Las Islas Baleares (en catalán y oficialmente: Illes Balears) son una comunidad autónoma uniprovincial española, compuesta por las islas del archipiélago balear. Se encuentran situadas en el mar Mediterráneo, frente a la costa oriental de la península Ibérica. Es el segundo archipiélago más extenso y poblado de España, tras Canarias. Su capital es Palma.
El archipiélago está formado por dos grupos de islas y numerosos islotes: las islas Gimnesias (Mallorca, Menorca, Cabrera y algunos islotes cercanos como Dragonera, Conejera, la isla del Aire o la isla de Colom) y las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera, junto a los islotes que las rodean, como Espalmador y Espardell).
Etimología Nombres antiguos y uso en las fuentes Las denominaciones antiguas distinguen dos conjuntos insulares: las Gymnesiae (Mallorca y Menorca) y las Pityusae (Ibiza y Formentera). Estrabón afirma que las Gymnesiae eran también llamadas Baliarides y describe la célebre destreza de sus honderos; además, sitúa Ebusus (Ibiza) entre las Pityussae y menciona Palma y Polentia en la isla mayor (Mallorca). Plinio el Viejo emplea los nombres latinos Baleares y Pityusae para referirse, respectivamente, a Mallorca-Menorca y a Ibiza-Formentera, dentro de su descripción del Mediterráneo occidental.
Propuestas etimológicas del etnónimo Baleares Los autores antiguos y la bibliografía moderna ofrecen varias explicaciones, ninguna de ellas aceptada unánimemente, lo cual no parecería haber una verdad concluyente.
Hipótesis griega (antigua) Una explicación ya difundida en época romana relacionaba Baleares con la noción de lanzamiento, en alusión al uso de la honda. La Periocha LX de Tito Livio resume así la tradición: «Baleares a teli missu appellati» (llamados por el lanzamiento del proyectil), y añade una etimología mítica alternativa a partir de Balio, compañero de Hércules. En las fuentes griegas, Estrabón subraya la maestría de los slingers baleáricos y detalla su entrenamiento desde la infancia, lo que explica la asociación antigua entre el etnónimo y el verbo griego βάλλω (bállō, ‘lanzar’).
Hipótesis semítica o púnica (más moderna) Desde la Edad Moderna se ha propuesto un origen semítico ligado a la presencia fenicio-púnica en el archipiélago. Bajo esta lectura, el nombre derivaría de una expresión reconstruida como baʿlê yārōḥ (aprox. «maestros del lanzamiento»), interpretación difundida en obras históricas y de divulgación. Sin embargo, la filología reciente considera problemática esa etimología por su carácter ad hoc y la falta de paralelos formales; se recuerda, además, que ya en la Antigüedad circulaban explicaciones etimológicas populares de signo diverso. En relación con un posible trasfondo fenicio, cabe señalar que Estrabón recoge la noticia —transmitida como «se decía»— de que los fenicios llamaban balearides a los infantes ligeros, lo que algunos autores han interpretado como un intento antiguo de justificar el exónimo.
Otras propuestas Algunos lingüistas han sugerido que el etnónimo podría remontar a un sustrato preindoeuropeo insular no bien documentado (a veces llamado paleobalear), hipótesis que también se maneja para explicar una parte de la toponimia de las islas. Joan Veny y otros autores han destacado el carácter enigmático de esa capa lingüística prelatina, cuya identificación precisa sigue abierta por falta de testimonios concluyentes.
En síntesis, no existe consenso definitivo sobre el origen del nombre. Las fuentes grecolatinas usan de forma habitual Gymnesiae y Pityusae para los subgrupos insulares, mientras que Baleares se impuso como etnónimo latino y nombre provincial. Las etimologías en circulación —la griega, atestiguada ya en época romana, y la semítica, difundida en la bibliografía moderna— deben considerarse conjeturales y sujetas a discusión, a la luz del estado actual de las evidencias textuales y lingüísticas.
Geografía
miniatura|El Puig Mayor de la sierra de Tramontana de Mallorca, la montaña más alta de la isla miniatura|Isla de Es Vedrá vista desde el sur (Ibiza) La geografía del archipiélago de las islas Baleares comprende Mallorca, Cabrera, Menorca, Ibiza y Formentera. En total el territorio tiene 4992 km² y va desde el nivel del mar hasta los 1445 m de altitud en el Puig Mayor de la sierra de Tramontana de Mallorca. Las coordenadas geográficas están entre los 40°5′48' y 38°40′30' de latitud N y entre 1°12′47' y 4°19′ de longitud E. Ibiza está separada de la costa de la Comunidad Valenciana por solo 75 km de mar, esta misma distancia separa Mallorca de Ibiza. La distancia mínima que separa Mallorca de Menorca es de 35 km. La isla más cercana al continente europeo (sin contar la península ibérica) es Menorca, ya que su costa norte hace frontera con Francia a través del golfo de León, mientras que Ibiza y Formentera son las islas más cercanas al continente africano. Existen diferencias notables en el paisaje de las islas, siendo Menorca y Mallorca más fértiles tanto en flora (con abundante presencia de acebuches y encinas) como en fauna (más abundancia de mamíferos), aparte de ser más lluviosas y frías, a diferencia de Ibiza y Formentera que carecen de vegetación fértil abundando en ellas flora más sencilla y que no requiere tanta agua, como pinos, cactus mediterráneos y sabinas, y una fauna dominada principalmente por aves.
IslaPosiciónMapaBanderaSuperficie (km²)HabitantesMallorca 80px 70px80px3639,99971 068Menorca 80px 70px80px696,73 102 821Ibiza 80px 70px80px571,01 164 265Formentera 80px 70px 80px83,2711 690Cabrera 80px 70px80px15,6120
Paleogeografía
centro|miniatura|Mapa de las Islas Baleares miniatura|Sierra de Tramontana, en Mallorca
Las islas Gimnesias (Mallorca y Menorca) y las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera) han seguido trayectorias paleogeográficas distintas a lo largo del tiempo. Durante las fases glaciares del Cuaternario, el descenso global del nivel del mar —provocado por la acumulación de grandes masas de hielo en los polos y en sistemas montañosos— expuso áreas actualmente sumergidas.
Como resultado, Mallorca y Menorca llegaron a estar conectadas por tierra firme, al igual que Ibiza y Formentera, permitiendo el intercambio de fauna y flora terrestre entre ellas. Sin embargo, entre ambos archipiélagos persistió un canal marino de más de 70 km de ancho, que actuó como barrera biogeográfica insalvable para la mayoría de especies terrestres.
La limitada extensión de la Gran Gimnesia (aproximadamente 2000 km²) y un clima relativamente árido durante ciertos periodos condicionaron su biodiversidad, provocando la extinción de parte de su fauna terrestre y la ausencia de vegetación arbórea significativa en amplias zonas.
Flora y fauna
En el pasado, las Gimnesias y las Pitiusas tuvieron ecosistemas distintos. Las islas Gimnesias tenían bosques de encinas en el interior y en los llanos costeros grandes bosques de boj balear (Buxus balearica), planta que aún se puede encontrar de forma residual en Mallorca. Las islas Pitiusas estaban prácticamente desnudas de vegetación arbórea y predominaban las hierbas nitrófilas producto del efecto de las deyecciones de la gran cantidad de colonias de aves que tenían.
Actualmente hay en las Baleares numerosas plantas endémicas, entre otras Apium bermejoi, Euphorbia fontqueriana, Euphorbia margalidiana, Euphorbia pithyusa, Galium balearicum, Galium crespianum, Galium friedrichii o Helleborus lividus.
miniatura|Catedral de Santa María de Palma
En el pasado, la fauna de las Gimnesias y de las Pitiusas era muy distinta. Parece ser que, a excepción de las especies voladoras (aves, murciélagos e insectos voladores) no compartían casi ninguna especie terrestre: diferentes comunidades vegetales, diferentes herbívoros, diferentes carnívoros como Hypnomys morpheus, especies de Myotragus o Nesiotites hidalgo.
Cuenta con algunas especies endémicas como el sapillo balear (Alytes muletensis), o las lagartijas balear (Podarcis lilfordi) y de las Pitiusas (Podarcis pityusensis).
Historia
Prehistoria e historia antigua miniatura|Naveta des Tudons
La Prehistoria e historia antigua de las Islas Baleares precisa diferenciar entre las islas de Mallorca y Menorca y las de Ibiza y Formentera.
En las islas de Mallorca y Menorca, las primeras evidencias claras de población estable se remontan al III milenio a. C. Actualmente su prehistoria se divide en cinco fases sucesivas:
En el caso de Ibiza y Formentera la presencia de población estable es similar a la de las islas mayores pero en torno al (mediados del ) aparece la presencia confirmada de asentamientos fenicios, probablemente procedentes de Gadir más que de Oriente en los asentamientos de Sa Caleta y Vila (Iboshim), convirtiendo así a la ciudad en la primera fundada del archipiélago y una de las primeras de España. Desde Iboshim un floreciente comercio unía las islas con todos los puntos del Mediterráneo, con productos importados o propios como la sal de Ibiza o la de Mallorca, explotada por los iboshitanos desde los islotes de Na Guardis o de Na Galera, en Mallorca.
Los romanos conquistaron las islas de Mallorca y Menorca y se aliaron con Iboshim en torno al año , unificando por primera vez todo el archipiélago bajo una misma administración y una misma cultura (pues había una dicotomía del fondo étnico —que persiste actualmente en una diferencia insalvable de cultura— entre las Pitiusas, pobladas por fenicios, y las Gimnesias, con gentes pertenecientes a la cultura talayótica), aunque la colonización romana fue poco intensa. Incorporadas al principio a la Hispania Citerior, y posteriormente a la Tarraconensis, las islas formaron parte de la provincia Cartaginense durante el Bajo Imperio, y a finales del se constituyeron en provincia independiente (Balearica).
Alta Edad Media miniatura|Atlas Catalán, atribuido al judío mallorquín Cresques Abraham En el año 406 la helada del Rin facilitó la entrada de pueblos germánicos (suevos, vándalos y alanos), que en el año 409 traspasaron los Pirineos para asentarse temporalmente en la Península. En el año 429 las islas Baleares fueron saqueadas junto a Cartagena, Sevilla y el resto de Hispania, según cuenta el historiador Hidacio. Después de ello cruzaron el estrecho fundando el Reino vándalo, incorporando las islas en el año 455. Más tarde, en el año 534, fueron conquistadas por las tropas de Justiniano I e integradas al Imperio bizantino hasta principios del , una época convulsa sobre la que se sabe muy poco. La crisis económica y demográfica del archipiélago, a lo largo de los siglos al , les expuso de forma creciente a los ataques exteriores. Después de una etapa de incursiones, el Emirato de Córdoba las ocupó en el año 903. Posteriormente, dependieron de la Taifa de Denia (1013-1067), del Imperio Almorávide (1120-1203) y de los Almohades (del 1203 hasta la conquista cristiana).
Reconquista cristiana
miniatura|El rey Jaime I de Aragón con el obispo de Barcelona Berenguer de Palou y los magnates Bernat de Centelles y Gilabert de Cruïlles durante la Conquista de Mallorca (1229)(Frescos del Palacio Aguilar de Barcelona. MNAC)