Isabel de York (Palacio de Westminster, 11 de febrero de 1466-Torre de Londres, 11 de febrero de 1503) fue la primogénita de los diez hijos de Eduardo IV de Inglaterra e Isabel Woodville. Contrajo matrimonio con el rey Enrique VII, y fruto de esa unión, nació el que sería el futuro Enrique VIII de Inglaterra. Fue reina consorte de Inglaterra desde 1486, hasta su muerte en 1503.
Su padre, Eduardo, quien parecía estar de acuerdo con los deseos de su mentor, entonces se distanció de Ricardo Neville, conde de Warwick, casándose secretamente con una viuda, Isabel Woodville. Sus tíos, hermanos menores de Eduardo, Jorge de Clarence, y Ricardo de Gloucester, fueron finalmente acusados de conspiración. Eduardo no volvió a sufrir rebeliones después de su restauración, pues la familia Lancaster había quedado virtualmente extinguida, y el único rival que le quedaba era Enrique Tudor, que vivía en el exilio. Después de la muerte de su padre, el rey Eduardo, los hermanos de Isabel, Eduardo V de Inglaterra y Ricardo, duque de York, conocidos como los "Príncipes de la Torre", desaparecieron. Su destino es incierto, pero se cree que fueron asesinados por su tío, Ricardo. Los eventos tienen relatos de la época controvertidos y contradictorios que sugieren también otros cuatro sospechosos principales implicados.
Isabel de York era considerada una gran belleza, una clásica rosa inglesa de tez blanca, cabello dorado y ojos claros. Llegó a ser una reina muy querida por su generosidad y gentileza. Todos los monarcas ingleses después de Enrique VIII, son descendientes de Isabel de York. Y por ende, también lo son de Cecilia Neville, esposa de Ricardo de York y madre de los reyes Eduardo IV y Ricardo III.
Primeros años
Isabel de York nació en el Palacio de Westminster, como la hija mayor de Eduardo IV de Inglaterra y su esposa, Isabel Woodville. Su bautizo se celebró en la Abadía de Westminster, amadrinada por sus abuelas Jacquetta de Luxemburgo, condesa de Rivers, y Cecilia Neville, duquesa viuda de York. Su padrino fue el primo de su padre, Ricardo Neville, conde de Warwick. El matrimonio de sus padres había creado problemas, y su padre fue depuesto brevemente en 1470.
Los primeros años de Isabel los pasó en calma relativa, a pesar de los desacuerdos y las batallas que la rodeaban. A los tres años, se la comprometió brevemente con George Neville en 1469, pero su padre, John Neville, apoyó la rebelión de su hermano, Warwick, contra el rey y este rompió el compromiso. En 1475, Luis XI aceptó el compromiso de Isabel con su hijo Carlos, Delfín de Francia. Considerando su papel como futura reina de Francia, Eduardo IV procuró que su hija estuviera preparada. Profesores de idiomas fueron reclutados desde Francia, Italia y España. Sus padres ordenaron que la llamaran madame la deuphine. Se emplearon eruditos en Clásicos de Oxford y expertos en caligrafía fueron traídos del Scriptorium, en la Abadía de Westminster, para instruir a Isabel en la escritura formal de la corte. Fue una educación inusual para una mujer del , e incluso superior a la de la mayoría de los hombres que no eran educados para la Iglesia. Al fallecer el padre de Isabel, el rey Luis decidió cancelar el compromiso, ante la crisis dinástica que caería sobre Inglaterra. El compromiso es nuevamente cancelado en 1482, para comprometer a Carlos con Margarita de Austria.
A los once años, Isabel fue nombrada Señora Compañera de la Orden de la Jarretera, junto a su madre y su tía Isabel. Probablemente comenzó su educación formal en el palacio a los 5 o 6 años, y aprendió historia y alquimia de su padre y su biblioteca. Ella y sus hermanas fueron enseñadas por damas de honor, y al observar a Isabel Woodville en acción, las habilidades y los logros se consideraron apropiados para futuras reinas. Eso incluía leer y escribir en inglés, matemáticas y administración del hogar, así como labores de aguja, equitación, música y baile. Ella hablaba un poco de francés, pero no con fluidez.
Príncipes de la torre izquierda|miniaturadeimagen|Eduardo V su hermano Ricardo en la Torre de Londres, por John Everett Millais.|271x271px
Eduardo enfermó en la Semana Santa de 1483, pero vivió lo suficiente para añadir algunos codicilos a su testamento, de los cuales el más importante fue nombrar a su hermano Ricardo, como Protector después de su muerte. Le sucedió su hijo de doce años, Eduardo V de Inglaterra. Isabel tenía diecisiete años en este momento.
En 1484, la ley del parlamento Titulus Regius declaró inválido el matrimonio de sus padres. La anulación se hizo bajo el argumento de que, previamente, Eduardo IV se había comprometido en matrimonio con lady Leonor Talbot, y de que existía un contrato nupcial firmado, válido ante la ley, en el que se le prohibía al monarca contraer otro matrimonio, pues se convertiría en bígamo. Esta información se dio a conocer cuando un sacerdote (posiblemente Robert Stillington, obispo de Bath y de Wells), atestiguó que él había realizado la ceremonia. Con esta evidencia, todos los hijos que Isabel tuvo con Eduardo, fueron declarados ilegítimos. Desde su posición de control como Lord Protector, Ricardo capturó al joven rey que se había refugiado entre las manos de su tío materno Thomas Woodville. Puesto bajo su custodia, fue encerrado en la Torre de Londres, donde pronto lo acompañaría su hermano Ricardo, Duque de York de solo nueve años.
Con los niños bajo su control, el duque de Gloucester procedió a declarar que los hijos del difunto rey eran bastardos. El Parlamento de Inglaterra corroboró esta versión. Isabel no volvería a ver a sus hermanos. Rápidamente el pueblo comenzaría a tener la sospecha que los príncipes fueron en realidad asesinados por el ahora rey Ricardo III, específicamente asfixiados por orden suya. Desde entonces se han tejido infinidad de leyendas sobre el verdadero destino de los "Príncipes de la Torre". En 1674, durante el reinado de Carlos II (1660-1685), trabajadores descubrieron los cuerpos de dos niños o niñas en la Torre de Londres. Los ingleses creyeron que eran los cuerpos de los príncipes, y les dieron un entierro real.
Destronando su hermano Eduardo V, y Ricardo, Duque de York, apartado de la línea de sucesión, el 25 de junio de 1483, el Parlamento proclamó a su tío Ricardo como el heredero legítimo y coronado rey como Ricardo III. Isabel Woodville perdió el título de reina madre y le fue conferido el de Lady Isabel Grey. Ella y sus cinco hijas, temiendo por su seguridad, pidieron refugio para protegerse de los celosos cortesanos que estaban detrás de todo en la caída del clan de los Woodville. Más tarde, en 1485, el rey nuevo Enrique VII, avaló la legitimación del matrimonio de sus padres, porque quería que su esposa fuera la heredera de la casa de York y, de esta forma, tener un derecho aún más sólido al trono. Entonces, a Isabel Woodville le fue acordado el título de reina-viuda.
Cuando el duque de Buckingham, antiguo aliado del nuevo Ricardo III, le dijo a Isabel Woodville que sus hijos habían sido asesinados, ambos se aliaron a la casa de Lancaster y apoyaron las pretensiones del hijo de Lady Margarita Beaufort, Enrique Tudor. Para reforzar su alianza Isabel y Margarita decidieron comprometer a sus hijos Enrique e Isabel de York.
Relación con su tío Ricardo III izquierda|miniaturadeimagen|Ricardo III, tío de Isabel|242x242pxPese a que Isabel de York fue declarada ilegítima y despojada de sus derechos reales, Ricardo III, el hermano de Eduardo, y por ende su tío, les dio la bienvenida a ella y a sus hermanas de vuelta a la corte inglesa, para servir a su esposa, Ana. Ella tenía 18 años en ese entonces. Tenía el pelo rubio rojizo y la piel clara ideal en la época. Era exuberante y bonita. Ricardo tenía treinta y dos y estaba casado con una reina que siempre estaba enferma.
En cuanto murió su padre (9 de abril de 1483), surgieron los rumores de que su tío, el futuro rey Ricardo III, planeaba casarse con ella en cuanto muriera su enfermiza esposa Ana Neville. No hay pruebas fehacientes de ello, aunque Sir Jorge Buck aseguró más tarde que tenía en su poder una carta de Isabel -hoy perdida- en la que se descubría que ella estuvo de acuerdo en un eventual matrimonio con su tío. También se ha sugerido que el rumor lo originó la madre de Isabel, Isabel Woodville, con el propósito de sentarla en el trono. Si Ricardo en algún momento estuvo buscando la dispensa eclesiástica para casarse con su sobrina, fue también para apartar de su camino al pretendiente de los Láncaster al trono, Enrique Tudor.
La figura de Ricardo III es probablemente la más controvertida de la historia de Inglaterra y a día de hoy sigue generando un encendido debate; no solo se le acusó de asesinar a los príncipes de la Torre, sino de querer contraer matrimonio con la hermana de éstos. Los movimientos de Ricardo para acceder al poder le granjearon la enemistad de buena parte de sus súbditos y muy concretamente de dos poderosas facciones de la nobleza inglesa: los Woodville, que habían sido desposeídos de sus derechos sucesorios, y los Rescoldos, de la derrotada facción de los Lancaster, encabezados por Margaret Beaufort y su hijo exiliado en Francia, Enrique Tudor. Su derrota en Bosworth, última batalla decisiva de la Guerra de las Dos Rosas, marcó el final de la Edad Media en Inglaterra.
El 22 de agosto de 1485, Ricardo se enfrentó con las fuerzas lancasterianas de Enrique Tudor en la batalla de Bosworth. Finalmente se vio rodeado y asesinado. La tradición dice que sus últimas palabras fueron «traición, traición, traición, traición, traición».El cuerpo desnudo de Ricardo fue expuesto probablemente en la colegiata de la Anunciación de Nuestra Señora y después ahorcado por Enrique Tudor, ahora Enrique VII, antes de ser enterrado en la iglesia de la hermandad franciscana de los Grey Friars, en Leicester. Los restos de Ricardo III se encuentran en un osario de plomo dentro de un ataúd de roble inglés que reposa en una cripta forrada de ladrillos, bajo el suelo, el plinto y la piedra sepulcral.
Compromiso y matrimonio con Enrique VII miniaturadeimagen|Enrique VII de Inglaterra, por un artista anónimo Como princesa yorkista, la victoria final de la facción de Lancastria en la Guerra de las Rosas, puede haber parecido un desastre adicional, pero Enrique Tudor sabía la importancia del apoyo yorkista para su invasión, y prometió casarse con Isabel antes de llegar a Inglaterra. Al ser la hija mayor de Eduardo IV, sin hermanos sobrevivientes, Isabel de York tenía un fuerte reclamo sobre el trono inglés por derecho propio, pero no asumió tal derecho como reina gobernante. No hubo reina por derecho propio hasta 1553, cuando su nieta, María I, accedió al trono. El último intento de una mujer para gobernar por derecho propio, resultó en un desastre, cuando la madre y el tío de Enrique II de Inglaterra, lucharon amargamente por el trono en el . Las fuerzas de Matilde capturaron a Esteban en la batalla de Lincoln de 1141, pero su intento de ser coronada reina en Westminster fracasó ante la enconada oposición de las multitudes de Londres. Como resultado de su retirada, nunca fue formalmente declarada reina de Inglaterra y, en cambio, fue titulada «señora de los ingleses» (en latín, domina Anglorum).