Mary Theresa Eleanor Higgins Clark Ploetz Conheeney, más conocida como Mary Higgins Clark (El Bronx, Nueva York, 24 de diciembre de 1927-Naples, Florida, 31 de enero de 2020), fue una escritora de novelas de misterio estadounidense. Cada una de sus novelas de misterio se ha convertido en un éxito de venta en los Estados Unidos y en varios países europeos y continúan en imprenta. Su primera obra, ¿Dónde están los niños?, ha sido reimpresa hasta en setenta y cinco ocasiones.
Clark comenzó a escribir de muy joven. Después de un largo período trabajando como secretaria y editora, trabajó durante un año como auxiliar de vuelo en Pan-American Airlines; poco después, abandonó su empleo para casarse y formar una familia. Para contribuir a los ingresos familiares, se dedicó a escribir cuentos cortos. En 1959, tras el fallecimiento de su esposo, Clark trabajó durante años escribiendo diálogos rdadiofónicos de cuatro minutos, hasta que su representante la convenció de intentar escribir novelas. Su primera novela, un relato ficticio de la vida de George Washington, no fue un éxito de ventas, por lo que decidió dedicarse al género de las novelas de misterio y suspense. Estas obras lograron una enorme popularidad: en 2018 sus libros habían vendido más de cien millones de copias solo en los Estados Unidos. Su hija, Carol Higgins Clark y su nuera, Mary Jane Clark, también escriben novelas de suspense.
Falleció por una meningitis en Naples (Florida) a los noventa y dos años el 31 de enero de 2020.
Primeros años Mary Theresa Eleanor Higgins nació el 24 de diciembre de 1927, hija del inmigrante irlandés Luke Higgins y su esposa Nora, quien era descendiente de irlandeses.Clark, Kitchen Privileges, pp. 16–17. Su hermano mayor, Joseph, era diecinueve meses mayor que ella, y su hermano menor, Johnny, tres años menor.Clark, Kitchen Privileges, p. 1. Desde que era una niña, Higgins se interesó por la escritura: a los seis años de edad, compuso su primer poema y varias obras de teatro cortas para que las representasen sus amigos. Comenzó a llevar un diario cuando tenía siete años; en su primera inscripción, escribió «Hoy no pasó nada interesante».Clark, Kitchen Privileges, p. 13.
La familia vivía de los ingresos de su bar irlandés, que les permitían tener una casa en el El Bronx y pasar los veranos en Long Island Sound.Clark, Kitchen Privileges, p. 2.Clark, Kitchen Privileges, p. 18. Aunque cuando comenzó la Gran Depresión Higgins todavía era bebé, su familia no se vio afectada al principio, e incluso alimentaban a los hombres que llamaban a su puerta pidiendo trabajo.Clark, Kitchen Privileges, p. 3. Cuando Higgins cumplió diez años, sin embargo, la familia comenzó a tener problemas financieros, ya que muchos de sus clientes no podían pagar sus deudas. Su padre se vio obligado a despedir a varios empleados y trabajar durante largas jornadas, pasando muy pocas horas por día en su hogar. La familia pasó su peor época en 1939, cuando Mary regresó a su casa después de misa para descubrir que su padre había muerto mientras dormía.
Nora Higgins, quien era ahora una viuda con tres hijos que mantener, pronto descubrió que muy pocos empleadores contratarían a una mujer de 52 años de edad que no había trabajado en catorce años.Clark, Kitchen Privileges, p. 20. Para pagar las cuentas, Mary se vio obligada a dejar libre su habitación para que su madre pudiera alquilársela por algunos dólares a sus huéspedes.Clark, Kitchen Privileges, p. 24. Seis meses después de la muerte de su padre, el hermano mayor de Higgins se hizo un corte en el pie con una barra de metal y contrajo osteomielitis severa. Higgins y su madre oraban constantemente por él, y sus vecinos se acercaron en masa a donar sangre para las transfusiones que necesitaría el joven. A pesar de las terribles predicciones de los médicos, Joseph Higgins sobrevivió. Mary relacionó su recuperación con el poder de sus oraciones.Clark, Kitchen Privileges, p. 32.
Escuela secundaria Tras graduarse de la Escuela de Gramática Saint Francis Xavier, Higgins recibió una beca para continuar sus estudios en la Academia Villa María, una escuela administrada por las monjas de la Congregación de Notre Dame de Montreal.Clark, Kitchen Privileges, pp. 2, 37. Allí, la directora y otras profesoras la animaron a que perfeccione su escritura, aunque no se alegraron mucho cuando empezó a escribir cuentos durante las horas de clase en lugar de prestar atención a las lecciones. A los dieciséis años, Higgins intentó publicar su obra por primera vez: envió un relato a la revista True Confessions, pero fue rechazado.
Para ayudar a pagar las cuentas, trabajó como operadora del conmutador del Hotel Shelton, en donde a menudo escuchaba las conversaciones de los clientes. Uno de los huéspedes famosos que Higgins espió fue Tennessee Williams, pero se quejó de que nunca dijo algo interesante. En sus días libres, Higgins salía a recorrer tiendas, y elegía mentalmente las prendas que usaría cuando fuese una escritora famosa.Clark, Kitchen Privileges, pp. 40–42.
A pesar de las contribuciones de Higgins a las finanzas familiares, el dinero que su madre ganaba como niñera no era suficiente, por lo que la familia perdió su casa y debió mudarse a un pequeño departamento de tres habitaciones. Cuando Joseph se graduó de la escuela secundaria en 1944, se alistó inmediatamente en la Marina de los Estados Unidos, tanto para servir a su país durante la guerra como para ayudar a su madre a pagar las cuentas. Seis meses después de su alistamiento, contrajo meningitis espinal y murió.Clark, Kitchen Privileges, pp.43–45. A pesar de que la familia lloró profundamente la muerte de Joseph, Nora Higgins, al ser su madre, obtuvo una pensión de por vida, y ya no necesitó la ayuda de su hija para sobrevivir económicamente.Clark, Kitchen Privileges, p. 84.
Principios de su carrera
Poco después de la muerte de Joseph, Higgins se graduó de la escuela secundaria e ingresó a la Escuela para Secretarias Wood con media beca. Al año siguiente, una vez que completó el curso, aceptó un trabajo como secretaria del jefe del departamento creativo en la división interna de publicidad de Remington-Rand.Clark, Kitchen Privileges, pp.47–48. Pronto comenzó a tomar clases nocturnas para aprender más sobre publicidad y promoción. Su jefe notó su creciente talento, además de su belleza natural, por lo que decidió ampliar sus tareas y le encomendó la escritura de los catálogos (junto con el futuro novelista Joseph Heller) y el modelaje para los folletos de la compañía junto con la en ese entonces desconocida Grace Kelly.Clark, Kitchen Privileges, pp. 48–49, 53.
Aunque Clark disfrutaba de su trabajo, un comentario casual de una conocida, «Dios, hace demasiado calor en Calcuta», encendió su imaginación y la inspiró a buscar nuevos horizontes.Clark, Kitchen Privileges, p. 53. Decidida a ser auxiliar de vuelo como su conocida, se sometió a una serie de rigurosas entrevistas para obtener un puesto como tripulante de cabina en Pan American Airlines, donde ganaría cinco dólares menos por semana que cuando era secretaria.Clark, Kitchen Privileges, p. 57. Su supervisor en Remington-Rand organizó una cena de despedida para ella, y Higgins invitó a su vecino, Warren Clark, por quien había sentido admiración durante muchos años, para que fuera su compañero durante la celebración. Sobre el final de la noche, Clark le informó que pensaba que debía trabajar como auxiliar de vuelo durante un año, y que después deberían casarse, en la Navidad siguiente. Higgins aceptó la propuesta, muy poco ortodoxa.Clark, Kitchen Privileges, pp. 60–62.
Durante la mayor parte de 1949, Higgins trabajó como tripulante de cabina internacional para Pan American, y recorrió Europa, África y Asia. Uno de sus vuelos fue el último permitido a Checoslovaquia antes de la caída de la Cortina de Hierro. En otro de sus vuelos, Higgins acompañó a un niño huérfano de cuatro años por las escaleras del avión hacia el encuentro con su madre adoptiva, una escena que recibió una amplia cobertura por parte de los medios de comunicación.Clark, Kitchen Privileges, p. 65.
Matrimonio y primeros intentos de publicación Al final de su año como auxiliar de vuelo, el 26 de diciembre de 1949, Higgins abandonó su carrera y contrajo matrimonio con Warren Clark. Una vez casada, cambió su nombre a Mary Higgins Clark.Clark, Kitchen Privileges, p. 72. Para mantenerse ocupada, comenzó a tomar cursos de escritura en la Universidad de Nueva York y, junto a algunos de sus compañeros, formó un taller literario en el cual los miembros criticarían los trabajos en progreso de los demás. Los integrantes del taller, el cual persistió durante casi cuarenta años, se reunían una vez por semana, y en cada encuentro dos de ellos tenían veinte minutos cada uno para presentar su último trabajo. Los otros miembros tendrían tres minutos cada uno para aportar una crítica constructiva.
En la universidad, uno de los profesores de Clark mencionó que una manera de obtener ideas para desarrollar argumentos es leer periódicos y preguntarse «Imagina que...» y «¿Qué sucedería si...?» Clark reveló que muchos años después, todavía se le seguían ocurriendo multitud ideas preguntándose eso, junto con «¿Por qué?»Clark, Kitchen Privileges, p. 86. Utilizó este método para realizar su primer trabajo de escritura en la universidad, y resumió sus experiencias personales en un cuento corto titulado Polizón, el cual trata sobre una auxiliar de vuelo que encuentra un polizón de Checoslovaquia en su avión.Clark, Kitchen Privileges, p. 89. A pesar de que su profesor elogió mucho su historia, Clark, al principio, no lograba conseguir un editor. Finalmente, en 1956, después de seis años y cuarenta rechazos, Extension Magazine aceptó comprar la historia por cien dólares.
Durante esos seis años, además de dedicarse a su carrera profesional, Clark y su esposo tuvieron una hija, Marilyn, que nació nueve meses después de su boda; trece meses después, Clark dio a luz a Warren Jr., su primer hijo varón. Dos años después, nació David, su tercer hijo. Dos meses después de que Clark logró vender su cuento, nació su cuarto hijo, una niña llamada Carol, como la heroína de la historia de su madre.Clark, Kitchen Privileges, pp. 86, 95, 97, 106.
Después de vender su primer cuento corto, Clark comenzó a encontrar editores para sus trabajos de forma regular. A través del taller de escritura conoció a una representante, Patricia Schartle Myrer, quien estuvo de acuerdo en trabajar con ella. Myrer, que representaría a Clark durante veinte años, hasta su propio retiro, se convirtió en una amiga tan cercana que Clark llamó a su quinta hija como ella.Clark, Kitchen Privileges, p. 107.
Durante su infancia, los cinco hijos de Warren y Mary trabajaron como actores y modelos profesionales. Patricia fue modelo de Gerber, mientras que David apareció en una publicidad de United Way. Clark misma filmó un comercial de televisión para el detergente de lavandería Fab. El comercial, que se emitía durante el programa I Love Lucy, le hizo ganar suficiente dinero como para ir con Warren de vacaciones a Hawái.Clark, Kitchen Privileges, pp. 117, 119–122.