Arthur Antunes Coimbra (Río de Janeiro, 3 de marzo de 1953), conocido como Zico, es un exfutbolista y entrenador brasileño. Se lo reconoce como una de las mayores estrellas del fútbol de Brasil en la década de 1980, ocupando la posición de mediapunta. Sus dotes para el pase, el regate, los lanzamientos de falta y la finalización de las jugadas le valieron el apodo de «el Pelé blanco». En toda su carrera ha marcado más de 500 goles.
La mayor parte de su carrera la desarrolló en el Flamengo, donde está considerado una leyenda desde su debut en 1971. Entre sus logros más importantes destacan la Copa Libertadores 1981, la Copa Intercontinental 1981 y un total de cuatro ligas nacionales. Tras dos temporadas en el Udinese Calcio italiano, regresó a la entidad rojinegra y permaneció allí hasta su primera retirada en 1989. Es el segundo jugador del Flamengo con más convocatorias (731) y mantiene el récord de goles anotados (508). Tras un breve tiempo en la secretaría nacional de Deportes de Brasil, regresó en 1991 para jugar en el Kashima Antlers de Japón, ayudando además en el establecimiento de una liga profesional (J. League). Se retiró de forma definitiva en 1994, a los 41 años.
A nivel internacional, tuvo con la selección brasileña un total de 71 apariciones en partidos oficiales con 48 goles. Disputó tres Copas Mundiales (1978, 1982 y 1986) y la Copa América de 1979.
En su etapa de entrenador ha dirigido a la selección de fútbol de Japón que venció la Copa Asiática 2004 y participó en la Copa Mundial de Fútbol de 2006. Después dirigió a Fenerbahçe S. K., Bunyodkor (entonces llamado Kuruvchi), CSKA de Moscú, Olympiacos, la selección de Irak y al Al-Gharafa catarí. Actualmente es asistente de la selección brasileña y comentarista deportivo.
La trayectoria de Zico ha sido reconocida con múltiples distinciones a nivel individual. Fue tres veces nombrado futbolista del año en Sudamérica en 1977, 1981 y 1982, y se llevó el premio Guerín Sportivo World Player al mejor jugador del mundo en 1981, y el premio World Soccer al mejor jugador del mundo en 1983. En la votación al Jugador del Siglo de la FIFA acabó en octava posición.
Carrera como futbolista miniaturadeimagen|Entrenamiento de Zico (1971).|alt= Nació y se crio en una familia de ascendencia portuguesa y clase trabajadora, en el barrio de Quintino Bocaiúva al norte de Río de Janeiro. Su padre José era un inmigrante portugués y ferviente seguidor del Flamengo, pasión que inculcó a su hijo. Tuvo seis hermanos y dos de ellos, Edu y Antunes, eran futbolistas del América de Río. Siguiendo ese ejemplo, el sueño de infancia de Zico era convertirse en un profesional de este deporte. Empezó a jugar en las calles de su barrio y de ahí pasó a un modesto equipo de fútbol sala, el River Futebol Clube, donde destacó por su técnica y fuerte disparo.
A los catorce años, el América le había concertado una prueba por recomendación de sus hermanos. Sin embargo, fue descubierto días antes por el periodista radiofónico Celso García, quien quedó asombrado tras verle marcar diez goles en un encuentro de futsal. García convenció al padre de Zico para que hiciese esa demostración para el Flamengo, algo que ambos aceptaron sin dudar. Y tras superarla, ingresó en las divisiones inferiores del conjunto rojinegro el 28 de septiembre de 1967. No jugó con el filial hasta dos años después.
En la cantera tuvo que mejorar su forma física, pues era demasiado delgado. A los 16 años inició un programa específico del preparador José Roberto Francalacci, diseñado a largo plazo para ayudarle a competir por un puesto en el primer equipo. El plan incluía inyecciones de esteroides que le ayudaron a ganar masa muscular sin perder velocidad ni agilidad, algo entonces permitido.
Clube de Regatas do Flamengo Debutó con el primer equipo del Flamengo el 8 de agosto de 1971, a los 18 años, frente al Vasco da Gama. El marcador final fue de 2:1 y el novato sirvió una asistencia para que Fio Maravilha marcase el gol de la victoria. Sus oportunidades crecieron y en el campeonato Carioca de 1972 consiguió el primer título como profesional. Sin embargo, fue devuelto a los juveniles y no asumió la titularidad hasta 1974, momento en el que recibió la camiseta con el dorsal 10.
Con más confianza y una buena forma física, destacó por su labor atacante: era un mediapunta goleador, aunque también servía asistencias para sus compañeros, y tenía talento para la organización de juego, el regate y los disparos a balón parado. En ese sentido, se convirtió en un especialista del lanzamiento de faltas. Sus registros mejoraron con la titularidad: en 1974 marcó 20 tantos en el campeonato Carioca (que ganó de nuevo) y 12 en la liga nacional, en el que la revista Placar le nombró mejor jugador del torneo. En 1976 vivió un episodio traumático: el fallecimiento de Geraldo Cleofas, su mejor amigo en la plantilla. En su honor organizaron el Trofeo Geraldo Cleofas, en el que el Flamengo venció por 2:0 a un combinado veterano de Brasil liderado por las estrellas Pelé, Rivelino y Jairzinho. miniaturadeimagen|Partido de Zico con el Flamengo.|alt=|izquierda La consecución del tercer título carioca en 1978 marcó el inicio de una gran etapa deportiva en la historia del Flamengo, por la que incluso se le convocó para la Copa Mundial de Fútbol de 1978. Después de batir el récord de máximo goleador del club en 1979 al superar los 264 goles de Dida, en 1980 logró su primer Campeonato Brasileño. El Flamengo llegó hasta la final contra el Atlético Mineiro y aunque se perdió el partido de ida (0:1) por lesión, para la vuelta ayudó en la remontada y marcó en el 3:2 definitivo. Un año más tarde ganó la Copa Libertadores 1981. En esa ocasión, fue el máximo artillero de la edición con 11 tantos, cuatro de ellos en la final ante el Cobreloa chileno (dos en la ida y dos en el desempate). La temporada se cerró con el cuarto campeonato Carioca y un broche de oro: la Copa Intercontinental 1981 por un sorprendente 3:0 al Liverpool de Bob Paisley, así como un premio individual al mejor jugador del partido.
El Flamengo cerró su ciclo con dos Campeonatos Brasileños más en 1982 (frente a Grêmio) y 1983 (ante Santos F. C.). Esa época supuso también su consagración internacional definitiva con la Copa Mundial de Fútbol de 1982, en la que fue referente de una de las generaciones más atractivas con Sócrates, Falcão, Toninho Cerezo y Júnior en la plantilla. A pesar de asombrar al público con su juego ofensivo, fueron eliminados en la segunda fase por . No obstante, fue incluido en el once ideal de la FIFA y después recibió el título de mejor futbolista del año en Sudamérica. Ya con 30 años, anunció su intención de marcharse a la Serie A italiana al término de la temporada 1983, pese a la negativa de sus aficionados.
Udinese Calcio (Italia) Aunque estuvo en la agenda de clubes importantes como la Juventus de Turín y la A. S. Roma, finalmente fue a uno más modesto, el Udinese Calcio, quien se hizo con sus servicios el 1 de junio de 1983 por una cifra récord en aquella época: 4 millones de dólares al Flamengo. La Federación Italiana de Fútbol se opuso al fichaje por su alto coste e incluso llegó a suspender la operación porque el patrocinador de la entidad, la empresa Zanussi, estaba en crisis. Pero los seguidores de Udine se movilizaron para que se hiciese realidad. Las protestas llegaron incluso a disparar los mensajes separatistas en la región del Friul, a la que pertenece el club; el eslogan más popular fue «O Zico o Austria», en referencia a la antigua pertenencia al Imperio austríaco. El presidente italiano Sandro Pertini tuvo que intervenir en el conflicto y medió para que la compra se completase. No solo llegó para mejorar los resultados, sino que su imagen fue utilizada en el Friul para revitalizar la economía de la región.
La temporada 1983-84 dejó un resultado dispar. Cuajó una gran actuación y marcó 19 goles, solo uno menos que el máximo artillero Michel Platini (Juventus) y a pesar de haber jugado menos partidos. Sin embargo, su papel era vital para el desempeño de un club envuelto en una situación interna difícil, en pleno proceso de venta, y con una plantilla descompensada. Los únicos compañeros con cierta relevancia internacional eran el defensor Edinho, el mediocentro Franco Causio y el delantero Pietro Paolo Virdis. El Udinese permaneció en clasificación para competiciones europeas hasta que cayó lesionado frente al Brescia. En su ausencia el plantel cedió posiciones y acabó en noveno lugar, a cuatro puntos de la Copa de la UEFA.
Las cosas no mejoraron al término de la temporada 1984-85, en la que el Udinese acabó duodécimo y a tres puntos del descenso. Se perdió muchos partidos por lesión, aunque siguió deslumbrando a los aficionados italianos en aquellos que pudo jugar. Su mayor especialidad fueron los lanzamientos de falta, marcando la mayoría de sus goles de ese modo. De hecho, en un partido contra el Calcio Catania los seguidores sicilianos pidieron que el jugador tirase las faltas contra su propio equipo.
Al margen del ámbito deportivo, en 1985 se vio envuelto en un presunto delito de exportación ilegal de divisas relacionado con el uso de su imagen, provocado porque los contratos publicitarios para Brasil e Italia eran distintos. Aunque la justicia italiana le condenó en primera instancia a ocho meses de prisión y una multa, recurrió la sentencia y fue absuelto de todos los cargos cuatro años después. El jugador declaró en una entrevista a FourFourTwo que «fui procesado por un error contractual y no hice nada para evitar pagar impuestos, pero la prensa no lo mencionó». Este episodio motivó su salida de la Serie A.
Aunque solo estuvo dos años en el Udinese, la figura de Zico continúa siendo respetada no solo en el club, sino en toda la región del Friul. En 2009 fue nombrado ciudadano de honor de Údine.
Regreso al Flamengo Tras dos temporadas en Italia, Zico fichó por el Flamengo y vistió de nuevo la camiseta el 12 de julio de 1985, en un amistoso especial frente a un combinado de estrellas internacionales como Toninho Cerezo, Diego Armando Maradona, Karl-Heinz Rummenigge y Paulo Roberto Falcão.
La alegría por el regreso a Brasil duró poco. Un mes más tarde, en un partido contra el Bangu A. C., el defensor Márcio Nunes le lesionó gravemente tras una brutal entrada con las dos piernas, que comprometió su carrera profesional. Para recuperarse necesitó tres operaciones en la rodilla derecha y un largo tiempo de rehabilitación, e incluso se creyó que no llegaría a la Copa Mundial de Fútbol de 1986. Pese a todo, Zico se esforzó ocho horas diarias para recuperar la musculatura de su pierna izquierda y al final llegó a tiempo para la cita internacional, no sin molestias. Volvió a los terrenos de juego en febrero de 1986 y con Sócrates en el plantel logró el campeonato Carioca de ese año.
El último título importante que ganó fue el cuarto Campeonato Brasileño de 1987 (Copa União), no reconocida por la Confederación Brasileña de Fútbol porque ese año fue un torneo al margen de la liga oficial. Las apariciones se redujeron hasta que en 1989 anunció su retirada del fútbol profesional a finales de año, con 36 años. Su último encuentro profesional fue en diciembre contra el Fluminense; su club ganó 5:0 y él marcó un gol de falta directa.
El 6 de febrero de 1990 se organizó un partido de homenaje en Maracanã, entre el conjunto rojinegro y un plantel de estrellas mundiales como Taffarel, Eric Gerets, Claudio Gentile, Franco Causio, Alberto Tarantini, Jorge Valdano, Mario Kempes, Paul Breitner, Rummenigge y Falcão. Dicho compromiso terminó en empate (2:2). Zico acabó su carrera en el Flamengo como el segundo jugador con más partidos (731 apariciones, superado por Júnior) y el máximo artillero (508 goles).