María de Padilla (c. 1334El lugar de nacimiento no se ha podido determinar por falta de documentación. Algunos autores sostienen que nació en Sevilla, mientras que otros opinan que pudo haber nacido en Cordovilla; o en Vallegera, donde sus padres tenían casas fuertes; o en Astudillo.- Sevilla, julio de 1361) fue una noble, famosa por sus amores con el rey Pedro I de Castilla, quien la nombró señora de Huelva, y un año después de su muerte la legitimó como su esposa.
Familia miniaturadeimagen|Grabado de 1859 que presenta a María de Padilla, desnuda en el Alcázar de Sevilla frente a Pedro I, (Paul Gervais). Prudencio de Sandoval escribió en 1600 la Crónica del ínclito emperador de España don Alfonso VII, donde dice que "Padilla trae su origen de aquellos valerosos romanos, llamados Petilios, que siguieron a Julio César".
Lucio Marineo Sículo señaló que en el escudo familiar de María de Padilla aparecen unas sartenes que en italiano se llaman "padella".
Julián del Castillo escribió una historia de los reyes de España desde los tiempos de los visigodos que fue editada en 1582. Su hijo realizó una edición posterior en 1624. En esta obra se dice que Godo de Padiella o de Padilla fue alférez mayor del conde de Castilla Fernán González en el , que había luchado contra los musulmanes y que había poblado y puesto su nombre a Padilla de Abajo, antes Padiella de Yuso, localidad de la provincia de Burgos en la merindad de Castrojeriz.
Después de las Cortes de Valladolid de 1351 Pedro I mandó hacer el Libro del becerro de las behetrías de Castilla. El libro fue redactado entre otoño de 1351 y agosto de 1352. En él figura que Padiella del Yuso (Padilla de Abajo) era por entonces behetría de Pedro López de Padilla y sus hermanos Gonzalo Díaz de Padilla y Gutier González de Padilla. Este lugar pagaba por entonces una martiniega, la mitad de la cual era para los Padilla y la otra mitad para el rey.
Juan García de Padilla fue I señor de Vallejera y estuvo en la coronación de Alfonso XI de Castilla en 1312. Se casó con María González de Hinestrosa, señora de Coviellas, hermana a su vez de Juan Fernández de Hinestrosa, VIII señor de Hinestrosa (por entonces conocida como Fenestrosa o Henestrosa). Prudencio de Sandoval dice que este matrimonio tuvo cinco hijos: Diego García de Padilla, maestre de la Orden de Calatrava; Pedro García de Padilla, comendador de la Orden de Calatrava; Martín Díaz de Padilla, II señor de Vallejera, casado con Leonor (1317-1368) y padre de Mencía de Padilla, esposa de Ruy Martínez de Vera y Centelles, con sucesión; María de Padilla; y Juan García de Padilla, maestre de la Orden de Santiago. Sin embargo, solo es seguro que nacieron de este matrimonio María y Diego.
Juan Fernández de Hinestrosa, tío materno de María de Padilla, fue señor en tres lugares de behetría (Pedrosa del Príncipe, Villalaco y Melgar de Yuso) y dos de solariego (Hinestrosa y Villímar), en la merindad de Castrojeriz.
En 1352 Juan García de Padilla ya había muerto y sus derechos se habían repartido, porque el Libro del becerro de las behetrías de Castilla dice que su hijo Diego era señor de siete lugares. En tres de estos sitios tenía derechos de behetría y en cuatro de solariego. Cinco estaban en la merindad de Castrojeriz (Cordovilla la Real, Villamedianilla, Quintana cerca los Balbases, Vallejera y Villímar) y dos en la merindad de Cerrato (Villaverde Mogina y Moral).
Los Padilla y los Hinestrosa participaron en la conquista y repoblamiento de Sevilla en el .
En 1352 María de Padilla, su madre María González de Hinestrosa y su hermano Diego García de Padilla eran conjuntamente señores de Vallejera, como solariego.
Descripciones thumb|Real Monasterio de Santa Clara en Astudillo (Palencia) fundado por María de Padilla thumb|220px|Monasterio de Santa Clara, Astudillo. Templete conmemorativo del sepulcro Pedro López de Ayala, que conoció a María de Padilla, escribió en su Crónica del rey don Pedro que "era una doncella muy hermosa" cuando habló de su encuentro con Pedro I en 1352. Cuando habló de la muerte de María, en 1361, dijo que era "mujer de buen linaje, y hermosa, y pequeña de cuerpo, y de buen entendimiento".
La Crónica de España iniciada por el arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada en el , continuada por el obispo de Burgos Gonzalo de Hinojosa y proseguida por un autor anónimo hasta el se habla de María como "la más apuesta doncella que por entonces se hallaba en el mundo".
Lugar de nacimiento
En 1354 el papa Inocencio VI autorizó a María de Padilla a fundar un monasterio de clarisas en Castilla y León y a poder entrar una vez al año en los conventos de clarisas situados en los dominios de Pedro I de Castilla. En ambas autorizaciones el papa se dirige a María de Padilla como "nuestra amada hija en Cristo la noble mujer María de Padilla, hija del caballero Juan García, de la diócesis de Palencia". Finalmente, monasterio fue fundado en el municipio palentino de Astudillo. Esto llevó a pensar al canónigo de la Catedral de Palencia Anacleto Orejón Calvo, que escribió la historia de ese monasterio en 1917, que María de Padilla era nacida en Astudillo.
Según escribió Francisco Simón y Nieto en 1896, la mención del pontífice a la diócesis de Palencia hace referencia al lugar de nacimiento del padre, Juan García, y no al de la hija.
Tres servidores de María de Padilla nacieron y tenían residencia habitual en Astudillo. Estos eran su mayordomo general Juan González de Pedrosa, su escribano Diego Alfonso González de Estudillo y el criado real García Alfonso de Castrojeriz.
Maximiliano Castrillo Martínez escribió en 1877 que María de Padilla pudo haber nacido en una casa grande de Astudillo que llevaba el nombre de Nestrosa y que podía ser derivado de Fenestrosa o Hinestrosa, el apellido materno.
En 1356 el legado pontificio Guillermo de La Jugie se refirió a María de Padilla en tres cartas como si ella fuese de la diócesis de Burgos. Esto ha llevado a pensar a Simón y Nieto que pudo nacer en Cordovilla la Real o Vallejera.
El historiador Diego Ortiz de Zúñiga llegó a afirmar en 1677 que según "antiguas memorias" María de Padilla era natural de Sevilla y tenía una casa en la collación de Santa Marina, de la cual se conservaban por entonces las ruinas.
Vida con Pedro I de Castilla
Pedro I atacó las fortalezas de Alfonso Fernández Coronel, sobre todo en Aguilar de la Frontera. Luego marchó a Toro y, de ahí, a León, donde estableció su cancillería el 15 de mayo de 1352. Tras esto, reprimió la sublevación de su hermano bastardo Enrique de Trastámara en Gijón. Según la crónica escrita por Pero López de Ayala, María de Padilla fue presentada aquí al rey Pedro I por Juan Fernández de Henestrosa, tío materno de María y principal privado del monarca 1354 y 1359:
miniaturadeimagen|Baños de Doña María de Padilla en el Alcázar de Sevilla
Según la historiadora Clara Estow, el primer encuentro entre Pedro I y María de Padilla podría haber tenido lugar en La Puebla de Montalbán, lugar vinculado a Alfonso de Alburquerque y a Isabel de Meneses, donde el rey paró en abril de 1352.
Luego Pedro I se dirigió al sur, acompañado de María de Padilla, para cercar la villa cordobesa de Aguilar de la Frontera en octubre de 1352.
El sacerdote e historiador Pablo Espinosa de los Monteros escribió en 1630 que una tradición sevillana decía que María de Padilla había vivido en una casa de la collación de San Gil de Sevilla con un tío suyo. Este autor indica que el primer encuentro entre Pedro I y María de Padilla tuvo lugar en Sevilla, que ella no quiso acceder a los deseos del rey sin matrimonio y que, tras celebrarse la boda, el monarca la alojó en el Alcázar.
En relación con esta misma ciudad, el sacerdote e historiador Rodrigo Caro escribió en 1634 que el Colegio de Santo Tomás de Sevilla, de dominicos, se construyó sobre unas casas que habían sido fundadas por María de Padilla.
El canónigo José de Cevallos y Ruiz de Vargas escribió en 1762 que en la Iglesia de Santa Marina de Sevilla, concretamente en el lado del evangelio y junto al comulgatorio, hubo una capilla con el nombre de María de Padilla que luego pasó a llamarse de la Piedad. Este autor escribió también que Pedro I y María de Padilla se casaron en Sevilla en 1350 o 1351, dando credibilidad a una tradición sevillana.
En un Dictamen de José de Cevallos y Ruiz de Vargas realizado en 1762 a la obra Huelva ilustrada de Juan Agustín de Mora se dice que en 1352 María de Padilla fue nombrada por el rey señora de Huelva, lo que fue confirmado por el concejo de la ciudad reunido en la Iglesia de San Pedro siendo alcalde Gil Martínez.
José de Cevallos aporta en su Dictamen una carta del alcalde de Huelva donde hacía saber que le habían presentado una carta del rey en la que se daba la ciudad a María de Padilla. El 25 de septiembre de 1354 el escribano público de Huelva escribió diversos documentos sobre privilegios dados a Huelva por Pedro I en las Cortes del Valladolid el 4 de octubre de 1351 y sobre el derecho otorgado por el rey el 8 de noviembre de 1351 a esta ciudad para nombrar alguaciles y alcaldes para que María de Padilla los confirmase.
La primera hija de María de Padilla y Pedro I nació en Córdoba el 23 de marzo de 1353, nueve meses después de su primer encuentro. Como señalan los historiadores López de Ayala, en el , y Enrique Flórez, en 1791, esta hija se llamó Beatriz. miniatura|derecha|200px|left|Edificio de Torrijos que fue palacio de Pedro I el siglo XIV, convento de concepcionistas franciscanas entre 1507 y 1970 y, desde 2001, sede del Ayuntamiento. Poco después, ese mismo año, María de Padilla y Pedro I se encontraron en Torrijos, donde el monarca fue herido en un torneo. Según López de Ayala, el rey amaba tanto a María que no tenía ganas de casarse con Blanca de Borbón, que acababa de llegar a Valladolid.
Entre marzo y mayo de 1352 emisarios del papa Clemente VI, que residía en Aviñón y era partidario de la alianza entre Castilla y Francia en la guerra de los Cien Años, lograron un acuerdo para el matrimonio entre Pedro I y Blanca de Borbón. Esta era hija del duque de Borbón y sobrina del rey Juan II de Francia.
Juan II nombró a sus negociadores el 13 de junio de 1352. El 2 de julio de ese año se firmó un tratado de alianza entre Castilla y Francia. El matrimonio entre Pedro I y Blanca de Borbón fue aprobado por Juan II el 7 de julio y por Pedro I el 14 de noviembre.
Según escribió Prosper Merimée en 1848, este matrimonio había sido preparado por Juan Alfonso de Alburquerque, privado del rey castellano, que buscaba la alianza con Francia.
El matrimonio incluía la obligación de que el monarca francés pagase, de forma fraccionada, una dote de 300.000 florines de oro.
Blanca de Borbón fue recibida en Valladolid por María de Portugal, madre de Pedro I, y Leonor de Castilla, tía paterna del rey.
Se ha dicho que el matrimonio entre Pedro I y Blanca de Borbón fue el 3 de junio de 1353 pero existe una bula del papa Inocencio VI del 1 de mayo de 1353 que da por celebrado el matrimonio para entonces y habla de desavenencias en la pareja.
La Crónica de Ayala dice que a los dos días del matrimonio Pedro I se marchó a La Puebla de Montalbán para estar dos días con María de Padilla. También indica que luego se fue con ella al Alcázar de Toledo, donde retiró algunos oficios que habían sido dados por su padre Alfonso XI que luego concedió a familiares de María.
Según la Crónica de Ayala el rey regresó a Valladolid en julio de 1353, donde estuvo dos días con Blanca de Borbón. Tras esto fue a Olmedo, donde se reunió de nuevo con María de Padilla. Pedro y Blanca no volvieron a estar juntos y, en septiembre de ese año, estaba prisionera en Arévalo.
Se ha especulado que el abandono de Pedro I de Blanca de Borbón se debió al amor que sentía el rey por María de Padilla.