Una infección de transmisión sexual (ITS), enfermedad de transmisión sexual (ETS),La Organización Mundial de la Salud (OMS) prefiere la locución infección de transmisión sexual, pues en algunos casos las personas pueden estar infectadas sin manifestar ninguno de los síntomas, es decir, sin estar «enfermas»); por ejemplo, el caso de la clamidia. Véase «Preguntas y respuestas sobre ETS e ITS» en la página de Avert.org. antes llamada enfermedad venérea, es una afección clínica infectocontagiosa que se transmite de persona a persona por medio del contacto sexual que se produce, casi exclusivamente, durante actividades sexuales, especialmente sexo vaginal, sexo anal, sexo oral o a veces el sexo manual. Sin embargo, puede transmitirse también por uso de jeringas contaminadas, contacto con la sangre o con otras secreciones, y alguna de ellas pueden transmitirse durante el embarazo, durante el parto o la lactancia, desde la madre hacia el hijo.Woods, Samuel G. (2003). Todo lo que necesitas saber sobre las enfermedades de transmisión sexual. The Rosen Publishing Group, ISBN 0-8239-3580-9.
A menudo, las ITS no causan síntomas inicialmente, lo que resulta en un riesgo de transmisión a otras personas. El término infección de transmisión sexual generalmente se prefiere al de enfermedad de transmisión sexual o enfermedad venérea, en tanto incluye casos en los que no hay enfermedad sintomática. Los síntomas y signos de las ITS pueden incluir secreción vaginal, secreción peneana, úlceras en o alrededor de los genitales o dolor pélvico. Algunas ITS pueden causar infertilidad. Si bien las ITS afectan inicialmente los genitales, el tracto reproductivo, el tracto urinario, la cavidad oral, el ano o el recto, pueden madurar en el cuerpo para atacar varios órganos y sistemas. La sífilis terciaria (paresis), por ejemplo, puede afectar la piel, los huesos, el sistema nervioso central, el corazón, el hígado u otros órganos. Personas infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la causa del SIDA, pueden mantenerse saludables externamente por años antes de que la enfermedad se arraigue dentro del sistema inmune.
La mayor parte de las infecciones de transmisión sexual son causadas por dos tipos de gérmenes—bacterias y virus—, pero algunas también son causadas por hongos y protozoarios. ITS bacterianas incluyen la clamidiasis, la gonorrea y la sífilis. Las ITS virales incluyen las verrugas genitales, el herpes genital y el VIH/sida. Las ITS parasitarias incluyen la tricomoniasis.
La mayoría de las ITS son tratables y curables. De las infecciones más comunes, la sífilis, la gonorrea, la clamidia y la tricomoniasis son curables, mientras que el VIH/SIDA y el herpes genital no lo son. Algunas vacunas pueden disminuir el riesgo de ciertas infecciones, incluyendo la hepatitis B y algunos tipos de VPH. Las prácticas sexuales seguras como el uso de condones, tener un menor número de parejas sexuales o estar en una relación en la que cada persona solo tiene relaciones sexuales con la otra también disminuyen el riesgo de ITS. La educación sexual integral también puede ser útil.
Precaución Educación sexual oportuna para conocer las enfermedades de este tipo y la forma de contagio. Higiene de los órganos sexuales; debe practicarse el baño diario con jabón y el secado cuidadoso de los genitales. Utilización de mecanismos protectores como el condón o preservativo cuando se tenga alguna relación sexual.
Epidemiología
Las tasas de incidencia de las infecciones de transmisión sexual (ITS) siguen siendo altas en la mayor parte del mundo, a pesar de los avances de diagnóstico y terapéuticos que pueden rápidamente hacer que los pacientes con muchas ITS no se vuelvan contagiosos y curar a la mayoría. En muchas culturas, las costumbres sexuales cambiantes y el uso del anticonceptivo oral han eliminado las restricciones sexuales tradicionales, especialmente para las mujeres y, sin embargo, tanto los profesionales de la salud como los pacientes tienen dificultades para tratar abierta y sinceramente los problemas sexuales. Adicionalmente, la difusión mundial de bacterias farmacorresistentes (por ejemplo, gonococos resistentes a la penicilina) refleja el uso erróneo (excesivo) de antibióticos y la extensión de copias resistentes en las poblaciones móviles. El efecto de los viajes se hace más evidente con la difusión rápida del virus del sida (VIH-1) de África a Europa y al continente americano a finales de los años setenta.
Las prevalencias de ITS observadas con frecuencia en las adolescentes sexualmente activas tanto con síntomas del tracto genital bajo, como sin ellos, incluyen: clamidia (10-25 %), gonorreas de Neisseria (3-18 %), sífilis (0-3 %), Trichomonas vaginalis (8-16 %), y virus del herpes simple (2-12 %).
Entre jóvenes adolescentes sin síntomas de uretritis, las tasas aisladas incluyen C. trachomatis (9-11 %) y gonorreas de Neisseria (2-3 %).
En informes presentados por el Banco Mundial, The Global Women's Institute (Universidad George Washington) y el Banco Interamericano de Desarrollo, se ha estudiado la relación entre la violencia contra mujeres y niñas y el aumento de riesgo de contraer ITS, asociado esto también a embarazos no deseados, depresión y otros daños colaterales.
En 1996, la OMS estimaba que más de un millón de personas se infectaban diariamente. Cerca del 60 % de estas infecciones ocurren entre menores de 25 años, y el 30 % de estos tienen menos de 20 años. Entre los 14 y los 19 años de edad, las ITS ocurren con más frecuencia en muchachas que muchachos en una proporción casi de 2:1; esto se iguala en ambos sexos hacia los 20 años. Se estima que 340 millones de nuevos casos de sífilis, gonorrea, clamidia y de tricomoniasis se dieron en el mundo entero en 1999.
Actualmente, cada año se dan cerca de 400 millones de nuevos casos en todo el mundo. El 90 % entre los 15 y los 30 años, y sobre todo en menores de 25 años, solteros y sexualmente activos, además de los niños que nacen infectados. De esos 400 millones casi 300 millones son de sífilis, gonorrea y sida.
Prevención thumb|291x291px| Póster de propaganda estadounidense (c. 1942-1945), elaborado por el Departamento de Guerra del gobierno de ese país,} y dirigido a soldados y marineros de la Segunda Guerra Mundial donde se apelaba a su patriotismo para exhortarlos a que se protegieran. El texto incluye el término enfermedades venéreas (nombre médico que se usaba en esa época) y dice: "(Ella) puede parecer limpia, PERO... las chicas que ligas, las que encuentras en la calle, las prostitutas... DISEMINAN la SÍFILIS y la GONORREA. No podrás vencer a (las potencias del Eje) si contraes enfermedades venéreas". Se usaron imágenes de mujeres para capturar la atención de los ciudadanos en contra de las infecciones.Las estrategias para reducir el riesgo de ITS incluyen la vacunación, la monogamia mutua, la reducción del número de parejas sexuales y la abstinencia sexual. También puede ser útil la consejería conductual para adolescentes sexualmente activos y para adultos en alto riesgo. Esta consejería interactiva, que puede requerir muchos recursos, se centra en educación sobre el riesgo individual, las situaciones de riesgo y el uso de estrategias personalizadas para establecer metas.
La forma más eficaz de prevenir la transmisión sexual de las ITS es evitar el contacto de partes del cuerpo o fluidos que puedan transmitir la infección a una pareja infectada. No todas las actividades sexuales implican contacto: el cibersexo, el sexo telefónico o la masturbación a distancia son métodos para evitar el contacto físico. El uso correcto del preservativo reduce el contacto y el riesgo. Si bien el condón es eficaz para limitar la exposición, puede producirse la transmisión de algunas enfermedades incluso con su uso.
Ambos miembros de la pareja pueden hacerse una prueba de ITS antes de iniciar el contacto sexual o antes de reanudarlo si alguno de ellos tuvo contacto con otra persona. Muchas infecciones no se detectan inmediatamente después de la exposición, por lo que debe transcurrir suficiente tiempo entre las posibles exposiciones y la realización de la prueba para que esta sea precisa. Ciertas ITS, en particular algunos virus persistentes como el VPH, pueden ser imposibles de detectar.
Algunos lineamientos generales incluyen:
Cuidar al máximo la higiene diaria de los órganos sexuales externos para evitar la colonización por microorganismos que pueden producir infecciones e irritaciones. Vacunarse contra enfermedades como la hepatitis B o el VPH. Reducir el número de parejas sexuales. Estar en una relación mutuamente monógama con una pareja que se ha hecho la prueba y que no tiene una ITS. Examinar los órganos sexuales periódicamente para detectar posibles alteraciones, como hinchazón, enrojecimiento, úlceras, secreciones, olores intensos, etc. Acudir al médico siempre que se observe alguna alteración. Informarse sobre los modos de transmisión, síntomas y consecuencias de las enfermedades de transmisión sexual. Usar preservativos siempre que se mantenga relaciones sexuales esporádicas o con personas desconocidas. En lo relativo al sida, además, no se debe compartir utensilios que puedan causar lesiones en la piel y las mucosas: jeringuillas, cuchillas de afeitar, cepillos de dientes, etc. Comunicar siempre la presencia de cualquier enfermedad de transmisión sexual. Evitar mantener relaciones sexuales vaginales, anales u orales si se padece alguna enfermedad de transmisión sexual para no contagiar a otras personas. Acudir a los centros de salud o de planificación familiar en caso necesario, tanto cuando existan problemas de fertilidad como cuando se desee utilizar métodos anticonceptivos. Conocer, aceptar y valorar el cuerpo. Evitar los complejos de culpabilidad o vergüenza en las relaciones sexuales desarrolladas con amor y respeto hacia la pareja. Respetar a todas las personas independientemente de cuál sea su orientación sexual y valorar a cada una de ellas según sus cualidades personales y no por sus preferencias sexuales. Tener confianza en la pareja y hablar con ella acerca de las relaciones sexuales anteriores y de posibles enfermedades de transmisión sexual. Visitar periódicamente al médico especializado en ITS para detectar posibles enfermedades con anterioridad y facilitar su tratamiento.
Limitación entre parejas Se reduce mucho el riesgo de transmisión si las dos partes hayan recibido una revisión médica, con examen de sangre, para saber que no existen estas infecciones en la persona, y si se limiten en adelante las parejas a aquellos que hayan tenido igual revisión. En los Estados Unidos hay un certificado, completamente voluntario, en que unos médicos, bajo su propio membrete, certifican que el individuo nombrado está libre de organismos de transmisión sexual. Todas las grandes compañías de pornografía, que suelen negar el uso del condón, exigen este certificado. Aun así, ya que los tests no son perfectos y a veces para un resultado positivo tienen que pasar semanas desde la transmisión, el riesgo se disminuye mucho, pero no se elimina.
La monogamia ni teóricamente es una solución perfecta. Un virgen puede tener una enfermedad de transmisión sexual. Se transmiten, incluido el virus del sida, de madre a hijo durante el parto. Una pareja monógama, con los dos libres de microorganismos relevantes, es lo perfecto. Pero es igualmente perfecto un grupo de tres o más, todos revisados por médicos, sin contacto sexual con persona fuera del grupo. Aunque se pensaría que es más segura una pareja de solo dos, no es así. Son abundantes los casos en que una pareja supuestamente monógama, se infeccione por la falta (sexo con una persona sin revisión médica) de uno de ellos. Las agrupaciones sexuales en que todo se discute son más seguras.
La masturbación y el sexo telefónico son libres de riesgo. También la abstinencia: eliminando el sexo, se evitan las enfermedades de transmisión sexual.