El patrón oro es un sistema monetario que fija el valor de la unidad monetaria en términos de una determinada cantidad de oro. El emisor de la divisa garantiza que pueda dar al poseedor de sus billetes la cantidad de oro consignada en ellos. Una alternativa es el patrón bimetálico, en el que la moneda está respaldada por una parte de oro y otra de plata.

Históricamente, la vigencia del patrón oro empezó durante el como base del sistema financiero internacional. Terminó a raíz de la Primera Guerra Mundial, puesto que los gobiernos beligerantes necesitaron imprimir mucho dinero fiduciario para financiar el esfuerzo bélico sin tener la capacidad de respaldar ese dinero en metal precioso.

Durante los acuerdos de Bretton Woods, se decidió adoptar el dólar estadounidense como divisa internacional bajo la condición de que la Reserva Federal (el banco central de ese país) sostuviera el patrón oro pero a partir de 1971 el mismo se quiebra definitivamente; por lo que el dólar se convirtió de facto en una moneda fíat respaldada por una imposición gubernamental estadounidense y sin valor intrínseco, pero con un valor legal propio.

Funcionamiento teórico del modelo El patrón oro es un sistema monetario característico del en el cual el valor de la moneda de un país era totalmente convertible en gramos de oro, dado que los Bancos Centrales tenían la obligación de su conversión cuando un ciudadano lo demandara. Es decir, se podía reclamar el cambio de los billetes a oro. Además, existía la libre circulación de capital, o lo que es lo mismo, los individuos tenían la posibilidad de exportar e importar capitales en oro, pero representados en papel moneda, difícilmente en metálico.Eichengreen, Barry (1998) Globalizing Capital: a history of the International Monetary System. New Jersey: Princeton University Press, pág. 27. El patrón oro estuvo en vigencia técnicamente hasta la Primera Guerra Mundial, dado que las presiones de la guerra sobre la economía hizo que todos los países europeos imprimieran más billetes que los que sus reservas de oro podían respaldar. Gran Bretaña, el país insignia de este patrón y quien le dio liquidez como medio seguro de transacción lo abolió en 1931.

miniatura|David Hume, quien modelizó el sistema del Patrón OroEl sistema del patrón oro fue por primera vez modelizado por David Hume en 1752, trabajo que es catalogado como el primer modelo de equilibrio general en economía. En líneas generales indica que cuando un país, por ejemplo Gran Bretaña, incurre en déficit comercial con otro, supóngase Francia, el oro de la economía británica será trasladado hacia la francesa. Ello produce que la oferta monetaria, oro, en Gran Bretaña disminuya, por lo que sus precios también disminuirán. Por el contrario, en la economía francesa habrá mayor oferta monetaria, resultando en un aumento de sus precios. Estos cambios significan que los productos británicos se abaratan en los mercados internacionales mientras que los franceses se encarecen. Como resultado, Gran Bretaña aumentará sus exportaciones y Francia disminuirá las propias, haciendo que los flujos de oro se reviertan y que, teóricamente, se llegue a un punto de equilibrio en las ofertas monetarias de ambas economías.Eichengreen, Barry (1998) Globalizing Capital: a history of the International Monetary System. New Jersey: Princeton University Press, pp. 25-26.

Sin embargo, pronto el modelo de Hume se quedó corto en la explicación del funcionamiento real del sistema, principalmente por cuatro razones: la primera es la poca participación del sistema bancario en la explicación teórica; la segunda, por la omisión de las tasas de interés; la tercera, por la omisión de los flujos internacionales de capital; y la cuarta, porque en la realidad los flujos de oro entre países eran muy reducidos pues una vez que los bancos centrales habían puesto el oro importado en sus reservas, éstos en rarísimas ocasiones estaban dispuestos a transferirlo a otros bancos.

Fue la Comisión Cunliffe, encargada por el gobierno británico de abordar los problemas monetarios después de la Primera Guerra Mundial, la que sofisticó el modelo de Hume. El modelo llega al equilibrio de la misma forma que el de Hume, pero entre los agentes individuales lo que se transfiere es papel moneda y el oro únicamente se transfiere entre los bancos centrales de los países. Estas instituciones toman un rol fundamental, dado que, como ya se dijo, el oro no solía fluir abundantemente de una economía a otra. Cuando los bancos centrales observaban un creciente déficit comercial, en vez de girar oro al banco central de la economía con superávit –es decir, aquella con la que se sostenía el déficit–, reaccionaban disminuyendo la oferta monetaria para bajar los precios y hacer las exportaciones más competitivas. De este modo, los bancos centrales se adelantaban a la demanda del oro adeudado a la otra economía y mantenían el equilibrio. De este modo se explica teóricamente cómo se retorna al equilibrio sin mayores transferencias de oro.

Operativamente hablando, los bancos centrales utilizaban varios instrumentos de mercado para extraer excedentes monetarios de la economía. Entre ellos estaba la emisión de bonos de deuda pública, en el que se captaba del público dinero en efectivo a cambio del pago de intereses en el futuro. Otro era la tasa de descuento, que consistía en la compra de deuda privada con vencimiento a corto plazo a cambio de una comisión sobre el interés. Es decir, si un comerciante tenía una deuda con un banco privado a tasa de interés del 5 % con vencimiento de 90 días, el Banco Central ofrecía comprar esa deuda al banco privado antes de la fecha de pago, ofreciéndole el capital más una fracción de los intereses, volcando papel moneda en la economía. Cuando el Banco Central de un país tenía señales de déficit comercial, cambiaba la tasa de descuento de modo que los bancos privados no encontraran suficientes incentivos para hacer efectivo sus papeles de deuda.Eichengreen, Barry (1998) Globalizing Capital: a history of the International Monetary System. New Jersey: Princeton University Press. Pp. 28

El sistema monetario Patrón Oro fue abandonado durante los años posteriores a la Gran Depresión de 1929 para evitar que precios y salarios descendieran en respuesta a una reducción generalizada de la demanda global, de modo que los ajustes recayeron sobre la cantidad de empleo total. En estas condiciones se consideró «menos doloroso» (en lo inmediato) la depreciación del tipo de cambio (es decir el abandono del patrón oro puro) para abaratar así las exportaciones. Esto evitaba la reducción de los salarios, especialmente porque la presión de los sindicatos impuso en cierto modo este tipo de política. Y todo ello además sin tener en cuenta que todos los países, tarde o temprano, adoptarían la misma política, recurrir a la devaluación, con lo que la destrucción de empleo durante años fue inevitable.

El patrón oro era un sistema monetario internacional que no podía funcionar sin la cooperación de los países que lo adoptaban. Mientras funcionó impidió que las naciones llevasen a cabo políticas aislacionistas que disminuyen el comercio internacional. Después de su colapso surgieron rápidamente políticas nacionalistas discriminatorias, en particular devaluaciones recurrentes y un fuerte proteccionismo, que restringieron el comercio multilateral y ahondaron la crisis de los años treinta. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se intentó restaurar la coordinación entre las políticas monetarias de los diversos países y la libertad de comercio internacional mediante la creación de organismos como el GATT, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, estos dos últimos resultado de los acuerdos de Bretton Woods.

Ventajas del oro

A lo largo de la geografía y de la historia se han usado muchos bienes como dinero: conchas, vacas, sal, tabaco, metales, etc. pero el más apreciado fue el oro, usado desde los inicios de la historia. Sus características como bien duradero, divisible, homogéneo y difícil de falsificar lo convirtieron en el bien líquido por excelencia en casi todas las culturas del planeta, por lo que fue aceptado por las personas para servir de moneda de cambio.

En la práctica, la moneda fraccionaria más utilizada a lo largo de la historia ha sido la de plata, aunque el valor de referencia era el oro. Por eso, cuando se habla de «patrón oro» no quiere decir que se esté hablando siempre de monedas circulantes de oro o de pagarés respaldados contra reservas de oro disponibles en el acto; sino de un sistema monetario respaldado por un bien tangible con valor en sí mismo.

Uno de los problemas de los metales como moneda es su peso, por lo que pronto se hicieron comunes los billetes, que surgieron como promesas firmadas de entregar a su portador la cantidad en oro que en ellos se indicaba. Los bancos emitían estos billetes cuidándose de mantener un equilibrio entre el dinero que habían emitido y las reservas de oro que custodiaban en sus cajas fuertes, dado que, en caso contrario, perderían la confianza de sus clientes.

Posteriormente, los gobiernos han ido descubriendo problemas debidos al uso de un patrón oro para poder controlar la oferta monetaria. Así sus contrarios aducen que su suministro (relacionado con la actividad minera) es insuficiente al no estar relacionado con el suministro global de bienes (relacionado con la actividad económica en general y no solo con la minería), que las reservas de oro están mal repartidas en proporción al peso real de la actividad económica de cada país en el mundo (el ejemplo más extremo es el de Japón, que durante muchos años y hasta 2010 ha sido la segunda economía del mundo, con unos recursos auríferos muy escasos), que el uso del patrón oro es inestable frente a cualquier decisión gubernamental que en un momento dado decida suspenderlo (como hicieron las naciones beligerantes durante la Primera Guerra Mundial) y que, como resultado de todo ello, es un sistema monetario ineficaz.

Lo cierto es que el argumento de que las reservas auríferas en el mundo son desiguales no es sostenible, ya que en el caso de Japón, la entrada de oro sería extraordinaria debido al volumen de sus exportaciones que le permiten acumular riqueza, todo ello sin necesidad de tener una sola mina de oro en su territorio. Las críticas más fuertes contra el patrón oro proceden del keynesianismo que lo acusaba de haber sido el principal responsable de la gran depresión económica que siguió al crac de 1929.

Modernamente este punto de vista se ha desmentido y, de acuerdo a la teoría macroeconómica moderna, la verdadera responsabilidad hay que buscarla más bien en los repetidos fracasos de los gobiernos para poder restaurar un patrón oro tan estable como el que existía antes de la Primera Guerra Mundial, así como en los problemas estructurales del sistema bancario.

En la visión mayoritaria de los economistas, la objeción más fuerte contra el patrón oro se deriva de las consideraciones previamente citadas en torno a su ineficacia y a razones de índole social más que puramente económicas. Consideran tales economistas que el uso de un patrón oro da lugar a etapas largas de fuerte crecimiento económico separadas por depresiones severas e intensas que dan lugar al empobrecimiento generalizado durante periodos cortos de tiempo, ciclos que ocurrieron repetidas veces a lo largo del . Por tanto, un modelo de crecimiento económico similar sería socialmente inaceptable en la actualidad.