nos asegura que su fabricación se remonta a la época islámica. El tazón proviene de uno de los pocos lugares arqueológicos que realiza un seguimiento de la transición entre el mundo preislámico y el islam: El de Susa en Irán. Sophie Makariou (ed). Suse, terracota Islámica. Snoeck, 2005.

El arte omeya

thumb|250px|Mezquita de los Omeyas en Damasco.

Entre los Omeyas, la arquitectura religiosa y civil crece con la introducción de nuevos conceptos y diseños. De este modo, el plano árabe, con patio y sala de oración hipóstila, se convierte en un plano-modelo a partir de la construcción, en el lugar más sagrado de la ciudad de Damasco - en el antiguo templo de Júpiter y en el lugar donde estuvo la Basílica de San Juan Bautista - de la Gran Mezquita de los Omeyas. El edificio fue un importante hito para que los constructores (y los historiadores del arte) situaran allí el nacimiento del plano árabe. Sin embargo, recientes trabajos de Myriam Rosen-Ayalon nos sugieren que el plano árabe nació un poco antes, con el primer proyecto que se hizo para construir la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén.Rosen Ayalon, Myriam. El arte islámico y Arqueología en Palestina. París: PUF, 2002

La Cúpula de la Roca en Jerusalén es, sin duda, uno de los edificios más importantes de toda la arquitectura islámica, caracterizado por una fuerte influencia bizantina ( mosaicos con fondo de oro, plano centrado que recuerda el del Santo Sepulcro ), pero que ya tiene elementos puramente islámicos, como el gran friso con inscripciones religiosas del Corán.O. Grabar. La Cúpula de la Roca, jewelof Jerusalén. 1997 Su modelo no se propagó, y el que Oleg Grabar considera como el primer monumento que fue una gran creación estética del islam, Grabar, Oleg. La formación del arte islámico. [Ed. Yves Thoraval] París: Flammarion, col. Campos, 2000. p.72. quedó sin posteridad. Hillenbrand, Robert. Archiitecture Islámica, forma, función y meaningNew York: Columbia University Press, p. 20. Esta observación, sin embargo, podría ser rebatida por algunos trabajos recientes, y el plano de la Cúpula de la Roca podría tener su réplica en la Gran Mezquita de Kairuán, según la disposición de sus columnas y capiteles.