Un hadiz o jadiz ( ḥadīṯ; en general, «narración, referencia»; plural: ʼaḥādīṯ) significa literalmente un dicho o una conversación, que para el islam representa los dichos y las acciones del profeta Mahoma (y de los imanes en el caso de los chiíes) relatados por sus compañeros y compilados por aquellos sabios que les sucedieron. El hadiz es un género de literatura musulmana que se originó en el periodo temprano de la historia islámica. Se encuentra en las compilaciones preservadas más antiguas de material legal e histórico adscritas a autores del Desde entonces y continuando hasta los tiempos actuales, han salido a la luz un gran número de recopilaciones de hadices. El término hadiz denota tanto al género literario como a cada texto individual de este género. Originalmente, el término significaba 'historia', 'comunicación' o 'informe', pero entretanto el término académico hadiz significa "tradición". Los académicos musulmanes tienden a limitar el término hadiz a las narraciones sobre el profeta Mahoma, mientras que muchos académicos occidentales lo usan en sentido más amplio incluyendo las tradiciones de los Compañeros del Profeta e incluso generaciones posteriores. Los hadices son el pilar fundamental de la Sunna, la segunda fuente de la ley musulmana después del Corán y que significa, literalmente, "conducta, manera de comportarse" o "costumbre".

Los hadices, que encarnan la tradición sobre los orígenes del islam, son una fuente importante de guía para los musulmanes después del Corán. El "camino" (sunna) de su profeta y de las primeras generaciones de musulmanes es tomado como un modelo de cómo deberían vivir los musulmanes en este mundo para llevar una vida eterna feliz en el más allá. Esto es evidente en el hecho de que esta sunna, particularmente la del profeta, se convirtiera en la segunda fuente fundamental por detrás del Corán de la sharia, la Ley de Dios.

Designación y uso El término hadiz designa toda narración o relato referido al profeta Mahoma, directa e indirectamente, sobre lo que este dijo (recomendando, ordenando, prohibiendo), enseñó o simplemente se vio que solía hacer, aunque no lo recomendara específicamente a sus seguidores. Hay incluso hadices en los cuales se narra simplemente que el Profeta aprobó tácitamente cierta conducta en otros, y en consecuencia tal conducta se vuelve vinculante para los musulmanes.

El Corán incita a que, a través de la reflexión racional y de forma voluntaria, se debe seguir la guía, enseñanza y el ejemplo de Mahoma como en los siguientes versículos:

También le concede a Mahoma la misión de explicarlo:

Esta es la razón de que desde la primera época del Islam, el ejemplo del Profeta se utilizó como recurso de autoridad para resolver diferentes tipos de eventualidades. La legislación islámica se basaba y se sigue basando en muchos aspectos de la vida del Profeta recogidos en las compilaciones de hadices que se fueron reuniendo a lo largo de los siglos. Pero no solo se observan los hadices en el plano jurídico. En el día a día, el modo de vida (Sunnah) de todo musulmán está condicionado muy a menudo por estas costumbres iniciadas por Mahoma con el objetivo de mantener la consciencia de un comportamiento moralmente correcto. A diferencia del plano jurídico, este tipo de costumbres son completamente voluntarias.

Asimismo, los hadices eran poderosos instrumentos en la gestión política, y pronto se vio la necesidad de evitar su continua manipulación. Para ello, se organizaron comités de expertos que analizaran la cadena de transmisión a través de investigación filológica e histórica, atendiendo a quién hubiera transmitido la tradición y quién estuviera en el origen de ésta, así como rasgos lingüísticos de la época, metáforas, en qué contexto se produjo el mensaje y a qué tipo de público se dirigieron las palabras del Profeta. No obstante, se tenía en cuenta el predominio del Corán sobre los hadices, tal como muestra el hadiz transmitido por Aysha (esposa de Mahoma) cuando se le preguntó cómo era la conducta del ilustre Profeta del Islam y ella respondió: "el Corán".

La cadena de autoridades (Isnad) Todo hadiz viene acompañado de una lista de autoridades que lo avalan en forma de cadena de transmisión oral: "X afirma, refiriéndose a las palabras de Y, quien oyó a Z decir...". Sin embargo, estas autoridades no son el único criterio de validez. También se analiza el contexto histórico, los características gramaticales del texto, así como el tipo de receptor en el que se produjo el mensaje. Cuando se dice que ciertos transmisores de tradiciones gozan de la confianza de los entendidos en la materia mientras que otros son ignorados, se refiere al método de investigación histórica que otorga mayor credibilidad a quien aporta más datos que han sido fidedignos con la evidencia histórica. Las cadenas pueden ser bastante largas.

La mayor parte de los hadices que nos llegan no surgen más allá de un siglo o dos después de la muerte de Mahoma, pues, evidentemente, la aparición de huecos en la cadena se hacía frecuente con el paso del tiempo y así se reducía su credibilidad. No obstante, estos huecos se ven compensados algunas veces por la corroboración de ese mensaje a través de fuentes históricas diferentes que no tienen relación entre sí y, por lo tanto, no existe posibilidad alguna de que se hubiera copiado.

En cualquier caso, según el arabista Joan Vernet, "la transmisión oral de los hadices en el islam primitivo no fue siempre tan fiel como cabría desear y, por ello, se encuentran versiones contradictorias de un mismo hecho". Este tipo de conclusiones y análisis las han llevado a cabo los propios historiadores musulmanes a lo largo de la Historia. De ahí, la necesidad de clasificar los hadices según su grado de autenticidad.

Verificación de un hadiz

Cuando se desarrolló la clasificación de los hadices, en el tiempo entre el tercer califa ortodoxo, Osmán ibn Affan y el final de la dinastía Omeya, los hadices tuvieron que pasar un análisis por parte de los ulemas especializados, los muhaddiz, quienes, a través de análisis históricos y filológicos, acababan por desechar la tradición por falsa o aceptarla otorgándole uno de los siguientes grados:

Admisibles (مَقْبول [maqbūl], aceptable; admitido; plausible) Sagrados (قُدْسِيّ [qudsīy], sagrado). Estos se consideran portadores de la palabra divina y no la de Mahoma. Auténticos (صَحيح [ṣaḥīḥ], auténtico). Notables (مُتَواتِر [mutawātir], recurrente; repetido). Buenos (حَسَن [ḥasan], bonito; bueno). Inadmisibles (مَردود [mardūd], rehusado; descartado) Débiles (ضَعيف [ḍa‘īf], débil; desfalleciente; frágil). Normalmente se trata de apócrifos.

Para todos los musulmanes, un hadiz no puede contradecir el contenido del Sagrado Corán. Si se produce una demostración contrastada, entonces ese hadiz es falso. Algunas veces esa contradicción es aparente y, con una explicación argumentada con evidencia histórica y filológica, se puede concluir que no existe contradicción.Ahmad, I. A. (June 3, 2002), "The Rise and Fall of Islamic Science: The Calendar as a Case Study", http://www.minaret.org/ifrane.pdf (PDF), Al Akhawayn University, pp. 4–5, retrieved 2015-07-01 Finalmente, en algunas ocasiones, puede haber discrepancias entre los expertos. En ese caso, cada uno expone sus argumentos y se admiten ambas posiciones. De hecho, en el derecho islámico han existido decenas de escuelas jurídicas. Estas escuelas presentan, en alguna ocasión, diferencias de opinión en relación con la autenticidad del hadiz. En tal caso, dependiendo del contexto cultural y del caso que se trate, se puede aplicar la legislación de una escuela u otra. Conviene recordar que un musulmán puede seguir las normas que considere de cada escuela jurídica sin necesidad de adscribirse a ninguna en concreto, aunque para ello debe tener conocimiento sobre lo que está estudiando o hablando.

Podemos presentar un ejemplo de discrepancia sobre la validez de un hadiz. El hadiz narrado por Abu Bakr, quien declaró haber escuchado decir al Sagrado Profeta: "Nosotros los Profetas no dejamos herencias, todo aquello que dejamos como legado es para la caridad." Dicen que son contrapuestos a este pronunciamiento varias aleyas o versos del Sagrado Corán confirmando lo contrario:

"Y Salomón fue el heredero de David", Capítulo 27: verso 16. El Profeta Zacarías, en el Sagrado Corán, dice que él imploró: "Por tanto concédame Usted un heredero que me herede a mí y a la casa de Jacob", Capítulo 19: versos 5-6.

Pero la mayoría de los eruditos islámicos no encuentran contradicción alguna entre este relato y los versículos coránicos, ya que en esas aleyas se menciona que a David se le concedió el conocimiento y Salomón lo heredó, así como Zacarías heredó la profecía a su descendencia. De la misma manera Aisha, quien relató el hadiz sobre que la conducta de Mahoma era el Corán, también relató el mismo hadiz de Abu Bakr, explicándole a los herederos del Profeta que ella asimismo lo escuchó de él. El mismo Bujari, Ahmad bin Hanbal recopilan esta narración y varios de los grandes de los compañeros del Profeta la calificaron como auténtica, siendo un hadiz recopilado también por Muslim y pasa a ser reconocido como "Mutafaqun alahi", es decir, de común acuerdo sobre su autenticidad.

El profesor indio Muhammad Mustafa Al-A'zami defiende el procedimiento de verificación de los recopiladores más célebres. Al-A'zami cataloga cuatro modos para verificar un hadiz: La comparación entre los hadices de diferentes alumnos de un mismo maestro. La comparación entre las declaraciones de un mismo maestro en diferentes momentos. La comparación entre el recitado oral y los documentos escritos. La comparación entre el hadiz en cuestión y el texto del Corán con el que está relacionado.

Los autores que siguen esta metodología, según Al-A'zami, son dignos de confianza, ya que, por razonamiento lógico, no puede producirse un mismo error desde fuentes tan diversas y sin tener conexión histórica.

Algunos historiadores modernos han señalado que, a la hora de aceptar un hadiz como auténtico, la tradición musulmana ha preferido históricamente ceñirse al isnad (la cadena de transmisores de una información) antes que al contenido mismo del hadiz, aunque este incurriera en contradicciones con el Corán o en evidentes anacronismos. Así lo expresa, por ejemplo, Alfred Guillaume: "Un hadiz no se criticaba desde el punto de vista de lo que era inherentemente razonable y observado como digno de crédito, sino a partir de la consideración que tuviera la reputación de los garantes del pozo de la tradición".

Así pues, muchos estudiosos sostienen que la tradición, más que la verosimilitud o el sentido común, fue el pilar sustentador de los hadices. Según Ignaz Goldziher, "a nadie le está permitido decir: puesto que el matn (el texto del hadiz) contiene una contradicción lógica o una ridiculez histórica, yo dudo de la exactitud de la isnad (la cadena de autoridades)".

Otros, como el célebre arabista francés Louis Massignon, van más lejos en su crítica y opinan que no solo el relato (matn) es dudoso, sino también la cadena de autoridades en la que se sustenta. Según Massignon, la mayoría de los hadices clasificados como auténticos (صَحيح [ṣaḥīḥ]) son apócrifos por este motivo: