Mazinger-Z, el robot de las estrellas fue una colección de historietas creada por el guionista Federico Amorós y el dibujante Sanchis en 1978 para Editorial Valenciana basada en la película "Mazinger Z, el robot de las estrellas", de título internacional "The Iron Superman", la cual a su vez utilizaba fragmentos de la serie japonesa Mach Baron. Mazinger-Z, el robot de las estrellas constó de dos series.

Argumento Lo que parecía que iba a ser una adaptación al cómic de la película, se convirtió inmediatamente en un universo con entidad propia. El deslabazado guion original fue sustituido y complementado con otro propio de Sanchis, con lo que la historia ganó muchísimos enteros, lo cual tiene doble mérito si tenemos en cuenta que la colección no fue sino un encargo apresurado de una editorial que tenía sus ventas en franca decadencia, y cuyo buque insignia era el personaje más conocido del dibujante, el ya mencionado "Pumby".

Sanchis desarrolló todo un microcosmos alrededor de los personajes originales, tejiendo las tramas subyacientes a la vida personal de estos, hasta colocarlas por encima de las luchas a muerte entre los robots. Así, mientras Mazinger de Go Nagai es una suerte de capítulos en los que simplemente Koji derrotaba uno tras otro a los robots del Doctor Infierno, el de Sanchis va deshojando la vida de los personajes y entre capítulo y capítulo acontecen las luchas de mechas.

Los personajes, van así evolucionando, aparecen unos y desaparecen otros, especialmente los malos que van muriendo aparentemente para reaparecer cuando conviene, y Sanchis se vuelca especialmente en la personalidad atormentada de Tin-Yu, que no se recupera jamás de la prematura muerte de sus padres. Así, los tímidos esbozos de personalidades de la película original se desarrollan totalmente a lo largo de la saga en el tebeo.

Con un humor que se adentra constantemente en el absurdo, propio de Sanchis, la obra es ágil y no llega a aburrir nunca, no cayendo en la repetición del esquema "Doctor Infierno manda un robot a destruir a Mazinger - Mazinger destruye robot del Doctor Infierno - Doctor Infierno jura vengar a su robot con un nuevo robot" repitiéndose el bucle hasta el infinito.

Personajes Tin-Yu. Es el protagonista de la serie. El Doctor Infierno mató a sus padres cuando era niño atacando con su robot el transatlántico en el que viajaban, debido a que su padre, Ming-Yu se negó a colaborar con él en sus planes de dominación del mundo. Recogido por uno de los colaboradores de su padre, el Doctor Lu, al igual que Ming-Yu un genio de la robótica, fue entrenado duramente a fin de pilotar un super-robot diseñado y construido para oponerse al Imperio Robot del Doctor Infierno. Tin-Yu arrastra el recuerdo de la muerte de sus padres durante toda la serie, obsesionado con la venganza en muchas ocasiones a pesar de tener buen corazón. Se muestra como un personaje más bien introvertido y muy concienciado con la labor para la que ha vivido desde niño: pilotar a Mazinger.

Doctor Infierno. En opinión de muchos, a veces es el verdadero protagonista de la serie. No queda clara cual es su procedencia, pero sí sus intenciones: conquistar el Mundo gracias a sus inmensos conocimientos y habilidades en el campo de la robótica. Ante la negativa del otro experto mundial, el Dr. Ming-Yu, de colaborar con su causa, lo asesina y es su hijo quien finalmente se le opone pilotando al robot Mazinger Z, diseñado por Ming-Yu y Lu y construido por este último a causa de la prematura muerte de Ming. El Doctor Infierno, construye mundos poblados por robots esclavos, y tiene una increíble capacidad para diseñar y hacer realidad gigantescos robots que enfrenta uno tras otro a Mazinger. Está casado con Luciferia y tiene un hijo, Bel-Cebú, de los que no se sabe absolutamente nada hasta los últimos números, puesto que la obsesión por la conquista del mundo solo es superada por su animadversión hacia Mazinger Z. Sus constantes derrotas, le hacen caer una y otra vez en toda suerte de enfermedades nerviosas que afectan hasta al color de su pelo, y su bis cómica y la de sus adláteres, convierten al entorno del Doctor en lo más labrado de la serie.

Profesor Lu. Colaborador de Ming-Yu en el diseño de Mazinger y su constructor tras la muerte de aquel. Advertido por Ming-Yu, quien temía su asesinato ante la negativa de colaborar con el Doctor Infierno, acoge al hijo de Ming y le entrena para pilotar a Mazinger cuando llegue el momento en el que el Doctor lance sus robots contra la civilización humana. Para ello, funda los "Guardianes de la Paz", entre los que se encuadran, además de Mazinger, las tres aeronaves pilotadas por Lee, Pain y Lin, construyendo su base en Sub-City o la Ciudad Submarina, cerca de la metrópoli Xinter, primer objetivo del Doctor Infierno. Lu tiene mucha actividad durante la primera parte de las Aventuras de Mazinger, siendo incluso secuestrado por el Doctor Infierno. Este era también el papel que tenía en la película original. Con el paso de los capítulos, va viendo reducida su importancia a favor de Lin y Misterio M, hasta convertirse en un mero supervisor en la sombra.

Lin. Ocupa el papel de "chica buena" en la serie. Piloto de los "Guardianes de la Paz", acapara la atención en cuanto es secuestrada y deben liberarla. A pesar de que lo lógico sería que lo hiciese Tin-Yu, como "bueno de la película", es Lu quien se ofrece a intercambiarse por ella al Doctor Infierno. Cuando Sanchis deja de seguir la línea de la película, Lin obtiene mucha más relevancia, acompañando desde el principio de las "Nuevas Aventuras" a Tin-Yu, pilotando en ocasiones a Mazinger e incluso a Rodas II, y finalmente tiene su propio robot: Adriana D. Hace la inevitable bis romántica como eterna pretendiente de Tin-Yu pero en la serie no estalla nunca el romance explícitamente, a pesar de que parece inevitable en la primera parte de las "Nuevas Aventuras". Al contrario que el resto de los Guardianes de la Paz, su papel es cada vez más influyente. Sin el marcado erotismo que Go Nagai da a Sayaka, Lin representa a un tipo de mujer muy poco habitual en el cómic patrio. Independiente, valiente y reivindicativa (carácter apoyado también por la ausencia de actitudes machistas de sus compañeros, tan habituales en el manga japonés homólogo), Lin y su robot (más fuerte que el propio Mazinger) terminan siendo coprotagonistas principales de la saga.

Cibermán. El Doctor Infierno, debía tener sus ayudantes para hacer el elenco de "malos" un poco mayor. Así, Sanchis se saca de la manga una serie de secundarios entre los que destacan los sicarios del mal, puesto que en la película este apartado estaba bastante olvidado. En "The Iron Superman", el Doctor Infierno tenía unos subalternos vestidos como militares alemanes (largo gabán, gorra ancha) con la cara cruzada por cicatrices. Esta cara a jirones puede ser el arranque del personaje que nos ocupa. Cibermán es un cyborg, curioso dato en una época (1978) en la que este concepto era prácticamente desconocido. Cibermán es un soldado que en la guerra de Corea es salvajemente mutilado, perdiendo media cara, y medio cuerpo. El Doctor Infierno recogió lo que quedaba de él y lo recompuso insertando piezas mecánicas. De nuevo es la serie de Go Nagai la que parece punto de partida, si bien pudiera ser casual (no olvidemos que en aquella época, el manga de Mazinger era desconocido en España). El Doctor Infierno de Go Nagai, recoge dos cadáveres, de un hombre y una mujer, y los cose mitad y mitad, naciendo así el Barón Ashura-Ashler. Cibermán desde el principio, va adquiriendo una personalidad cada vez más interesante. En los primeros capítulos, parece un gañán, y poco a poco va mostrándose como el más inteligente y pausado de los altos mandos del Imperio Robot (Doctor Infierno incluido).

Barón Von Bruck. Esta sí que es una clarísima respuesta al Conde Brocken de Go Nagai (incluso en la fonética del nombre). Un tipo con el atuendo de general nazi, monóculo incluido. No está claro su compromiso con la causa, pero en el capítulo 9 de las primeras aventuras de Mazinger, aparece como un colaborador, no como un subalterno. El hecho de que tres capítulos antes de que concluya la serie aparezca un personaje tan relevante, hace suponer que para entonces Sanchis ya sabía que la colección tendría continuidad. En un comienzo, durante los capítulos 9, 10 y 11, surge una rivalidad inmediata entre Cibermán y él, otra vez haciendo un bis a la rivalidad a muerte entre el Barón Ashler y el Conde Brocken. Pero ya en el 12, Cibermán y Von Bruck se hacen amigos cuando Cibermán se solidariza con la tristeza de Von Bruck tras la destrucción del DC-72 Centauro. La amistad de ambos se prolongará durante toda la serie, recayendo el papel de envidioso y retorcido en otro secundario del mal: Calavera. Esta camaradería entre Cibermán y Von Bruck es tan sorpresiva como interesante, ya que en todo momento parece reinar la paz en el Imperio del mal al no haber una palabra más alta que otra entre los colaboradores del Doctor Infierno y sí numerosas muestras de complicidad.

Calavera. En este tipo de series, siempre ha de haber un malo medio lelo, envidioso y rastrero. Este es Calavera. La verdad es que como malos, los malos son bastante buenos y caen bien desde el principio al estar dotados de una gran comicidad. Sin lugar a dudas, llegan a ser entrañables. El Doctor Infierno es de lo más divertido en sus ataques de ira, y Cibermán y Von Bruck dan constantes muestras de camaradería y de que todo va bien, como si su profesión fuera "conquistadores del mundo frustrados". Así que es normal que apareciera algún malo que diese la talla como tal. Calavera además, es un traidor. En cuanto se da cuenta de que el Doctor Infierno utiliza sus robots y no le da a él ningún mérito, decide trabajar en solitario y prepararse para dar un "golpe de estado" en cuanto triunfe para quitar al Doctor Infierno de en medio y gobernar él solo el mundo. Pero el pobre es tan torpe que es despedido, y él se niega a irse y… en fin, un auténtico culebrón y uno de los personajes que más juego dan en la serie. Es inevitable sentir simpatía por este individuo, mezcla de incompetente y de sabio loco al que se le ocurre una estupidez tras otra y lo que es peor, la intenta poner en práctica. Lógicamente, los robots más pintorescos de la saga salen de sus manos.

Misterio-M. Para que no decaiga, a lo largo de la serie aparecen secundarios a punta pala. Misterio-M es un personaje misterioso (como su nombre indica) al que nadie ha visto el rostro y que ayuda desde el anonimato a los Guardianes de la Paz. Para ello dispone de una base, el laboratorio de Ming-Yu en las profundidades debido a un maremoto que hunde la isla de Changsaky, y del robot de Ming-Yu, Rodas II, lo cual inmediatamente hace llegar a la conclusión de que debía ser una persona muy próxima al padre de Tin-Yu. Por supuesto, que la identidad de Misterio M no se desvela hasta el final (capítulo 27 de las Nuevas Aventuras) y esta revelación es de las más esperada por el lector, si bien la resolución de esta incógnita era ya previsible hacia la mitad de la serie.