En el ámbito de la psicología, la teoría del rasgo explicativo del comportamiento humano supone la existencia de características estables en la estructura de la personalidad de los individuos. Desde este punto de vista, la personalidad está formada por una jerarquía de rasgos estables y consistentes que determinan, explican y, hasta cierto punto, permiten predecir el comportamiento individual (véase diferencias individuales), en la medida en que guían la forma en que cada persona piensa e interpreta la realidad.Rudomín Zevnovaty, P., coord. (2010). El concepto de realidad: verdad y mitos en la ciencia, la filosofía, el arte y la historia. (Ciclo de conferencias, varios autores). México: El Colegio Nacional. 284 pp. ISBN 970-640-257-8

Contexto teórico Desde el punto de vista psicológico, la aproximación al estudio y explicación de la conducta humana se ha llevado a cabo desde distintos modelos a seguir. A nivel general, cabe distinguir tres modelos principales. El modelo internalista asume que la conducta humana está determinada por variables internas al propio individuo, por lo que es estable y consistente. El modelo situacionista pone el énfasis en los determinantes externos de la conducta, por lo que asume que el comportamiento humano variará en función de las circunstancias ambientales de cada momento. Por último, el modelo interaccionista considera que la conducta se explica por la interacción entre ambos tipos de variables; internas y externas nandkef.

A su vez, dentro del modelo internalista puede distinguirse entre las teorías procesuales o teorías del estado, que subrayan la importancia de los estados y mecanismos internos del individuo (por ejemplo, las teorías de Sigmund Freud, Carl Rogers o George Kelly); y las teorías estructurales o del rasgo, para las que la conducta está determinada por una estructura de personalidad conformada por una serie de factores estables y generales (entre las que destacan teóricos como Gordon Allport, Raymond Cattell o Hans Eysenck).

Antecedentes históricos. La teoría de la personalidad de Gordon Allport

Uno de los primeros teóricos que se acercaron al estudio del comportamiento humano desde la perspectiva del rasgo fue Gordon Allport (Indiana, 1897). Para Allport, la conducta humana responde a la necesidad de conducirse de acuerdo a lo que denomina un funcionamiento propio o proprium; es decir, de una forma coherente con el modo en que el individuo se percibe a sí mismo. En este sentido, el "proprium" se deriva del concepto del self propuesto desde la perspectiva fenomenológica.

Así, el proprium se formaría mediante el desarrollo de una serie de rasgos o disposiciones personales. Allport (1966, p. 404) definió esta disposición como «una estructura neuropsíquica generalizada (peculiar del individuo), que posee la capacidad de convertir a muchos estímulos en funcionalmente equivalentes, y de iniciar y guiar formas consistentes (equivalentes) de conducta adaptativa y estilística».

Dentro del proprium, Allport distinguió tres tipos de rasgos o disposiciones, en función de su grado de penetración e influencia en el comportamiento del individuo. Así, los rasgos cardinales serían aquellos que están presentes en prácticamente todos los comportamientos. Por lo general, es difícil que en la práctica pueda encontrarse este tipo de rasgo que gobierne la conducta en todas sus manifestaciones. En segundo lugar, los rasgos centrales serían los rasgos generales que caracterizan la personalidad, y suelen oscilar entre un número de cinco a diez por cada persona. Por último, los rasgos secundarios serían aquellas disposiciones menos generales o más perífericas, pero que se manifiestan esporádicamente en determinados comportamientos concretos.

Modelos factoriales de la personalidad

Las teorías del rasgo han recurrido frecuentemente a la técnica estadística del análisis factorial a la hora de articular el conjunto de rasgos y dimensiones sobre los que se estructura la personalidad humana. Existen dos corrientes diferenciadas a este respecto. Por una parte, los modelos factoriales biológicos se basan en la influencia ejercida por los factores fisiológicos y constitucionales a la hora de caracterizar los rasgos de la estructura de la personalidad. Por otra parte, los modelos factoriales léxicos se basan en los términos lingüísticos que mejor describen de una forma más específica los distintos atributos de la personalidad. Así, mientras que los primeros se fundamentan sobre conceptos psicobiológicos, los segundos recurren al vocabulario y al lenguaje para identificar las principales dimensiones de la personalidad. En este sentido, se ha considerado que el modelo factorial léxico adolece de una menor capacidad explicativa al limitarse a una mera descripción de los comportamientos basándose en conceptos puramente lingüísticos, mientras que el modelo biológico da un paso más allá al realizar inferencias causales de tipo psicobiológico sobre los comportamientos observados.

Modelos factoriales biológicos

Teoría de la personalidad de Eysenck Se trata de una teoría biologicista que pretende analizar la personalidad de las personas, en la que tiene más influencia la biología que los aspectos sociales del ser humano.

Es un modelo de personalidad coherente y capaz de asumir hallazgos que surgen en otras disciplinas. Este modelo es descriptivo, pero no solo describe cómo es la personalidad, también establece una categorización, es decir, clasifica, y esta clasificación la hace a través de un modelo experimental. No solo describe la personalidad, sino que también aplica el método científico, es decir, la psicometría.

Tiene como objetivo el identificar los constructos fundamentales de la personalidad humana, cuáles son los elementos que, desde el punto de vista científico configuran la personalidad.

Antecedentes El modelo propuesto por Eysenck hunde sus raíces en una larga tradición de investigación sobre la personalidad, pudiendo encontrarse una serie de hitos que contribuirían significativamente al modelo final expuesto por el psicólogo alemán. Así, su teoría de la personalidad bebe de las siguientes fuentes: La Teoría de los cuatro humores o temperamentos propuesta por Hipócrates y Galeno, que hace referencia a los cuatro temperamentos básicos: colérico, flemático, melancólico y sanguíneo. Las aportaciones de Wundt inspiradas en la tradición Kantiana al dividir los cuatro temperamentos clásicos en una teoría de dos ejes: «Intensidad/Fuerza» y «Rapidez/Velocidad», que se corresponderían con las dimensiones de Eysenck de «Neuroticismo» e «Introversión/Extraversión», respectivamente. La interpretación de Iván Pávlov de los temperamentos clásicos en los ejes de «Fortaleza/Debilidad»; «Equilibrio/Desequilibrio» e «Impulsividad/Lentitud». Las teorías constitucionales de Ernst Kretschmer y William Herbert Sheldon. Los estudios de Carl Gustav Jung, que relacionó la extraversión con los trastornos histéricos, y la introversión con los psicasténicos. Las aportaciones de Francis Galton, Charles Spearman, Louis Leon Thurstone, Karl Pearson y Raymond Cattell a la utilización de la metodología estadística, y concretamente del análisis factorial, en el ámbito de la psicología y el estudio de las diferencias individuales.

Estructura jerárquica de la personalidad Los elementos que conforman esta estructura son:

Respuestas específicas. Cómo alguien se comporta en una situación concreta Respuestas habituales. Cómo alguien se va comportando de una forma determinada, sobre la base de su experiencia. Rasgos. La gente se comporta de forma generalizada. Dimensiones. Conjunto de rasgos.

Valiéndose de métodos estadísticos como el análisis factorial, Eysenck determinó que los numerosos rasgos que resultan adecuados para describir la personalidad humana pueden reducirse a tres dimensiones básicas: Psicoticismo, Neuroticismo y Extraversión. Estos "superfactores" serían ortogonales, esto es, independientes entre sí. La personalidad de cada individuo podría determinarse en función de su puntuación en cada una de estas tres dimensiones.

Las tres dimensiones que propone Eysenck son el resultado de la agrupación de factores más específicos mediante técnicas estadísticas de análisis multivariado. Así, Eysenck desarrolla un modelo jerárquico en cuatro niveles, de menor a mayor especifidad. En el primer nivel se encuentran las acciones, cogniciones y emociones específicas. En el segundo nivel, las acciones, emociones y cogniciones habituales. En un tercer nivel aparecen los rasgos. Y finalmente, el cuarto nivel de abstracción está conformado por las tres dimensiones o superfactores. Así, las dimensiones están compuestas por los siguientes rasgos: Neuroticismo: Tristeza, timidez, depresión, ansiedad, tensión, miedo, culpa, irracionalidad, vergüenza, mal humor, emotividad, preocupación. 'Extraversión - Introversión': Sociabilidad, actividad, asertividad, despreocupación, dominancia, búsqueda de sensaciones, osadía, espontaneidad, rapidez. Psicoticismo: Impulsividad, agresividad, hostilidad, frialdad, egocentrismo, falta de empatía, crueldad, falta de conformismo, dureza mental.

Eysenck propone que cada uno de estos factores guarda relación con determinadas estructuras cerebrales. Así, el Neuroticismo estaría relacionado con el grado de activación del sistema límbico; y la Extraversión guardaría relación con la actividad del sistema reticular activador ascendente. La dimensión "Psicoticismo" ha sido objeto de un menor número de estudios, pero tradicionalmente se ha asociado principalmente al sexo masculino.

Estudio de la delincuencia

Las dimensiones de Eysenck se utilizan para describir la delincuencia.

- La extraversión. introversión. Los delincuentes muestran una baja activación cortical dando lugar a capacidad de aprendizaje más lenta y débil que los introvertidos y condicionamiento más lento y baja reactividad a los estados aversivos.

- El neuroticismo. Los delincuentes mostrarían mayor neuroticismo porque es una dimensión de personalidad que dificulta el proceso de condicionamiento.

- El psicoticismo. No tiene asignado ningún mecanismo fisiológico específico. El autor relacionó el psicoticismo con la hormona serotonina.

Instrumentos de medida Eysenck desarrolló y construyó una serie de instrumentos de medida para evaluar la personalidad con base en estas dimensiones. Así, entre otras destacan: El Maudsley Medical Questionnaire (MMQ, 1952); para medir el Neuroticismo. Incluye 18 ítems de la escala L (Mentira) del MMPI. El Maudsley Personality Inventory (MPI, 1959); un instrumento de medición de las dimensiones Neuroticismo y Extraversión, elaborado a partir de las escalas R (Ratimia) y C (Emocionalidad) de Joy Paul Guilford. Se compone de dos subescalas de 21 ítems cada una. El Eysenck Personality Inventory (EPI, 1965); también para medir Neuroticismo y Extraversión. Incluye una escala de sinceridad. El Eysenck Personality Questionnaire (EPQ, 1975), que mide Neuroticismo (N), Extraversión (E), Psicoticismo (P) y una escala de sinceridad (L).

Modelos de Gray y Zuckerman En la misma corriente psicobiológica de Eysenck, Gray y Zuckerman desarrollaron sendos modelos explicativos de la personalidad basados en determinantes fisiológicos de la conducta. Modelo de Gray A partir de la combinación de los factores del modelo jerárquico de Eysenck, Gray desarrolló una reformulación propia basada en dos dimensiones unipolares (es decir, sin un polo opuesto; ofreciendo una gradación de mayor o menor intensidad en cada individuo). Ansiedad: Una mezcla de las dimensiones Introversión y Neuroticismo. Esta dimensión encontraría su correlato fisiológico en la activación de un sistema de inhibición conductual que se activaría ante el castigo, la omisión de recompensas o los estímulos novedosos. Gray ubica este sistema inhibitorio en el sistema septohipocámpico del sistema límbico.