Thomas Müntzer (Stolberg (Harz), Sajonia-Anhalt, 1489-Mühlhausen, Turingia, 27 de mayo de 1525) fue un predicador alemán y teólogo partidario de la Reforma radical. Inicialmente seguía a Martín Lutero, pero cuando empezó a asociarse con los Profetas de Zwickau —liderados por Nicolás Storch—, pronto se opuso a Lutero y a la autoridad feudal, y mantuvo con él una gran enemistad política y teológica. Su oposición al luteranismo y a la Iglesia católica romana le llevó a cuestionar la autoridad tardo-feudal en la Alemania central. Müntzer defendía la liberación violenta de los campesinos e intentó implementar sus ideas de un "orden social justo". Participó como caudillo revolucionario en la guerra de los campesinos alemanes, donde fue capturado, castigado y decapitado por las autoridades civiles.
Müntzer fue una figura controvertida, tanto en vida como después de su muerte. Sus acciones revolucionarias hay que entenderlas a la luz de su teología. Los marxistas del le han visto como un líder en la temprana revolución burguesa contra el feudalismo y monarquismo en la lucha por una sociedad sin clases.
Thomas Müntzer, su vida
Juventud y educación (1489-1512) Thomas Müntzer nació en una familia acomodada a finales de 1489, o principios de 1490, en la pequeña ciudad de Stolberg, en el macizo del Harz de Alemania, región marcada por la economía minera. Sus padres vivían todavía en 1520, y su madre murió por aquellas fechas.
Poco después de 1490, la familia se mudó a la ciudad de Quedlinburg y allí se matriculó en 1506 en la Universidad de Leipzig como “Thomas Munczer de Quedlinburk”. A finales de 1512 se inscribió en la Universidad Viadrina de Fráncfort del Oder como “Thomas Müntczer Stolbergensis”. Consiguió una licenciatura en Teología y una maestría en artes. Müntzer se convirtió en un especialista lingüístico en latín, griego y hebreo, y un erudito consumado en literatura antigua y humanística, particularmente en los libros de la Biblia.
Sacerdote y predicador (1513-1520) A partir de entonces ejerció de predicador ambulante. A cualquier sitio donde llegaba, mostraba su exaltada naturaleza y empujaba a las masas a la efervescencia.
Fue profesor asistente de latín en Halle en 1513, donde fundó una sociedad secreta para luchar contra el arzobispo de Magdeburgo, aunque no se conoce cómo terminó dicha liga. Más tarde, fue clérigo y profesor de latín en Aschersleben en 1514 y 1515. En estos puestos, representó a la clase media en su lucha por las reformas de la Iglesia.
En la diócesis de Halberstadt fue ordenado sacerdote alrededor de 1513/1514. La municipalidad de la ciudad de Brunswick lo postuló el 6 de mayo de 1514 para una prebenda de baja dotación en un altar de la iglesia de San Miguel. En paralelo debió dar clases particulares a alumnos provenientes del sector ascendente de comerciantes y artesanos en esta ciudad de la Liga Hanseática. Aquí comenzó a cuestionar las prácticas de la Iglesia Católica. Sus amigos se referían a él como “castigador de injusticias”.
Como los cargos anteriores no cubrían su sustento, en 1515/17 aceptó el cargo de prefecto en el monasterio canónico de Frohse, cerca de Aschersleben, donde debía atender a un grupo reducido de monjas. Entre 1517/19, enseñó intermitentemente en la escuela secundaria Martino-Katharineum en Brunswick. Se comenzó a debatir aquí la cuestión de las indulgencias, y Müntzer, antes incluso que Lutero, tomó una postura crítica respecto a las mismas.
miniaturadeimagen|150px|izquierda|Las noventa y cinco tesis de Lutero
En el otoño de 1517, estuvo en Wittenberg y se reunió con Martín Lutero, participando en grandes discusiones que precedieron a la publicación de las 95 tesis de Lutero. Asistió a ciertas conferencias en la universidad y se vio expuesto a las ideas de Lutero y de otros humanistas, como Andreas Karlstadt, que se convirtió más tarde en un oponente radical de Lutero. Müntzer no se quedó en Wittenberg mucho tiempo, dado que se marchó y estuvo en varias localidades de Turingia y Franconia. Continuó recibiendo su paga por su puesto en Brunswick hasta la Pascua de 1519, cuando apareció en la ciudad de Jüterbog, al noreste de Wittenberg, donde le habían pedido que sustituyera al predicador Franz Günther. Este se había enfrentado con los franciscanos locales por predicar el Evangelio reformado y había abandonado el lugar. Müntzer lo retomó donde Günther lo había dejado. Sin tardar mucho, los eclesiásticos locales se quejaron amargamente acerca de sus artículos “heréticos”, que desafiaban tanto las enseñanzas como las instituciones de la Iglesia.
En este momento, Müntzer ya no seguía solamente las enseñanzas de Lutero; había comenzado a estudiar los trabajos de los místicos Enrique Susón y Johannes Tauler, se estaba preguntando seriamente acerca de la posibilidad de la iluminación a través de sueños y visiones, había estudiado la historia temprana de la iglesia Cristiana y mantenía correspondencia con otros reformadores radicales como Karlstadt.
En junio de 1519, Müntzer asistió al Debate de Leipzig entre los reformadores de Wittenberg (Lutero, Karlstadt y Philip Melanchthon) y la jerarquía de la Iglesia Católica (representada por Johann Eck). Este fue uno de los puntos culminantes de la Reforma temprana. Lutero quedó impresionado favorablemente por Müntzer y le recomendó para un puesto temporal en la ciudad de Zwickau, aunque la buena impresión no fue mutua.
La designación de “Martiniano” (seguidor de Lutero) se le aplicó a Müntzer en 1519 después de hablar contra la orden Franciscana, la jerarquía eclesiástica de la Iglesia católica y la veneración de santos. Pronto demostró ser un pensador independiente.
Müntzer prosiguió sus estudios literarios intensivos en el monasterio de Beuditz en Weißenfels (1519-1520), donde ejerció de confesor de monjas cistercienses y donde dedicó gran parte de tiempo al estudio de autores antiguos, a la lectura de libros de San Eusebio, San Jerónimo y San Agustín, a la historia de la temprana Iglesia y a estudiar las actas de los Concilios de Constanza y Basilea impulsores de reformas, así como las doctrinas milenaristas del abad Joaquín de Flora. Por primera vez se detectan en él rastros de una conciencia personal de enviado de Dios. Allí desarrolló, bajo la influencia del misticismo, su propia visión del Cristianismo, que se volvió cada vez más apocalíptica y espiritual. De un conspirador hambriento de acción en complots burgueses locales, se convirtió en un Reformador que comenzó a ver el trabajo iniciado por Lutero como un cambio fundamental en la vida secular y eclesiástica y, por lo tanto, como una revolución. Desde ese momento en adelante, juzgó a Lutero bajo ese criterio.
Estancia en Zwickau (1520-1521) En mayo de 1520, Müntzer pudo seguir la recomendación de Lutero del año anterior e intervino como sustituto temporal del predicador reformador/humanista Johann Sylvanus Egranus en la iglesia de Santa María en la bulliciosa ciudad de Zwickau, que tenía unos 7000 habitantes, cerca de la frontera con Bohemia. Zwickau, un importante centro educativo y económico, se encontraba en medio de la región de minas de hierro y plata del Erzgebirge, siendo también el hogar de un gran número de plebeyos, sobre todo tejedores. Tenía una escuela de latín y griego, y desde 1523, una imprenta. El dinero proveniente de la minería y de las actividades comerciales generadas por esta se había infiltrado en la ciudad, dividiendo a los ciudadanos ricos y pobres, lo que aumentó las tensiones sociales.
En Santa María, Müntzer comenzó a atacar a los corruptores, a los frailes mendicantes, a los avaros y calculadores hipócritas “que con sus interminables rezos consumen las haciendas de las viudas”. En su primer sermón provocó un conflicto con los influyentes franciscanos del lugar, que fue apaciguado mediante la intervención del concejo municipal y el funcionario del príncipe elector. Al regresar Egranus en septiembre de 1520, se le encomendó a Müntzer el cargo vacante de predicador en la segunda iglesia de la urbe, Santa Catalina.
miniatura|Iglesia de Santa Catalina en Zwickau, donde predicó Thomas Müntzer
Santa Catalina era una iglesia de trabajadores y sede de la Cofradía del Corpus Christi de los obreros textiles, los tejedores. Incluso antes de que llegaran las doctrinas luteranas, había ya en Zwickau un movimiento reformador inspirado por la Reforma Husita del , especialmente en su versión radical y apocalíptica de los Taboritas. Entre los tejedores de Zwickau, este movimiento era muy fuerte, junto con el del espiritualismo. Müntzer se posicionó del lado de la gente común, como ejecutores de la ley y voluntad divina en la Tierra. El radical autodidacta Nicolás Storch, líder de un grupo reformista conocido como los “profetas de Zwickau”, era muy activo aquí y ponía toda su confianza en la revelación espiritual a través de los sueños. Él, Müntzer y otros dos predicadores anabaptistas, Thomas Dreschel y el teólogo Marcos Stübner, trabajaron pronto en equipo. Rechazaban el bautismo de niños y la sustitución de su fe por la de los padrinos, citando a y consideraban que solo era verdadero el bautismo de quienes primero creían. Storch convenció también a Müntzer de que el final del mundo era inminente.
En los meses que siguieron, Müntzer se encontró cada vez más en desacuerdo con el canónigo Egranus, el representante local del movimiento de Wittenberg, hombre de vida disipada y pésima reputación, al que consideraba solo como reformador en apariencia. Müntzer se fue oponiendo cada vez más a las prácticas de la Iglesia católica y a las ideas reformadoras luteranas. Adoptó progresivamente el punto de vista de que la verdadera autoridad radicaba en la luz interior que Dios le había dado a los suyos, más que en la Biblia. El concejo municipal se puso nervioso por lo que estaba pasando en Santa Catalina, y finalmente en abril de 1521 se hartaron, por lo que Müntzer fue destituido de su puesto y obligado a dejar la ciudad. Storch marchó con sus discípulos a Wittenberg, mientras que Müntzer se fue a Bohemia, patria de los taboritas. Se unió a ellos posteriormente el abogado Gerardo Westerburg, futuro líder de los anabaptistas de Colonia.Williams, George H. (1983) La reforma radical: 66-104. México: Fondo de Cultura Económica, p.p. 69-80, 98-102. ISBN 968-16-1332-5
Praga y Sajonia (1521-1523) Müntzer cruzó primero la frontera hacia Bohemia hasta la ciudad de Žatec, que era una de las cinco ciudadelas “seguras” de los radicales taboritas en Bohemia, el grupo que seguía las enseñanzas de Jan Hus, un reformador del .
Praga era la ciudad donde los Husitas estaban firmemente establecidos y Müntzer esperaba encontrar allí un sitio seguro donde pudiera desarrollar sus ideas cada vez más antiluteranas. Llegó allí a finales de junio de 1521, siendo acogido como un Martinista o martiniano (seguidor de Martín Lutero) y se le permitió predicar y dar conferencias. Como siervo-profeta de Dios en vísperas del Juicio Final, se propuso ganarlos para formar una iglesia purificada según el ejemplo del tiempo de los apóstoles. Müntzer comenzaba a verse asediado por visiones y predicaba por las callejas y mercados de Praga.
thumb|150px|izquierda|Manifiesto de Praga