thumb|329x329px|Puerto de Barcelona, grabado de Joseph Friedrich Leopold (c. 1720).|alt=Puerto de Barcelona La historia de Barcelona se extiende a lo largo de 4000 años, desde finales del Neolítico, con los primeros restos hallados en el territorio de la ciudad, hasta la actualidad. El sustrato de sus habitantes aúna a los pueblos iberos, romanos, judíos, visigodos, musulmanes y cristianos. Como capital de Cataluña y segunda ciudad en importancia de España, la Ciudad Condal ha forjado su relevancia con el tiempo, desde ser una pequeña colonia romana hasta convertirse en una ciudad cosmopolita valorada internacionalmente por aspectos como su economía, su patrimonio artístico, su cultura, su deporte y su vida social.
Existen escasos vestigios anteriores a la fundación de la ciudad por los romanos en el El área del llano de Barcelona y zonas colindantes conserva restos de finales del Neolítico y principios del Calcolítico. Posteriormente se desarrolló la cultura de los layetanos, un pueblo íbero. La ciudad romana, fundada en tiempos de Augusto, fue una colonia próspera aunque de escaso tamaño. A partir del se introdujo el cristianismo y, entre los siglos y , formó parte del reino visigodo. Tras una breve ocupación musulmana, Barcelona entró en la órbita del Imperio carolingio, hasta que se constituyó como condado y se independizó en el .
En época medieval, el Condado de Barcelona adquirió preeminencia sobre el resto de condados catalanes y, con la formación de la Corona de Aragón, la ciudad se convirtió en uno de los centros políticos, económicos, sociales, culturales y comerciales de un vasto territorio que se extendía por todo el Mediterráneo (Cataluña, Aragón, Valencia, Baleares, Rosellón, Cerdeña, Sicilia, Nápoles, Atenas y Neopatria).
La crisis económica y social de la época bajomedieval se prolongó en buena medida durante la Edad Moderna: la unión de Castilla y Aragón en la Monarquía Hispánica conllevó el traspaso del poder real a tierras castellanas, lo que trajo un período de cierta decadencia, agravada por conflictos militares como la guerra de los Segadores (1640-1651) o la guerra de Sucesión (1701-1714), si bien a partir del comenzó una etapa de pujanza económica.
El fue de un gran crecimiento para la ciudad, tanto a nivel demográfico como económico y urbanístico. El plan de Ensanche y la anexión de varios municipios colindantes supusieron una gran ampliación del perímetro urbano. La ciudad vivió un proceso de industrialización y modernización de sus estructuras urbanas, económicas y sociales, aunque, en el ámbito social, se vivió una época de gran conflictividad provocada por la lucha de clases entre el proletariado y la burguesía. Se experimentó también un renacimiento cultural y, a finales de siglo, surgió el modernismo como la expresión artística por excelencia de la nueva sociedad barcelonesa.
El comenzó con las mismas agitaciones políticas con que acabó el siglo anterior, que cristalizarían en la Guerra Civil. La dictadura franquista significó un período de cierta decadencia, aunque la posterior llegada de la democracia revitalizó de nuevo la ciudad. El continuo progreso tanto económico como social llevó a que Barcelona sea una urbe de gran relevancia tanto en el contexto español como europeo, mientras que diversos acontecimientos sociales, como los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum Universal de las Culturas de 2004, situaron a la Ciudad Condal como una metrópoli de reconocido prestigio internacional, importante foco turístico y cultural, así como un pujante centro financiero y congresístico.
Geografía y localización
thumb|250px|Plano de Barcelona. Barcelona, capital de la comunidad autónoma de Cataluña, se encuentra en el Levante español, en la costa mediterránea. Su situación geográfica se ubica entre los y de latitud norte y entre los y de longitud este. Con una superficie de , está situada en una llanura de unos de largo y 6 de ancho, limitada en sus costados por el mar y por la sierra de Collserola —con la cima del Tibidabo (516,2 m) como punto más alto—, así como por los deltas de los ríos Besós y Llobregat. Por encima de la línea de la costa y separando la ciudad del delta del Llobregat se encuentra la montaña de Montjuic (184,8 m).
El llano de Barcelona no es uniforme, sino que presenta diversas ondulaciones originadas por los múltiples torrentes que antaño surcaban el terreno, y tiene asimismo una inclinación uniforme desde el mar hasta la sierra de Collserola, con una ascensión de unos . El terreno está formado por un sustrato de pizarras y formaciones graníticas, así como arcillas y rocas calcáreas. La costa estaba ocupada antiguamente por marismas y albuferas, que desaparecieron al ir avanzando la línea de costa gracias a los sedimentos aportados por los ríos y torrentes que desembocaban en la playa; se calcula que desde el la línea de costa ha podido avanzar unos .
El clima es mediterráneo, de inviernos suaves gracias a la protección que la orografía del terreno ofrece al llano, que queda resguardado de los vientos del norte. La temperatura suele oscilar entre los 9,5 °C y los 24,3 °C, como media. Presenta poca pluviosidad, unos anuales, y la mayoría de precipitaciones se produce en primavera y otoño. La vegetación propia de la zona está compuesta principalmente por pinos y encinas, con un sotobosque de brezo, durillo, madroño y plantas trepadoras.
Barcelona es también capital de la comarca del Barcelonés y de la provincia de Barcelona, y es el núcleo urbano más importante de Cataluña a nivel demográfico, político, económico y cultural. Es la sede del gobierno autonómico y del Parlamento de Cataluña, así como de la diputación provincial, del arzobispado y de la IV Región Militar, y cuenta con un puerto, un aeropuerto y una importante red de ferrocarriles y carreteras. Con una población de 1 604 555 habitantes en 2015, es la segunda ciudad más poblada de España después de Madrid, y la undécima de la Unión Europea.
Toponimia thumb|Estela romana de mármol con el nombre de Barcino (), Museo de Historia de Barcelona.
El origen y significado del topónimo Barcelona es incierto. Parece provenir de un poblado ibérico denominado Barkeno (34px), que se menciona en unos dracmas ibéricos del Esta forma se adaptó en latín como BARCĬNŌ cuando la ciudad fue fundada como colonia romana en el Algunas leyendas apuntan a un posible origen cartaginés, derivado de Amílcar Barca, pero parece poco probable, como la leyenda que atribuye la fundación de la ciudad a Hércules, que habría recalado en ella en el noveno de una flota de barcos, por lo que la habría llamado Barca-nona.Sin embargo, la forma completa del genitivo BARCĬNŌNĬS, no es compatible con esta interpretación legendaria del origen del nombre. Más bien la forma completa indica que se trata de una adaptación del topónimo indígena autóctono Barkeno, cuyo significado es desconocido.
La primera mención escrita sobre Barcino procede del , efectuada por Pomponio Mela, mientras que en el el astrónomo Claudio Ptolomeo la menciona en griego como Βαϱϰινών (Barkinṓn) en su Geografía. El topónimo evolucionó entre los siglos y : en el Avieno la llama en su Ora Maritima como Barcilō, aunque aparecen entonces numerosas variantes, como Barcilona, Barcinona, Barcinonem, Barchinon o Barchinonam. Por otro lado, ya en el año 402 el poeta Persio la denomina Barcellōne, un genitivo que hace suponer la existencia del nominativo Barcellōna. Isidoro de Sevilla la nombra en el como Barcinona, mientras que ya en ese siglo aparece por primera vez la forma actual Barcelona.
El topónimo Barcelona se halla presente en otros países del mundo, con unas 50 entidades de población que llevan ese nombre, la mayoría en Latinoamérica —la más relevante la Barcelona venezolana—, pero también en Francia, Italia, Estados Unidos, Filipinas, Australia y Camerún.
Símbolos
thumb|100px|Bandera de Santa Eulalia.
El escudo de Barcelona se divide en cuatro cuarteles: el primero y el cuarto presentan la cruz de San Jorge llena de gules sobre plata, y el segundo y tercero el señal real de la Corona de Aragón, de cuatro palos de gules en campo de oro; lleva por timbre una corona real. El escudo está documentado por vez primera en 1329, mientras que, en 1345, el rey Pedro III concedió a la ciudad el privilegio de llevar signo nostro et signo dicte civitatis, es decir, el señal real y el municipal juntos. Cabe señalar que, entre los siglos y , no había un número fijo de palos, que podían variar de dos a cinco. También el timbre ha tenido varias versiones a lo largo del tiempo, pudiendo ser una corona condal o real, o bien una cimera real en forma de dragón alado o de murciélago, a veces con lambrequines.
Por su parte, la bandera de Barcelona es heráldica, ya que proviene de la conversión del escudo en bandera. Su representación más antigua es en una carta náutica de 1339, obra del cartógrafo mallorquín Angelino Dulcert. Como el escudo, ha tenido varias versiones en el tiempo, con dos o cuatro palos, siendo estos verticales u horizontales. Otra bandera usada históricamente fue la de Santa Eulalia, patrona de la ciudad, con una imagen de la santa con los símbolos de su martirio (palma y cruz en aspa), sobre fondo carmesí. Como pendón o estandarte militar, fue usada en numerosos conflictos bélicos en los que la ciudad se vio inmersa, especialmente por la Coronela. Su primera mención proviene de 1588.
Antigüedad thumb|Cráneo de Pierolapithecus catalaunicus.
Prehistoria Existen escasos vestigios de época prehistórica en la ciudad. Durante el Mioceno (hace unos 13 millones de años) probablemente habitó la zona el Pierolapithecus catalaunicus, una especie extinta de primate hominoideo cuyos primeros fósiles fueron descubiertos en diciembre de 2002 en Els Hostalets de Pierola (Noya). Los primeros restos vinculados a una especie homínida son del Homo neanderthalensis, que vivió durante el Pleistoceno medio y superior: así lo atestiguan unos restos de árboles fosilizados hallados cerca de Barcelona, que demuestran la capacidad para utilizar el medio natural por parte de esta especie. Sin embargo, por causas no del todo conocidas —se apunta a una glaciación, pero no está del todo comprobado—, el neandertal se extinguió en un momento impreciso entre hace unos 35 000 y 21 000 años. También en un tiempo indeterminado el territorio fue habitado por el Homo sapiens, que convivió por un tiempo con el neandertal. Durante el Paleolítico superior el hombre de Cromañón se dispersó por la región, llevando una vida nómada dedicada a la caza y la recolección. En este período se desarrollaron el arte y el lenguaje, fabricaban herramientas y confeccionaban tejidos y pieles. Los primeros restos arqueológicos del Paleolítico son unos primitivos instrumentos de piedra hallados en las terrazas del río Llobregat y algunas localidades del entorno.
En el Neolítico el ser humano se volvió sedentario. En este período, probablemente, se comenzó a poblar el llano de Barcelona con cabañas construidas con madera de árbol. Se empezó a cultivar la tierra, se consiguió la domesticación de animales (ganadería), y se desarrolló la cerámica. Del Neolítico inicial (-) se han hallado algunos restos de cerámica epicardial y de tallas de sílex y jaspe en la ladera sudoriental de la montaña de Montjuic.
thumb|left|Recipiente carenado con decoración epicampaniforme (Edad del Bronce), asentamiento de La Riba, San Justo Desvern.