Medellín, oficialmente Medellín, Distrito Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación, es la capital del departamento de Antioquia, Colombia. Está ubicada en la parte más ancha de la región natural conocida como Valle de Aburrá, en la cordillera central de los Andes. Se extiende por ambas orillas del río Medellín, que la atraviesa de sur a norte, y es el municipio principal del área metropolitana del Valle de Aburrá. Es la ciudad más poblada del departamento y la segunda más poblada del país después de Bogotá. Este municipio fue declarado distrito especial de ciencia, tecnología e innovación por el Acto Legislativo n.º 01 de 2021 y los artículos 328 y 356 de la Constitución Política e instrumentalizado por la ley 2286 de 2023.

La ciudad tiene una población de 2 533 424 habitantes (2020), mientras que dicha cifra, incluyendo el área metropolitana, asciende a 4 055 296 personas (2020), lo que la ubica como la duodécima área metropolitana más poblada de Suramérica y la segunda de Colombia.

En 1826 fue designada capital de Antioquia, título que ostentaba Santa Fe de Antioquia desde la época colonial. Durante el , Medellín se desarrolló como un centro dinámico de comercio, primero exportando oro, posteriormente mercancías provenientes de la industrialización de la ciudad y actualmente es un importante centro de servicios.

Medellín como capital departamental alberga las sedes de la Gobernación de Antioquia, la Asamblea Departamental, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín y Antioquia, el área metropolitana del Valle de Aburrá y la Fiscalía General, así como diferentes empresas, instituciones y organismos del Estado colombiano.

Medellín es uno de los principales centros de producción de Colombia, sede de importantes empresas nacionales y multinacionales, en sectores tales como: textil, confecciones, metalmecánico, energético, financiero, salud, telecomunicaciones, construcción, automotriz y alimentos, entre otros.Recientemente, ha sido designada como una de las urbes epicentro de la cuarta revolución industrial.

Toponimia En 75 a.C., Quinto Cecilio Metelo Pío fundó una ciudad en Hispania la cual nombró Metellinum (derivado de su primer apellido), actual Medellín de Extremadura, provincia de Badajoz, España. El nombre de la ciudad fue otorgado en 1675 en honor a Pedro Portocarrero y Luna, conde de Medellín de Extremadura y, por aquel entonces, presidente del Consejo de Indias. Esto fue realizado por el interés que tomó en la erección en villa del poblado de Nuestra Señora de la Candelaria de Aná. En vista de aquello hubo una fuerte oposición de los habitantes civiles y políticos de Santa Fe de Antioquia, que en dicha época era la capital de la provincia de Antioquia. Esto se dio porque con dicha erección verían disminuida su jurisdicción y su control político sobre la provincia.

Ese mismo año, finalmente llegó la real cédula firmada por la reina regente, Mariana de Austria, en representación de Carlos II, menor de edad a la fecha (22 de noviembre de 1674) en la que se concede la erección en Villa. Casi un año después, el 2 de noviembre de 1675 le corresponde al gobernador y capitán general de la provincia de Antioquia, Miguel de Aguinaga y Mendigoitia, proclamar la erección de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín.

Símbolos El escudo, la bandera y el himno de la ciudad tienen el reconocimiento de símbolos oficiales del municipio de Medellín según el Decreto 151 del 20 de febrero de 2002, y como emblemas de la ciudad forman parte de la imagen institucional de la administración municipal, por lo cual están presentes en los actos, eventos y medios oficiales en los que deban figurar por su carácter representativo.

Escudo

El escudo de armas de Medellín es el emblema más antiguo de la ciudad; tiene su origen en la concesión de su uso por el rey Carlos II de España por medio de la Real Cédula dada en Madrid el 31 de marzo de 1678, y cuyo documento dice:

Versión heráldicaVersiones de las entidades municipales117px108pxForma estilo francés moderno.Versión utilizada por la Alcaldía.

Sin embargo, una descripción más refinada y estructurada en el lenguaje heráldico, aunque no es oficial, sería:Blasonamiento basado al analizar tanto en el texto, como en el dibujo de la real cédula del 31 de marzo de 1678 que concede el escudo.

El blasón se ha mantenido con el tiempo desde que fue otorgado, sin más variaciones que las estéticas, pues es de destacar que existen diferentes versiones estilísticas entre la Alcaldía y el Concejo Municipal, además ninguna cumple estéticamente con las normas heráldicas.

Bandera e himno miniatura|derecha|200px|Bandera de Medellín.

El municipio adoptó la bandera de Antioquia, a la cual se le agregó el escudo de la ciudad para diferenciarlas. La bandera está compuesta por dos franjas horizontales de iguales proporciones, la superior blanca y la inferior verde, y en el centro entre ambas franjas se ubica el escudo. El color blanco simboliza pureza, integridad, obediencia, firmeza y elocuencia. El verde representa la esperanza, la abundancia, la libertad y la fe.

Igualmente, Medellín adoptó el himno de Antioquia, de acuerdo con el decreto 151 del 20 de febrero de 2002, Artículo 10:

Historia

Primeros pobladores

Hacia los años 1500 aproximadamente el Valle de Aburrá era recorrido por tribus de cazadores y recolectores. Cuando llegaron los conquistadores españoles encontraron asentada una numerosa población nativa, que opuso poca resistencia. Eran aburraes, yamesíes, peques, ebéjicos, noriscos y maníes que estaban allí desde el , según aproximaciones. Tenían cultivos de maíz y fríjol, criaban curíes y perros mudos, tejían mantas de algodón, comerciaban con sal, y conocían la orfebrería. Bajo el dominio español fueron repartidos en encomiendas y desplazados de sus territorios. La deserción, el maltrato, las enfermedades y el duro trabajo intensivo en la tierra y las minas, en pocos años los diezmaron.

Periodo español

El valle en donde hoy se asienta Medellín fue descubierto el 24 de agosto de 1541, día de San Bartolomé, por Jerónimo Luis Tejelo, un capitán a órdenes del mariscal Jorge Robledo, quien fundó a Santa Fe de Antioquia ese mismo año y es considerado el conquistador de Antioquia. El valle era llamado Valle de Aburrá por los indígenas que lo habitaban y fue llamado por los españoles Valle de San Bartolomé o de Los Alcázares. Los indígenas respondieron con belicosidad según algunos cronistas, resistencia que obligó a Tejelo a atrincherarse para la defensiva y a despachar un expreso al mariscal Robledo pidiéndole auxilio, con el cual vencieron fácilmente a los aborígenes. Dicha resistencia la hicieron propiamente los indígenas que habitaban el caserío de Guayabal, pues los demás que ocupaban el valle prefirieron huir o quitarse la vida. 140px|miniatura|Primer escudo de la villa de Medellín otorgado por Carlos II mediante la Real Cédula dada en Madrid el 31 de marzo de 1678. thumb|170px|Plano de Medellín en 1791. El 15 de enero de 1574, Gaspar de Rodas solicitó al Cabildo de la ciudad de Antioquia una franja de tierra en el Valle de Aburrá para fundar hatos y estancias de comida; sin embargo, el primer título de propiedad se le otorgó en 1580 al obispo de Cartagena, el español Juan Daza. En 1582, siendo gobernador, Gaspar de Rodas entregó algunas de sus tierras a su hijo Alonso y a Juan Rodríguez Angulo, pero conservó para sí una encomienda de indios. El 4 de febrero de 1596, Rodas dio a los pocos indígenas que se encontraban en el Valle de Aburrá títulos de tierras, para sus rozas y cementeras.

El 2 de marzo de 1616 Francisco de Herrera Campuzano, del Consejo del Rey Felipe III, oidor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada y visitador general de la provincia de Antioquia, fundó un pueblo de indios, un resguardo indígena al que llamó San Lorenzo de Aburrá, en donde hoy se sitúa El Poblado; sin embargo, la disminución paulatina en el número de indígenas que habitaban el poblado hizo que las tierras fueran asignadas, poco a poco, a nuevos dueños, lo que llevó a su desaparición en 1685.

Una gran parte de la población que se asentó en el valle se ubicó a orillas de la quebrada de Aná, tomando el nombre de Sitio de Aná, un espacio que surgió sin fundación y cuyos habitantes fueron aumentando poco a poco. Al rededor de la plaza central se levantó la primera iglesia de tapias y tejas, consagrada a la Virgen de la Candelaria, y que a los 54 años de vida contaba apenas con 700 habitantes de los 3000 que poblaban el territorio comprendido entre el Ancón de la Valeria (hoy Caldas) hasta los potreros de Barbosa.

Desde 1670 los habitantes pidieron a la Real Audiencia la erección en villa de su población, encontrando resistencia por parte de Santa Fe de Antioquia. El 20 de marzo de 1671 el entonces gobernador de la provincia de Antioquia, Francisco de Montoya y Salazar decretó la fundación de la Villa, pero las quejas de los vecinos de la ciudad de Antioquia ante la Real Audiencia llevan a la anulación de la erección de la Villa sólo once meses después.

Finalmente, la reina Mariana de Austria, viuda de Felipe IV, en nombre de su hijo Carlos II, otorgó la Real Cédula de Fundación el 22 de noviembre de 1674, y el 2 de noviembre de 1675 se llevó a cabo la erección en villa de la pequeña población por Miguel de Aguinaga y Mendigoitia, que ahora pasó a llamarse Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín. El 17 de noviembre tomaron posesión los primeros cabildantes y el 20 de noviembre se llevó a cabo la primera reunión del Cabildo, Regimiento y Justicia de la Villa.

Un siglo después, en 1783, se abrieron nuevas calles por orden de Francisco Silvestre y Sánchez, quien fue gobernador de la provincia de Antioquia. En 1786, el Oidor Juan Antonio Mon y Velarde hizo numerar las casas, que eran 242 de un piso y 29 de balcón, y marcar las calles con los nombres de San Francisco, San Lorenzo, La Amargura (hoy calle Ayacucho), El Prado, entre otros. También dictó medidas sobre saneamiento, instrucción pública, mejora del comercio y sistemas administrativos; igualmente dota a la villa de agua corriente, crea colonias agrícolas y estimula la minería. Estas medidas progresistas levantan el ánimo de los habitantes y permiten entrever tiempos mejores para la población y para la provincia entera.

Ya en el y en plena época de la Independencia, el 21 de agosto de 1813, tras declararse la independencia del Estado de Antioquia, el Excelentísimo Señor Presidente Dictador Juan del Corral erige en ciudad a Medellín y a Marinilla, y reconoce a sus habitantes como personas libres, privilegio que hasta entonces, y en lo que respecta a la provincia, solo tenían Santa Fe de Antioquia y Rionegro. En 1826 se le nombra capital de Antioquia, contando en ese año con 6050 habitantes.

miniatura|izquierda|219x219px|Edificio San Ignacio en la plazuela del mismo nombre. miniaturadeimagen|220x220px|Fachada norte del Claustro San Ignacio. En los primeros años del , la ciudad experimentó un lento desarrollo debido, entre otras cosas, a las precarias vías de comunicación con el resto del país y el exterior. Desde el punto de vista intelectual, material y social se seguían conservando las características de pueblo de incipiente civilización. No fue sino hasta el periodo comprendido entre 1830 y 1850 cuando la ciudad comenzó su desarrollo paulatino. La educación dio en este periodo un salto trascendental. Durante la época colonial y aún en los inicios de la República se contaba con pocas escuelas y colegios, situación que cambió a partir de la mitad del siglo, siendo notable durante el gobierno de Pedro Justo Berrío. 220x220px|miniaturadeimagen|Edificio Carré.