Santiago o Jacobo el Justo (¿Nazaret?, inicios del -Jerusalén, 62 o 69 d. C.) fue un hermano de Jesús, una figura importante del cristianismo primitivo y líder de la comunidad (ekklēsia) judeocristiana de Jerusalén, que «ocupó un lugar central entre todas las iglesias». Se le designa en el Nuevo Testamento como Santiago, el hermano de Jesús y Santiago, el hermano del Señor.

Se conoce poco de su vida anterior a la crucifixión de Jesús. Pablo lo mencionó en sus epístolas como testigo de una de las apariciones de Jesús resucitado y lo consideró una de las tres «columnas» de la ekklēsia, junto con Cefas (Pedro) y Juan. Como líder y portavoz de la comunidad judeocristiana, el libro de los Hechos de los Apóstoles le atribuyó un papel decisivo como autor principal de las resoluciones del concilio de Jerusalén. El epíteto «Justo», adjunto a su nombre, se refiere a su estricta observancia de la Ley judía; en la última visita de Pablo a Jerusalén, Santiago lo convenció de realizar la limpieza ritual en el Templo de Jerusalén para probar su fe y negar los rumores de enseñar la rebelión contra la Torá.

La reputación e influencia de Santiago dentro del cristianismo primitivo y del judaísmo del Segundo Templo es mencionada por varias fuentes cristianas y por el historiador judeorromano Flavio Josefo, que afirman que fue ejecutado por orden del recién nombrado sumo sacerdote Ananías ben Ananías. El motivo exacto de la ejecución es objeto de debate.

Epíteto Eusebio de Cesarea registra que Clemente de Alejandría relató: «Este Santiago, a quien la gente de antaño llamaba el Justo por su virtud sobresaliente, fue el primero, según nos dice el registro, en ser elegido para el trono episcopal de la iglesia de Jerusalén».«El hermano de Jesús: Santiago el Justo y su misión», p. 33, Bruce Chilton, Jacob Neusner, 2001, p. 34: «Es poco probable que limite su referencia a él, ya que pronto citará el relato de Hegesipo... Otra tradición transmitida por Clemente convertía a Santiago el Justo, Cefas y Juan en los receptores del conocimiento secreto».Haase, Wolfgang. «Aufstieg und Niedergang der römischen Welt: (ANRW) : Geschichte» 21-26 p. 801, 1992. «En este último, que según Eusebio conocía Hegesipo (HE IV.22.8), no se da ninguna explicación del título; simplemente dice que Jesús resucitado dio pan a «Santiago el Justo y le dijo: Hermano mío...».Painter, John. «Just James: The Brother of Jesus in History and Tradition» p. 115, 2005 «El lenguaje de Eusebio en el resumen anterior (2.1.2) sugiere que Clemente no fue el primero en hacerlo, porque la gente de antaño había llamado a Santiago «el Justo». Más adelante cita el relato de Hegesipo sobre el martirio de Santiago...». Otros epítetos son «Santiago, hermano del Señor, apodado el Justo»,Schaff: «Hegesippus, que vivió cerca de la época apostólica, en el quinto libro de sus Comentarios, al escribir sobre Santiago, dice: «Después de los apóstoles, Santiago, el hermano del Señor, apodado el Justo, fue nombrado jefe de la Iglesia de Jerusalén»». y «Santiago el Justo».

A veces se le conoce en el cristianismo oriental como «Santiago Adelphotheos» (), que significa «Santiago, el hermano de Dios». La liturgia cristiana más antigua que se conserva, la Liturgia de Santiago, utiliza este epíteto.Philip Schaff: “'Historia de la Iglesia cristiana”', capítulo 4, § 27. Santiago, el hermano del Señor: «Y en la Liturgia de Santiago, el hermano de Jesús es elevado a la dignidad de «hermano del mismo Dios». Líder de la Iglesia de Jerusalén La Iglesia de Jerusalén

La Iglesia de Jerusalén era una comunidad cristiana primitiva situada en Jerusalén, cuyos líderes eran Santiago y Pedro. El lugar predominante y la residencia de Santiago en la ciudad se deducen de Gálatas 1:19. Clemente de Alejandría, según lo registrado por Eusebio, dice: «Pedro, Santiago y Juan, tras la ascensión del Salvador, aunque honrados de manera preeminente por el Señor, no disputaron la gloria, sino que nombraron a Santiago el Justo obispo de Jerusalén».Clemente de Alejandría, “'Hypotyposes”', 6, citado en Eusebio, “'Historia Eclesiástica”', 2.1.3 (“'ANF”' 2:579; cf. NPNF2 1:104)

Según Eusebio de Cesarea, la iglesia de Jerusalén huyó a Pella durante el asedio de Jerusalén por el futuro emperador Tito en el año 70  d. C. y posteriormente regresó, teniendo una nueva serie de obispos judíos hasta la revuelta de Bar Kojba en el año 130 d. C. Tras la segunda destrucción de Jerusalén y la reconstrucción de la ciudad como Aelia Capitolina, los obispos posteriores fueron griegos.«Jerusalén en el pensamiento cristiano primitivo», p. 75, Exploraciones en una teología cristiana de la peregrinación, ed. Craig G. Bartholomew, Fred Hughes Liderazgo miniatura|«Santiago el Justo», icono ruso del siglo XVI

Santiago el Justo fue «desde muy temprano, junto con Pedro, uno de los líderes de la Iglesia de Jerusalén y, desde el momento en que Pedro abandonó Jerusalén tras el intento de Herodes Agripa de matarlo, Santiago aparece como la principal autoridad que presidió el Concilio de Jerusalén».

Las epístolas paulinas y los últimos capítulos de los Hechos de los Apóstoles describen a Santiago como una figura importante en la comunidad cristiano-judía de Jerusalén. Cuando Pablo llega a Jerusalén para entregar el dinero que recaudó para los fieles de allí, es con Santiago con quien habla, y es Santiago quien insiste en que Pablo se purifique ritualmente en el Templo de Herodes para demostrar su fe y desmentir los rumores de que enseña la rebelión contra la Torá (Hechos 21:18). Se trataba de una acusación de antinomianismo. En el relato de Pablo sobre su visita a Jerusalén en Gálatas 1:18-19, afirma que se alojó con Cefas (más conocido como Pedro) y que Santiago, el hermano del Señor, fue el único otro apóstol con el que se reunió.

Pablo describe a Santiago como una de las personas a quienes se apareció Cristo resucitado (1 Corintios 15:3-8). En Gálatas 2:9, Pablo menciona a Santiago junto con Cefas (Pedro) y Juan el Apóstol como los tres «Pilares de la Iglesia». Pablo describe a estos pilares como los que ministrarán a los «circuncidados» (en general, judíos y prosélitos judíos) en Jerusalén, mientras que Pablo y sus compañeros ministrarán a los «incircuncisos» (en general, gentiles) (Gálatas 2:12), tras un debate en respuesta a las preocupaciones de los cristianos de Antioquía. La comunidad de Antioquía estaba preocupada por si los cristianos gentiles debían ser circuncidados para ser salvos, y envió a Pablo y a Bernabé a consultar con la iglesia de Jerusalén. Santiago desempeñó un papel destacado en la formulación de la decisión del concilio. Santiago fue la última figura en intervenir, después de Pedro, Pablo y Bernabé; pronunció lo que él llamó su «decisión» (Hechos 15:13-21). El sentido original se acerca más a «opinión».Diccionario teológico del Nuevo Testamento, vol. 3 (Grand Rapids: Eerdmans, 1993); véase también Strongs=G2919 Strong's G2919 Santiago apoyó a todos ellos en su oposición al requisito (Pedro había citado su revelación anterior de Dios con respecto a los gentiles) y sugirió prohibiciones sobre comer sangre, así como carne sacrificada a ídolos y fornicación. Esto se convirtió en la decisión del concilio, acordada por todos los apóstoles y ancianos y enviada a las otras iglesias por carta.

Fuentes Las principales fuentes sobre Santiago el Justo son las epístolas paulinas, los Hechos de los Apóstoles, el historiador judeorromano Flavio Josefo y los escritos y citas de los autores cristianos Papías de Hierápolis, Hegesipo de Jerusalén, Clemente de Alejandría, Eusebio de Cesarea, Jerónimo de Estridón y Epifanio de Salamina.

Por el contrario, los tres evangelios sinópticos se limitan a mencionar su nombre sin brindar apenas más información y el Evangelio de Juan lo omite completamente.

Las epístolas paulinas (c. 50-57 d. C.) La epístola a los gálatas La epístola de Pablo a los gálatas contiene probablemente las referencias más antiguas a «Santiago, el hermano del Señor» (Ἰάκωβον τὸν ἀδελφὸν τοῦ κυρίου). En la primera, Pablo describe su primer viaje a Jerusalén tras su conversión (c. 36-38), en :

Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí, para que yo le predicase entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre, ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Santiago el hermano del Señor. En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.

La siguiente referencia describe la segunda visita paulina a Jerusalén (c. 48-49), en el contexto del «Concilio Apóstolico», debido al surgimiento de la controversia de la circuncisión, en :

Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. Pero subí según una revelación, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que tenían cierta reputación el evangelio que predico entre los gentiles. Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse; [...] Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión [...], y reconociendo la gracia que me había sido dada, Santiago, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. [...]

La última referencia a Santiago en la epístola ocurre inmediatamente después, en la descripción del «incidente de Antioquía» entre Pedro y Pablo (c. 50), en :

Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? [...]

La primera epístola a los corintios La primera epístola a los corintios, escrita alrededor de los años 53-54, contiene dos referencias a Santiago. La primera, de forma general, se refiere a los «hermanos del Señor», cuando Pablo contrasta su actividad misionera (junto con Bernabé) con la de los demás apóstoles ():

¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?

La segunda referencia se encuadra dentro de un credo cristiano pre-paulino sobre las apariciones de Jesús resucitado, probablemente procedente de la comunidad apostólica de Jerusalén, una tradición que Pablo heredó «de sus mayores en la fe en relación con la muerte, sepultura y resurrección de Jesús» ():

Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Santiago; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

Los Evangelios y Hechos (c. 70-90 d. C.) Evangelios sinópticos thumb|250px|Cristo predicando en la Sinagoga, de Maurycy Gottlieb (1878-79). La tradición sinóptica enlista a los hermanos de Jesús durante su predicación en la sinagoga de Nazaret.