thumb|300px|Maqueta del sitio de Teotihuacán.
Teotihuacán es una zona arqueológica situada en la cuenca de Teotihuacán, a unos 45 km del centro de la actual Ciudad de México, cuyo contenido supuso el centro cultural y religioso más importante del Eje Neovolcánico, habitado más de un milenio, desde el 500 a. C. hasta el año 650 d. C. (cuando el lugar empezó a ser abandonado). Heyden 1967: p. 39
Este enorme conjunto (cuyo centro ceremonial ocupó unos 32 km cuadrados) ofrece un arte propio y peculiar en lo que se refiere a arquitectura, escultura, pintura, cerámica y artesanía en general. Durante la época en que Teotihuacán alcanzó el mayor auge, su cultura y su arte influyeron en gran medida sobre los pueblos vecinos que a su vez lo expandieron hasta zonas lejanas (como Monte Albán, El Tajín, Kaminaljuyú o Tikal), por lo que no es extraño encontrar en otros lugares representaciones del arte teotihuacano. Heyden 1967: p. 47
El arte teotihuacano representa la cultura y el modo de vida de sus pobladores. Es un arte austero, hierático, un arte que demuestra en sus formas una gran sobriedad, todo muy apropiado para el lugar santo que lo recibía. Pîjoán 1952: p. 43 Es de carácter simbólico, de un simbolismo muy amplio, que se diferencia bastante con otras artes mesoamericanas cuyos pueblos llegaron a representar muy gráficamente escenas de guerra (como en Cacaxtla) o retratos (como los mayas). Un tema muy recurrente en el arte teotihuacano es culto al agua, elemento indispensable para una sociedad asentada en un lugar con poca disponibilidad del líquido pero que dependía completamente de la agricultura.
Las primeras excavaciones modernas en Teotihuacán permitieron conocer escenas y personajes a los que se atribuyó un carácter religioso. AAVV, Teotihuacán ciudad de dioses: Langley, C. James 2011:Capítulo: "El lenguaje simbólico de Teotihuacán", p. 59 Esta interpretación llevó a pensar que esta ciudad y otras sociedades contemporáneas de Mesoamérica estaban organizadas en un régimen teocrático. El avance del conocimiento de la arqueología teotihuacana ha mostrado que Teotihuacán también contaba con instituciones militares y que su religión también comprendía la práctica del sacrificio humano. Esta evidencia ha servido para reinterpretar no sólo la iconografía de la ciudad, sino su propia estructura urbana y el simbolismo de sus construcciones., Christian (2007). El primer mestizaje. La clave para entender el pasado mesoamericano. Ciudad de México: Taurus. , Eduardo (2010). Teotihuacán. Ciudad de México: El Colegio de México.
Contexto histórico El gran florecimiento de la cultura teotihuacana tiene lugar en el , cuando termina el periodo Preclásico mesoamericano y comienza el periodo clásico. Es el tiempo histórico de la aparición de las grandes ciudades en Mesoamérica que desarrollaron una gran cultura junto con una economía muy fuerte. Teotihuacán es un buen ejemplo de estas ciudades, ejemplo de organización, jerarquización y construcción de obras públicas. Sánchez Montañés 2007: p. 46 Se hicieron también obras de canalización de los arroyos, depósitos de agua, silos para los cereales, mercados, albergues, etc. Una parte importante de su economía estaba basada en el monopolio de la cerámica anaranjado delgado (producida en la Mixteca poblana) y los yacimientos minerales de las sierras de Otumba y las Navajas.
Desde el punto de vista social en Teotihuacán aparecieron grupos humanos muy diversos tanto en el aspecto étnico como social, capaces de organizarse en una serie de instituciones. Uno de esos grupos estaba formado por artistas que a su vez llegaron a desarrollar un importante comercio que dio salida a sus productos. Gracias a las buenas comunicaciones que fueron apareciendo, el comercio pudo extenderse a grandes distancias, llegando a lugares como Nuevo México o Guatemala.
Urbanismo A través del tiempo y dentro de una cronología que abarca desde antes del año 100 hasta aproximadamente el año 750 en que la ciudad fue abandonada, el urbanismo de Teotihuacán fue tomando forma con importantes construcciones tanto religiosas como civiles. Rodeando el grandioso centro ceremonial (Teotihuacán propiamente dicho) surgieron barrios residenciales y habitacionales trazados en cuadrículas con los edificios orientados al este. Sánchez Montañés 2007: p. 47 Los distintos barrios (visitables) son: Tepantitla, Tetitla, Zacuala, Yayahuala y Atetelco. García Valadés 1975: p.p.40 a 42
El plan para el desarrollo urbanístico de la ciudad de Teotihuacán fue deliberadamente estudiado, canalizando ríos y arroyos, construyendo una infraestructura de edificios públicos necesarios como silos, depósitos para agua, espacios libres con destino a mercados, casas-albergue para forasteros, etc., hasta conseguir una ciudad de trazado práctico y coherente.
Un cuidadoso trabajo de planificación hizo dividir todo el complejo en cuatro zonas sobre un eje Norte-Sur (la calle de los Muertos) con orientación de 15° 30‘, al este del norte astronómico y otro eje perpendicular formado por dos calles llamadas respectivamente Avenida Este y Avenida Oeste. La Avenida del Este ocupaba 3,5 km de longitud y 40 m de anchura y comenzaba a 400 m al este de la Ciudadela. La Avenida del Oeste empezaba en el lado oeste del Gran Conjunto pero se desconoce dónde terminaba aunque existen diversas suposiciones. García Valadés 2007: p. 14
Barrios foráneos Los estudios arqueológicos detectaron la presencia de tres grupos de gente venida de otros lugares que se establecieron en barrios instalados en el entorno de la gran ciudad. Los grupos mantuvieron en los primeros tiempos sus creencias y tradiciones, sus costumbres en la comida y en el vestir, sus ornatos y hasta el lenguaje. También la forma de enterrar a los muertos fue en muchos casos distinta de la costumbre teotihuacana, aunque en los últimos años y al cabo de la convivencia y el roce todas estas costumbres se fueron amoldando e integrando a las de la ciudad de Teotihuacán.AAVV, TeotihuacánTeotihuacán ciudad de dioses: Gómez Chávez/Gazzola 2011:Capítulo: "Barrios foráneos", p. 71
Barrio de Tlailotlacan (barrio zapoteca). Localizado al oeste de la gran ciudad, a 3 km de la calzada de los Muertos y ocupando una extensión de 500 m cuadrados, eran gentes procedentes del valle de Oaxaca, a unos 400 km de distancia. Este enclave fue descubierto en la década de 1960 tras los trabajos arqueológicos de René Millon, de 1967 y 1973; consta de quince conjuntos. Sus construcciones habitacionales fueron parecidas a las empleadas en Teotihuacán aunque con el añadido de elementos propios que seguramente copiaban de su lugar de origen. Se dedicaban a la alfarería hecha con una pasta gris muy fina importada desde Oaxaca.
Enterraban a sus muertos importantes en tumbas de piedra en lugares destacados. Las tumbas consistían en antecámara y cámara principal a la que se accedía por escaleras. Se encontró ajuar consistente en objetos importados más incensarios teotihuacanos. Las personas menos importantes eran enterradas en otros lugares de la casa, en fosas alargadas.
Los estudios realizados concluyen en que estos grupos dominaban el trabajo y comercio de la cal, la cerámica anaranjado delgado y la importación de mica desde Monte Albán. También eran diestros en la fabricación de tintes con la ayuda de la cochinilla. Estructura 19. Con este nombre conocen los arqueólogos e historiadores al conjunto arquitectónico asentado cerca del barrio zapoteca procedente de Oaxaca. Los habitantes de este enclave llegaron hacia el año 250 en grupo aproximado de 100, procedentes de las tierras que hoy conforman el estado de Michoacán. Este complejo fue explorado y estudiado entre los años 1990 y 1991 por Sergio Gómez Chávez: Presencia del occidente de México en Teotihuacán. Aproximaciones a la política exterior del estado teotihuacano, 1999; el mismo autor más Julie Gazzola en Análisis de las relaciones entre Teotihuacán y el occidente de México, 2007.
El complejo habitacional tiene en general una estructura teotihuacana pero en algunos aspectos difiere con un toque personal de grupo, incluso con imitaciones de detalles empleados por sus vecinos los zapotecas, como ocurre con la manera de hacer el solado de las casas. Este solado se fabricó unas veces con cantos rodados, otras con lajas y una tercera modalidad con una combinación de ambas: cantos rodados más lajas, componiendo así una especie de mosaico, forma bastante frecuente en la región de Oaxaca. A veces se encuentran estos pisos superpuestos a la argamasa con estuco, original de una construcción teotihuacana.AAVV, Teotihuacán ciudad de dioses: Gómez Chávez/Gazzola 2011:Capítulo: "Barrios foráneos", p. 74 Otros elementos propios son los conductos de cerámica empleados para drenaje de aguas, elemento habitual en las tierras oaxaqueñas pero desconocido en Teotihuacán.
Las tumbas descubiertas y estudiadas en este lugar presentan también rasgos particulares, con excepción de los enterramientos de fases posteriores a la llegada, que se acoplaron ya a las costumbres teotihuacanas, sepultando a sus muertos en fosas bajo los pisos, incluso practicando la incineración. Los primeros grupos cavaron sus tumbas en el interior del conjunto cubriéndolas con grandes piedras. En alguna de estas tumbas se encontraron ajuares con figuras importadas de Michoacán, lo que confirmó (junto con otros estudios) la teoría de la procedencia geográfica de este grupo.
Barrio de los comerciantes. Este barrio lo formó un grupo procedente del centro-norte de Veracruz, probablemente un grupo huasteca. Se estableció al norte de Teotihuacán. Se ha podido saber que desarrolló una gran actividad y que se relacionaron con las gentes del sur de Veracruz, de la península del Yucatán y Belice principalmente. Otro grupo procedía del occidente de México. Los primeros en llegar hicieron construcciones habitacionales distintas a las construidas en Teotihuacán. El complejo se extendió ocupando 4 hectáreas, con una comunidad de 1.700 personas. Construían en torno a espacios que eran verdaderas plazas, llevando a cabo una estructura de planta circular de 5 a 9,5 m de diámetro, empleando piedra o adobe en muros en talud. Los edificios se dedicaban a viviendas y almacenes. En la última fase de ocupación muchas de estas construcciones circulares se cubrieron con rectángulos de piedra y sin talud, modificando por completo el aspecto.
En este lugar se hallaron objetos de cerámica, jade de Guatemala, ámbar, pedernal de Belice, conchas marinas, alimentos como cacao y materiales como huesos de animales procedentes de regiones lejanas, algodón y hule. La actividad económica principal fue el comercio a larga distancia, llevada por los hombres (que eran foráneos) mientras que las mujeres eran de Teotihuacán y se dedicaban al teñido de textiles y a tejer.Véase Análisis de isótopos estables en oxígeno y estroncio para el estudio de la Arqueología y Antropología.
Arquitectura
Los edificios El Gran Conjunto Este gran recinto arquitectónico fue uno de los más recientes descubrimientos. En este lugar estuvo el gran mercado de la ciudad que junto con el espacio llamado Ciudadela, formaba el centro comercial, administrativo y religioso. En los tiempos actuales, en este mismo espacio se encuentra el aparcamiento de coches, el museo, el mercado y las oficinas administrativas.
La Ciudadela y templo de Quetzalcoatl
thumb|150px|Maqueta de la Ciudadela.Es un rectángulo que tenía una serie de habitaciones donde se supone que residían los sacerdotes y los gobernantes. El nombre de ciudadela le fue dado por los conquistadores españoles que creyeron ver en el conjunto un recinto militar.