thumb|Estatua de Lope de Rueda, obra de Antonio Susillo, en la galería de los doce sevillanos ilustres del Palacio de San Telmo. Lope de Rueda (Sevilla, c. 1505<1510-Córdoba, c. 1565) fue un dramaturgo español de gran versatilidad que escribió comedias, farsas y pasos (o entremeses), además de uno de los primeros actores profesionales de España. Se le considera el precursor del Siglo de Oro del teatro en España.
Biografía Lope de Rueda es uno de los autores más importantes del . Considerado el fundador del teatro popular y profesional español, ha pasado a la historia literaria y teatral como el creador de los pasos o entremeses, si bien sus representaciones teatrales se incluyen en las prácticas escénicas al uso, lo que demuestra su gran profesionalidad como autor, representante y director de compañías teatrales. Aunque se acepta unánimemente que nació en Sevilla y su padre fue Juan de Rueda, no sabemos nada sobre la fecha de nacimiento ni sobre su educación, a no ser los datos aportados por Cervantes, quien nos informa de su oficio de batihoja, «que quiere decir de los que hacen panes de oro».Véase: Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (1615), Biblioteca virtual Miguel de Cervantes [En línea]. Disponible en: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ocho-comedias-y-ocho-entremeses-nuevos-nunca-representados--0/html/ff32b9ea-82b1-11df-acc7-002185ce6064_5.html#I_5_ [Consulta: 24/11/2022] Se han elaborado muchas conjeturas para situar su nacimiento en la primera o segunda década del , sin que ningún crítico haya aportado argumentos sólidos para establecer una u otra opción. Por el contrario, resulta más fácil conjeturar la fecha de su fallecimiento, algo posterior a la de su testamento, 21 de marzo de 1565, puesto que en la edición de sus Quatro comedias de 1567, ya se le da por muerto. miniaturadeimagen|Alejandro Blanco y Assensio, retrato de Lope de Rueda basado en el aparecido con la primera edición de sus obras para el Tratado histórico sobre el origen y progresos de la comedia y del histrionismo en España de Casiano Pellicer, Madrid, 1804. Se conocen algunos datos aislados sobre su vida privada. Se casó en Valladolid con Mariana en 1551 o 1552; contrajo segundas nupcias en el año 1560 en Valencia con Rafaela Ángela Trilles. Tuvo dos hijas: Catalina y Juana Lisa.
En relación con su actividad teatral sabemos que en los años de 1542 y 1543 se compromete con el gremio de los Odreros y Corredores de vino para sacar el auto de la Asunción de Nuestra Señora; en 1551 se encuentra en Valladolid, y con motivo del regreso de Felipe II de su viaje a Flandes, el municipio organizará un faustuoso recibimiento, encargando a Lope de Rueda que saque un «carro» y unas danzas; el año siguiente participa de nuevo en el Corpus Cristi de la misma ciudad, e incluso el Ayuntamiento le ofrece un gran salario si acepta ser de residente para representar y componer autos; en 1554 representa en casa del Conde de Benavente interpretando para Felipe II, «un auto de la Sagrada Escriptura, muy sentido, con muy regocijados y graciosos entremeses»; probablemente actúe en Valladolid entre los años de 1554 y 1558 en casa del Duque de Medinaceli. En 1558 se encuentra en Segovia, representando una comedia en la Catedral, aquí se habría familiarizado con la Gacería, idioma originario de los tratantes de ganado y trilleros de pueblos del entorno de Cantalejo, utilizando algunas de sus palabras en sus posteriores obras.
Tenemos noticia de 1558 de su estancia en Valladolid donde el Ayuntamiento le ofrece crear un teatro estable; el año siguiente representa en Sevilla los auto de El hijo Pródigo y de Navalcarmelo; en 1560 reside en Valencia donde contraerá nuevas nupcias y seguramente pondría en escena algunas de sus comedias; posteriormente actúa en Toledo (autos para el Corpus en 1561 y 1563); el mismo año de 1563 es contratado por la Corte en Madrid; finalmente podemos seguir su rastro por Sevilla en 1565, en casa de Juan de Figueroa, y en Córdoba, lugar de su muerte.
En su testamento aparece mención al servicio de unos criados, que junto a las casas que construyó o quiso edificar en Valladolid, el haber podido ordenar su propio enterramiento en la Catedral cordobesa, indican un cierto bienestar económico y una indudable fuerza social, contradictorias con la situación del otro Rueda peregrino descrito por Rufo y Cervantes, casi mísero, mal equipado, que arrastraba su arte por los pueblos de España, en las plazas y rincones de aldeas más o menos acogedoras. Queda por ver hasta qué punto podemos considerar la imagen construida por los autores arriba mencionados de un Rueda excesivamente marginado y empequeñecido, o cómo se puede leer el alcance social y económico de la labor ruedesca inscrita en los datos conservados.
Inicios del profesionalismo teatral: los autores-representantes A partir del segundo tercio del hay una movilidad de actores representando por toda España piezas del Corpus, obras religiosas en el interior de los templos y comedias profanas en plazas y mesones de las principales ciudades españolas y en el interior de las mansiones nobiliarias. El profesionalismo teatral nace en España en la Edad Moderna, en torno a los años 1540-1560, y son sus iniciadores los autores-representantes, siendo Lope de Rueda uno de los precursores de las incipientes compañías teatrales.
Esta profesionalización incluye dos etapas: una de innovación y adaptación, que iría de fines del xv hasta los años 30-40 del , y otra de profesionalización que abarcaría justamente de los 40 en adelante. Así pues, caerían fuera del «profesionalismo» la casi totalidad de las propuestas teatrales de las cuatro primeras décadas del , como fueron las representaciones del teatro romano (Terenciano y Plautino), el teatro cortesano y el teatro religioso. Cada una de estas modalidades estaba bastante implantada en la sociedad española de principios del ; si bien ninguna de ellas por sus particulares características pudo haber llevado por sí misma al nacimiento del profesionalismo teatral.
Durante el período que se domina de innovación y adaptación, se configurará progresivamente la técnica y los conocimientos necesarios en el arte de representar, así como del público, que necesita ir asimilando paulatinamente los códigos de este reciente lenguaje «audio-visual».
Desde la época medieval, la ciudad y sus clases dirigentes adquieren un papel preponderante en la organización de las fiestas y espectáculos ciudadanos. El fasto público era generalmente organizado por los oficios o gremios, donde se incluían bailes, música, engalanamientos, procesiones, jocs, representaciones del Corpus, etc. La complicación escénica irá en aumento con el transcurso del tiempo, apareciendo representaciones alegóricas con intervención de personajes, música, canto, coplas panegíricas, atrezzos y escenografías cada vez más sofisticadas, etc.
La intervención de los intelectuales para que el teatro se desarrolle dialógicamente es un elemento imprescindible para la representación teatral en el sentido moderno. Por un lado, empiezan a conocerse los viejos textos de la comedia romana, así como los espacios escénicos (los textos de Vitrubio). Inmediatamente se pondrán en circulación a través de la imprenta los comentarios de Donato y Jodocus Badius Ascensius a las obras de Terencio, así como los propios textos terencianos y platinos que circularon por todas las universidades europeas, lo que dio lugar a los primeros intentos de representación de la comedia latina en los círculos escolares y eruditos. Posteriormente será usual representar las comedias en la mayor parte de las grandes universidades europeas (en España son conocidas las de Salamanca, Alcalá, Valencia, etc.). Es necesario recordar también el gusto escolar por las églogas virgilianas que tuvieron una amplia aceptación en Italia y España.
Desde la época medieval, en los círculos escolares y universitarios se venía utilizando la comedia elegíaca y la comedia humanística (ambas escritas en latín) en la docencia, empleadas la mayoría de las veces en las clases de retórica y poética, y en aquellas universidades donde triunfó el humanismo italianizante, en las clases de filosofía moral. La comedia humanística, si bien herencia de la tradición terenciana incluye elementos que la convertirían en pieza clave en el nacimiento del teatro moderno.
Quizá uno de los pilares fundamentales para el nacimiento del teatro español fue la transposición de la comedia humanística a la lengua romance, siendo La Celestina la primera de ellas.
Durante la primera mitad del xvi existe en nuestro país un inusitado interés por el teatro, tanto en su vertiente literaria y retórica como en su puesta en escena. La verdadera profesionalización se da alrededor de los años 40, que se documenta en los pagos a actores desde las instituciones ciudadanas, hasta las privadas burguesas, nobiliarias y eclesiásticas.
Para alcanzar la profesionalidad y adquirir beneficios en esta nueva profesión era necesario no menospreciar ningún público potencial. A excepción de las representaciones anuales del Corpus o las esporádicas debidas al nacimiento de un príncipe, unas bodas reales, o a las fiestas celebradas en el interior de los templos durante los ciclos litúrgicos, no había una demanda suficiente para que los intérpretes de la comedia pudieran ganar su vida holgadamente. Sin embargo, a partir de los años cuarenta, en las grandes ciudades va generando un público burgués que conoce perfectamente el lenguaje escénico, que ha asimilado las diferentes propuestas sobre el teatro representado, y tiene conocimiento a través de la lectura de multitud de comedias procedentes de Italia, las cuales desean ver en escena. Este es el detonante del profesionalismo, pues desde este momento pequeñas compañías de teatro irán desplazándose por la geografía nacional, representando para los poderes públicos y religiosos, pero sin menospreciar al público nobiliario y ciudadano.
No solo se está configurando un público mayor, sino que también se integran los poetas en esta nueva afición teatral, al componer obras que coinciden con los deseos de su público. Es precisamente en este período cuando aparece una gran variedad de imitaciones del teatro erudito italiano.
Además, durante los años 1540-1560 aumenta el número de representaciones teatrales en el seno de las ciudades, y a partir de los años cincuenta empiezan a surgir actuaciones organizadas por burgueses en el interior de sus propias casas o mesones. Así, encontramos a Lope de Rueda actuando en casa de Juan de Figueroa en Sevilla, cuyas representaciones van en aumento en las décadas siguientes con la configuración definitiva de los primeros corrales de comedias.
Por otro lado, gran parte de las comedias que han llegado hasta nosotros de Lope de Rueda tienen un marcado gusto italianizante, cuya influencia en los autores-representantes españoles se justifica precisamente por los nuevos gustos que se están imponiendo en nuestro país, influenciados (como se explicará en el epígrafe posterior) probablemente por algunas representaciones de compañías italianas académicas en territorio español así como por un acentuado intercambio cultural entre España e Italia. Prueba de ello se encuentra en Lope de Rueda, quien vio representar a algunas de estas compañías, caso de Il Mutio, de quien se dice que representó en Sevilla en 1538, y de quien tomaría muchos aspectos y formas de representar de la commedia dell’arte.