Rafael Ramón Intxauspe Méndez, o Pedro Rafael Inchauspe Méndez, conocido internacionalmente como Rafael de Nogales Méndez (San Cristóbal, Táchira, 14 de octubre de 1877 - Ciudad de Panamá, 10 de julio de 1936 o 1937Las fuentes difieren sobre el año exacto de su muerte. Mientras buena parte de la historiografía cita 1936, el prólogo biográfico escrito por Ana Mercedes Pérez para sus memorias señala explícitamente y con detalles de prensa que falleció en julio de 1937.) fue un militar, espía, escritor y aventurero venezolano. Él mismo rechazaba el término aventurero y prefería catalogarse como un «caballero andante» impulsado por el lema «actuar o morir». Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como general en el ejército del Imperio otomano y fue un testigo occidental clave de los acontecimientos que rodearon al genocidio armenio.
Primeros años y orígenes Nacido en San Cristóbal, Estado Táchira, el 14 de octubre de 1877, fue bautizado en la misma población en la Iglesia Parroquial San Sebastián el 19 de marzo de 1878, con raíces en el pueblo tachirense de Seboruco. Rafael de Nogales fue el único hijo varón de Pedro Felipe Inchauspe (o Intxauspe), oriundo de Nutrias, propietario de minas de cobre de Seboruco, cultivos de café en El Abejal y gran accionista del Gran Ferrocarril del Táchira. Su madre, Josefa Méndez Brito, era originaria de Barinas.
Su familia poseía un notable abolengo. Por parte materna, era descendiente del conquistador español Diego de Méndez, escudero que acompañó a Cristóbal Colón en su cuarto viaje. Su bisabuela fue Magdalena Díaz de Méndez, matrona barinesa que donó caballos al ejército de Simón Bolívar para la gesta independentista, y estaba emparentado con el arzobispo y prócer revolucionario Ramón Ignacio Méndez. Por la rama paterna, era bisnieto del coronel Pedro Luis Intxauspe, incorporado a la causa patriota en 1821.
Rafael adoptaría más tarde la traducción al español de su apellido vasco «Intxauspe», pasando a llamarse «de Nogales». Tuvo tres hermanas: Magdalena, Pepita (casada con el alemán Paul Gestaker) y Ana María, quien pasaría a ser la condesa de Westerholt al contraer nupcias el 6 de septiembre de 1920 con el conde Max Von Westerholt und Gysenberg.
Su padre contrató a los mejores pedagogos venezolanos y colombianos para dictar cátedra privada a su hijo que, a su vez, estudió en la escuela alemana del Táchira, regenteada por Teodoro Messerschmidt. Siguiendo la tradición de las familias pudientes andinas, abandonó Venezuela alrededor de 1883, a los siete años, para estudiar en diversas academias militares prusianas y belgas. De Nogales se educó en Alemania, Bélgica y España, estudiando filosofía, letras y ciencias en las universidades de Barcelona, Bruselas y Lovaina. Desarrolló un políglotismo extraordinario, llegando a dominar con fluidez el alemán, francés, italiano, ruso, japonés, chino y coreano.
Carrera militar y aventuras Intervino en numerosos conflictos bélicos desde finales del . A los diecisiete años se enroló como alférez en la Armada Española y en 1898 participó en la Guerra hispano-estadounidense en Cuba defendiendo la causa española frente a los Estados Unidos. Tras la derrota, logró huir a México, trabajó como vaquero en Arizona y se dedicó a la caza de osos en Nevada (donde utilizó ocasionalmente los seudónimos «Chico Méndez» y «Nevada Méndez»). Posteriormente viajó a África del Norte y Pakistán.
En 1901 regresó a Venezuela, teniendo una fuerte discusión en el Palacio de Miraflores con el presidente Cipriano Castro al criticarle su manera despótica de gobernar. Al estallar la Revolución Libertadora en 1902, Castro lo mandó arrestar mientras Nogales se encontraba en un baile en el casino de Macuto, logrando escapar en una lancha vistiendo traje de etiqueta. Pasó por varios países de Centroamérica hasta llegar a Nicaragua, donde lo recibió el presidente José Santos Zelaya y le facilitó todo lo concerniente a una expedición militar para invadir Venezuela. En la goleta Libertad, De Nogales atacó Venezuela por Carazúa, aldea de la Guajira venezolana, combatió contra el general Antonio Dávila y fue derrotado. Herido en una pierna y en un hombro, y padeciendo malaria, se replegó hasta abordar la goleta en el mismo sitio.
Llegó a México, donde gozó de la protección del dictador Porfirio Díaz y se destacó persiguiendo el contrabando de armas con su fuerza policial. En 1903 se trasladó a San Francisco, donde vendió su caballo y sus armas para embarcarse hacia Shanghái. Allí operó como espía para los chinos hasta que fue descubierto y tuvo que huir. Participó en la Guerra ruso-japonesa actuando como espía doble, emborrachando a marinos y mercantes rusos en Vladivostok para sustraerles información y creando una red completa de mapas y cartas topográficas para las operaciones niponas.
Tras perder el interés en el conflicto asiático en 1904, cruzó a Alaska, donde convivió con esquimales cazando ballenas y realizó trabajos de minero y buscador de oro. En 1905 viajó a California y luego regresó a Alaska, donde con sus pocos ahorros compró un potro y un equipo de explorador. Regresó a California con una cantidad de oro, pero se arruinó nuevamente. En esa época conoció a Ricardo Flores Magón, revolucionario mexicano que le sugirió enrolarse en sus filas, periodo durante el cual también se le vincula como contrabandista de armas para Pancho Villa.
Intentó nuevamente organizar el derrocamiento de Castro y, más tarde, de Juan Vicente Gómez. En 1911 entró por la frontera de Ureña apoyado presuntamente por el gobernador del Estado Táchira, Régulo Olivares, quien no le entregó los fusiles prometidos. Tras ser perseguido, logró huir por el río Táchira. Tras rechazar un cargo gubernamental que lo convirtió en enemigo del régimen, se levantó en armas y logró ser gobernador de Apure por casi cuarenta y cinco días. Fracasada definitivamente su sublevación y con precio a su cabeza, se retiró al exilio en la isla de Curazao.
Primera Guerra Mundial Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Nogales se encontraba en la isla de Trinidad. Al conocer que Venezuela mantenía su neutralidad, decidió viajar a Europa para buscar acción. Al desembarcar en Calais, intentó alistarse en el ejército francés, que solo le ofreció un puesto en la Legión extranjera y le exigió renunciar a su nacionalidad venezolana. Tras negarse, ofreció sus servicios a Bélgica y a la República de Montenegro, en quienes veía naciones oprimidas y heroicas, siendo sistemáticamente rechazado por no ser ciudadano de un país aliado. Después de seis meses de guerra y búsqueda incesante, acudió a la embajada turca en Sofía (Bulgaria), donde gracias a sus vínculos con oficiales prusianos fue aceptado como oficial del ejército otomano, aliado de Alemania.
Llegó a Constantinopla y en enero de 1915 comenzó su servicio en el Tercer Ejército Otomano en Erzurum (Anatolia). El mariscal Otto Liman von Sanders, jefe de la misión alemana en Turquía, y el general Fritz Bronsart von Schellendorf, jefe del Estado Mayor otomano, le concedieron un grado de oficial sin exigirle renunciar a su nacionalidad, enviándolo al frente ruso en el Cáucaso. La actuación de Nogales fue tal, que al poco tiempo alcanzó el grado de general de brigada al mando de doce mil soldados, quienes lo bautizaron como «Nogales Bey». En esta posición, logró frenar el avance de las tropas rusas en la frontera norte del imperio y de las tropas británicas en la frontera sur.
Su pericia táctica le valió recibir la Cruz de Hierro de Primera Clase de manos del káiser Guillermo II de Alemania, así como el sable de oro de la Orden de Mejishovon y la estrella de Mechedieh. No obstante, durante su estancia en el frente oriental en la primavera de 1915, fue el único oficial cristiano testigo directo del sitio de Van y de la posterior matanza de la población local armenia. Inicialmente, Nogales había sido crítico con el nacionalismo armenio, considerando que la exigencia de independencia no era justa dado que los armenios representaban apenas el 30 % de la población en dichas provincias, y abogaba por una autonomía. Sin embargo, al presenciar la brutalidad del genocidio armenio, su percepción cambió radicalmente y se sintió decepcionado al ver que las masacres ocurrían bajo la complacencia del mando regular, dirigido por Khalil Bey.
En sus escritos, Nogales describió las masacres y reportó que las autoridades civiles encontraban preferible perpetrar los asesinatos durante la noche con la ayuda de milicias kurdas. Sobre Van relató que los atacantes del barrio armenio no fueron los insurgentes, sino las propias autoridades civiles apoyadas por la turba. Al intentar detener el asalto, el alcalde local le respondió que no hacía más que cumplir una orden inequívoca del gobernador general de exterminar a todos los varones armenios de doce años en adelante. Durante su visita a la isla de Aghtamar en el lago Van, donde se ubica la catedral armenia de la Santa Cruz, descubrió los cadáveres de numerosos sacerdotes asesinados.
El 26 de junio de 1915 visitó Diyarbakir y conversó con su gobernador, Mehmet Reşid, conocido históricamente como el «carnicero de Diyarbakir». Allí fue testigo de nuevas masacres contra la población cristiana provincial. Según el relato de Nogales, Reşid le mencionó que había recibido un telegrama directamente del Ministro del Interior, Talat Pasha, con la orden explícita de «Quemar-Destruir-Matar».
Pronto comprendió la gravedad de su incómoda situación, presenciando escenas de las que «ningún cristiano debía ser testigo». Nogales solicitó su baja del ejército alegando que había sido secretamente sentenciado a morir por envenenamiento por parte del mando turco por "saber demasiado". Esta afirmación es cuestionada por historiadores como Mehmet Necati Kutlu, quien expone un documento del general Mahmud Kâmil de octubre de 1915 indicando que Nogales no representaba ningún peligro para el Imperio aunque divulgara información tras licenciarse.
Previamente a su salida, sirvió en el frente de Mesopotamia y en el frente de Kut-El-Amara en 1916. Posteriormente se unió al Cuarto Ejército Otomano en el frente de Palestina y Gaza en 1917, donde su contingente derrotó a los británicos. Fue nombrado gobernador militar del Sinaí en Egipto, una provincia ocupada que logró retomar parcialmente, dinamitando los pozos de Bir-Birén y tomando la puerta egipcia, antes de que se le ordenara regresar a Constantinopla. En una ocasión, durante la campaña del Sinaí y Palestina, se cruzó en la frontera con el coronel T. E. Lawrence; ambos se miraron mutuamente en silencio y se separaron sin mediar palabra. A menudo se ha comparado históricamente a Nogales con Lawrence de Arabia por sus periplos paralelos en Oriente Medio.
Tras la derrota del Imperio otomano en octubre de 1918, el cuartel general aliado le otorgó un pasaporte y un salvoconducto oficial que le permitió salir ileso de Constantinopla, gracias a que muchos oficiales británicos lo admiraban por haber salvado la vida de prisioneros de guerra de las torturas y ejecuciones. Sin embargo, su actuación militar del lado turco provocó que el presidente estadounidense Woodrow Wilson lo calificara públicamente como «verdugo de Armenia» y prohibiera su ingreso a los Estados Unidos.
Exilio literario en Londres Durante los últimos años del régimen gomecista en Venezuela, de Nogales se estableció en Londres, Inglaterra. Se convirtió en una figura habitual del club español de Cavendish Square, adonde acudía de impecable traje de etiqueta y monóculo. En este ambiente intelectual, compartía tertulias con destacados intelectuales de Iberoamérica como Fernando de los Ríos, Ramón Pérez de Ayala, Américo Castro, y los poetas Manuel Altolaguirre y Concha Méndez. El escritor británico Robert Cunninghame Graham y el historiador Lowell Thomas fueron profundos admiradores de su carrera y prologaron sus libros.