Alfonso de Valencia (c. 1282/1283 - Morales de Toro, agosto de 1316). Noble Leonés de la Casa de Valencia e hijo del infante Juan de Castilla el de Tarifa y de Margarita de Montferrato.

Fue señor de Valencia de Campos, Mansilla, Autillo de Campos y Sardonedo, y ocupó los cargos de mayordomo mayor del rey Alfonso XI de Castilla (1315-1316) y pertiguero mayor de Santiago, siendo además comendero, entre otros muchos, del monasterio de San Benito de Sahagún y de otros muchos lugares en el reino de León.

Fue nieto del rey Alfonso X de Castilla.

Orígenes familiares Alfonso de Valencia fue el único hijo nacido del matrimonio entre el infante Juan de Castilla y Margarita de Montferrato, y por parte paterna era nieto del rey Alfonso X de Castilla y de su esposa, la reina Violante de Aragón, mientras que por parte materna era nieto de Guillermo VII de Montferrato, marqués de Montferrato y rey titular de Tesalónica, y de Isabel de Gloucester..

Fue hermanastro, entre otros, de Juan el Tuerto, que a la muerte de su padre heredó sus posesiones y el señorío de Vizcaya, y de María Díaz de Haro, que contrajo matrimonio con Juan Núñez II de Lara, señor de la casa de Lara.

Biografía Juventud y actuaciones durante el reinado de Fernando IV (1295-1312) 340px|thumb|María de Molina presenta a su hijo Fernando IV en las Cortes de Valladolid de 1295. Óleo sobre lienzo de Antonio Gisbert Pérez. 1863. (Congreso de los Diputados de España). Sus padres contrajeron matrimonio en 1281, y aunque se desconoce su fecha exacta de nacimiento, debió de ocurrir entre los años 1282 y 1283 o con total seguridad en 1282, según algunos autores. Su padre, el infante Juan, fue señor de Valencia de Campos y señor consorte de Vizcaya por su segundo matrimonio con María Díaz de Haro, y fue además señor de Baena, Luque, Zuheros, Lozoya, Villalón, Oropesa, Santiago de la Puebla, Melgar de Arriba, Paredes de Nava, Medina de Rioseco, Ponferrada y Castronuño, entre otras villas, y desempeñó los cargos de alférez del rey, mayordomo mayor del rey y adelantado mayor de la frontera de Andalucía.

Alfonso de Valencia fue señor de Valencia de Campos y de Mansilla por donación de su padre, y recibió desde joven diversas donaciones de sus manos, al tiempo que le acompañaba y secundaba en numerosas ocasiones. Y el 25 de noviembre de 1286 el rey Sancho IV de Castilla, que era tío carnal de Alfonso de Valencia, concedió cierta merced al ayo de este último, Martín López de Adrados, que descendía de Roy Flórez de Miravalles.

Boto Varela señaló que Alfonso de Valencia poseía propiedades en tierras leonesas y que fue comendero de algunos lugares situados en la zona de El Bierzo y en territorio de la diócesis de Lugo. Y aunque se desconoce la fecha de defunción de su madre, Margarita de Montferrato, sí hay constancia de que en 1287 su padre ya se había casado con María Díaz de Haro, que llegaría a ser señora de Vizcaya y que era hija de Lope Díaz III de Haro, señor de Vizcaya, y de Juana Alfonso de Molina.

En las Cortes de Valladolid de 1295, que fueron las primeras celebradas durante el reinado de Fernando IV, primo de Alfonso de Valencia, la reina María de Molina consiguió que todos los procuradores rindiesen homenaje al rey Fernando IV y que reconociesen como tutor del rey al infante Enrique de Castilla el Senador. Y poco después, el infante Juan rindió homenaje en Salamanca a Fernando IV y recuperó todos los señoríos que su hermano, Sancho IV de Castilla, le había arrebatado.

Pero en abril de 1296 Alfonso de la Cerda invadió el reino de Castilla, acompañado por tropas aragonesas, y se dirigió a la ciudad de León, donde el infante Juan, padre de Alfonso de Valencia, fue proclamado rey de León, de Sevilla y de Galicia, siendo coronado como tal en la catedral de León, aunque algunos historiadores señalan que el área de influencia del infante Juan se limitaba en realidad a la ciudad de León y a algunas villas cercanas. Y tras ser coronado en la catedral de León, el infante Juan acompañó a Sahagún a Alfonso de la Cerda, donde este último fue proclamado rey de Castilla, Toledo, Córdoba, Murcia y Jaén, contando en ambas coronaciones con la presencia y el apoyo del infante Pedro de Aragón, que era hijo del rey Pedro III de Aragón.355px|thumb|Recinto amurallado de Mansilla de las Mulas. (Provincia de León).

En 1296, cumpliendo la voluntad de su padre, Alfonso de Valencia ocupó la villa y la fortaleza de Mansilla, de la que posteriormente sería señor, y el 2 de mayo de 1296, como señaló Salvador de Moxó, él y su hermano Juan el Tuerto, aunque debían ser muy jóvenes, aparecieron entre los confirmantes del privilegio por el que Fernando IV eximió a los habitantes de la ciudad de Valladolid de pagar portazgo en todos sus reinos, excepto en Toledo, Sevilla y Murcia, aunque Jaime de Salazar y Acha indicó que dicho documento está mal fechado y que no corresponde al año 1296.

Durante las Cortes de Valladolid de 1300, y tras haber perdido la mayor parte de sus apoyos, el infante Juan renunció a sus pretensiones sobre los reinos de León, Galicia y Sevilla, a pesar de haber sido proclamado rey de todos esos territorios en 1296, y prestó público juramento de fidelidad a Fernando IV y a sus sucesores el día 26 de junio de 1300. El infante Enrique de Castilla, en calidad de tutor del rey y en nombre de Fernando IV, recibió el homenaje del infante Juan, y el arzobispo de Toledo, Gonzalo Díaz Palomeque, recibió su juramento. Además, el infante Juan entregó a Fernando IV la ciudad de León y los demás lugares de los que se había apoderado durante la guerra entre ambos, aunque recibió las soldadas que le correspondían y conservó la posesión de los señoríos de Mansilla, Paredes de Nava, Medina de Rioseco, Castronuño y Cabreros como compensación por su renuncia y la de su esposa a la posesión del señorío de Vizcaya, que le fue confirmada a Diego López V de Haro.

El día 6 de octubre de 1300, mediante una carta abierta otorgada en Berlanga, el rey Fernando IV concedió a su primo Alfonso de Valencia una soldada anual de 300.000 maravedís. Y durante las Cortes de Zamora de 1301, el infante Juan y los ricoshombres de León, Galicia y Asturias, que eran en su mayoría partidarios suyos, aprobaron los subsidios reclamados por Fernando IV. Y en diciembre de 1301, hallándose la Corte castellana en la ciudad de Burgos, se hizo pública la bula por la que el papa Bonifacio VIII legitimaba el matrimonio de la reina María de Molina con el difunto rey Sancho IV de Castilla, siendo por tanto sus hijos, entre los que se contaba Fernando IV, legítimos a partir de ese momento, por lo que el infante Juan de Castilla y los infantes de la Cerda perdieron uno de sus principales argumentos a la hora de reclamar el trono, ya que en adelante no podrían esgrimir la ilegitimidad del monarca castellano.

Entre los años 1301 y 1315 Alfonso de Valencia tuvo una relación directa con numerosas zonas del reino de León, como señaló Santamarta Luengos. Y en 1301 Alfonso González, que era hijo de Gonzalo Morán, entregó a Alfonso de Valencia para su «guarda y encomienda» todos los bienes, tanto muebles como raíces, que poseía en diversos lugares del reino de León.Gonzalo Morán fue merino mayor de León entre los años 1252 y 1258, y destacó por sus grandes adquisiciones patrimoniales. Cfr. Jular Pérez-Alfaro (1990), pp. 175-180. Y en 1301 Alfonso González, que era hijo de Gonzalo Morán, entregó a Alfonso de Valencia en encomienda 13 lugares en el Páramo, siete lugares en la Vega de Astorga, dos lugares en La Valduerna, cinco en Valdejamuz, siete en Valdería, cuatro en La Somoza, tres en El Bierzo, tres en Benavente, seis en Valencia de Don Juan, catorce en la Montaña y otros catorce en Campos. Cfr. Santamarta Luengos (2001), p. 512.

El 6 de diciembre de 1301 Fernando IV cumplió 16 años y alcanzó la mayoría de edad, finalizando de ese modo el periodo de la minoría de edad del rey. Y en 1302 la abadesa del monasterio de Santa María de Gradefes, María Gómez, colocó bajo la encomienda de Alfonso de Valencia parte de los bienes que ella había heredado de su hermano, Alfonso Gómez, aunque con la condición de que el comendero se hiciera cargo de las deudas que dicho individuo había dejado.

El día 8 de febrero de 1302, mediante una carta abierta otorgada en Valladolid, el rey Fernando IV colocó el monasterio de San Benito de Sahagún bajo la guarda y encomienda de su primo Alfonso de Valencia, a fin de evitar que dicho monasterio continuara sufriendo los daños y agravios que había soportado hasta entonces por culpa de ciertos caballeros y de otros «hombres de la tierra», según consta en la mencionada carta, que se conserva en el archivo de la catedral de León. Y también en 1302 el monasterio de Santa María de Carrizo y su abadesa Aldara colocaron bajo la «guarda y encomienda» de Alfonso de Valencia todos los lugares que poseían en el Páramo y en Val de Fontecha.thumb|270px|Castillo de Valencia de Don Juan. (Provincia de León).

La Crónica de Fernando IV señaló que, una vez finalizadas las Cortes de Burgos de 1302, el rey se dirigió a la ciudad de Palencia, donde se celebró el matrimonio de Alfonso de Valencia con Teresa Núñez de Lara, hija de Juan Núñez I de Lara y hermana de Juan Núñez II de Lara. No obstante, el historiador Jaime de Salazar y Acha afirmó en su obra, titulada La casa del rey de Castilla y León en la Edad Media, que Alfonso de Valencia contrajo matrimonio en Palencia en 1303, según consta en el tomo III de la Historia genealógica de la Casa de Lara, escrita por Luis de Salazar y Castro, quien señaló que a la ceremonia nupcial asistieron el rey Fernando IV y su madre, María de Molina, los infantes Enrique y Juan, padre este último de Alfonso de Valencia, y Juan Núñez II de Lara, hermano de la novia.

En 1303 Inés Fernández, que era la señora del monasterio de Destriana, lo colocó bajo la «guarda y encomienda» de Alfonso de Valencia, y ese mismo año el abad electo de la Basílica de San Isidoro de León concedió en encomienda a Alfonso de Valencia la villa de Noceda y todas las demás posesiones del mencionado templo en El Bierzo y en Boeza para que las guardase y amparase «durante toda su vida y la de sus hijos», como señaló Santamarta Luengos.

El 9 de marzo de 1304 Alfonso de Valencia compró a las monjas del desaparecido monasterio de San Esteban de Salamanca, que no debe ser confundido con el actual convento de San Esteban de la misma ciudad, y a su abadesa María Rodríguez, el portazgo que les correspondía en la ciudad de Salamanca. Y en el documento donde se consignó esa venta consta que las monjas de San Esteban, que dependían del monasterio leonés de Santa María de Carbajal, le vendieron a Alfonso de Valencia «el nuestro portazgo que nos habemos en Salamanca, é pertenesce al nuestro monesterio sobredicho, que dicen Sanct Estéban». Y conviene señalar que también en 1304 el abad del monasterio de San Claudio cedió de por vida a Alfonso de Valencia la encomienda del priorato de Fuencasera y que como pago a cambio de su protección le entregaron en préstamo todo lo que el monasterio poseía en Mallo y en La Urz.

En 1304 el obispo de Astorga y notario mayor del reino de León, Alfonso Martínez, se quejó al rey de que Alfonso de Valencia pretendía arrebatarle las encomiendas y behetrías del Bierzo y Boeza, alegando que durante algún tiempo las había tenido en encomienda por concesión del monarca. Sin embargo, el rey Fernando IV, mediante una carta plomada otorgada en Benavente el día 2 de noviembre de 1304, confirmó al obispo Alfonso Martínez la posesión de las mencionadas encomiendas y behetrías y ordenó a los jueces y oficiales de la zona que entregasen las rentas de las mismas exclusivamente al obispo y al cabildo catedralicio de Astorga.